Oct 5 2015
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Opinión

Brzezinski: Rusia debe trabajar con, no contra EEUU en Siria

(Zbigniew Brzezinski, asesor de los presidentes Carter y Obama)

Todos sabemos c√≥mo comenz√≥ la primera guerra mundial. Los actos individuales de violencia acumulativamente en movimiento establec√≠an operaciones militares irreversibles que carec√≠an de orientaci√≥n estrat√©gica general as√≠ como una mayor claridad del prop√≥sito. El resto es historia: una masacre de cuatro a√Īos llevado a cabo por el bien de los objetivos ambiciosos¬† formulados en gran medida por las potencias vencedoras ex post facto (posterior al hecho).

Todav√≠a estamos a tiempo para evitar una repetici√≥n dolorosa, esta vez la explosi√≥n en el Medio Oriente, y en Siria en concreto. Apoy√© la decisi√≥n inicial del presidente Barack Obama de no usar la fuerza en la tragedia Siria. El uso del poder de Estados Unidos para acabar con el presidente Bashar al-Assad de su cargo – tan ansiosamente defendida por algunos de nuestros amigos en el Medio Oriente – no ten√≠a sentido en ausencia de un verdadero consenso nacional a favor de ello, ya sea en Siria o en Am√©rica. Por otra parte, nos guste o no, el se√Īor Assad tampoco estaba inclinado a dar cabida a las exhortaciones de Washington de renunciar, ni intimidado por los atropellados esfuerzos estadounidenses para organizar la verdadera resistencia democr√°tica a su gobierno.EEUU Zbigniew Brzezinski

Sin embargo desde entonces un gran avance se ha logrado, como en las muy difíciles negociaciones nucleares con Irán, en el que tanto los EE.UU. y Rusia han cooperado con otras potencias principales para superar los obstáculos. Uno podría entonces haber pensado que la próxima fase para hacer frente al problema sirio podría implicar un renovado esfuerzo para resolverlo, esta vez con la ayuda de semejantes signatarios importantes como China y Rusia.

En cambio, Mosc√ļ ha decidido intervenir militarmente, pero sin la cooperaci√≥n pol√≠tica ni t√°ctica de los EE.UU. – principal potencia extranjera comprometida en directo, si no muy eficaces, para derrocar Assad. Al hacerlo, pretendidamente lanz√≥ ataques a√©reos sobre elementos sirios que son patrocinados, entrenados y equipados por los estadounidenses, infligiendo da√Īo y causando v√≠ctimas. En el mejor de los casos, era una muestra de la incompetencia militar rusa; en el peor de los casos, evidencia un deseo peligroso para resaltar la impotencia pol√≠tica estadounidense.

En cualquier caso, el futuro de la regi√≥n, y la credibilidad de Estados Unidos entre los estados de Oriente Medio, est√°n ambos en juego. En estas circunstancias de r√°pido desarrollo, los EE.UU. s√≥lo tiene una opci√≥n real si se trata de proteger sus participaciones m√°s amplias en la regi√≥n: transmitir a Mosc√ļ la demanda de que cese y desista de las acciones militares que afectan directamente a los activos estadounidenses. Rusia tiene todo el derecho de apoyar a Assad, si as√≠ lo desea – pero la repetici√≥n de lo que acaba de ocurrir deber√≠a impulsar represalias estadounidenses.

La presencia naval y a√©rea de Rusia en Siria son vulnerables, aislada geogr√°ficamente de su patria. Podr√≠an ser ¬ędesarmadas¬Ľ si persisten en la provocaci√≥n de los EE.UU.. Pero, mejor a√ļn, Rusia podr√≠a ser persuadido a actuar junto a los EE.UU. en la b√ļsqueda de un amplio acuerdo a un problema regional que trasciende los intereses de un solo estado.

Si esto ocurriera, incluso alguna escasa colaboración política y militar ruso-estadounidense sobre el Oriente Medio, podría provocar un desarrollo geopolítico más positivo: un compromiso constructivo más amplio por parte de China, en la contención de los peligros de una explosión de Oriente Medio. Beijing tiene una participación económica significativa en la prevención de un mayor conflicto de Oriente Medio. No sólo debe estar interesado en la prevención de la propagación del caos, sino también en el aumento de su influencia regional.

Francia y Gran Breta√Īa ya no pueden desempe√Īar un papel decisivo en el Oriente Medio. A los EE.UU. les est√° resultando dif√≠cil jugar un papel tan en solitario. La regi√≥n en s√≠ se divide en l√≠neas religiosas, pol√≠ticas, √©tnicas y territoriales, y caen en la ampliaci√≥n de la violencia. Esto requiere de ayuda externa, pero no para una nueva forma de dominaci√≥n neocolonial. El poder de Estados Unidos, con inteligencia y decisi√≥n aplicada en la b√ļsqueda de una nueva f√≥rmula para la estabilidad regional, es necesaria.

China, sin duda, prefiere quedarse al margen. Podría calcular que estaría entonces en una mejor posición para poder recoger los pedazos. Pero el caos regional podría extenderse fácilmente hacia el noreste, finalmente envolviendo al centro y noreste de Asia. Tanto Rusia como China entonces podrían verse afectados negativamente. Pero los intereses estadounidenses y amigos de Estados Unidos Рpor no mencionar la estabilidad regional Рtambién sufrirían. Es hora, pues, de la audacia estratégica.

Fuente original en Inglés en The Financial Times: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/c1ec2488-6aa8-11e5-8171-ba1968cf791a.html#axzz3ndvRxUaG. Traducción: Níkolas Stolpkin

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