Ene 29 2019
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Ambiente

Brumadinho: Una tragedia criminal y la ayuda “humanitaria” de soldados israelíes

 

 

La ruptura el pasado viernes de una represa de la privatizada empresa minera Vale en la ciudad de Brumadinho, en el sureste de Brasil, dejó unos 60 muertos y más de 305 desaparecidas, mientras dos centenares de soldados israelíes llegaron al país a brindar su « ayuda humanitaria »

Unos 130 militares médicos, ingenieros, bomberos y técnicos de Israel, además de 60 reservistas, se sumaron a las traeas de rescate, con equipamiento moderno para el rastreo con captación de imágenes y detectores de voces y ecos, lo que despertó una ola de indignación ante la arremetida militar extranjera, excusada en la ayuda humanitaria.

En la cuenta de Twitter de las Fuerzas Armadas de Israel se muestra un video con actividades realizadas por los soldados israelíes en EU, Sri Lanka, Índia, Cambodia, Congo, Argentina y Colombia. IDF Home Front Command officers get vaccinated before flying to Brazil for humanitarian relief efforts on January 27, 2019

El primer miniestro israelí Benjamin Netanyahu señaló que habló con el presidente brasileño Jair Bolsonaro para oficializar la ayuda.  Ambos jefes de estado habían conversado largamente en enero, antes de la asunción de Bolsonaro, y trató de que Brasil mudara su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, lo que aún no se concretó.

La negligencia criminal de Vale

La tragedia desató críticas y denuncias de distintas organizaciones ambientalistas, líderes políticos y expertos en gestión de riesgos, que señalan lo ocurrido como un crimen por negligencia de la empresa Vale, la mayor productora mundial de hierro.

La Justicia brasileña bloqueó cuentas bancarias de la empresa minera por unos 1.621 millones de dólares para resarcir a las familias de las víctimas y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), aplicó a la minera una multa de alrededor de 66,5 millones de dólares por el desastre. Las labores de rescate y búsqueda de sobrevivientes podrían llevar semanas.

La tragedia se repite

Cuando se rompió el dique de deshechos de Córrego Feijão, de la rivalizada empresa  Vale do Rio doce, em Brumadinho, en la región metropolitana de Belo Horizonte, con un río de lodo cubriendo rápidamente un área administrativa de la empresa y una comunidad próxima, que está contaminando el río Paraopeba, afluente del São Francisco, puiendo alcanzar a éste, con un resultado catastrófico.

Un dique es un reservorio destinado a retener los residuos resultantes del proceso de beneficio de los minerales. Estos residuos son almacenados en una especie de basurero para evitar que sueltos causen daños ambientales. Roto el dique, la salida violenta del lodo represado de los residuos, produjo daños aún mayores.

Este enorme accidente o acto ciminal se da tres años después de la mayor  catástrofe ambiental del país y una de la mayores del mundo, cuando en noviembre de 2015 se rompieron los diques de Santarém y del  Fundão, en Mariana, destruyendo el distrito de Bento Rodrigues, contaminando el río Doce hasta su desembocadura.

Se produjeron daños ambientales incalculables en Minas Gerais, Espírito Santo y Bahia; daños materiales y humanos enormes… y hasta ahora las poblaciones alcanzadas por el desastre luchan por sus derechos. La responsable fue la empresa Samaraco, subsidiaria de Vale.

El actual desastre es aún más grave desde el punto de vista humano, con centenares de desaparecidos. La gran interrogante es sobre los millares de diques esparcidos por el país, los que no han sido monitoreados. Así lo señala un informe de noviembre último de la Agência Nacional das Águas (AGA), que afirmó que apenas 3% de los 24.092 diques esparcidos por el país fueron inspeccionados.

El dique Brumadinho estaba inactivo desde hace tres años: no recibía deshechos resultados de la minería  y era considerado como de bajo riesgo de accidentes y no estaba incluído entre los 45 sobre los que pendía una notificación de riesgo inminente.

Pocos días después de la rotura del dique, surgen amenazas de un nuevo colapso: hay pánico e indignación. El nuevo alerta es una prueba más de que el sistema que regula la industria de la minería está quebrado, amenazando vidas y colocando en riesgo al medio ambiente.

Aún así, pocos esperan que las reglas sean endurecidas con el nuevo presidente (Bolsonaro), que prometió durante su campaña restringir multas y facilitar reglamentaciones sobre la minería y las empresas que explotan los recursos naturales.

* Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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