Abr 13 2006
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Ambiente

Buscando claridad: – MCDONALD’S, SOJA Y AMAZONIA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

LA RESPONSABILIDAD DE EUROPA

Greenpeace Internacional expone en Brasil, EEUU y en toda Europa una investigación cuyas conclusiones se han dado a conocer en el informe titulado Devorando la Amazonia1.

Greenpeace*

En dicho informe, para el que se ha utilizado imágenes de satélite, vuelos áreos de verificación, trabajo de campo e informes confidenciales hasta la fecha, Greenpeace denuncia que el comercio mundial de soja está contribuyendo a la destrucción amazónica y expone el circuito de la soja desde la selva hasta los restaurantes de McDonald`s y otros establecimientos y cadenas de distribución alimentaria de toda Europa 2.

Por estos días se realizan acciones de Greenpeace en distintos establecimientos de McDonalds a lo ancho y largo del continente europeo.

Tres gigantes agrícolas norteamericanos de las materias primas, Cargill, Bunge y ADM, empresas que controlan la mayoría del mercado de la soja en Europa3, están fomentando la destrucción de la selva para plantar la soja que servirá para la alimentación animal. Cargill lidera esta expansión y ha hecho tratos con hacendados sin escrúpulos que han falsificado títulos de propiedad y deforestado terrenos públicos o de las comunidades indígenas. Algunos de ellos, incluso, han estado utilizando trabajo esclavo.

“Cargill está arrasando la Amazonia para cultivar soja con la que se alimentan los pollos en Europa” ha declarado Miguel Angel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace. “Cada vez que entras en McDonald`s podrías estar comiendote un bocado de selva amazónica”.

fotoCargill ha construido ilegamente su propio puerto fluvial en el corazón de la Amazonia (Santarém (izq.), estado de Amazonas, Brasil), desde el cual exporta soja a puertos españoles –como Barcelona–. Una vez importada, la mayor parte de la soja se utiliza para alimentar animales, por ejemplo pollos.

Según investigaciones de Greenpeace en España, el Grupo Sada, provee a McDonald’s de pollos criados en Cataluña con piensos producidos con soja, importada desde los puertos catalanes próximos a sus instalaciones de producción de piensos y granja de pollos, en donde se desembarca soja amazónica 4.

Un reciente artículo de la revista científica Nature(5) alertaba de que para 2050 se habrá perdido el 40% de la Amazonia si la tendencia actual de expansión agrícola continúa; con ello se amenazará la biodiversidad y se contribuirá gravemente al cambio climático; además los monocultivos de soja tienen una alta dependencia de los químicos tóxicos y, en algunos casos, han llegado a cultivar soja modificada genéticamente en la Amazonia.

“La industria alimentaría europea es responsable del problema del cultivo de soja en el interior de la Amazonia” ha señalado Soto. “Los supermercados y los gigantes de la alimentación, como McDonald`s, deben asegurar que su comida está libre de cualquier vínculo con la destrucción amazónica, la esclavitud y el abuso de los derechos humanos”.

Notas

1. El informe publicado por Greenpeace Internacional en Holanda, se puede descargar en castellano en
www.greenpeace.es
Además hay disponibles imágenes de betacam SP de la destrucción de la Amazonia por el cultivo de soja.

2. Greenpeace tiene evidencias de lo siguiente:

La soja de granjas de la Amazonia es esportada desde Santarém a Europa, junto con soja no amazónica. Cargill exportó más de 220,000 toneladas de soja de Brasil desde Santarém a Liverpool en Inglaterra desde Marzo de 2005 a Febrero 2006.

Greenpeace siguió soja desde Santarém hacia las instalaciones de Cargill en Liverpool al productor de piensos que procesa pollos para producir los McNuggets y otros productos de Sun Valley. Un representante de Sun Valley le dijo a Greenpeace que el 25% del pienso de sus pollos se produce con soja proveniente de las instalacones de Liverpool.

Sun Valley prove a McDonald’ s a largo de prácticamente toda Europa.

A través de otras instalaciones McDonald’ s en Wolverhampton y en Orleans en France, Sun Valley es el mayor proveedor de pollo de McDonald’s en Europa, produciendo la mitad de los productos que contienen pollos utilizados por McDonald’s en Europa.

En una reunion mantenida con la semana pasada entre McDonald’s y representantes de Greenpeace en Bruselas, la compañía no negó que los pollos que utilizan se alimente con soja proveniente del amazonas.

En España, según investigaciones de Greenpeace y comunicaciones personales con el sector del pienso, en el matadero del Grupo Sada en Toledo se sacrifican los pollos que luego terminan siendo parte del menú español de Mc Donalds. Los pollos que salen del matadero de Sada destinados a Mc Donalds son alimentados en Lleida y los piensos para alimentarlos son producidos con soja obtenida de los puertos catalanes, en donde en repetidas ocasiones se ha desembarcado soja amazónica.

Asimismo, Nutreco y sus empresas subsidiarias, cuyas instalaciones principales se encuentran en Amsterdam, es un cliente importante del puerto de Cargill en Amsterdam, que durante el año 2005, importó más de 500.000 toneladas desde el puerto ilegal de Cargil en Santarém.

3. Cargill, junto con Bunge y ADM controlan el 60% de la producción de soja en Brasil y más de tres cuartas partes de la industria europea transformadora de soja que provee de soja y de aceite de soja al mercado de los piensos.

4. Durante el año 2004 y 2005, desde los dos puertos ubicados en el corazón del Amazonas (uno de los cuales, el de Santarém, es ilegal), se enviaron a España más de un millón de toneladas de soja.
En el 2005, al menos 13.500 tons. de habas de soja de Pará (Amazonas) y 2.300 toneladas de Rondonia desde dos puertos ubicados en el Amazonas (uno de los cuales es ilegal, Santarém). Durante 2005, un navío salió desde Santarém y cinco desde Ponta de Madeira.

5. Nature, 23 de marzo de 2006.

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foto
* En la última edición de la revista argentina 4 Semanas
(www.4semanas.com.ar).

LOS CULTIVOS DE SOJA Y LA DEFORESTACIÓN

fotoEl gobernador del estado de Mato Grosso, Brasil, una de las regiones más perjudicadas por la destrucción de la foresta, se llama Blairo Maggi y es precisamente el rey de la soja (derecha).

Confiesa, además, que la destrucción de –digamos– un 40% del territorio amazónico no le hace ni cosquillas.

Europa Press*

Las plantaciones de soja están invadiendo las sabanas y selvas tropicales del Amazonas en el Estado del Mato Grosso (centro-oeste de Brasil) y otros Estados adyacentes a causa del aumento de la demanda de este cultivo como alimento para el ganado en Europa y Asia y, sobre todo, de los apoyos políticos y financieros con que cuenta la principal empresa productora privada de soja del mundo, el Grupo Maggi, cuyo propietario, Blairo Maggi, O Rei da Soja, es precisamente el gobernador de Mato Grosso, según informó la organización estadounidense Observatorio de Corporaciones (Corporate Watch).

Tras la crisis creada por la Encefalopatía Espongiforme Bovina (conocida como el mal de las ‘vacas locas’), los productores de soja se han beneficiado de la imagen de este cultivo, al que se asocia con la dieta ecológica y vegetariana, y del aumento de su demanda en países en los que abunda la carne de vaca alimentada precisamente con soja.

Este es uno de los factores que han permitido a la empresa André Maggi Group liderar, con el apoyo del Gobierno brasileño, la extensión de la soja en Mato Grosso (a la izq. marcado en el mapa de Brasil) y en los estados adyacentes durante las dos últimas décadas. La selva y la sabana amazónicas, consideradas “el pulmón del mundo”, conforman los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta.

“La soja es, en estos momentos, directa e indirectamente, el principal factor de desforestación”, afirma el experto ambiental Jan Maarten Dros, de la organización ecologista WWF, citado en el informe de CorpWatch. “Directamente, porque el ‘cerrado’ (en alusión a la selva) está cediendo su vegetación natural a los campos de soja; indirectamente, porque en esta región muchas granjas de ganado han sido substituidas por granjeros de soja, ya sea por la compra o por el alquiler de la tierra procedente de los ganaderos”, añade.

Como resultado de ello, tal como revela un estudio elaborado por el propio Dros para WWF en 2003 sobre el impacto de los cultivos de soja, “los agricultores de ganado tienden a avanzar en nuevas áreas forestales, lo que causa aún más desforestación”, afirma Dros.

O rei da soja

El gobernador del Estado de Mato Grosso se llama Blairo Maggi, quien es precisamente el propietario del grupo Maggi y a quien se conoce como O Rei da Soja.

El Grupo Maggi es el productor de soja privado más importante del mundo. Este año, la empresa recaudó 600 millones de dólares brutos en ventas, principalmente gracias al manejo de la producción, el comercio y el procesamiento de más de dos millones de toneladas de la soja, la mayor parte de ellas destinadas a la ganadería en Europa y Asia. Maggi también ha sido clave en el establecimiento de la infraestructura de transporte que introduce profundamente en el Amazonas tanto el desarrollo como la deforestación.

En 2003, el primer año en que Blairo Maggi fue gobernador, la tasa de desforestación en el Mato Grosso duplicó la de años anteriores. Ese mismo año, después de que el diario ‘The New York Times’ advirtiese de que la destrucción del Amazonas se había elevado en dos quintas partes, Blairo Maggi respondió: “Para mí, un aumento del 40 por ciento de la desforestación no significa nada en absoluto y no tengo el menor sentimiento de culpa por ello. Estamos hablando de un área más grande que Europa que apenas ha sido tocada, así que no hay nada en absoluto por lo que preocuparse”.

Préstamos del Banco Mundial

fotoSegún CorpWatch, a pesar de la fragilidad del ecosistema de la zona y de las controversias creadas por la extensión de la soja, el gigante de la agroindustria brasileño no ha tenido problemas para conseguir financiación de la banca privada en Europa y Japón e incluso de instituciones públicas, como la Corporación de Finanzas Internacional (CFI), la sección para préstamos privados del Banco Mundial (BM).

Desde 2002, la división de producción de soja del Grupo de Maggi, Amaggi Exportação e Importaçã Limitada, obtuvo 30 millones de dólares mediante dos préstamos de la CFI, uno concedido ese mismo año y el segundo el pasado mes de septiembre.

No obstante, a causa de la presión de las organizaciones no gubernamentales brasileñas y extranjeras, el presidente de Banco mundial, James Wolfensohn, se ha visto obligado a pedir una auditoría a la CFI sobre el préstamo concedido este año a Amaggi. En una carta a las organizaciones no gubernamentales brasileñas, Wolfensohn aseguró que “la revisión de cuentas permitirá un estudio independiente de esta cuestión, cuyos resultados serán hechos públicos”.

Según la directora del Departamento de Desarrollo Ambiental y Social de la CFI, Rachel Kyte, la Corporación clasificó los dos préstamos dentro de la Categoría B, que define a las actividades que generan “un número limitado de impactos medioambientales o sociales que pueden ser evitados o mitigados”.

No obstante, esta clasificación podría ser revisada con la auditoría ordenada por James Wolfensohn. Las organizaciones no gubernamentales brasileñas y extranjeras han afirmado que el préstamo debería haber sido clasificado dentro de la Categoría A, que define las actividades que “pueden tener impactos ambientales significativos adversos, delicados, diversos o sin precedentes”.

“Si se hubieran tenido en cuenta dos meses antes los argumentos de la sociedad civil no habría sido necesaria esta auditoría”, declaró el director de Amigos de la Tierra la Amazonía, Roberto Smeraldi, en su respuesta al presidente del Banco Mundial.

Los prestamos y los agricultores

El préstamo concedido por la CFI aporta a Amaggi capital suficiente tanto para ampliar su capacidad de almacenaje de productos de soja como para conceder préstamos anticipados a los 900 medianos agricultores que cultivan este producto en Mato Grosso y en los Estados de Rondonia, a los que Amaggi compra la mayoría de la soja que vende.

Estos agricultores arrendatarios suelen carecer de suficiente capital para sus producciones y se ven obligados a devolver a Amaggi las cantidades adelantadas para la financiación de sus cultivos. El Gobierno brasileño sólo les proporciona préstamos a una muy alta tasa de interés. A cambio de estos préstamos de la empresa, los agricultores firman contratos que les obligan a vender su producto exclusivamente a Amaggi con unas condiciones impuestas por la propia compañía.

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* En: www.lukor.com/ciencia/04121901.htm.

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