Dic 7 2004
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Opinión

Cazan latinoamericanos para ”salvar” el mundo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El Sistema de Servicio Selectivo (SSS) del gobierno de Bush y del Pentágono mueven quietamente las vacantes nacionales de la conscripción para preparar un servicio militar que podría comenzar a partir del 15 de junio de 2005. Durante estos preparativos se añadieron varios millones de dólares al presupuesto 2004 del Sistema de Servicio Selectivo.

La administración del SSS deberá informar al presidente Bush el 31 de marzo de 2005 que el sistema, falsamente adormecido por décadas, está listo para ser reanudado. El Pentágono comenzó (en 2004) una discreta campaña pública para llenar 10.350 vacantes en el contingente de conscripción y otras 11.070 en todo el país. Pese a tratarse de un asunto impopular en un año de elecciones, los expertos militares y los miembros influyentes del Congreso estimaron que, de ser exacta la predicción de Donald Rumsfeld sobre “prolongados y duros afanes” en Iraq y Afganistán,-(y un estado permanente de guerra al “terrorismo”-, Estados Unidos no tiene otra opción más que el servicio militar obligatorio..

El Congreso impulsó dos proyectos gemelos en 2003: las iniciativas S. 89 y H.R. 163, introducidos por el representante Charles Rangel y por el senador Fritz Holling, ambos del Partido Demócrata. La norma -Acta Universal Nacional de Servicio 2003- busca “satisfacer los requerimientos de la defensa común convocando a todas las personas jóvenes (de 18 a 26 años) de Estados Unidos, incluyendo mujeres, para realizar un período de servicio militar o un período de servicio civil en el fomento de la defensa nacional, la seguridad de la patria y para otros propósitos”. Estos proyectos continúan su tramitación en el Comité sobre fuerzas armadas..

Eludir el servicio militar será más difícil que durante la recordada era de Vietnam: los estudios en la universidad y Canadá no serán buenas excusas. Canadá y EEUU firmaron en diciembre de 2001 su Declaración de Frontera Activa, que podría utilizarse para retener a supuestos evasores del servicio militar. El documento incluye un plan de 30 puntos que implementa, entre otras normas, un acuerdo de pre-aduana que podría controlar a quienes entran y salen de cada país..

La protección que brindaba la educación superior fue eliminada por otras reformas supuestamente inspiradas en un servicio militar más equitativo respecto a criterios de género y clases sociales..un estudiante que asiste regularmente a clases podría posponer su servicio hasta el final del semestre en curso. Uno cursando posgrado tendría hasta el final del año académico..

Delaware fue el primer estado en aprobar la legislación que traslada la información de la licencia de conducir al SSS, en mayo de 2000. Para agosto de 2003 eran 32 estados, dos territorios y el Distrito Columbia (Wáshington) los que seguían su ejemplo. No cumplir en enviar la información al SSS siempre ha sido punible, hasta con cinco años de prisión y una multa de US$ 250.000, aunque el gobierno no ha aplicado estas medidas. Entre las penalidades adicionales impuestas, los violadores de esta obligación quedan inhabilitados para concursar préstamos y empleos federales y solicitar préstamos para estudiar.

El SSS modificó su portal internet (www.sss.gov) para incluir una portada que desmiente la resurrección del servicio militar obligatorio, pero conserva las 24 páginas del Plan Anual de funcionamiento que mantiene intacto el plazo del 15 de junio.

Ante la posibilidad del servicio militar obligatorio, el reclutamiento continuo de “latinos” (ver nota) por parte de las fuerzas armadas estimula reacciones de preocupación entre quienes abogan contra el reclutamiento. Los “latinos” comenzaron a ponerse en la mira del reclutamiento cuando Clinton ocupó la Casa Blanca. Louise Caldera -entonces secretaria del ejército- se dio cuenta de que éstos eran el grupo de individuos en edad militar que crecía más rápido en Estados Unidos.

fotoEn mayo de 2003, los militares estadounidenses estuvieron envueltos en un conflicto diplomático porque los reclutadores operaron más allá de la frontera, en México. El director de una escuela secundaria de Tijuana expulsó del colegio a uno de ellos y el gobierno mexicano se mostró vehemente y enojado. De hecho, el Pentágono anda a la caza de latinoamericanos -de ambos sexos- que, además, a menudo se inscriben como militares buscando “oportunidades civiles” o simplemente, un empleo en el mercado de trabajo.

Las estadísticas del departamento de Defensa mostraron que en 2001 los latinoamericanos conformaban el 10 por ciento de las tropas, mientras el 17,7 por ciento de ese grupo ocupaba “posiciones en la línea del frente” en “infantería, equipos de armas y marinería”.

Con el uso continuo por parte del ejército del anzuelo de los subsidios para la educación, de hasta US$ 30.000 en el caso de universitarios, y la facilitación de los requisitos de la prueba GED (General Educational Development, desarrollo general educacional), el “brillante encanto” de los militares inculca ideas falsas entre los “latinos” sobre la verdadera naturaleza del servicio militar.verdadera

Charles Pena, director de Estudios sobre defensa y libertad en el Instituto Cato, compara la intervención de EEUU en Oriente Medio con la invasión británica a Irlanda del Norte, donde el ejército de ocupación encontró la hostilidad de la población civil. En esa situación, un ejército de ocupación necesita una proporción de 10 a 20 soldados por cada 1.000 habitantes. Aseguró el investigador: “Si usted transfiere esto a Iraq, significa que necesitaría por lo menos 240.000 soldados, y quizá tanto como 480.000”.

Probablemente, los signos del retraimiento mutado a resolución, y cada indicación del aumento de la oposición en las localidades ocupadas, motivarán que se juzgue necesario mantener y aumentar la presencia militar, en un proceso estimulado por la soledad que deja el éxodo masivo de tropas y asistencia de los aliados en las áreas de ocupación y de combate. EEUU fracasó en obtener ayuda, significativa en efectivos, de otros países mientras los ofrecimientos de primas, premios o altos bonos por el alistamiento resultan costosas e ineficaces a la luz del déficit público en rápido crecimiento.

A la lista cada vez mayor de realidades desfavorables se añade la apatía de los ex soldados por volver a alistarse, sin que EEUU pueda resolver lo relacionado con el número de soldados necesarios tan sólo para continuar la ocupación de Iraq. Todo esto se suma a la probabilidad de que las tropas amplíen el territorio invadido y se cumpla la promesa de la Casa Blanca de crear múltiples teatros de guerra.

Actualización de Maureen Farrell

No obstante que el servicio militar llegó a ser una noticia destacada entre las consecuencias inmediatas del 11 de septiembre, los grandes medios de comunicación barrieron con las preocupaciones. “El servicio militar es inverosímil en la guerra al terrorismo”, informó ABC News el 18 de septiembre de 2001, citando opiniones de analistas militares. Sin embargo Michael O’Hanlon, de Instituciones Brookings, admitió que si los militares de EEUU se vieran envueltos en una ocupación prolongada, quizás entonces se podrían escuchar “requerimientos de una clase de hombres enérgicos que podría aconsejar en favor del servicio militar”.

Hacia mayo de 2004, O’Hanlon puso al día su predicción, citando “muertes accidentales” y un “exceso de confianza” en la eficacia de las tropas de la Guardia Nacional iraquí y las reservas propias de tropas en Iraq. “La causa más probable (para restablecer el servicio militar) sería un sobre despliegue aún más severo de toda la fuerza voluntaria…”, escribió en Los Ángeles Times.

Aunque el legislador Charles Rangel también abordó las preocupaciones concernientes al reclutamiento, al momento en que apareció mi historia en el portal www.BuzzFlash.com, poco se había escrito sobre los cambios que harán más difícil “eludir el servicio”. Pocos mencionaron que los proyectos de ley habían cambiado en 1971 para restringir los aplazamientos fundados en los estudios universitarios e, incluso, menos discutieron las nuevas políticas sobre el registro del servicio selectivo. El acuerdo fronterizo entre Canadá y EEUU -otra barricada a los supuestos “tramposos” del servicio militar- recibió aun menos prensa.

Me interesé en esta historia en julio de 2002, después de leer una carta al editor del Philadelphia Inquirer respecto de la legislación pendiente que vincula el uso de la licencia de conducir con el registro del servicio selectivo. En esa fecha la mitad de los estados de EEUU se aprestaban a aprobar tal legislación (con escasa atención de los medios); para el 9 de abril de 2004 13 estados habíab aprobado esa ley o estaban en proceso de hacerlo -también con escasa atención de los medios-.

Cuando salió a flote esta historia los (entonces) candidatos presidenciales Dennis Kucinich y Ralph Nader manifestaron su preocupación ante la probabilidad cada vez mayor del reclutamiento obligatorio. Se intensificó el debate desde que Chuck Hagel convocó a una discusión nacional sobre el tema y el Sistema del Servicio Selectivo ofreció reclutar mujeres y prolongar la edad del registro en el servicio de 25 a 34 años. Pero los grandes medios de comunicación continuaron sin hacer caso a las implicaciones más grandes por la elección presidencial 2004. (Sin embargo, Internet sigue siendo una excepción: BuzzFlash ofreció varios editoriales sobre el tema y, en mayo de 2004, el columnista conservador Paul Craig Roberts escribió en www.antiwar.com: “Si reeligen a Bush, parece una certeza una guerra más amplia y el servicio militar para alimentarla”).

Esta historia es importante por varias razones, pero más notables son las preguntas que plantea: ¿Por qué el Sistema del servicio selectivo se sintió obligado a insistir en la conformidad de sus políticas con nuevas leyes? Estos cambios ¿tienen que ver con el asunto más grande, pero también sub-reporteado por la prensa, del plan para ampliar la guerra en Oriente Medio? La mayoría de los estadounidenses ¿comprende las consecuencias a largo plazo del deseo “de cambiar el mundo” indicado por el presidente Bush?

Ciudadanos informados son cruciales para la democracia. Debido a que los militares ya poseen demasiado protagonismo, los estadounidense necesitan escudriñar las intenciones de este gobierno de “intentar” con Irán, con Siria y con otros países. Y antes de votar, también debieron entender que, muy probablemente, las extensas comisiones militares requerirán el retorno del servicio militar obligatorio y que, ésta vez, ni la universidad ni Canadá proporcionarán refugio.

Actualización de Jorge Mariscal

Mi artículo llamó la atención sobre los esfuerzos del Pentágono para doblar el número de “latinos” entre los militares de EEUU antes de 2006 y la militarización en curso en los sistemas públicos de escolaridad. Como el apoyo popular para la invasión y la ocupación de Iraq comenzó a declinar a principios de 2004, la “comunidad latina” tiene cada vez más interés en conocer las consecuencias negativas del servicio militar, las distorsiones usadas por los reclutadores militares para seducir a los jóvenes y la gama cada vez más limitada de alternativas disponibles para la juventud de clase obrera.

La actividad de los reclutadores se ha incrementado como nunca antes; crece sobre todo en las escuelas de “latinos” y “latinas”. Por primera vez activistas, estudiantes y educadores de Los Ángeles llevaron a cabo una conferencia ciudadana sobre el dispositivo de reclutamiento en las escuelas de artes manuales de la enseñanza secundaria. La organización creada en esa conferencia continúa sus reuniones en los locales de las “High Schools” secundarias y se reúne con los padres y los profesores.

Hoy podemos ofrecer conferencias sobre militarismo y militarización en las escuelas públicas de numerosos sitios a través del sudoeste. En abril el activista Fernando Suárez del Solar y yo hablamos ante aproximadamente 300 estudiantes de la Universidad de Texas, en El Paso. Muchos se habían comprometido a comenzar proyectos con las oficinas de reclutamiento; otros dijeron que reconsiderarían su decisión para alistarse con los militares como medio para recibir financiamiento para su educación. Tuvimos experiencias con resultados similares en Albuquerque, San Antonio y otras ciudades con gran población “latina”. Los estudiantes de varias universidades de Puerto Rico organizaron protestas para desafiar el uso del financiamiento para los programas de ROTC (Reserve Officers’ Training Corps) del SSS. Los esfuerzos por establecer una red nacional de grupos contra el reclutamiento resultaron adecuados, en tanto los organizadores convocaron a una reunión nacional en Philadelphia para el verano de 2004.

Trabajando con Fernando Suárez del Solar -quién perdió a su hijo durante la invasión de Iraq- y su proyecto Guerrero Azteca, nuestra organización Proyecto YANO (Project on Youth and Non-Military Opportunities) visitó grupos de “High Schools” secundarias, universidades y de padres de numerosos “latinos” en California. A través del estado, los estudiantes empapelaron sus escuelas con información sobre la verdad oculta detrás de la fachada del discurso de venta de los reclutadores militares.

En un recital de poesía contra la guerra en San Diego, el poeta Jimmy Santiago Baca, junto con jóvenes poetas locales, reunió fondos para aumentar el importante trabajo del Proyecto YANO, que continúa produciendo literatura en lengua española sobre las realidades de la vida militar y las verdades parciales de la propaganda de los reclutadores. Su director, Rick Jahnkow, aconseja a otros grupos sobre cómo comenzar y sostener actividades contrarias al reclutamiento. YANO y su organización hermana COMD, continúan ofreciendo consejos sanos ante la posibilidad del servicio militar.

La cobertura de los grandes medios al tema presentado en mi historia fue mínima. Periodistas franceses, suizos y británicos nos sirvieron de puente en varias ocasiones, pero los grandes medios de EEUU no se interesaron en la historia. Nuestro trabajo en las comunidades castellanohablantes tuvo mucha cobertura de radio y televisión -por ejemplo, Univision y Radio Bilingüe-, así como en los medios impresos en lengua española. Las estaciones públicas de radio de limitada programación “latina” en idioma inglés -tales como KPFK de Los Ángeles- entrevistaron en varias ocasiones a los miembros y asociados de YANO.

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* de Proyecto Censurado 2005, de la Universidad Sonoma State, California, que brinda un informe sobre cada uno de los 25 grandes temas menos tocados por la gran prensa de Estados Unidos durante el último año, que se publicó por Editorial Seven Stories de Nueva York.
(www.projectcensored.org/publications/index.html).

Traducción del periodista Ernesto Carmona.

Fuentes

Salon, 3 de noviembre 2003

¿Engrasando la máquina del servicio miliar?

Autor: Dave Lindorff

BuzzFlash.com, 11 de noviembre 2003

¿Regresa el reclutamiento en un segundo mandato de Bush?
Autor: Maureen Farrell

War Times, octubre-noviembre 2003
Jóvenes latinos en la mira de los militares

Autor: Jorge Mariscal

Evaluador: Robert Manning.
Estudiantes investigadores: Jenifer Green y Adam Stutz

Nota de la Redacción

Racistas al fin, los estadounidenses clasifcan de manera confusa -pero no exenta de eficacia represiva y para la adjudicación de trabajos- a la población de ese país en dos categorías: una es “nosotros los americanos” -decididamente blancos ojalá con ojos azules-. Se los denomina también caucásicos.

La otra -que haría las delicias de los señores Houston Stewart, Chauvin, Chamberlain y nacional-socialistas en general- subdivide a las personas en varios grupos “étnicos”.
Afroamericanos (más o menos reciente, antes eran pura y simplemente negros, o niggers), que junto con los “american natives” o nativos americanos viven desde hace generaciones en ese suelo. Latinos los que se supone son sus vecinos del sur, morenos y más bien pícnicos. Asiáticos son desde mongoles a laosianos. Árabes los de tez oscura que no hablan castellano y tienen el sospechoso aspecto de parecer árabes. A otros se los llama simplemente europeos: los que admiten ser clasificados como de “raza caucásica”.

Los judíos parecen integrados, salvo aquellos morenos, más bien delgados y con aspecto escurridizo, a veces confundidos con árabes y aun con latinos (lo que no solía molestar a la comunidad judíoalemana, de ojos claros y tirando para rubia).

El término latino suele encontrar en algunas regiones un sinónimo en la expresión “grasita”( o grasudo, grasoso, grasiento) y en otras el sinónimo es “espalda mojada”. En ocasiones se los denomina “hispánicos”, vaya uno a saber por qué.
Negros e hispánicos son los favoritos del sistema a la hora de otorgar vacaciones gratis en recintos ad hoc federales o estadales.

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