Ago 18 2005
1227 lecturas

Economía

Calor, playas, gorditas y tatuajes

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoEl pasado mes de julio fue el cuarto m√°s caluroso de los √ļltimos 44 a√Īos en La Habana. Nada sorprendente que este agosto, as√≠ nombrado en memoria de Augusto, el emperador romano que ten√≠a pileta particular para aplacar los calores estivales, sea tremendo. Por eso la ciudad se vuelca en las playas a como d√© lugar. A pie, en bicicleta, en guagua (colectivos, buses, micros en otros pa√≠ses), en camiones o en ‚ÄúDiezpeseros‚ÄĚ ‚Äďautos particulares que cobran en moneda nacional‚Äď, la gente busca en la ancha franja de arena del este de la capital un lugarcito. Refrescar es el grito de guerra. Y as√≠ se enrumban hacia Santa Mar√≠a, Boca Ciega, Guanabo, Jibacoa, a disputarse sombra y parcelas de espuma.

Son personas de todas las edades y colores, con sombreros o sin ellos, en shorts cubriendo los ba√Īadores o con pareos multicolores; unos llevan sombrillas para el camino que despu√©s usan como quitasoles para el reposo en la arena; las mujeres cargan cremas de diferentes grados para tostarse menos o m√°s, depende del gusto y de la textura de la piel.

Las playas son democr√°ticas, incluyentes, iguala a todos y a todas en la medida en que nos acercamos a la desnudez paradis√≠aca. Tienen la virtud de romper la barrera de la publicidad que consagra como patr√≥n est√©tico indiscutible a mujeres casi anor√©xicas. En las playas cubanas, las gordas y gorditas andan con desenfado y son bien vistas pues muchos cubanos apetecen de la abundancia que amenaza con desbordar el justo l√≠mite de los trajes de ba√Īo; golosos de carne, en una suerte de canibalismo ocular se llenan las pupilas con la abundancia de la que carecen los platos que comen en la mesa de la casa.

Y las se√Īoras gruesas, sabedoras de su impacto, entran despacio al agua; algunas, de espaldas al mar y de frente a la arena, que es el palco de los glotones, para apreciar con los dedos la temperatura del agua. Ellas saben que al inclinarse sus pechos tendr√°n m√°s impacto que los descubiertos senos de las europeas que tumbadas sobre la arena desaf√≠an al sol. fotoLas gorditas del patio entienden que lo sugerido, al desencadenar a la fantas√≠a, atrapa m√°s que lo p√ļblico. Son felices flotando sobre las aguas al igual que las jovencitas de pieles nuevas y compactas que parecen haber nacido y crecido con los ba√Īadores. Piel y trusa, unicidad perfecta y desafiante.

Las muchachitas espectaculares dan por descontado que las ‚Äúvacilan‚ÄĚ, que el p√ļblico va con ellas junto a sus amigos de pelo largo, piercings en orejas o narices, ombligos y hasta en lugares p√ļdicos. Ellas alternan el sol con la sombra de las uvas caletas y con los chapuzones alegres y cuando entran al mar lo hacen rumbosas, alegres, bien diferente de las damas pasaditas de kilos. Ellas no sugieren, poseen, su meta no es mostrar la figura, sino los tatuajes. Imag√≠nese el lector a una tribu de indias categor√≠a cinco estrellas que hacen de vitrina a dibujos sobre la piel tersa y caliente.

Una lleva a un drag√≥n lanza-fuegos sobre la nalga izquierda; otra un colibr√≠ libando la flor que tiene por tallo la l√≠nea que baja del ombligo hacia la puerta de la vida; la de m√°s all√°, un peque√Īo delf√≠n que parece saltar de su vientre cuando ella r√≠e. Pero las hay de continente serio, miradas serenas y rictus melanc√≥licos ‚Äďquiz√°s las m√°s atrayentes–, cuyos dibujos sobre la piel denotan sobriedad misteriosa: peque√Īos jerogl√≠ficos de particular e √≠ntima lectura, o escritura cuneiforme, o ideogramas chinos cincelados en el tobillo como para dejar un mensaje en cada pisada sobre la arena.

fotoSi las gorditas atraen con sus retazos sugerentes y las despampanantes por el desenfado ajeno a p√ļblicos reconocimientos, √©stas lo obtienen mediante la belleza enigm√°tica, los c√≥digos a descifrar, por la voluptuosidad que promete el fuego escondido del crep√ļsculo.

Todas, unas y otras, son bellas, y las gentes pasean y refrescan un verano caliente al abandonar una ciudad con sus problemas y agobios cotidianos.

——————————

* Jefe de la corresponsal√≠a de Radio Progreso Alternativa en La Habana, y editor de la versi√≥n en espa√Īol de Progreso Semanal (www.progresosemanal.com).

Este trabajo contó con la colaboración del equipo de Radio Progreso y de Progreso Semanal.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario