May 24 2019
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Pol铆ticaSociedad

Carlos Altamirano, el lobo estepario del socialismo chileno

La muerte de Carlos Altamirano ha puesto de manifiesto, una vez m谩s, el descalabro ideol贸gico y la profunda crisis que vive la izquierda, no s贸lo en Chile, sino que a nivel mundial. Las hip贸critas condolencias de los democristianos, y m谩s a煤n las de algunos derechistas que se atrevieron a balbucear algo diferente a la mierda con la cual cubrieron siempre a este antiguo dirigente del socialismo chileno, han sido m谩s o menos lo que se pod铆a esperar de esos sectores.

B谩sicamente todos ellos con una sonrisa de perdonavidas, o de perdonamuertes en este caso, buscando algo que alabarle a este inc贸modo occiso, se han referido a su supuesto arrepentimiento por sus 鈥減ecados鈥 revolucionarios de los a帽os 谩lgidos del siglo pasado. As铆, purificado de sus mal茅ficos intentos de buscar ayer un futuro digno para los humillados y ofendidos de Chile, estaba ya en condiciones de postular a un cupo en el mundo celestial de la 鈥渄emocracia鈥 que hoy impera mayoritaria en este siglo XXI.

Este argumento despreciable destinado a tergiversar el nombre de Altamirano el d铆a de su muerte, dec铆amos que es perfectamente explicable en sus ac茅rrimos enemigos de la derecha y en el centrismo de la democracia cristiana, pero 驴escuchar lo mismo no s贸lo de quienes fueron sus aliados en el intento de la izquierda de torcer el aciago destino de los despose铆dos, sino que incluso de sus propios camaradas?

El luto de los hip贸critas.

Un dudoso coro de los lamentos rode贸 el f茅retro de este notable luchador social en el ex Congreso en Santiago. Entre otros conspicuos socialistas renovados, l茅ase vendidos al poder hegem贸nico de la burgues铆a dominante, desfilaron haciendo declaraciones muchos de los que fueron sus camaradas en el proyecto socialista de Salvador Allende, y que hoy, a diferencia de Altamirano, profitan de las garant铆as que les concede la seudo democracia que sigui贸 a la dictadura.

Basta con citar las palabras de Ricardo Lagos Escobar, que con sus aires de se帽or贸n de la pol铆tica, dijo: 鈥(Altamirano)鈥n sus 煤ltimos a帽os entendi贸 el cambio de 茅poca que implicaban la globalizaci贸n y las nuevas tecnolog铆as鈥. Es decir, para todos estos corifeos del neosocialismo, el principal aporte de Carlos Altamirano no fue su condici贸n de brillante conductor pol铆tico en un momento dram谩tico de la lucha social del pueblo chileno, todo lo cual es hoy para estos arrepentidos y amn茅sicos socialistas, el lado oscuro y negativo del l铆der de la Unidad Popular, sino que lo que se puede alabar al momento de su muerte es su contribuci贸n a la renovaci贸n socialista que se pas贸 con camas y petacas al campo de la cada vez m谩s decadente socialdemocracia, 谩vidos de recuperar las ganancias que anta帽o perdieron por andar, como Altamirano, peleando por un mundo libre de la rapi帽a capitalista.

Resultado de imagen para carlos altamirano se aleja del psGabriel Salazar, destacado historiador de este tiempo, escribi贸 un brillante ensayo sobre el dirigente socialista que acaba de fallecer, titulado 鈥淐onversaciones con Carlos Altamirano鈥 producto de un largo coloquio de varios a帽os con el ex Secretario General de PS. Pocos como Gabriel Salazar pueden entonces conocer m谩s de los 铆ntimos pensamientos de este l煤cido dirigente popular. Por eso es que, justamente a prop贸sito de los torcidos intentos de tergiversar las posiciones de Altamirano tratando de uncirlo al carro de las propias deserciones de sus otrora 鈥渃amaradas鈥, Salazar se帽al贸 a la prensa que 鈥渆l alejamiento de Altamirano del socialismo chileno se debi贸 a que el PS se acerc贸 demasiado al modelo neoliberal鈥.

Y luego agreg贸 鈥淐uando Altamirano llega a Chile, y vive la experiencia del PS en Chile, ve que no era estrictamente socialista, sino que ten铆a aceptaci贸n del modelo neoliberal. Eso explica por qu茅 茅l se aparta del socialismo chileno, porque no estaba de acuerdo con el neoliberalismo de la Concertaci贸n鈥. Esa es la estricta verdad de lo que fue su vida de socialista verdadero. No se alej贸 de la pol铆tica por verg眉enza o arrepentimiento de su honesto pasado, sino por la profunda desilusi贸n de encontrar al que fue el partido de Allende, y por lo tanto su propio partido, corrompido ideol贸gicamente bailando al son que le toca el 聽neoliberalismo y la globalizaci贸n local y mundial.

Una verdad demasiado molesta.

Comenzamos diciendo una verdad objetiva y dif铆cilmente rebatible: la izquierda mundial vive la peor crisis de su historia. No tiene perspectivas, carece de una ideolog铆a clara ni tampoco posee proyectos inmediatos ni menos de futuro. Se ha dejado arrastrar hacia una confusa mezcla de balbuceos populistas que se entreveran con concesiones al modelo capitalista neoliberal, cuyos sagrados cimientos no son tocados por los gobiernos que aqu铆 o all谩 han sido alcanzados por estos seudo izquierdistas de marioneta.Resultado de imagen para carlos altamirano lagos bachelet

Chile es quiz谩s el mejor ejemplo. Los gobiernos 鈥渟ocialistas鈥 de Lagos y Bachelet no aportaron nada, absolutamente nada a los cambios urgentes que se requieren en la sociedad chilena. Al contrario, en especial el se帽or Lagos que se permite opinar sobre las posiciones mantenidas hasta el final de sus d铆as por Carlos Altamirano, contribuyeron a afianzar en muchos aspectos el poder inamovible de los capitalistas criollos que dominan desde Pinochet hasta nuestros d铆as.

Las veces que gobiernos de nuestra Am茅rica han intentado recuperar la verdadera esencia de la ideolog铆a socialista, como Nicaragua, Venezuela, o Bolivia, estos socialistas renovados se han unido a los ataques en contra de estos pueblos asediados hoy por las oligarqu铆as latinoamericanas unidas al imperialismo norteamericano, y no han tenido asco de bailar el mismo ritmo, tomados de la mano de los Trump, Bolzonaro, Pi帽era, Macri, el traidor Len铆n Moreno conocido como el Gonz谩lez Videla de Ecuador, adem谩s del peor t铆tere de Estados Unidos que es Iv谩n Duque de Colombia.

Adi贸s al camarada.

Dif铆cilmente alguien va a despedir a Carlos Altamirano con el pu帽o en alto. Los socialistas de hoy no levantan el pu帽o: estiran la mano en forma de poru帽a para que en ella caigan los d贸lares del chorreo de las ganancias del neoliberalismo y la globalizaci贸n. Pero muchos desde el seno del pueblo, aunque sumidos en el anonimato al que los han confinado los oportunistas, se atreven todav铆a a despedir a Carlos Altamirano Orrego con un hasta siempre, camarada.

 

 

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