Dic 28 2013
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OpiniónPolítica

Cambios a ritmo y estilo cubanos

Desde que en 2008 el gobierno cubano pasara de modo efectivo de las manos y el impulso tribunicio de Fidel Castro al estilo escueto y pragm√°tico de su hermano Ra√ļl, la econom√≠a y la sociedad han acumulado una serie de cambios m√°s o menos notables que para muchos han ido a un ritmo demasiado lento.

Para sus dise√Īadores, incluido el propio presidente, esos cambios han ido llegando con la cautela necesaria para lograr los que se proclaman como sus principales objetivos: actualizar y hacer eficiente la econom√≠a cubana sin aplicar pol√≠ticas de choque de estilo neoliberal o paquetes de medidas t√≠picos de tiempos de crisis.

Los detractores del tempo impuesto a los cambios tienen como argumento fundamental el hecho de que se puede agotar el tiempo real, hist√≥rico, para remodelar una sociedad y econom√≠as estancadas y deterioradas por largos a√Īos de crisis.

La justificaci√≥n de las autoridades, mientras tanto, es que no existe margen para las improvisaciones y errores, por lo cual solo deben implementarse las transformaciones en el momento y en la medida justos para que el sistema pol√≠tico no se resquebraje con una s√ļbita alteraci√≥n de las estructuras econ√≥micas.

Una de las especificidades de esta pol√≠tica de ‚Äúactualizaciones‚ÄĚ realizadas a ritmo pausado ha sido el secretismo que las ha acompa√Īado.

En la m√°s reciente intervenci√≥n p√ļblica del presidente, durante el cierre de las actividades de 2013 del parlamento, aflor√≥ esta tendencia cuando anunci√≥ la esperada y necesaria modificaci√≥n de la ley de inversi√≥n extranjera, sin deslizar una sola de las caracter√≠sticas que tendr√° el nuevo aparato legal que (se espera y se necesita) haga atractiva la isla para capitales for√°neos indispensables para, entre otras carencias, instrumentar la modernizaci√≥n de la deteriorada infraestructura de un pa√≠s cuyos recursos propios son insuficientes para tal empe√Īo.

Pero, si se va a discutir el tema y adoptar la nueva ley en unos pocos meses, ¬Ņpor qu√© no dar se√Īales de sus principales novedades?

Algo m√°s o menos similar ha estado ocurriendo con el anunciado proceso de unificaci√≥n monetaria del pa√≠s (donde circulan dos tipos de pesos, uno de ellos cotizado con referencia al d√≥lar y otras divisas), del que apenas se sabe que afectar√° primero al sector mercantil y empresarial y luego al de los ciudadanos, pero sin que se conozca mucho sobre c√≥mo ni cu√°ndo llegar√°n las necesarias devaluaciones y revaluaciones encaminadas a la convergencia de las dos monedas, a pesar de que se trata de un problema de m√°ximo inter√©s p√ļblico.

Más recientemente ha sucedido con el anuncio del cambio de política en la venta de automóviles, que se liberará después de más de medio siglo de restricciones y ausencias. Solo se sabe que se venderán autos a los que puedan comprarlos, con la información adicional de que se ofrecerán a precios hoy establecidos por el mercado entre particulares, o sea, al precio que podría tener una botella de agua en el punto más remoto del desierto del Sahara.

Porque en un pa√≠s en el cual por medio siglo el mercado automovil√≠stico ha estado regido por prohibiciones, ventas dirigidas y muy limitadas, adem√°s de precios ya suficientemente altos, el autom√≥vil se ha convertido en el objeto de compra y venta m√°s cotizado ‚Äďm√°s aun que la vivienda‚ÄĒ, encarecido justamente por la escasez y dificultades para obtenerlo.

¬ŅSe vender√°n entonces autos de segunda mano, explotados casi hasta el agotamiento, a precios similares a los que puede costar un equipo nuevo en cualquier otro mercado del mundo? ¬ŅY c√≥mo se cotizar√° entonces un auto de estreno?‚Ķ Nadie (de los interesados en adquirirlos) lo sabe a ciencia cierta, pues el tan esperado anuncio de que se vender√°n autos no aclara la cuesti√≥n‚Ķ porque se ha decidido mantenerlo en secreto, hasta que llegue el momento en que el gobierno decida hacerlo p√ļblico.

En ocasiones esa falta de transparencia ha funcionado como un elemento que, de manera muy evidente, desconoce los intereses de los ciudadanos.

Como se sabe, desde hace unos a√Īos ‚Äďpor seguir ejemplificando‚ÄĒ las autoridades han lanzado una campa√Īa contra la corrupci√≥n administrativa y estatal. Pero poco se informa, por v√≠as oficiales, de sus resultados y menos a√ļn de sus episodios m√°s notables, aun cuando ‚Äďy esas mismas autoridades no pueden dejar de saberlo‚ÄĒ dichos resultados se filtran hacia la poblaci√≥n por caminos tortuosos.cuba raul1

Tal es el caso de varias operaciones policiales y fiscales que, en dispositivos port√°tiles de almacenamiento de datos, han estado circulando de mano en mano con los casos, entre otros, de ‚Äúel personaje de los servicios comunales‚ÄĚ o ‚Äúlos dirigentes del supermercado de la calle Carlos III‚ÄĚ, como los han ido llamando los ciudadanos, que alternan la visi√≥n de materiales f√≠lmicos de las operaciones policiales con los de la telenovela de turno.

¬ŅPor qu√© no informar m√°s sobre una campa√Īa que interesa y ata√Īe a todos? ¬ŅLa corrupci√≥n es solo un problema de inter√©s policial o es tambi√©n una lacra social que debe ventilarse entre los afectados?

¬ŅY c√≥mo funcionar√° la llamada Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), ‚Äúllamada a convertirse en un importante polo de atracci√≥n de la inversi√≥n extranjera y al mismo tiempo en pol√≠gonos de experimentaci√≥n de modernas tecnolog√≠as y m√©todos de gesti√≥n empresarial‚ÄĚ, en palabras de Ra√ļl Castro durante la clausura de la sesi√≥n parlamentaria?

¬ŅO qu√© pasos se pueden, se piensan, se dan para una deseada normalizaci√≥n de la relaciones entre Cuba y Estados Unidos en aras de ‚Äúrestablecer una relaci√≥n civilizada entre ambos pa√≠ses, como desea nuestro pueblo y la amplia mayor√≠a de los ciudadanos estadounidenses y la emigraci√≥n cubana‚ÄĚ?

El gui√≥n de esta historia parece incluir el suspense. Por ahora solo nos queda imaginar c√≥mo se desarrollar√° la trama que sigue, hasta que se revelen los secretos, tal como nos ense√Īaron los viejos maestros de las radionovelas cubanas del siglo pasado. Los cubanos estamos entrenados en tales ejercicios.

Leonardo Padura, escritor y periodista cubano, galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2012. Sus obras han sido traducidas a m√°s de 15 idiomas y su m√°s reciente novela, ‚ÄúHerejes‚ÄĚ, es una reflexi√≥n sobre la libertad individual.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2013/12/columna-cambios-ritmo-y-estilo-cubanos/

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