Oct 19 2004
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Economía

Catecismo ”a la global”

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

-Padre, ¿por qué nuestro país invadió a Irak? -preguntó Billy, de 8 años.

-Allá había armas de destrucción masiva.

-Pero la TV dijo que los inspectores no encontraron nada.

-Los iraquíes las escondieron. Y nuestro gobierno sabe que las invasiones funcionan más que las inspecciones.

-Si tenían tales armas ¿por qué no las usaron cuando atacamos?

-Para que nadie supiese que ellos tenían las armas. Prefieren morir a defenderse.

-¿Cómo un pueblo puede preferir morir a defenderse?

-La cultura de ellos es diferente. Prefieren morir e ir junto a Alá. Y recuerda que Saddam Hussein era un cruel dictador.

-¿Cómo cruel?

-Torturaba y mataba gente.

-¿Como en la China comunista?

-China es diferente. Su pueblo trabaja para nuestras empresas, reduciendo los costos de producción y aumentando nuestras ganancias.

-Pero ¿China no es comunista?

-Sí.

-¿Y los comunistas no son malos?

-Sólo los comunistas de Corea del Norte y de Cuba, que apresan y torturan a la gente.

-¿Como lo hacemos en Bagdad?

-Es diferente. Nosotros prendemos y torturamos en defensa de los derechos humanos y de la libertad.

-¿Fue lo que hicimos en Afganistán?

-Allá fue por culpa de Osama ben Laden.

-¿Él es afgano?

-No, es saudita.

-¿Cómo 15 de los 19 secuestradores suicidas del 11 de septiembre?

-Sí.

-Y ¿por qué no invadimos a Arabia Saudita?

-Porque el gobierno de allá es nuestro amigo.

-¿Como era Saddam en 1980, al combatir a Irán?

-Sí, quien combate a nuestro enemigo es nuestro amigo.

foto-¿Y por qué tenemos enemigos?

-Porque muchos pueblos tienen envidia de nuestro progreso.

-Pero, padre, ¿la envidia no es un problema del envidiado?

-El envidioso de hoy puede volverse el terrorista de mañana.

-¿Qué es un terrorista?

-Es una persona que no piensa como pensamos nosotros.

-Pero ¿nosotros no defendemos la libertad de opinión?

-Sólo la que no va contra nuestra opinión.

-¿Irak nos atacó?

-No, pero ahora hacemos guerras preventivas, evitamos el mal antes que su semilla caiga sobre la tierra.

-¿Nosotros producimos las armas empleadas en las guerras?

-Buena parte de ellas, pues la guerra favorece a nuestra economía.

-¿Quiere decir que nos hacemos ricos a costa de la muerte de otros pueblos?

-Es la lógica del mercado.

-Pero, padre ¿una vida humana no vale más que un misil? ¿No fue eso lo que usted me enseñó?

-Teóricamente sí, pero en la práctica no es así. Para el mercado, sólo tiene valor la vida que está dentro de él, la del consumidor.

-¿Y las otras vidas?

-Hijo, nada en exceso es bueno. Mucho viento causa huracán; mucha agua, inundación; muchas bocas, hambre.

-¿Quiere decir que nosotros matamos como mataban Saddam y el Talibán?

-Nosotros matamos en favor de la libertad; ellos en contra.

-¿Inclusive a niños como yo?

-Tú no eres como ellos. No tenemos la culpa de que nuestros enemigos tengan hijos.

-¿Dios lo aprueba?

-Sí, nuestro presidente habla directamente con Dios.

-¿Cómo lo hace?

-Él escucha la voz divina en su cabeza. Dios lo eligió para hacer la guerra del Bien contra el Mal.

-Pero ¿Dios y Alá no son la misma persona?

-Billy, basta de preguntas. Y, por favor, ¡no confundas a nuestro Dios con el de ellos!

—————————–
* Escritor, sociólogo. Asesor del presidente brasileño Lula Da Silva y coordinador del Proyecto Hambre Cero.

  

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