Nov 25 2019
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Pol铆tica

Carta a los intelectuales que menosprecian las revoluciones en nombre de la pureza

 

Roxanne Dunbar-Ortiz, Ana Maldonado, Pilar Troya Fern谩ndez y Vijay Prashad-
Traducci贸n de Silvia Arana
Las revoluciones no suceden de repente, ni tampoco transforman una sociedad de inmediato. Una revoluci贸n es un proceso que se mueve a diferentes velocidades y cuyo ritmo puede cambiar r谩pidamente si el conflicto de clases se intensifica y acelera el motor de la historia. Pero generalmente la construcci贸n del聽momentum,聽o impulso, revolucionario es lento, y los esfuerzos para transformar un Estado y una sociedad pueden ser incluso m谩s lentos.

Le贸n Trotsky, durante su exilio en Turqu铆a en 1930, escribi贸 el m谩s sobresaliente de los an谩lisis sobre la Revoluci贸n rusa. Hab铆an pasado trece a帽os desde el derrocamiento del imperio zarista, pero la revoluci贸n ya hab铆a sido cuestionada, incluso por gente de izquierda. En la conclusi贸n de ese libro, Trotsky escribi贸: 鈥淓l capitalismo necesit贸 de unos cien a帽os para poner en un sitio elevado a la ciencia y a la t茅cnica y para hundir a la humanidad en el infierno de la guerra y la crisis. Al socialismo sus enemigos solo le dan quince a帽os para crear y equipar un para铆so terrenal. Nosotros no asumimos esa obligaci贸n. Nunca pusimos esas fechas. Un proceso de vasta transformaci贸n debe ser medido con una escala adecuada鈥.

Cuando Hugo Ch谩vez gan贸 las elecciones en Venezuela (diciembre de 1998) y cuando Evo Morales Ayma gan贸 las elecciones en Bolivia (diciembre de 2005) sus cr铆ticos de izquierda en Am茅rica del Norte y en Europa no le dieron a sus gobiernos ni siquiera tiempo para respirar. Algunos profesores de orientaci贸n izquierdista comenzaron a criticarlos de inmediato por sus limitaciones e incluso por sus fracasos.

Esta actitud fue pol铆ticamente limitada -carente de solidaridad hacia estos experimentos-; y tambi茅n intelectualmente limitada -desprovista de una valoraci贸n de las profundas dificultades que afectan a un experimento socialista en pa铆ses del Tercer Mundo con jerarqu铆as sociales calcificadas y desprovistos de recursos financieros.

El ritmo de la Revoluci贸n

A dos a帽os de la Revoluci贸n rusa, Lenin escribi贸 que la recientemente creada URSS no es un 鈥渢alism谩n que hace milagros鈥, ni pavimenta el camino al socialismo. Le da a aquellos que hab铆an sufrido opresi贸n la oportunidad de ponerse de pie y 鈥渄e tomar control del conjunto del gobierno del pa铆s, del conjunto de la administraci贸n de la econom铆a y del conjunto del manejo de la producci贸n鈥.

Pero incluso eso -el聽conjunto聽de esto y el聽conjunto聽del otro- no iba a ser f谩cil. Lenin escribi贸: 鈥淓s una larga, dif铆cil y tenaz lucha de clase, la cual no desaparece ni聽despu茅s聽de derrocar el gobierno capitalista ni聽despu茅s聽de destruir el Estado burgu茅s鈥 no desaparece, solo cambia sus formas y en muchos sentidos puede volverse m谩s feroz鈥. Esta era la conclusi贸n de Lenin聽despu茅s聽de tomar el poder zarista y聽despu茅s聽de que el gobierno socialista haya comenzado a consolidarse en el poder. Alexandra Kollantai escribe (en聽Love in the Time of Worker Bees) sobre las luchas para construir el socialismo y los conflictos dentro del socialismo para lograr sus objetivos. Afirma que nada es autom谩tico, que todo es una lucha.

Resultado de imagen para KollontaiLenin y Kollantai sostienen que la lucha de clases no se detiene cuando un gobierno toma el poder; sino que esta deviene incluso m谩s feroz, la oposici贸n es m谩s intensa porque hay mucho en juego, y es un momento peligroso porque la oposici贸n -principalmente la burgues铆a y la vieja aristocracia- cuenta con el aval del imperialismo. Winston Churchill dijo: 鈥淓l bolchevismo debe ser estrangulado en la cuna鈥, y entonces los ej茅rcitos occidentales se unieron al Ej茅rcito Blanco en un ataque militar casi letal contra la Uni贸n Sovi茅tica. Este ataque se produjo desde los 煤ltimos d铆as de 1917 hasta 1923, seis a帽os completos de asalto militar sostenido.

Ni en Venezuela, ni en Bolivia, ni en ning煤n otro pa铆s que haya girado hacia la izquierda en los 煤ltimos veinte a帽os, se ha logrado suplantar el estado burgu茅s ni derrocar el sistema capitalista. Los procesos revolucionarios en esos pa铆ses tuvieron que crear gradualmente instituciones de y para la clase trabajadora mientras se continuaba con un sistema capitalista. Estas instituciones reflejan la emergencia de una forma estatal 煤nica basada en la democracia participativa; una expresi贸n de ello son las聽misiones sociales.

Cualquier intento de trascender el capitalismo fue restringido por el poder de la burgues铆a -la que no fue desarmada en procesos electorales consecutivos y que es ahora la fuente de la contrarrevoluci贸n- y restringido por el poder del imperialismo. Han tenido 茅xito por ahora en el golpe de Estado contra Bolivia y en las amenazas diarias a Venezuela. Nadie, en 1998 o en 2005, sugiri贸 que los eventos en Venezuela o Bolivia eran una 鈥渞evoluci贸n鈥 como la Revoluci贸n rusa; las victorias electorales formaban parte de un proceso revolucionario. Como primer acto de gobierno, Ch谩vez anunci贸 un proceso constituyente para volver a fundar la rep煤blica.

De manera similar, Evo afirm贸 en 2006 que el Movimiento al Socialismo (MAS) hab铆a sido elegido para gobernar pero no ten铆a el poder. M谩s tarde se inici贸 un proceso constituyente, que tuvo larga duraci贸n. Venezuela entr贸 en un 鈥減roceso revolucionario鈥 extendido, mientras que Bolivia entr贸 en un 鈥減roceso de cambio鈥 -o como ellos lo llamaron simplemente 鈥渆l proceso鈥- que contin煤a aun ahora despu茅s del golpe. No obstante, tanto Venezuela como Bolivia fueron castigadas con la fuerza total de una 鈥済uerra h铆brida鈥 -desde sabotaje a la infraestructura hasta sabotaje para recaudar fondos de los mercados de capital.

Lenin escribi贸 que despu茅s de tomar control del Estado y eliminar la propiedad capitalista, el proceso revolucionario en la nueva Uni贸n Sovi茅tica fue dif铆cil, la tenaz lucha de clases segu铆a presente; imaginemos entonces cu谩nto m谩s dif铆cil es la tenaz lucha de clases en Venezuela y Bolivia.

Las revoluciones en el 鈥渞eino de la necesidad鈥

Tratemos de imaginar cu谩n dif铆cil es construir una sociedad socialista en un pa铆s en el que -a pesar de la riqueza de recursos naturales- todav铆a persisten altos niveles de pobreza y desigualdad. Y en un nivel m谩s profundo a煤n, existe una realidad cultural en la que una gran parte de la poblaci贸n ha sufrido y ha luchado contra siglos de humillaci贸n social. No es nada sorprendente que en estos pa铆ses los m谩s oprimidos entre los agricultores, mineros y trabajadores urbanos provienen de comunidades ind铆genas o afrodescendientes. La aplastante carga de oprobios y vejaciones combinada con la falta de acceso a los recursos dificulta enormemente los procesos revolucionarios en 鈥渆l reino de la necesidad鈥.Resultado de imagen para bolivia mineros

En sus聽Manuscritos聽econ贸micos y filos贸ficos聽(1844), Marx distingue entre el 鈥渞eino de la libertad鈥 -que empieza all铆 donde termina el trabajo determinado por la necesidad y la coacci贸n- y el 鈥渞eino de la necesidad鈥 -donde las necesidades f铆sicas no son satisfechas. Una larga historia de sometimiento colonial y de robo imperialista ha saqueado la riqueza de una gran parte del planeta y ha hecho que esas regiones -principalmente 脕frica, Asia y Am茅rica Latina- est茅n aparentemente de manera constante en el 鈥渞eino de la necesidad鈥.

Cuando Ch谩vez gan贸 las elecciones por primera vez, el 铆ndice de pobreza era de un incre铆ble 23,4%; en Bolivia, cuando Morales gan贸 por primera vez, el 铆ndice de pobreza era de un alarmante 38,2%. Estas cifras no muestran solamente la pobreza absoluta de grandes sectores de la poblaci贸n, sino que tambi茅n conllevan historias de humillaci贸n y oprobio social que no caben en una simple estad铆stica.

Las revoluciones y los procesos revolucionarios parecen estar m谩s arraigados en el reino de la necesidad -en la Rusia zarista, en China, en Cuba, en Vietnam- que en el reino de la libertad -en Europa y en Estados Unidos. Estas revoluciones y estos procesos revolucionarios -Venezuela y Bolivia- ocurren en lugares donde simplemente no hay una acumulaci贸n de riqueza que pueda ser socializada. La burgues铆a de estas sociedades huye con su dinero en el momento de la revoluci贸n o del cambio revolucionario o se queda pero guarda su dinero en para铆sos fiscales o en lugares como Nueva York o Londres.

Este dinero, el fruto del trabajo de la gente, no puede ser tocado por el nuevo gobierno sin provocar la ira del imperialismo. Consideremos cu谩n r谩pidamente Estados Unidos organiz贸 que el Banco de Londres controlara el oro de Venezuela, y que las cuentas bancarias de los gobiernos de Ir谩n y Venezuela fueran congeladas, y que se suspendieran las inversiones cuando Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia se negaron a acatar los mecanismos arbitrales entre inversionistas y Estado impuestos por el Banco Mundial.

Imagen relacionadaTanto Ch谩vez como Morales intentaron tomar control de los recursos de sus respectivos pa铆ses, una decisi贸n considerada como una abominaci贸n por el imperialismo. Les hicieron reproches y los acusaron de 鈥渄ictadores鈥 porque quer铆an renegociar los acuerdos de los gobiernos anteriores sobre la extracci贸n de materias primas. Ellos necesitaban este capital no para su enriquecimiento personal -nadie puede acusarlos de corrupci贸n- sino para mejorar las condiciones sociales, econ贸micas y culturales de sus pueblos.

Cada d铆a es una nueva lucha para los procesos revolucionarios en el 鈥渞eino de la necesidad鈥. El mejor ejemplo de esto es Cuba, cuyo gobierno revolucionario ha tenido que luchar desde el principio contra un embargo asfixiante y contra amenazas de asesinatos y golpes.

Las revoluciones de mujeres

Ha sido admitido, porque ser铆a necio negarlo- que las mujeres ocupan un lugar central en las protestas de Bolivia contra el golpe y a favor de que Morales vuelva al gobierno; en Venezuela tambi茅n, la mayor铆a de la gente que sale a las calles a defender la revoluci贸n bolivariana son mujeres. Muchas de esas mujeres pueden que no sean ni masistas ni chavistas, pero entienden que los procesos revolucionarios son feministas, socialistas y se oponen a las humillaciones impuestas a los pueblos ind铆genas y afrodescendientes.

En las d茅cadas de 1980 y 1990 el Fondo Monetario Internacional puso una presi贸n inmensa para que pa铆ses como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina recortaran el presupuesto estatal en salud, educaci贸n y cuidado de las personas mayores. La cat谩strofe en los sistemas de asistencia social en estas 谩reas cruciales puso una carga en la 鈥渆conom铆a de los cuidados鈥, que es mantenida -por razones patriarcales- principalmente por mujeres. Si la 鈥渕ano invisible鈥 no atend铆a a la gente que lo necesitaba, la 鈥渕ano del coraz贸n鈥 ten铆a que hacerlo.

Resultado de imagen para evo morales y las mujeresFue esta experiencia de recortes en la econom铆a de los cuidados la que profundiz贸 la radicalizaci贸n de las mujeres en nuestras sociedades. El feminismo surgi贸 de la experiencia de sufrir ajustes implementados con pol铆ticas estructurales de corte patriarcal; la tendencia del capitalismo de imponer violencia y privaciones aceler贸 el acercamiento de las mujeres trabajadoras e ind铆genas a los proyectos socialistas de Ch谩vez y Morales. Y a medida que contin煤a la ola neoliberal, y a medida que inunda las sociedades de ansiedad y angustia, las mujeres son las m谩s activas en la lucha por un mundo diferente.

Aunque Morales y Ch谩vez sean hombres, en los procesos revolucionarios simbolizaron una realidad diferente para el conjunto de la sociedad. En diferentes niveles, sus gobiernos se comprometieron con una plataforma contrapuesta tanto a la cultura del patriarcado como a las pol铆ticas de recorte social que pusieron sobre las mujeres una carga abrumadora. Por lo tanto, se debe reconocer que los procesos revolucionarios en Am茅rica Latina fueron profundamente conscientes de la importancia de poner a las mujeres, los ind铆genas y los afrodescendientes en el centro de la lucha.

Nadie podr铆a negar que hubo cientos de errores cometidos por los gobiernos, errores de juicio que causaron un retroceso en la lucha contra el patriarcado y el racismo; pero estos son errores que pueden ser rectificados y que no representan caracter铆sticas estructurales del proceso revolucionario. Esto ha sido comprendido por las mujeres ind铆genas y afrodescendientes en esos pa铆ses; la prueba de ello no se puede encontrar en un art铆culo ni en otro, sino en la presencia activa y en茅rgica de las mujeres en las calles.Resultado de imagen para chavez y las mujeres

En Venezuela, como parte del proceso bolivariano, las mujeres han sido esenciales en la reconstrucci贸n de las estructuras sociales erosionadas por d茅cadas de austeridad capitalista. Su aporte ha sido central en el desarrollo del poder popular y de la democracia participativa. Son mujeres un 64% de los voceros de las 3.186 comunas; tambi茅n son mujeres una mayor铆a de los l铆deres de los 48.160 concejos comunales; un 65% de los l铆deres de los comit茅s de producci贸n y abastecimiento son mujeres. Las mujeres no solo exigen equilibrio en el lugar de trabajo, sino que tambi茅n demandan igualdad en el 谩mbito social, donde las comunas son el 谩tomo del socialismo bolivariano.

Las mujeres en el 谩mbito social han luchado para construir la posibilidad del autogobierno, del poder dual, y por lo tanto, han erosionado lentamente la forma del Estado liberal. Contra la austeridad capitalista, las mujeres han desplegado su creatividad, su fuerza y su solidaridad no solo oponi茅ndose a las pol铆ticas neoliberales sino tambi茅n desarrollando el experimento socialista contra la guerra h铆brida.

Democracia y socialismo

Las corrientes intelectuales de izquierda fueron duramente castigadas en el periodo posterior a la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica. El marxismo y el materialismo dial茅ctico perdieron credibilidad de manera considerable tanto en Occidente como en gran parte del mundo; los estudios post-colonialistas y subalternos -variaciones del post-estructuralismo y post-modernismo- florecieron en los c铆rculos acad茅micos e intelectuales. Uno de los temas principales de esta l铆nea de pensamiento era el argumento de que el Estado hab铆a quedado 鈥渙bsoleto鈥 como veh铆culo de transformaci贸n social y que la salvaci贸n resid铆a en la 鈥渟ociedad civil鈥.

Esta combinaci贸n de post-marxismo y teor铆a anarquista adopt贸 esta l铆nea de pensamiento para criticar cualquier experimento hacia el socialismo mediante el poder del Estado. El Estado era considerado como un mero instrumento del capitalismo, m谩s que un instrumento de la lucha de clases. Pero si la gente deja de luchar por el control del Estado, entonces este -sin que nadie lo dispute- le servir谩 a la oligarqu铆a y se profundizar谩n la desigualdad y la discriminaci贸n.

Al concederle un lugar de privilegio a la idea de los movimientos sociales por sobre los movimientos pol铆ticos se pone de manifiesto una decepci贸n con el periodo heroico de liberaci贸n nacional, incluyendo los movimientos de liberaci贸n de los pueblos ind铆genas. Tambi茅n se omite la verdadera historia de las organizaciones populares en relaci贸n con los movimientos pol铆ticos que tomaron el poder del Estado. En 1977, al cabo de una lucha considerable, las organizaciones ind铆genas forzaron a las Naciones Unidas a iniciar un proyecto cuyo objetivo sea terminar con la discResultado de imagen para onu pueblos indigenasriminaci贸n de las poblaciones ind铆genas en las Am茅ricas.

El Consejo Indio de Sudam茅rica, con sede en La Paz, fue una de las organizaciones que trabaj贸 con el Consejo Mundial por la Paz, la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, al igual que con varios movimientos de liberaci贸n nacional (el Congreso Nacional Africano, la Organizaci贸n de los Pueblos del Sudoeste de 脕frica y la Organizaci贸n de Liberaci贸n de Palestina). A partir de esta unidad y lucha, las Naciones Unidas establecieron en 1981 el Grupo de Trabajo en Poblaciones Ind铆genas, que declar贸 a 1993 como el A帽o Internacional de los Pueblos Ind铆genas.

En 2007 Evo Morales lider贸 la iniciativa para que las Naciones Unidas pasen la Declaraci贸n de los Derechos de los Pueblos Ind铆genas. Esto fue un claro ejemplo de la importancia de la unidad y de la lucha entre movimientos populares y Estados solidarios -si no fuera por ambos, las luchas populares de 1977 a 2007 y el gobierno boliviano en 2007- esta declaraci贸n tan importante no hubiera sido posible.

Los intelectuales ind铆genas de toda Am茅rica han comprendido la complejidad pol铆tica de esta lucha -que la autodeterminaci贸n ind铆gena se conseguir谩 dando la lucha en la sociedad y en el Estado para vencer el poder burgu茅s y colonial, y para hallar las herramientas que hagan posible la transici贸n al socialismo. Entre esas formas se halla la聽comuna聽聽-como lo reconocieron hace casi un siglo Jos茅 Carlos Mari谩tegui (Per煤) y Nela Mart铆nez (Ecuador).

Las revoluciones en Bolivia y Venezuela no solo han agudizado pol铆ticamente las relaciones entre mujeres y hombres, entre comunidades ind铆genas y comunidades no-ind铆genas, sino que tambi茅n han cuestionado y disputado los conceptos de democracia y socialismo. Estos procesos revolucionarios no solo tienen que funcionar dentro de las reglas de la democracia liberal, sino que al mismo tiempo deben construir un nuevo marco institucional basado en las comunas y otras formas organizativas.

Al ganar elecciones y hacerse cargo del Estado, la revoluci贸n bolivariana pudo canalizar recursos para incrementar el gastomisiones-sociales3 social (salud, educaci贸n, vivienda) y atacar directamente al patriarcado y al racismo. El poder del Estado en manos de la izquierda fue usado para desarrollar esos nuevos marcos institucionales que trascienden el Estado. La existencia de estos dos tipos de estructuras -instituciones democr谩ticas liberales e instituciones feministas/socialistas- gener贸 el prejuicio de una ficticia 鈥渋gualdad liberal鈥. Si se reduce la democracia al acto de votar se induce a que las personas crean que son ciudadanos con los mismos poderes que otros ciudadanos, independientemente de su posici贸n socio-econ贸mica, pol铆tica y cultural.

Los procesos revolucionarios cuestionaron estos mitos liberales, pero a煤n no los vencieron -como puede comprobarse tanto en Bolivia como en Venezuela. Se trata de una lucha para crear un nuevo consenso cultural en torno a una democracia socialista, que est茅 enraizada no en un 鈥渧oto de iguales鈥, sino en una experiencia tangible de construcci贸n de una nueva sociedad.

Una de las din谩micas esperadas de un gobierno de izquierda es que retome la agenda de diversos movimientos pol铆ticos y sociales. Al mismo tiempo, muchos de los integrantes de esos movimientos -al igual que de diversas ONG- pasan a formar parte del gobierno, aportando sus variadas capacidades para batallar con las complejas instituciones del gobierno moderno. Esto tiene un impacto contradictorio:

Complace la demanda de la gente, pero al mismo tiempo tiene una tendencia a debilitar las organizaciones independientes de diferente tipo. Estas son consecuencias del proceso de tener un gobierno de izquierda en el poder, ya sea en Asia o en Sudam茅rica. Aquellos que quieren permanecer independientes de la lucha del gobierno para seguir teniendo relevancia, a menudo, devienen cr铆ticos acerbos del gobierno y sus cr铆ticas son frecuentemente usadas como armas por las fuerzas imperialistas con fines ajenos incluso para aquellos que formularon las cr铆ticas en primer lugar.

El mito liberal trata de hablar en nombre del pueblo para oscurecer los intereses y las aspiraciones reales de la gente, en particular de las mujeres, las comunidades ind铆genas y afrodescendientes. La izquierda que participa en las experiencias boliviana y venezolana ha intentado desarrollar la experiencia colectiva en una contenciosa lucha de clases. Esta posici贸n contradice la idea de un Estado opresivo en Venezuela y Bolivia, pues el Estado ha usado su autoridad para tratar de desarrollar instituciones de poder dual creando una nueva s铆ntesis, con las mujeres en la primera l铆nea.Resultado de imagen para la revolucion grafitis

Consejos revolucionarios sin experiencia revolucionaria

Las revoluciones no son nada f谩cil de hacer. Est谩n repletas de retrocesos y errores porque est谩n hechas por personas con defectos que pertenecen a partidos pol铆ticos que deben reconocer que tienen mucho por aprender. Son guiadas por la experiencia y por aquellos que tienen el entrenamiento y el tiempo para elaborar las experiencias y transformarlas en lecciones. Las revoluciones tienen sus propios mecanismos de correcci贸n; sus propias voces de disenso. Pero eso no significa que un proceso revolucionario sea sordo a las cr铆ticas; deber铆a estar abierto a ellas.

Las cr铆ticas deber铆an ser siempre bienvenidas 驴pero de qu茅 manera se hacen las cr铆ticas? Hay dos tipos de cr铆tica t铆picas de los cr铆ticos de 鈥渋zquierda鈥 que menosprecian las revoluciones en nombre de la pureza.

1. Si la cr铆tica se emite desde el punto de vista de la perfecci贸n, su est谩ndar no solo es demasiado alto sino que tambi茅n falla en la comprensi贸n de la naturaleza de la lucha de clases que debe confrontar un poder consolidado y transmitido por varias generaciones.

2. Si la cr铆tica asume que todos los proyectos que compiten en el 谩mbito electoral traicionar谩n la revoluci贸n, hay entonces muy poca comprensi贸n de la dimensi贸n masiva de los proyectos electorales y de los experimentos de poder dual. El pesimismo revolucionario obstruye la posibilidad de actuar. No puedes tener 茅xito si no te permites la posibilidad de fracasar y de intentarlo otra vez. Este tipo de cr铆tica solo genera desaliento.

La 鈥渢enaz lucha de clases鈥 dentro de un proceso revolucionario deber铆a proveerle a alguien que no forme parte del proceso revolucionario una dosis de simpat铆a no por una pol铆tica determinada del gobierno, sino por las dificultades -y las necesidades- del propio proceso.

 

* Roxanne Dunbar-Ortiz聽es una activista de larga experiencia, profesora universitaria y escritora. Su libro m谩s reciente es聽An Indigenous People鈥檚 History of the United States聽(Una historia de los pueblos ind铆genas de Estados Unidos). Ana Maldonado聽integra el Frente Francisco de Miranda, Venezuela. Pilar Troya Fern谩ndez聽trabaja en Tricontinental: Instituto de Investigaci贸n Social. Vijay Prashad聽es un historiador, editor y periodista de la India. Su 煤ltimo libro se titula聽Red Star Over the Third World聽(Estrella roja sobre el Tercer Mundo). Escribe para聽Frontline, The Hindu, Newsclick, AlterNet聽y聽聽BirGn.

Fuente:聽http://mronline.org/2019/11/20/a-letter-to-intellectuals-who-deride-revolutions-in-the-name-of-purity/?fbclid=IwAR3hCN1_oFpBDrCgMjd7KCijqkYMM2D9B4YDbnwdtTCY04DBO4-sfrvxM-o.

Traducci贸n de Silvia Arana para rebelion.org

 

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