Ago 16 2016
1728 lecturas

Cultura

Caravaggio

Decid铆 ir a Madrid a ver la excelente exposici贸n que hace algunas semanas mont贸 el Prado sobre Caravaggio, porque le铆 en alg煤n sitio que Georges de la Tour hab铆a sido influenciado por este patriota. No me arrepiento. Entre otras cosas verifiqu茅, una vez m谩s, que los grandes pintores se inspiran de sus predecesores, recreando temas ya tratados una y mil veces. Super谩ndolos a veces. En la materia Picasso fue un maestro. De la Tour, antes que 茅l, tambi茅n.

Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), como su nombre no lo indica, naci贸 en Mil谩n. La peste oblig贸 su familia a emigrar a Caravaggio, pueblito del que le qued贸 el nombre. Desde ni帽o marc贸 su deseo de ser pintor. Su maestro, Simone Peterzano, 鈥減intor de segunda fila鈥, es m谩s conocido por haber instruido a Caravaggio que por sus obras.

T煤 no ignoras que qui茅n paga la m煤sica pide la melod铆a. En esa 茅poca el billete lo pon铆a la Iglesia. Durante los a帽os mozos de Caravaggio, Carlos Borromeo, arzobispo de Mil谩n, -prelado piadoso de esos que ya no se fabrican-, dictaba los temas, las formas y el gusto. En su tratado Instructiones Fabricae et Supellectilis Ecclesiasticae (1577), Borromeo le dedic贸 un breve cap铆tulo a las 鈥淚m谩genes y pinturas sagradas鈥. All铆 expuso las exigencias del Concilio de Trento, seg煤n las cuales el arte religioso deb铆a ser decoroso y evitar las herej铆as. La pintura deb铆a incitar a la piedad y evitar la novedad, 鈥渞ehuyendo todo lo profano, vil u obsceno, deshonesto o provocador.鈥 Si eras pintor, lo ten铆as claro.

Sin embargo 鈥揹e origen dizque noble鈥 Caravaggio ten铆a malas pulgas y no siempre fue ejemplar. Sol铆a elegir como modelos a prostitutas y mendigos (la costumbre perdur贸 a trav茅s de los siglos y si no me crees vete a ver lo que hac铆an los impresionistas del siglo XIX鈥). En su obra La muerte de la Virgen, la cara de Mar铆a es la de una prostituta que muri贸 ahogada en el Tevere. Uno supone que despu茅s de servir de modelo y, muy probablemente, alegrarle los bajos a Caravaggio.

Los que saben, le han reprochado a Caravaggio su realismo y la elecci贸n de sus modelos. Cuando no hay mucho que criticar, los mediocres siempre encuentran un detallito. En cuanto a los temas, costaba salir de la adoraci贸n del sufrimiento y de la muerte tan propios al cristianismo. Durante siglos la pintura se inspir贸 鈥揺s un decir鈥 de la influencia de la Iglesia. Aparte uno que otro mecenas laico, las obras eran realizadas a pedido, para decoraci贸n de iglesias, bas铆licas, catedrales y palacios episcopales. Am茅n de la edificaci贸n de los mortales. Jodida ley de la oferta y la demanda鈥

Baco

Baco

Como quiera que fuese, Caravaggio, 鈥搚 otros pintores鈥, se las arreglaron para pintar otra cosa que crucificados, lacerados, torturados, atormentados, asaeteados, acuchillados, degollados y martirologios varios. En El ta帽edor de la煤d pone un joven de belleza algo femenina, sensual, rodeado de instrumentos de m煤sica. La vida, el placer, mal visto por la Iglesia, se infiltraba a pesar de todo. Su Baco muestra una figura algo andr贸gina, semidesnuda, una copa de vino en la mano, mientras en la mesa aguardan un decanteur casi lleno con el precioso l铆quido y una cesta de frutas maduras. M谩s placer.

Tres siglos m谩s tarde Th茅ofile Gauthier, dir铆a de Caravaggio: 鈥減arece haber vivido en garitos y tugurios.鈥 Como su contempor谩neo, 隆un cierto Toulouse Lautrec! El tema de Los tah煤res (1594-1595) de Caravaggio, ser铆a recreado en El tah煤r de Georges de la Tour (1630), lo que parece demostrar que ambos no se limitaron a frecuentar iglesias.

Lo cierto es que Caravaggio alcanz贸 una t茅cnica pict贸rica envidiable, dej谩ndole a los temas religiosos unas cuantas obras de arte como La cena de Ema煤s, cuya magia de la luz y los claroscuros inspirar铆a m谩s tarde no s贸lo a Georges de la Tour sino a generaciones de pintores, hasta Delacroix, G茅ricault, Courbet y Manet.

Caravaggio asumi贸 una ruptura con la pintura como se la conoc铆a hasta entonces. Se liber贸 de una mirada que privilegiaba lo 鈥榓cad茅mico鈥 para adentrarse en un realismo que cambi贸 la pintura para siempre, dici茅ndole adi贸s al Renacentismo.

Sus protectores lograron obtener para 茅l un encargo que consagrar铆a su celebridad y su arte, al tiempo que desencadenar铆a a煤n m谩s controversias: El Martirio de San Mateo, y La Vocaci贸n de San Mateo, dos cuadros que nunca se movieron de una de las iglesias m谩s frecuentadas de Roma: San Luis de los Franceses.

Antes de seguir a Jes煤s, el jud铆o Mateo oficiaba de recolector de impuestos por cuenta del imperio romano. Caravaggio ilustra el misterio de la vocaci贸n con una escena contempor谩nea: una estancia confundida durante mucho tiempo con una taberna, que en realidad era el telonio, lugar donde se recaudaban los impuestos. Mateo hace las cuentas y Jes煤s aparece, design谩ndolo con la mano. Una vez m谩s el milagro de la luz, que esta vez incide desde lo alto a la derecha, generando esos claroscuros que maravillaron hasta a Rembrandt.

Como m谩s tarde Georges de la Tour 鈥搇a puerta estaba abierta鈥 Caravaggio se permite acomodar el milagro divino a la vida cotidiana, con seres de carne y hueso. Viejos y viejas de huesos deformados, j贸venes sensuales, prostitutas, artesanos, la vida misma. En aquellos tiempos sol铆an quemarte vivo por menos que eso.

Caravaggio, contempor谩neo de Giordano Bruno, 鈥揳str贸nomo, fil贸sofo, matem谩tico y poeta鈥, no puede haber ignorado los a帽os de tortura sufridas por Bruno a manos del Vaticano y el papa Clemente VIII. Bruno sosten铆a, contra el dogma papal, que el sol era una simple estrella como millones de otras estrellas en el Universo. Lo que le cost贸 la hoguera.

Salirse del marco del dogma, de lo com煤nmente aceptado, osar la ruptura, abrir los ojos, mostrar otros caminos, buscar la verdad, su propia verdad, es un sendero que Caravaggio no dud贸 en seguir, abri茅ndole as铆 las puertas a siglos de creaci贸n art铆stica que hoy nos maravilla.

En 1606, Caravaggio 鈥損endenciero como siempre鈥 mat贸 a un hombre en una reyerta y se vio obligado a huir de Roma. Nunca pudo regresar. Muri贸 cuatro a帽os m谩s tarde, en una playa solitaria, aquejado de malaria. Y fue olvidado durante tres siglos. Su nombre volvi贸 a la superficie a fines del siglo XIX.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario