Ago 19 2016
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Opini贸nPol铆tica

Chile: El cuesco de la breva

驴Hasta cu谩ndo la casta pol铆tica pretende seguir busc谩ndole el cuesco a la breva con argumentos pueriles para no reconocer que la crisis que afecta al pa铆s -pol铆tica e institucional, como hemos sostenido siempre en estas columnas-, solo tiene una soluci贸n democr谩tica: convocar a la Asamblea Constituyente que someta una nueva Constituci贸n al veredicto del pueblo?

El desarrollo democr谩tico, social, econ贸mico y cultural de Chile se ve obstaculizado por una Constituci贸n -sobre la cual se levanta un enjambre de leyes y decretos a su imagen y semejanza- impuesta en 1980 por el terrorismo de Estado. La Carta promulgada por la dictadura fue parchada y remendada en varias oportunidades. Pero sin tocar su alma que no obedece a la soberan铆a del pueblo sino a los intereses de la oligarqu铆a y del capital extranjero.

La corrupci贸n y codicia que alientan el sistema -al que la Constituci贸n sirve de soporte-, han tenido un efecto corrosivo en todos los 谩mbitos de la vida nacional. Pero sobre todo, en los pilares de la institucionalidad creada para sostener el sistema. Bastar铆a un empuj贸n revolucionario para tirarla por los suelos. Sin embargo, no existe una fuerza en condiciones de hacerlo.

El denominado 鈥減roceso constituyente鈥 que impulsa el gobierno no convence ni a sus promotores. Menos a煤n consigue entusiasmar a alg煤n sector social de importancia. Eso ocurre porque el tal proceso no tiene destino claro ni sit煤a en el horizonte la Asamblea Constituyente. Por el contrario, es un hecho que este 鈥減roceso鈥 burocr谩tico y sin br煤jula terminar谩 esfum谩ndose en los archivos de la m谩s desprestigiada de las instituciones: el Congreso Nacional.

La casta pol铆tica no tiene intenciones de convocar a una Asamblea Constituyente que entregue al pueblo, por primera vez en la historia y despu茅s de diez Constituciones que ha tenido el pa铆s, la responsabilidad indelegable de decidir su propio destino. El proceso de cambios democr谩ticos que necesita el pa铆s debe empezar convocando a la Asamblea Constituyente y a la elecci贸n de sus miembros. La convocatoria y el proceso de elecci贸n de los representantes del pueblo dar铆an inicio a la din谩mica social y pol铆tica que requiere un objetivo ciudadano de esta magnitud. Asimismo, el fruto del trabajo de la Asamblea -la propuesta de nueva Constituci贸n- deber谩 contar con tiempo suficiente para su m谩s amplia difusi贸n y discusi贸n antes del plebiscito que la aprobar谩 o rechazar谩.

Estas premisas democr谩ticas son las que la castapol铆tica y financiera quiere eludir. Teme al veredicto del pueblo y tiene razones fundadas para ello. La nueva Carta Fundamental sin duda terminar谩 con los privilegios y abusos de una oligarqu铆a que desprecia al pueblo y pisotea su soberan铆a. Con toda seguridad establecer谩 que la salud, la educaci贸n, la vivienda, el trabajo y la seguridad social son derechos y no mercanc铆as. Sin lugar a dudas reconocer谩 los derechos del pueblo mapuche. La protecci贸n de los ni帽os, ancianos y discapacitados ser谩n responsabilidad fundamental del Estado. Con certeza el Estado recuperar谩 la propiedad absoluta de la gran miner铆a del cobre y de otras riquezas que pertenecen a la naci贸n. Sin duda que la nuevaConstituci贸n abrir谩 paso a la democratizaci贸n de las fuerzas armadas y policiales y que establecer谩 la funci贸n social de los medios de comunicaci贸n.

Demandas del pueblo -como el fin de las AFP o elderecho a salud y educaci贸n gratuitas y de calidad o la vigorizaci贸n de lossindicatos- no alcanzar谩n la victoria en el marco de la actual Constituci贸n que es la base de la sociedad mercantilizada que impuso la dictadura. Ofrecer reformas parciales significa postergar una vez m谩s las definiciones. El t茅rmino de las AFP, por ejemplo, significar铆a quitarle una pieza fundamental al sistema financiero y con ello provocar el derrumbe del sistema. La oligarqu铆a -y lacasta pol铆tica a su servicio- no ceder谩n en ese punto en que se les va la vida.

Ojal谩 las organizaciones de trabajadores, estudiantes, pobladores, mapuches y ambientalistas confluyan para levantar un programa com煤n breve y preciso, colocando en primer lugar la exigencia de la Asamblea Constituyente. Hay sectores en el movimiento social que afirman que no se debe 鈥減olitizar鈥 la lucha. Se equivocan. El apoliticismo es solo una ilusi贸n 贸ptica o a veces una maniobra reaccionaria. Darle un norte pol铆tico a las luchas parciales de hoy constituye la 煤nica forma democr谩tica de destrabar el conflicto que est谩 incubando la prolongaci贸n de la crisis. Una alternativa popular permitir铆a encauzar las fuerzas hacia un horizonte diferente a la 鈥渋ngenier铆a electoral鈥 de los tutores del pueblo

聽*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 858, 19 de agosto 2016.

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