Jun 10 2005
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Política

Chile: el gobierno decide reprimir

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La burbuja soplada por los partidos de la coalición de gobierno, que une a “pragmáticos”, ex izquierdistas, socios de la derecha económica, sospechados de golpistas hace 30 años y centroderechistas ha comenzado la cuenta regresiva de su desinflamiento.

El viernes 10 de junio de 2005, y sin que mediara provocación alguna, mientras intentaban entregar una carta al ministro Secretario General de gobierno, Eduardo Dockendorff, fueron detenidos todos los integrantes de la Coordinadora Acción por los Cisnes de Santiago, junto al senador Nelson Ávila.

Entre los detenidos se encuentran el director ejecutivo de Océana, Marcel Claude, el director de Olca, Lucio Cuenca, la directora del Programa Chile Sustentable, Sara Larraín, el coordinador de Greenpeace, Rodrigo Herrera, el coordinador de Acción por los Cines de Valdivia, José Araya, junto a voluntarios y un grupo de ciudadanos.

El hecho ocurrió esta mañana cuando se dirigían a La Moneda, sede del poder Ejecutivo, para solicitar al gobierno el cierre definitivo de la planta Celulosa Arauco de Valdivia, los dirigentes medioambientales fueron detenidos y trasladados a la primera comisaría de Santiago, donde se encontraban al mediodía.

En los últimos días los estudiantes universitarios, que protestan por la intención del gobierno de cargar sobre la sociedad –mediante un sistema de créditos bancarios– su responsabilidad para con la educación superior, han sido brutalmente reprimidos por la policía militarizada de carabineros a lo largo de todo el país.

El gobierno se niega a dialogar con los estudiantes, que han tomado sedes universitarias y se encuentran en paro.

El caso de los ambientalistas reviste extrema gravedad, no porque entre los detenidos haya connotadas personalidades del ámbito político y de los movimientos sociales, sino porque culmina con esas detenciones la más clara muestra de la inutilidad de las instituciones –ya sea herederas de la dictadura o establecidas en un discreto “pacto de gobernabilidad”– y del gobierno en su conjunto para proteger el ambiente natural y social del país.

El drama chileno reside en que en las próximas elecciones presidenciales, a celebrarse a fines de año, la ciudadanía inscrita en los registros electorales carece de alternativas válidas: o vota por el continuismo, representado por la ex ministra de Defensa Michelle Bachelet; por la última expresión política de la dictadura, representada por el candidato del partido fundado por el ideólogo cristiano-fascista Jaime Guzmán o se decide por el candidato Sebastián Piñera, expresión de la “nueva clase” económica estimulada también por la dictadura.

AMBIENTALISTAS LIBERADOS

Como un hecho lamentable y que demuestra la abierta protección que ha mantenido el gobierno de los intereses económicos de la empresa Celulosa Arauco calificaron los dirigentes de la Coordinadora de Acción por los Cisnes de Santiago, integrada por dirigentes de Oceana, Olca, Greenpeace, Chile sustentable, junto al senador del PRSD Nelson Ávila y otros ciudadanos, la detención de que fueron víctimas en la mañana de viernes, al intentar entregar una carta al ministro Secretario General de la Presidencia, Eduardo Dockendorf.

Luego de ser liberados, Marcel Claude, director ejecutivo de Oceana, señaló que la actitud represiva de las autoridaes es “simplemente intolerable: frente a una manifestación totalmente pacífica, frente a un problema de altura nacional, la reacción del gobierno fue de una represión brutal, en la que Carabineros actuó con violencia sobre jóvenes y mujeres, en una práctica que nos hace recordar otros tiempos en que la gente no podía expresarse públicamente en la calle.

Según Claude en las oficinas del gobirno se sabía” que teníamos una audiencia para entregar esta carta, pero no se concretó nada de eso (…) confirmando lo que hemos dicho frente a este caso, que el gobierno esta avalando a los empresarios responsables de este desastre”.

“Mientras al señor Angelini, que instala una planta que destruyó el Santuario, el propio presidente Lagos tiene la deferencia de invitarlo a La Moneda para informarle sobre el caso, la ciudadanía (…) la única respuesta que obtiene es la represión (…) La ciudadanía tiene que tomar conciencia del problema que esto representa y de cómo está actuando el presidente Lagos”, concluyó el economista.

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La reproducción de las declaraciones de Marcel Claude se agradecen la oficina de Prensa de Océana.

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