Oct 28 2007
731 lecturas

Opinión

CABECITA NEGRA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El tema se me vino a la cabeza por tres acontecimientos casi simult√°neos. La molestia del gobierno chileno con su cong√©nere de Espa√Īa por el mal trato que est√°n recibiendo compatriotas que viajan a Madrid, fue el primero. Despu√©s, en la televisi√≥n vi la agresi√≥n de que sufri√≥ una inmigrante ecuatoriana en el metro de Barcelona. Y, finalmente, me enter√© de las medidas de control de inmigraci√≥n que est√° impulsando Nicol√°s Sarkozy, en Francia. Son tres asuntos unidos por un mismo cord√≥n: la intolerancia, el racismo.

No es nuevo el rechazo al distinto. Nos acompa√Īa desde el momento mismo en que las relaciones de poder marcaron el entendimiento entre los seres humanos. No est√° en nuestra naturaleza, porque no es natural el manejo que se hace del poder, ni la pleites√≠a que se le rinde. Pero lo que m√°s llama la atenci√≥n es que este tipo e manifestaciones surjan cuando a nivel mundial se propalan las ventajas de la globalizaci√≥n, de la apertura, de la facilidad de movimiento para los capitales.

Las dificultades de los chilenos en Espa√Īa son bastante m√°s serias de lo que los espa√Īoles quieren que creamos. Se habla de 645 deportados, contra los 46 mil que ingresaron sin problemas este a√Īo. Pero lo que no se dice es que son miles los compatriotas que han debido soportar malos tratos de una polic√≠a irrespetuosa y arrogante. (Muy parecida, entre par√©ntesis, a la que tienen que soportar peruanos, bolivianos o ecuatorianos cuando llegan a nuestras fronteras).

El canciller espa√Īol, Miguel √Āngel Moratinos, puede dar todas las explicaciones que estime convenientes, pero no hay que olvidar que tienen el dejo de la diplomacia. O sea, de la frase suave y pol√≠ticamente correcta, pero no necesariamente verdadera.

Para los espa√Īoles somos ‚Äúcabecitas negras‚ÄĚ, personajes de segunda categor√≠a, cuando los visitamos. All√°, en su pa√≠s, no nos quieren tal vez por el ‚Äúpeligro‚ÄĚ de que deseemos quedarnos y aparezcan m√°s cabecitas negras en un futuro cercano. El problema no se presenta, en cambio, cuando los espa√Īoles vienen a Chile a hacer negocios. Ah√≠ nos transformamos en personajes muy respetables. En estos tiempos globalizados, el cliente es m√°s importante que un ser humano a secas.

Sin embargo, cuando los latinoamericanos est√°n all√° son maltratados, como la joven ecuatoriana golpeada por un muchacho catal√°n en el subterr√°neo barcelon√©s. Su falta fue ser inmigrante y encontrarse en el mismo vag√≥n con un racista espa√Īol. Cierto, no todos los espa√Īoles son racistas, pero nosotros somos todos cabecitas negras.

El gobierno ecuatoriano del presidente Rafael Correa no dej√≥ pasar la afrenta. Protest√≥ de inmediato, y su canciller, Mar√≠a Fernanda Espinosa, viaj√≥ a Barcelona para hacer ver su malestar a las autoridades y darle apoyo a su connacional. Es la actitud que corresponde. Porque en Espa√Īa se producen alrededor de 4 mil agresiones al a√Īo contra extranjeros. Un alto porcentaje de √©stos son latinoamericanos.

Frente al racismo, lo que se impone es la reciprocidad. No del golpe brutal, porque eso rebaja al mismo nivel del racista. Pero s√≠ mandar mensajes inconfundibles. ¬ŅQu√© pasar√≠a si a los mercaderes espa√Īoles no les compr√°ramos los servicios que nos venden? Los clientes chilenos de la Telef√≥nica o de las autopistas concesionadas ¬Ņno somos cabecitas negras?

Pos otra parte, pareciera que el signo ideol√≥gico es descartado cuando se trata de racismo. El conservador Nicol√°s Sarkozy impulsa en Francia medidas claramente discriminatorias para dificultar la inmigraci√≥n. Su propuesta es rechazada por socialistas y comunistas galos. Pero los malos tratos en Espa√Īa provienen del gobierno de Jos√© Luis Rodr√≠guez Zapatero, l√≠der del Partido Socialista Obrero Espa√Īol.

El racismo, la discriminación, la exclusión, el fundamentalismo, son manifestaciones que nos ha devuelto la posmodernidad. Vienen de la mano de la economía de mercado y parecen ser un desmentido frente a un mundo globalizado. Pero no lo son. Forman parte del mismo paquete en que el ser humano es tratado como un objeto al que hay que exacerbar el consumismo.

Los cabecitas negras deber√≠amos sacar de esto algunas lecciones. Porque tenemos a nuestros propios cabecitas negras. Son algunos de los vecinos. A los chilenos y chilenas de clase media que retuvieron durante horas en Barajas, Par√≠s o Nueva York ¬Ņles seguir√° molestando ver tanto peruano en la Plaza de Armas? ¬ŅTodav√≠a dir√°n, en tono despectivo, que ¬ęlos indios se tomaron el centro de Santiago¬Ľ?
Si el racismo en carne propia no los hace reflexionar, es que la tintura de sus cabelleras se les filtró a la materia gris.

———————-

foto

* Periodista

wtapiav@vtr.net.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario