Abr 16 2008
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Sociedad

Chile: Aumentan electricidad, gas y transporte. También los alimentos

Argenpress

Chile está enfrentando una sostenida alza en los precios de los alimentos a causa de la sequía, el aumento del valor del petróleo, el crecimiento de biocombustibles y la incertidumbre de los mercados internacionales.

Los chilenos se quejan no sólo por el costo de la electricidad, el transporte y el gas doméstico, sino por los aumentos registrados en el pan y en los productos hortofrutícolas, los que, además, tienen una gran diferencia en el precio que se paga en las ferias libres de frutas y verduras y el que registran los supermercados.

Es la misma situación que afrontan todos los países del mundo, en momentos que los alimentos y los ‘commodities’ (productos agrícolas) alcanzan precios récord y no parece que este problema vaya a tener un comportamiento a la baja a corto plazo.

En lo que va de 2008, el precio del pan se ha incrementado en tres ocasiones, siendo la última en unos 44 centavos de dólar el kilogramo.Actualmente, por ejemplo, el kilo de pan corriente sobrepasa los 2 dólares, precio que para la mayoría de los chilenos está siendo cada vez más preocupante.

Si se tiene en cuenta que Chile es el segundo país, después de Alemania, que más consume pan -estimándose en 96 kilos per cápita al año-, se comprende la preocupación que existe en todos los hogares, en particular de las familias pobres.Según los estudios de mercado, al parecer esta alza no se detendrá.

Peor aún, es muy probable que dentro de las próximas semanas el pan suba y llegue a los 2,80 dólares el kilo, debido a los aumentos en los precios internacionales del trigo y de los combustibles. El escenario actual se compara con lo ocurrido a mediados del año pasado, cuando el Ministerio de Agricultura estimó que el alza del precio del kilo de pan no llegaría a 1,20 dólares, pero las previsiones se quedaron muy distantes de la realidad.

Otro tanto ha sucedido con el limón, la papa, las verduras y las manzanas rojas, también de amplio consumo popular, cuyo precio es afectado por la extensa y grave sequía que afecta a las zonas agrícolas del sur chileno.

Para favorecer a las familias pobres, el gobierno distribuye un bono de 20.000 pesos (unos 40 dólares), pero parlamentarios oficialistas y de oposición han indicado que es insuficiente como ayuda estatal, en momentos en que el país disfruta del alto precio del cobre, que cotiza en cuatro dólares la libra.

Por estos días, los gobiernos del mundo no sólo están preocupados por un recesión en Estados Unidos y una crisis internacional, sino también por la escalada de los precios de algunos productos básicos por las consecuencias sociales y el impacto inflacionario.

Influye directamente en esta coyuntura la crisis de los combustibles, junto al auge de los biocombustibles derivados de caña de azúcar o maíz y otros productos agrícolas, los desastres climáticos que afectan el rendimiento de la producción mundial de granos y el mayor consumo en los países de Asia.

Además, según los expertos, la crisis del crédito ha incentivado a muchos inversionistas a refugiarse en ‘commodities’, entre ellos los alimentos, generando una mayor acción de los especuladores, lo cual afecta directamente los precios.

El Banco Mundial promueve establecer una acción global coordinada frente a los elevados precios de los alimentos, estimando que 33 países alrededor del mundo enfrentan la posibilidad de malestar social o político debido a los elevados precios de los alimentos y la energía, realidad que puede prolongarse en el tiempo.

Datos de esta entidad muestran que los precios de los alimentos básicos se han incrementado 80 por ciento desde 2005. Días atrás, el valor del arroz anotó un nivel histórico, mientras que el trigo alcanzó la mayor cotización en 28 años.

El portavoz especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, afirmó el domingo que la producción masiva de biocombustibles es un ‘delito contra la humanidad’.

Advirtió que ‘nos encontramos ante un período muy largo de disturbios, conflictos y olas de inestabilidad regional incontrolable, marcadas por la desesperación de la población más vulnerable’.

Haití vive un drama por el encarecimiento de los alimentos, y es una muestra del escenario que muchos países podrían enfrentar: motines, violencia y saqueos, y la destitución del primer ministro.

En Chile, a pesar de los esfuerzos por frenar la escalada de precios, los economistas coinciden en que las presiones inflacionarias se intensificarán en el mediano plazo a causa de los altos valores de los alimentos y de la energía, situación que se replica en toda América Latina y en el resto del mundo.

Agencia de prensa argentina.
(www.argenpress.info).

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