Dic 18 2019
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Despacito por las piedrasPolítica

Chile: El chanchullo constitucional

La historia de Chile está empedrada de chanchullos, de torvas maniobras para ocultar los delitos que cometen los poderosos del país.

Chanchullos en la pol√≠tica, en la administraci√≥n p√ļblica, en los negocios, en los tribunales, en el ej√©rcito, en la polic√≠a, en los municipios, en las universidades, etc. Hasta ahora cre√≠amos que los m√°s grandes chanchullos son los que cometen los grandes empresarios que evaden impuestos y transfieren sus ganancias a para√≠sos fiscales.

Pero no, a√ļn faltaba el Gran Chanchullo, el chanchullo hist√≥rico, ese que pretende pasar por el aro a todo el pa√≠s. Finalmente ya lo tenemos. Lo est√° cometiendo la casta pol√≠tica que intenta hacer caer a los ciudadanos y ciudadanas en la trampa de una ‚ÄúConvenci√≥n Constituyente‚ÄĚ amarrada de pies y manos, incapaz de cambiar nada y cuyas resoluciones estar√°n ama√Īadas desde ahora por los titiriteros de la pol√≠tica.Resultado de imagen para Chile: El chanchullo constitucional

Lo que el pueblo exige desde hace dos meses en las calles -a costa de crueles violaciones de sus derechos humanos- es una Asamblea Constituyente independiente y soberana. Una Asamblea con las manos libres para redactar y proponer una nueva Constituci√≥n Pol√≠tica sin el ‚Äúpeso de la noche‚ÄĚ de los intereses olig√°rquicos que administran este pa√≠s como un feudo.

Los chilenos llevamos a√Īos reclamando una nueva Constituci√≥n. Bajo la dictadura se levant√≥ esa demanda que acogieron los partidos clandestinos, los mismos que despu√©s fueron gobierno y olvidaron sus promesas, los mismos que ahora se burlan una vez m√°s de los principios democr√°ticos y preparan una parodia de Constituyente.

Una Asamblea Constituyente como la que exige el pueblo rebelde desde el 18 de octubre, permitir√≠a que por primera vez en nuestra historia republicana ‚Äďplagada de guerras civiles, golpes de estado, dictaduras, masacres obreras, cr√≠menes pol√≠ticos, desigualdad social y racial, y menguadas democracias- la Constituci√≥n Pol√≠tica, madre de todas las leyes y de las instituciones civiles y militares, fuese escrita por la mano segura y el genio fraterno del pueblo chileno.

Pero la casta pol√≠tica no pod√≠a permitir que se concretara ese anhelo. Moros y cristianos -entre ellos quiz√°s tambi√©n un par de bobos despistados- se confabularon el 15 de noviembre para parir un engendro al que bautizaron ‚ÄúAcuerdo por la Paz Social y Nueva Constituci√≥n‚ÄĚ. Es el t√≠pico documento hip√≥crita y sibilino de nuestra casta pol√≠tica. Bajo la apariencia de ceder a las demandas del pueblo insurreccionado, lo que en verdad hace es cerrar el camino a una Asamblea Constituyente independiente y soberana.

El mecanismo fue perfeccionado por una ‚Äúcomisi√≥n t√©cnica‚ÄĚ de los c√≥mplices de la operaci√≥n. Finalmente ese balurdo -otro fruto de la inagotable astucia de la oligarqu√≠a chilena- ser√° santificado por el Congreso, promulgado como reforma constitucional y puesto en pr√°ctica a partir del plebiscito del 26 de abril.

Los conspiradores ni siquiera concedieron que la Asamblea Constituyente se llamara como tal. Su chanchullo se denomina ‚ÄúConvenci√≥n Constitucional‚ÄĚ. Le tuvieron miedo hasta al nombre del momento estelar de la soberan√≠a de los pueblos que es la Asamblea Constituyente. As√≠ se llam√≥ la que en 1789 proclam√≥ en Francia los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y as√≠ se han llamado las que siguieron construyendo la historia universal de la democracia.

La colosal estafa en curso pretende que los chilenos aceptemos pasivamente una ‚ÄúConvenci√≥n Constituyente‚ÄĚ carente de toda independencia para hacer su trabajo. Los partidos que la prohijaron ostentan r√©cords de desprestigio y lo mismo el Congreso que le dar√° los zurcidos finales. La forma en que ha sido planificada permite anticipar lo que la Convenci√≥n podr√° o no hacer y qu√© materias decidir√° sin chocar con el qu√≥rum de los dos tercios.

Los vericuetos y t√ļneles habituales del quehacer parlamentario y la valla insalvable del qu√≥rum, har√°n que los escasos convencionales independientes no tengan posibilidad ninguna de imponer los cambios que Chile pide a gritos en las calles. Los detalles de instalaci√≥n de la Convenci√≥n, la forma para elegir sus autoridades, las modalidades de trabajo, etc., todo ha sido previsto. Los partidos que intentan escamotear al pueblo su derecho a decidir el contenido de la nueva Constituci√≥n, lo han previsto todo, con la minuciosidad que exigen los grandes cr√≠menes pol√≠ticos de la historia.

Se hace necesaria una enérgica reacción del pueblo para denunciar el chanchullo y defender su derecho a una Asamblea Constituyente independiente y soberana.

Manuel Cabieses Donoso, director de Punto Final

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