Jul 15 2019
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Pol铆ticaSociedad

Caza de pobres en EU: La distracci贸n perfecta

En junio de 2019, el presidente Donald Trump anunci贸 el inicio de redadas para cazar inmigrantes ilegales en las diez mayores ciudades de Estados Unidos a partir del d铆a 14 de julio de este a帽o.

El hecho de que se haya elegido a las grandes ciudades y no a las grandes plantaciones que no pueden levantar sus cosechas sin inmigrantes ilegales, se debe, muy probablemente, a un fen贸meno que hemos se帽alado anteriormente: en Estados Unidos, las minor铆as (negros, latinos, asi谩ticos) est谩n pol铆ticamente subrepresentadas, no s贸lo porque los inmigrantes ilegales no votan sino porque el voto de los ciudadanos de esos grupos vale varias veces menos que un voto blanco en un estado ultra conservador, lo cual pone en tela de juicio la misma naturaleza democr谩tica de todo el sistema pol铆tico y electoral, por no hablar del sistema econ贸mico y financiero.

Por una raz贸n hist贸rica de marginaci贸n de la propiedad de la tierra y por las necesidades presentes, las minor铆as se concentran en las grandes ciudades en el sector de servicios, las cuales est谩n en los estados m谩s poblados, los cuales tienen tantos senadores como cualquier estado despoblado, bastiones de los conservadores desde el siglo XIX: para sumar la misma poblaci贸n que California (40 millones) o Nueva York (20 millones), dos bastiones progresistas y m谩s receptivos a los inmigrantes de todo tipo, es necesario sumar m谩s de diez estados conservadores (la gigante Alaska no llega al mill贸n). No obstante, cada uno de esos grandes estados posee solo dos senadores mientras que una docena de estados conservadores y despoblados poseen veinticuatro. Texas es la excepci贸n inversa, pero no en su din谩mica interior.

A esta realidad estructural hay que sumarle que, entre otras caracter铆sticas, los gobiernos llamados populistas suelen buscar efectos especiales en decisiones espectaculares y simb贸licas cuando podr铆an hacer lo mismo con m谩s discreci贸n. Los populismos de izquierda suelen jugar esta carta con los antagonistas m谩s poderosos, como lo son los imperios de diferentes colores. Los populismos de derecha suelen jugar la misma carta atacando y demonizando los gobiernos de pa铆ses pobres, cuando a estos se les ocurre jugar a la independencia, o a los sectores m谩s d茅biles de una sociedad como los inmigrantes o los trabajadores pobres. Los inmigrantes no solo no votan sino que adem谩s su poder econ贸mico y medi谩tico es irrelevante.

En el caso del populismo de derecha, expresi贸n de los intereses de los de arriba proyectada en las fResultado de imagen para represion a pobres en eeuurustraciones de los de abajo para linchar a los indeseados de m谩s abajo, es por lo menos una cobard铆a al cuadrado. Por no entrar a considerar que los fan谩ticos post humanistas (los fan谩ticos son los de abajo que defienden los intereses de los de arriba contra sus propios intereses, no los de arriba que simplemente defienden sus propios intereses) suelen ondear la diversa y contradictoria bandera de la cruz al tiempo que se rasgan las vestiduras y se golpean el pecho alegando que son los seguidores de aquel hombre que pregonaba amor indiscriminado y se rodeaba de marginados. Aquel a quien el poder imperial de turno y los siempre necesarios colaboracionistas locales crucificaron junto con otros dos criminales.

Diferentes estudios han mostrado que cuanto mayor son las diferencias sociales y econ贸micas que separa a los de arriba de los de abajo mayor espacio medi谩tico se les da a los problemas de la inmigraci贸n y la criminalidad. Esto es igual tanto en los pa铆ses centrales como en los perif茅ricos, en los ricos como en los pobres. Hay que agregar otra caracter铆stica que se da incluso en las ponencias de los estudiantes universitarios: el debate (o mejor 鈥渧erbalizaci贸n social鈥) es planteado con su axioma y corolario desde el inicio al ser presentado como 鈥渆l problema de la inmigraci贸n鈥 y no como 鈥渆l desaf铆o鈥 o 鈥渓a gran oportunidad de la inmigraci贸n鈥.

Aunque el presidente Donald Trump perdi贸 las elecciones en 2016, lleg贸 a la Casa Blanca por un sistema electoral inventado para proteger a los estados esclavistas del sur en el siglo XVIII y con un discurso racista, como en Europa, apenas escondido en la eterna y cobarde excusa de la legalidad que, como ya hemos analizado antes, hist贸ricamente se ha promovido y respetado cuando conven铆a a los grupos en el poder. Con notables y heroicas excepciones, siempre gracias a demonizados luchadores sociales. El racismo no se crea ni se destruye; solo se transforma.Imagen relacionada

La fecha del 14 de julio de 2019 como inicio de las redadas contra los inmigrantes ilegales es arbitraria pero consistente con la psicolog铆a fascista que ama las decisiones intempestivas y simb贸licas (f谩cil de mediatizar) contra alg煤n grupo espec铆fico de los de abajo demonizados como 鈥渆l otro鈥: jud铆os de a pie, musulmanes de a pie, inmigrantes de a pie. Claro, no cualquier inmigrante ilegal sino los m谩s pobres, desesperados y con la piel m谩s oscura. Los otros inmigrantes ilegales, si son blancos, pasan desapercibidos o, si son blancas, hasta se convierten en Primera Dama, sin importar que sus padres fuesen (por voluntad propia y por la misma vocaci贸n de alpinistas) miembros del partido comunista en alg煤n pa铆s de Europa. Otra prueba de que los inmigrantes hacen el trabajo que los ciudadanos no quieren hacer.

El tribalismo, la horda fascista, racista, mis贸gina y el asco por los iguales derechos ajenos pasar谩n. No sabemos cu谩ndo, pero estoy convencido que es una reacci贸n global a todo lo poco o mucho que se ha logrado en ese sentido en los 煤ltimos siglos y una previsible m谩scara a un conflicto agravado entre los cada vez menos que cada vez tienen m谩s y los cada vez m谩s que sienten pero no entienden que est谩n siendo marginados, en el mejor de los casos convertidos a mansas bestias de consumo. Un proceso hist贸rico que no puede perpetuarse, que explotar谩 en una cat谩strofe descontrolada que nadie querr谩, ni siquiera los de arriba, tan acostumbrados a expandir sus feudos en cada crisis controlada, como la que vendr谩 en el 2020.

Los poderosos ancianos que gobiernan el mundo llevan una ventaja existencial: no ver谩n los frutos de su odio y de su codicia. Por eso no les importa nada a largo plazo, aunque repitan lo contrario. Sobre todo si creen haber comprado un penthouse en el reino del Se帽or a fuerza de limosnas y de rezar cinco minutos por d铆a con caras compungidas. Para ellos y para los de abajo 鈥渆l tiempo es oro鈥, un mito que se desmonta solo considerando que ninguna monta帽a de oro puede comprarles tiempo. Como no pueden acumular tiempo acumulan oro, destrozando la vida de los m谩s d茅biles y desesperados, de los m谩s j贸venes que son, por lejos, quienes tienen m谩s tiempo que oro. Algo que no se les perdona.

  • Escritor uruguayo estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.
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