Ene 25 2013
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Política

Cameron ha puesto el dedo en la llaga

El discurso del primer ministro británico del 23 de enero sobre el futuro de las relaciones entre su país y la UE ocupa la portada de la mayoría de los diarios europeos. La hipótesis de una salida de Reino Unido suscita reacciones que van desde la indignación hasta una cierta comprensión.

También son muchos los diarios que, al igual que buena parte de la prensa británica, reconocen que Cameron ha planteado cuestiones legítimas y que merecen ser respondidas, tanto en el ámbito nacional como en el europeo.

El discurso del primer ministro británico del 23 de enero sobre el futuro de las relaciones entre su país y la UE ocupa la portada de la mayoría de los diarios europeos. La hipótesis de una salida de Reino Unido suscita reacciones que van desde la indignación hasta una cierta comprensión.

En París, Les Echos considera que el discurso lanza “apuestas peligrosas”. El diario económico no duda en comparar al primer ministro con su lejana predecesora:

Como hizo en su época Margaret Thatcher, a David Cameron no le preocupa el interés común que representa la construcción de una Europa como potencia económica y necesariamente política. Su visión pasa por una Europa a la carta, donde se puede ser miembro sin aceptar todas sus obligaciones, estar en la Unión sin estar en el euro ni formar parte de Schengen. Sin embargo, si la crisis del euro y los planes de rescate griegos nos han enseñado algo, ha sido sobre todo la necesidad de una integración más estrecha entre los países europeos, en especial en materia presupuestaria, fiscal y financiera. Al menos entre los 17 países del euro. Y evidentemente, no es el objetivo de David Cameron.

En Alemania, Die Welt opina que “Cameron ha puesto el dedo en las llagas de la UE” y considera, como la aplastante mayoría de los comentaristas alemanes, que las preguntas que plantea el primer ministro británico son legítimas e incluso “liberadoras”.

Cameron está lejos de ser el único que plantea este análisis de los cambios que afronta la UE y a los que no se puede responder con un simple ‘Sigamos adelante’. […] El hecho de que el primer ministro británico lo plantee [la cuestión de la estabilización de la eurozona mediante un examen profundo de la UE] no es anti-europeo. Tampoco es anti-europeo que Cameron recuerde la competitividad amenazada de la Unión, a la que atribuye la responsabilidad (entre otras cosas) de una gestión anquilosada en la UE, esas reglas y consignas desbordantes que paralizan muchas de las fuerzas creativas en la economía. No es anti-europeo en absoluto recordar el creciente déficit democrático y la falta de confianza de los ciudadanos en la UE y sus instituciones. […] Reino Unido ha adoptado un enfoque “más práctico que emocional”, afirma. Y eso nos podría beneficiar a todos.

“Reino Unido no sueña con una existencia cómoda y aislada, al margen de Europa”, señala Tomasz Bielecki, comentarista de Gazeta Wyborcza. Recuerda el discurso sobre la UE de Margaret Thatcher en 1988 y apunta que para Cameron, que, al igual que Thatcher es un crítico férreo de la UE, pero al mismo tiempo un gran defensor de que Reino Unido siga perteneciendo a la Comunidad Europea, la salida de la UE sería un accidente letal, ya que (…) constituiría un poderoso golpe contra la unión de 27 países y la eurozona se convertiría en el único centro de una verdadera integración, rodeada de periferias de la UE. Para nosotros, [los polacos,] sin duda es mucho más peligroso que para los británicos. El zloty polaco no es la libra británica y las islas británicas no son Polonia, con sus vecinos que no siempre son amables. El juego de David Cameron nos debería instar de nuevo a seguir adelante con unos planes concretos para entrar en la eurozona.

En Estocolmo, el diario Svenska Dagbladet señala que Cameron no es el único en Europa que expresa la idea de que “la adhesión a la UE no debe equivaler a la compra de un billete para subirse a un tren fantasma que no se detiene en ninguna estación y cuyo destino se desconoce”. El diario afirma que las reacciones a su discurso eran las esperadas: “por toda Europa, se escucha que la UE no es un smörgåsbord [un buffet típico escandinavo], en el que cada uno puede elegir libremente lo que quiera”.

“Pero ¿acaso sólo hay un camino posible?”, se pregunta el Svenska Dagbladet:

La respuesta claramente es que no, en vista de cómo funciona hoy la UE: Suecia no pertenece al euro. Reino Unido no forma parte del espacio Schengen. Los ejemplos son numerosos. […] La alternativa para los británicos es enfrentarse a una Europa que avanza en todas direcciones, con las preguntas siguientes: “How? Why? To what end?” [“¿Cómo?, ¿Por qué?, ¿Con qué fin?”]. Unas preguntas que deberían beneficiar a todos los países miembros y a la Unión.

En la misma línea, Romania libera opina que la Unión “flexible, adaptable y abierta” que propone Cameron es una provocación muy seria. El diario de Bucarest señala que:
por primera vez, un dirigente europeo presenta una visión de la UE distinta a la de una mayor integración política; una visión más modesta, pero más liberal y más centrada en el libre mercado. Hasta ahora, Rumanía ha optado por los Estados Unidos de Europa y el modelo alemán de la Unión Europea. Puesto que existe otra visión, nuestros dirigentes políticos quizás inicien un debate de verdad sobre el modelo europeo más beneficioso para un país como el nuestro, ya que otros países sin duda lo harán.

“Cameron proyecta una sombra sobre la UE”, lamenta por su parte De Volkskrant. No obstante, el diario de Ámsterdam, la ciudad donde el primer ministro debía pronunciar inicialmente su discurso, opina que la UE debe tomarse en serio su proyecto si quiere garantizar su supervivencia:

Será muy difícil responder a las exigencias de Cameron sin perjudicar a toda la construcción europea. Cuando un Estado miembro desea replantear ciertos acuerdos, habrá sin duda otros países que exigirán excepciones. Pero la salida de Gran Bretaña no interesa a la UE y menos a Países Bajos. Por ello, la Comisión Europea y los demás países miembros deben considerar con seriedad las propuestas británicas. Por otro lado, la iniciativa británica aporta a Bruselas un asunto sobre el que reflexionar: sería insensato precipitarse en proyectos de integración si estos ponen en peligro la unidad de la Unión Europea.

En Madrid, Lluís Bassets refleja en El País que “la Europa británica” se parecería más bien a una “simple área de libre comercio”. El editorialista considera que:

Para el primer ministro la UE es un mero instrumento, no un objetivo. […] o la UE se convierte en lo que los euroescépticos están dispuestos a tolerar o no habrá más remedio que largarse. El descaro del chantaje es notable […] El sueño conservador es relacionarse sin intermediarios con el mundo global y utilizar la UE como un mero espacio de libre comercio lo más desregulado posible. Es una idea que pudo ser atractiva sobre el papel algún día pero que ahora choca con multitud de obstáculos; el mayor, la dificultad que tienen todos los países europeos, Reino Unido incluido, para existir por sí solos en el mundo global, como si fueran potencias emergentes y no viejas expotencias europeas. Washington y Pekín se lo están reprochando a Cameron sin embudos: prefieren relacionarse con Londres a través de una UE fuerte. 24 enero 2013

*Fuentes: Les Echos, Die Welt, Gazeta Wyborcza, El País, De Volkskrant, Romania Libera, Svenska Dagbladet .

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