Nov 9 2017
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Política

Chile: Democracia gota a gota

Los administradores de Chile decidieron hace veinte a√Īos que el retorno a la democracia -una democracia que incluya participaci√≥n y justicia social- ser√≠a gradual, tan gradual que ni siquiera se perciben sus avances. El objetivo es terminar de ‚Äúamansar‚ÄĚ a los ciudadanos y hacerlos entrar en definitiva por el aro del neoliberalismo. Seg√ļn esta ordenanza de los amos del pa√≠s, los chilenos s√≥lo estaremos maduros para vivir en democracia -la democracia de ellos, desde luego- cuando nos hayan convencido que somos parte indisoluble del sistema. Con ese fin se aplic√≥ primero el terrorismo de Estado, y desde 1990 la mano de hierro con guante de seda del modelo neoliberal.

Las elecciones del 19 de noviembre no harán más que corroborar lo inmutable del sistema que ha confundido las conciencias de millones de chilenos. La definición electoral se juega en un terreno donde no existe alternativa que ponga en peligro la institucionalidad económica, política, social y cultural del país.

Este fen√≥meno -que se ha comparado con la pel√≠cula El d√≠a de la marmota(1)- se repite desde 1989, cuando el democratacristiano Patricio Aylwin, uno de los generales civiles del golpe de 1973, se convirti√≥ en presidente de la Rep√ļblica con 55,17% de los 7 millones 158 mil 727 electores con una abstenci√≥n m√≠nima. Al per√≠odo siguiente, Eduardo Frei Ruiz-Tagle super√≥ esa marca con el 57,98%. A√ļn exist√≠a una importante reserva de ilusiones que esperaban la alegr√≠a y el cambio. Sin embargo, desde entonces no todo fue coser y cantar para los estrategas de una transici√≥n con cuentagotas. Comenz√≥ a crecer la trinchera de la abstenci√≥n donde se refugiaron la desilusi√≥n y la protesta. En 1999 Ricardo Lagos lleg√≥ raspando al 51,31% en segunda vuelta, que le facilit√≥ el 3,19% de la Izquierda. Al per√≠odo siguiente, 2005, Bachelet lleg√≥ al 53,5%, con apoyo del 5,4% del Juntos Podemos M√°s encabezado por el PC. Luego, en 2009, se dio vuelta la tortilla y Sebasti√°n Pi√Īera gan√≥ con 51,61% (3 millones 591 mil votos) a Frei Ruiz-Tagle.

Esto significó el fin de la Concertación que incorporó al PC y pasó a llamarse Nueva Mayoría (NM). En 2013 el electorado había aumentado a 13 millones 573 mil y Michelle Bachelet ganó en segunda vuelta con 62,17% (3.470.055 votos). Sin embargo, la abstención se había convertido en una potente realidad que llegó al 58,21%. Esto significa que la actual mandataria contó con el apoyo de sólo el 25,6% del electorado.

¬ŅQu√© muestran los eventos electorales en la transici√≥n a la democracia? En primer lugar que la derecha mantiene una votaci√≥n de alrededor del 40%. En 1999 obtuvo 48,69% con Joaqu√≠n Lav√≠n; Sebasti√°n Pi√Īera alcanz√≥ el 46,5% en 2005; y con Evelyn Matthei baj√≥ al 38% en 2013, cuando el empresariado volc√≥ sus favores hacia Bachelet. Esto no hace sorprendente que Pi√Īera sea ahora el m√°s probable triunfador del 19 dediciembre.

Resultado de imagen para chile abstencionLa abstenci√≥n se ha convertido, sin embargo, en el dato m√°s relevante de los episodios electorales. En las municipales del 23 de octubre del a√Īo pasado alcanz√≥ al 65%, que El Mercurio calific√≥ de ‚Äúterremoto electoral‚ÄĚ. Hay alcaldes que representan a menos del 10% del electorado de sus comunas. Estamos frente a un fen√≥meno estructural que alimentan diversas fuentes que en conjunto caracterizan la crisis pol√≠tico-social del pa√≠s. Las autoridades de elecci√≥n popular representan cada vez menos a los ciudadanos. Si bien esto favorece las posturas conservadoras, plantea a la vez una crisis de legitimidad que se soslaya en el debate pol√≠tico. Reconocerlo significar√≠a admitir que la soluci√≥n democr√°tica de la crisis consiste en convocar a una Asamblea Constituyente que elabore y proponga al pueblo una nueva Constituci√≥n Pol√≠tica que supere la matriz olig√°rquica que inspira las actuales instituciones y leyes de la Rep√ļblica.

La casta política, sin embargo, se vale de mil argucias para retrasar el desenlace. La crisis se viene desarrollando porque no hay respuesta a la demanda de una democracia participativa con justicia social que alentó la lucha de resistencia contra la dictadura.

La Asamblea Constituyente fue planteada en los a√Īos 80 por amplios sectores pol√≠ticos, incluyendo el que hoy se conoce como ‚Äúcentroizquierda‚ÄĚ. Esa aspiraci√≥n representaba la defunci√≥n natural y civilizada de la tiran√≠a.

Las instituciones se mantienen en pie aunque carcomidas por la corrupción y el desprestigio. Su destino es el basurero de la historia. Si no se desmontan en forma democrática, mediante una Asamblea Constituyente, a su hora lo hará la fuerza revolucionaria del pueblo.

En estas elecciones no se enfrentan concepciones distintas sobre el modelo económico-social. Aquello no está en juego. Lo afirman agoreros calificados del gobierno y del empresariado. No obstante, ellos no toman en cuenta el proceso de deterioro de la institucionalidad, soporte político del modelo, cuyo desplome arrastraría al conjunto del sistema de dominación.

La abstenci√≥n electoral es solo un s√≠ntoma pero clama por atenci√≥n. El lacerado cuerpo social de Chile necesita tomar conciencia y organizar la protesta y las demandas. El silencio de la mayor√≠a del electorado no puede interpretarse como acatamiento. Son voluntades que a√ļn no encuentran cauce y liderazgo y que corren el peligro de ser capturadas por un aventurero civil o militar.

La ausencia de una alternativa de Izquierda no hace sino retardar el desmoronamiento de la estructura política de la dictadura. La movilización social -que no encuentra respuesta de instituciones que velan por los intereses de una minoría- tiene que engendrar sus propios instrumentos políticos. La Izquierda tradicional está sumida en una decadencia irremediable. Es necesario forjar nuevas armas para disputar el poder.

La democracia y la justicia social no caer√°n gota a gota, como una d√°diva, para calmar los sue√Īos frustrados. Se conquistan con esfuerzo y sacrificio, con organizaci√≥n y liderazgos de probada lealtad al pueblo

Nota

(1) El día de la marmota (1993), filme del director Harold Ramis. En la trama, un día sigue a otro en que sucede lo mismo que en el anterior.

*Editorial de Punto Final

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      16 noviembre 2017 0:56

      Comparto la visi√≥n general del articulista, sin embargo, hoy no existe nada que pueda revertir tal situaci√≥n, Chile no es de ¬ęrevoluciones¬Ľ, y cuando se intent√≥ por v√≠a democr√°tica, intervino Estados Unidos financiando el golpe del 73 y el resto es historia conocida. No creo que la abstenci√≥n sea respuesta al despojo institucional del que el pueblo de Chile es v√≠ctima. En la √ļltima elecci√≥n presidencial vot√≥ el 41,8% del padr√≥n nacional, una alt√≠sima abstenci√≥n, ¬Ņy qu√© respuesta hubo del sistema pol√≠tico?, pues nada, nada de nada, corroborando as√≠ que abstenerse es inconducente, √ļnicamente favorece a las castas priviligiadas; lo sectores pudientes exhiben una alta votaci√≥n en los sufragios, y al contrario, en las zonas desfavorecidas -que son la enorme mayor√≠a- altos porcentajes de poblaci√≥n no acude a las urnas, ante el jolgorio de los due√Īos del sistema. Es preciso levantar una candidatura como la de Eduardo Art√©s (o de Alejandro Navarro), planeadamente invisibilizados por el sistema comunicacional, para realizar los cambios que puedan derribar esta inmoral inequidad que nos aplasta.