Ene 20 2009
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Sociedad

Chile, el colmo: las compañías de seguros contra los bomberos

Alejandro Tesa

Apagar incendios urbanos, colaborar en el combate contra los que arrasan bosques, las acciones de rescate de personas y animales en edificaciones o tras accidentes es aquí una actividad voluntaria. Sin embargo –como las ambulancias– deben pagar peaje si utilizan el sistema vial de autopistas. Y pronto probablemente no tendrán seguros ni de vida ni en previsión de fatalidades en el cumplimiento de sus deberes sociales.

Que los Cuerpos de Bomberos de Chile estén integrado por voluntarios no quiere decir que sean aficionados, su nivel de eficiencia es elevado y reconocido por la sociedad; quiere decir que los bomberos, personas de distintas clases sociales, hacen de la solidaridad, del estudio, del esfuerzo, del servivio y del riesgo un modo de vida.

El primer Cuerpo de Bomberos nace en Valparaíso hacia 1851, pronto la idea se extiende a todo el país y los vecinos, serenos y policías pueden comenzar a descansar, puesto que eran ellos los que luchaban –sin mayores conocimientos en general– contra los incendios que solían arrasar –la construcción era básicamente de madera– barrios y poblados. Los extranjeros residentes en el país y sus hijos contribuyeron luego formando las llamadas "compañías de colonias".

En un principio los bomberos se mantenían y equipaban con los aportes realizados por los propios voluntarios, merced a colectas públicas, donaciones de empresas y particulares, la realización de "kermesses" y otros actos  sociales, etc…

Si bien crecen con lentitud a lo largo del siglo XIX, el proceso migratorio del campo a la ciudad que se acelera a lo largo del siglo XX –en especial a partir de la década de 1931/40– significó la multiplicación de los bomberos; en la década de 1961/70 pudo sumarse más de 230 cuerpos bomberiles. Una consecuencia no prevista del crecimiento fue que ya no estaban en condiciones de autofinanciar sus cuarteles, compra de equipos, instrucción y otras actividades.

A ello se suma el tamaño en aumento de las ciudades, la explosión de barrios periféricos, el no siempre adecuado abastecimiento de grifos de agua, etc… todo lo cual exige mayores dotaciones, más cuarteles y vehículos, generando un problema logístico y de recursos. La crisis se supera gracias a la iniciativa del Guillermo Morales Beltramí, dirigente radical, que propone y consigue la creación de una Junta coordinadora nacional de los cuerpos de bomberos que contribuye poderosamente a garantizar su supervivencia.

O la garantizaba, porque la Asociación de aseguradores de Chile presentó un recurso de inaplicabilidad ante el Tribunal Constitucional por dos artículos de la ley 19.798, referida al pago de indemnizaciones y servicios médicos a los voluntarios accidentados, que hayan enfermado  o mueran en actos de servicio.

Laos aseguradores –firmas privadas– argumentan que estos seguros forzosos –que no salen de su peculio, por otra parte– han elevado sus costos, ya que el promedio mensual de los subsidios a los bomberos por incapacidad han aumentado de $157 mil a $700 mil mensuales, y el año pasado los gastos en salud llegaron a 2.000 millones de pesos. Suma que parece enorme, pero si consideramos que una sola empresa del ramo, Penta Security, en los primeros meses de 2007 tuvo una utilidad neta superior a los 1.500 millones de pesos deja de parecerlo.

En materia de seguros las compañías rara vez deben pagar anualmente –en virtud de los contratos cumplidos– una suma equivalente a más de un 12 a 15 por ciento de sus utilidades durante el mismo período. En general, además, las aseguradoras están íntimamente ligadas a las administradoras de fondos de pensiones y éstas, pese a haber perdido la suma US$ 27.624 millones –calculado a la tercera semana de enero de este año– de los más de US$ 100.000 millones de fondos previsionales aportados por la masa de trabajadores, no registran pérdida de sus patrimonios propios

 

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1 Comentário

Comentarios

  1. Gregorio
    21 enero 2009 4:57

    Las compañías de aseguración no pueden servir para enriquecer a pocas personas, tienen que ser del Estado