Sep 30 2018
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OpiniónPolítica

Chile-Bolivia, el comienzo del fin

 

Despu√©s del fallo de la Corte Internacional de Justicia, lo √ļnico razonable es que Chile y Bolivia inicien el di√°logo amistoso que el mundo les est√° pidiendo. No basta con las comisiones que tratan problemas fronterizos, comerciales, migratorios, etc. El episodio de La Haya debe impulsar las relaciones chileno-bolivianas al m√°s alto nivel. Ha llegado el tiempo de reanudar relaciones diplom√°ticas a nivel de embajadas para facilitar el di√°logo. Y -¬Ņpor qu√© no?- de programar visitas presidenciales que subrayen la nueva etapa que comenzar√°n a vivir las relaciones de pa√≠ses hermanos.

Hubo tiempos mejores en las relaciones chileno-bolivianas, como las de los a√Īos 50 por ejemplo, cuando el canciller Horacio Walker, padre de la Democracia Cristiana, plante√≥ la idea de un corredor boliviano al Oce√°no Pac√≠fico.Resultado de imagen para corredor boliviano al Oce√°no Pac√≠fico

En abril de 1952 estall√≥ una revoluci√≥n nacionalista en Bolivia que tuvo importante influencia pol√≠tica en Chile. Los trabajadores bolivianos, en particular los mineros, junto con fuerzas policiales, se rebelaron contra el gobierno de la ‚Äúrosca‚ÄĚ olig√°rquica de Pati√Īo, Hochschild y Aramayo, amos de la miner√≠a. Fueron d√≠as de enfrentamientos que se vieron coronados por la victoria popular al costo de centenares de vidas. La gesta popular boliviana permiti√≥ la nacionalizaci√≥n de la miner√≠a, la reforma agraria, el voto universal y la disoluci√≥n y reforma del ej√©rcito (lo cual s√≥lo ser√≠a en apariencias). Fue la primera insurrecci√≥n de trabajadores en Am√©rica Latina. Pero todav√≠a faltaban siete a√Īos para la primera revoluci√≥n socialista en una isla caribe√Īa, Cuba.

Los a√Īos 50 eran de tendencias nacionalistas en Suram√©rica. Sin embargo estos movimientos pol√≠ticos y sociales pronto mostrar√≠an sus limitaciones. La revoluci√≥n boliviana r√°pidamente se degrad√≥ bajo los gobiernos del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En 1964 el ej√©rcito le dio el golpe de gracias. Los a√Īos 50, sin embargo, fueron la √©poca del peronismo en Argentina y de una p√°lida r√©plica en Chile: el iba√Īismo. Con sus luces y sombras los procesos de Bolivia, Argentina y Chile se inter influenciaban y ten√≠an en com√ļn el barniz del nacionalismo.

La revoluci√≥n del MNR en Bolivia encontr√≥ eco solidario en Chile. El Partido Socialista Popular (Ra√ļl Ampuero, Clodomiro Almeyda), el Partido Agrario Laborista y el Partido Femenino (Mar√≠a de la Cruz) apoyaron ese proceso. En 1952 esos partidos levantaron la candidatura presidencial del ex dictador Carlos Ib√°√Īez. La votaci√≥n femenina volc√≥ una impresionante mayor√≠a en favor del viejo general que levantaba una escoba para barrer la corrupci√≥n de los gobiernos del Partido Radical. El presidente argentino, general Juan Domingo Per√≥n, visit√≥ Chile y Bolivia. Fue orador en grandes asambleas populares en ambos pa√≠ses.

Resultado de imagen para Carlos Ib√°√Īez del Campo en BoliviaEn agosto de 1955 el presidente chileno Carlos Ib√°√Īez del Campo, hizo una visita de estado a Bolivia. El embajador de Chile en La Paz, Alejandro Hales (que fue ministro de Ib√°√Īez, Frei Montalva y Aylwin), hab√≠a preparado las condiciones para un positivo di√°logo con el presidente V√≠ctor Paz Estenssoro en el que se abord√≥ la mediterraneidad de Bolivia.

En los a√Īos 70 el gobierno del presidente Salvador Allende efectu√≥ intentos por normalizar las relaciones. Sus prop√≥sitos encontraron o√≠dos receptivos en el breve gobierno popular del general Juan Jos√© Torres (asesinado en Argentina en 1976). Pero luego se estrellaron con la cerrada negativa de la dictadura del coronel Hugo Banzer, prohijada por EE.UU.

Las relaciones diplom√°ticas, interrumpidas por Bolivia en 1962, las reanud√≥ en 1975 -hasta 1978- el ‚Äúabrazo de Chara√Īa‚ÄĚ de los dictadores Pinochet y Banzer. Nuevamente Chile ofreci√≥ a Bolivia una salida al mar, iniciativa que frustr√≥ Per√ļ. El 2004 el presidente Ricardo Lagos ofreci√≥ a Bolivia ‚Äúrelaciones aqu√≠ y ahora‚ÄĚ (Monterrey, M√©xico). El 2006 el presidente Lagos asisti√≥ a la toma del poder del presidente Evo Morales, el primer presidente ind√≠gena de Am√©rica Latina. A su vez el mandatario boliviano asisti√≥ a la investidura presidencial de Michelle Bachelet y de Sebasti√°n Pi√Īera (2010). Con este √ļltimo no solo dialog√≥: tambi√©n jug√≥ f√ļtbol.Resultado de imagen para pi√Īera y evo juegan futbol

Lo que queremos significar con este recuento parcial de hechos positivos en las relaciones chileno-bolivianas, es que después del fallo de la CIJ la actitud honorable y digna de ambos gobiernos es sentarse a dialogar. Somos hermanos y estamos destinados a hacer historia juntos. La guerra fratricida de 1879, impulsada por intereses oligárquicos en ambos países y por los imperios británico y norteamericano, tuvo consecuencias territoriales irreversibles por de pronto. El botín de guerra solo será superado en tiempos de unidad e integración latinoamericana que borrarán fronteras y chovinismos. Sin embargo una salida soberana al mar para Bolivia no es imposible hoy mediante una negociación amistosa y desprejuiciada, con la mirada puesta en el futuro, tal como propusieron anteriores gobiernos chilenos.

La pol√≠tica de ‚Äúni un cent√≠metro cuadrado‚ÄĚ de costa para Bolivia, es irracional y va contra la l√≥gica de la historia y de la justicia. Es vergonzoso que esa postura arrogante y chovinista, ni siquiera compartida por gobiernos reaccionarios como fueron los de Gonz√°lez Videla y Pinochet, sea respaldada por la mayor√≠a de los sectores pol√≠ticos representados hoy en el Parlamento. Es otro reflejo del profundo retroceso que sufri√≥ la evoluci√≥n democr√°tica de nuestro pa√≠s a partir de 1973. Un fen√≥meno que ha corro√≠do los principios doctrinarios de partidos que se dicen de centro y de izquierda.

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