Nov 16 2005
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Econom铆a

CHILE: EL DOLOR DE FRANCISCO JAVIER CUADRA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En su discurso de despedida al cargo de Rector de la conocida universidad privada chilena, el otrora vocero de la dictadura militar, Francisco Javier Cuadra, inscribi贸 su experiencia de renuncia a su posici贸n directiva al interior de una virtual tragedia griega. En dicha narraci贸n, Cuadra se autoerige como h茅roe incomprendido, como v铆ctima de las circunstancias, como un Prometeo encadenado por la furia de quienes no est谩n a su altura de hombre excepcional, pero humano, demasiado humano.

As铆, en un par de frases diligentemente difundidas por los principales medios de comunicaci贸n del pa铆s, el heraldo de la dictadura transform贸 las leg铆timas demandas del cuerpo acad茅mico y los estudiantes de la Universidad Diego Portales, que exigieron la cesaci贸n del ejercicio de su cargo por su vinculaci贸n confesa con el encubrimiento de cr铆menes de lesa humanidad, en un rito revanchista, a trav茅s del cual se descargan las culpas colectivas sobre 芦un inocente en medio de clamores de venganza y de la b煤squeda de purificaci贸n a trav茅s del sacrificio de uno de sus miembros禄.

En los diarios y por la televisi贸n pudimos ver a un Francisco Javier Cuadra dolido, comprensivo, emp谩tico. De la misma boca que en la segunda mitad de los a帽os ochenta salieron repetidas palabras y mensajes que manipularon a la opini贸n p煤blica, confundi茅ndola respecto de los verdaderos responsables de los cr铆menes que comet铆an agentes armados del Estado chileno contra connacionales indefensos, ahora afloraron contenidos de clamor por el reencuentro nacional, a trav茅s de la igualaci贸n de experiencias traum谩ticas:

芦Siento que quiz谩s el temor, la angustia, la impotencia y el cerco de la discriminaci贸n y exclusi贸n que he sentido en estos d铆as por el trato que he recibido, pudieran ser espejo lejano pero hiriente del sufrimiento injusto que muchos padecieron durante el gobierno del que fui funcionario. Cambian los nombres y las circunstancias, pero el abuso humano es el mismo禄.

Cuadra: 驴se burla, o es simplemente inmoral?

Debe ser un gran avance para la reconciliaci贸n nacional que un personero tan destacado de la dictadura se declare tan comprensivo con quienes vivieron el exterminio que 茅l mismo foment贸, ayud贸 a implementar y ampar贸. Y quienes fuimos objeto de sus acciones y omisiones 鈥揾ijos de prisioneros pol铆ticos, ejecutados y detenidos desaparecidos鈥, debi茅ramos sentirnos unidos a Francisco Javier Cuadra, por el lazo que otorga el compartir el mismo 芦temor禄, 芦angustia禄, 芦impotencia禄 y 芦sufrimiento injusto禄.

Su causa, su mensaje, es la nuestra, pues hay 芦equivalencia禄 e 芦igualdad de condici贸n禄 en el dolor.

A fines del a帽o 1984, cuando ya ejerc铆as como ministro portavoz de la dictadura, el Ministerio del Interior decret贸 el Estado de Sitio 鈥撀縭ecuerdas: cancelaci贸n de las libertades civiles b谩sicas, como libertad de reuni贸n, de prensa, y un largo etc茅tera?鈥, y a mi casa llegaron, de noche, civiles armados buscando a pap谩. Ten铆a catorce a帽os y me mostraron 鈥揳un lo conservo, por si lo quieres para tu archivo de cultura cl谩sica鈥, el decreto del Ministerio del Interior firmado por Sergio Onofre Jarpa, en el que dice, sin mayor pre谩mbulo, que mi padre 鈥損rofesor normalista鈥 deb铆a ser arrestado, interrogado durante el tiempo que fuera necesario, y luego expulsado del pa铆s junto al dirigente opositor Jaime Insunza.

Todo ello, eso dice el membrete, a nombre del presidente de la Rep煤blica, de quien t煤 eras vocero. Mi padre en ese momento no estaba en casa y desde ese momento tuve que aprender a mentir acerca de su paradero.

Esa misma noche mam谩 me pidi贸 que rompi茅ramos y bot谩ramos todas las cartas que pap谩 nos hab铆a escrito alguna vez, con poemas y dibujos m谩gicos, y que hici茅ramos desaparecer las fotos, pues esto ya les hab铆a ocurrido en 1976 cuando pap谩 estuvo en manos del Comando Conjunto.

As铆 es que hoy no conservo ninguna carta de pap谩 y s贸lo tengo escasas fotos en las que aparezco junto a 茅l. Pap谩 se escondi贸, tuvo que dejar de dar clases en su liceo en Conchal铆 y no lo volv铆 a ver, tras muchas semanas, hasta el a帽o nuevo. En esa oportunidad lleg贸, de forma imprevista, al interior de la maletera de un auto para que no lo identificaran en la calle. Comparti贸 con la familia un par de horas y luego se fue por un par de meses m谩s.

No hubo cargos en su contra, no hubo Tribunales de Justicia que lo ampararan, no pudo ejercer sus derechos.

El tristemente feroz ejercicio de la memoria

En marzo de 1985, t煤 segu铆as en el equipo pol铆tico en La Moneda, el Gobierno levant贸 el Estado de Sitio. Ello permiti贸 que pap谩 pudiera volver a trabajar, pues supongo que no creer谩s que el 芦oro de Mosc煤禄 nos manten铆a alimentados a mi hermana y a m铆, y que eran los 芦cubanos禄 los que pagaban el gas para el calef贸n de casa o mis clases de guitarra cl谩sica en el conservatorio.

Durante meses comimos porotos, tomamos t茅 y nos ba帽amos muchas veces con agua fr铆a. Pero, disculpa, todo eso es muy menor a lo que a ti te ha ocurrido, y muy poco hel茅nico.

Pap谩 volvi贸 a sus clases y a sus actividades de dirigente gremial, hasta que 鈥搒upongo no lo habr谩s olvidado, pues segu铆as de vocero de Gobierno鈥 lo secuestraron de las puertas de mi colegio y al d铆a siguiente apareci贸 degollado con su cuerpo torturado.

驴Y qu茅 dijiste a la opini贸n p煤blica? Lo mismo que en el caso del Pepe Carrasco: purgas entre comunistas. 驴Recuerdas al general Mendoza? Si trabajaste para y con 茅l. Bueno, fueron carabineros y agentes civiles de la Dicomcar los que nos hicieron todo esto. Pero, Francisco Javier, te comprendo, los acad茅micos y estudiantes de la Universidad Diego Portales son equivalentes a los asesinos de mi padre.

El trato que te han dado, escribir una carta firmada, debe ser muy doloroso. 驴Te ense帽o a redactar un recurso de amparo? 驴Te pongo en contacto con un psic贸logo del Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos para que te ayuden a hacer el duelo? Ahora que tienes m谩s tiempo, quiz谩 podamos ir a terapia juntos.

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* Soci贸logo.
Texto publicado tambi茅n en la revista digital Por la Libre.
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