Nov 24 2013
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Opini贸nPol铆tica

Chile: El grito del silencio

Las elecciones del 17 de noviembre confirmaron, una vez m谩s, la crisis del sistema pol铆tico-institucional que la dictadura impuso a Chile. En el plano electoral se registra un constante desgaste, que se ha hecho m谩s evidente con el voto voluntario y el aumento del n煤mero de electores. Cada vez vota menos gente, aunque el padr贸n electoral creci贸 de 8 a 13 millones.

En las elecciones municipales de octubre del a帽o pasado, la abstenci贸n alcanz贸 al 60%, activando una alarma que de inmediato fue silenciada por la llamada 鈥渃lase pol铆tica鈥 y los medios de comunicaci贸n que ella controla. Despu茅s de lavarse las manos, los Pilatos de la pol铆tica iniciaron una nueva campa帽a electoral, sin detenerse a averiguar los motivos del desafecto ciudadano. Las consecuencias de esa frivolidad est谩n a la vista. M谩s del 50% -aproximadamente 7 millones- no concurri贸 a votar, aunque esta vez se eleg铆a al presidente de la Rep煤blica, 120 diputados y la mitad del Senado, adem谩s de los consejeros regionales. La candidata de la derecha, Evelyn Matthei, fue la m谩s afectada porque su votaci贸n s贸lo alcanz贸 al 25%. Pero a la candidata de la Nueva Mayor铆a, Michelle Bachelet, que obtuvo el 47%, en realidad tampoco le fue mejor. Recibi贸 la menor votaci贸n hist贸rica de la Concertaci贸n, incluida la suya de 2006. Esta vez el bloque que la apoya -que lleva el nombre de fantas铆a de Nueva Mayor铆a- incluy贸 los votos del Partido Comunista, del Movimiento Amplio de Izquierda y de la Izquierda Ciudadana, sectores que antes votaban por los candidatos de la Concertaci贸n (Lagos y Bachelet) s贸lo en segunda vuelta.

La erosi贸n de la base social y pol铆tica de la ex Concertaci贸n ha sido estrepitosa porque la campa帽a de Bachelet se proclam贸 segura de alcanzar la mayor铆a absoluta en primera vuelta. Ese objetivo recibi贸 la fianza de numerosas encuestas que hasta ahora posaban de or谩culos de la pol铆tica -como la del Centro de Estudios P煤blicos (CEP)-. Lo mismo ocurri贸 con los vaticinios de una victoria aplastante en primera vuelta que hac铆an reputados 鈥渆xpertos鈥 electorales vinculados a la Nueva Mayor铆a, como el pintoresco diputado Auth. Los optimistas pron贸sticos se fueron al suelo. Sin embargo la 鈥渃lase pol铆tica鈥 acomete una segunda vuelta sin darse por aludida del aumento de la abstenci贸n que pone en peligro la legitimidad del cargo en disputa. La candidata de la Nueva Mayor铆a deber铆a obtener el primer lugar el 15 de diciembre, porque tiene una ventaja de m谩s de un mill贸n de votos sobre Matthei. Sin embargo, si la abstenci贸n vuelve a manifestarse como primera fuerza pol铆tica, 驴a qu茅 universo ciudadano representar谩 Bachelet en La Moneda? 驴Al 22% real que vot贸 por ella el 17 de noviembre? Si esto ocurre -y no hay motivos para pensar que se revertir谩 la tendencia abstencionista-, la crisis pol铆tico-institucional se profundizar谩 a煤n m谩s, poniendo en duda la legitimidad democr谩tica del nuevo gobierno.

Al parecer, El Mercurio teme que Bachelet haga un esfuerzo por despertar el entusiasmo de los j贸venes, que conforman la mayor铆a del campo de la abstenci贸n, mediante la radicalizaci贸n de su programa. Eso es muy dudoso porque los planteamientos que podr铆an motivar a la juventud, por ejemplo un abierto compromiso con la Asamblea Constituyente o la reforma sustancial del modelo econ贸mico neoliberal, no est谩n en la l贸gica de la Nueva Mayor铆a. Ni tampoco en la ambig眉edad y moderaci贸n del discurso de su candidata. Bachelet encabeza un bloque con hegemon铆a socialdem贸crata-democratacristiana. Ese sector -que en el plano internacional es el principal enemigo de los cambios radicales en Am茅rica Latina- ha demostrado hasta la saciedad su sometimiento al modelo neoliberal. Lo corroboraron los cuatro gobiernos de la Concertaci贸n, que permitieron las m谩s escandalosas ganancias del capital nacional y extranjero y completaron el ciclo privatizador iniciado por las FF.AA.

Sin embargo, aunque El Mercurio conoce bien esta realidad, ha iniciado una muy poco sutil 鈥渃ampa帽a del terror鈥 contra Bachelet, separando aguas del empresariado que apoya a la candidata de la Nueva Mayor铆a. En este sentido, el diario de la oligarqu铆a ha hecho un llamado a los grandes empresarios para que 鈥渁porten los recursos y la movilizaci贸n pertinente para una campa帽a competitiva. En la etapa que acaba de concluir, los dineros de la gran empresa aportados a la Nueva Mayor铆a pr谩cticamente triplicaron a los destinados a la Alianza鈥(1). El mismo editorial ironiza sobre la votaci贸n de Bachelet y devela el chantaje que intenta ejercer sobre ella y la Nueva Mayor铆a.

Textualmente se帽ala: 鈥溾a convocatoria a refundar un Chile distinto no consigui贸 el apoyo que proclama tener. Pero la gran inc贸gnita sobre cu谩l tendencia prevalezca en definitiva sigue abierta, y del mismo modo es incierto -a la luz de su discurso de ayer- el modo como Michelle Bachelet desarrolle su campa帽a y compromisos de segunda vuelta, ya sea confirmando su izquierdizaci贸n o bien conteniendo a su ala m谩s extrema a favor de posiciones m谩s moderadas y de centro鈥.

Desde luego la presunta 鈥渋zquierdizaci贸n鈥 de Bachelet es un cuento como tambi茅n lo es la existencia de un 鈥渁la m谩s extrema鈥 en su coalici贸n. Este invento mercurial busca obligar a Bachelet a moderar a煤n m谩s su discurso y a descartar cualquier promesa que introduzca factores de desestabilizaci贸n del modelo pol铆tico-econ贸mico neoliberal. Sin embargo, lo medular del programa de la Nueva Mayor铆a ya fue hipotecado al aceptar las limitaciones de una institucionalidad en crisis que hoy pudiera ser desafiada con 茅xito y gran respaldo popular. La reforma tributaria -por ejemplo- ha sido aceptada con una sonrisa por el gran empresariado, salvo la eliminaci贸n del Fondo de Utilidades Tributables (FUT).

Recaudar 8.200 millones de d贸lares -en forma gradual- para destinarlos a educaci贸n, cuenta con el visado de los grandes empresarios que por algo han 鈥渢riplicado鈥 sus aportes a la Nueva Mayor铆a. Para el gran empresariado la anunciada reforma tributaria es una pelusa en el lomo. S贸lo en los 煤ltimos 18 meses el empresariado ha invertido 10.664 millones de d贸lares en fusiones y adquisiciones de empresas en el exterior, superando incluso las marcas de los empresarios brasile帽os.

De manera que el vocero olig谩rquico, que en la d茅cada de los 70 impidi贸 que Chile avanzara al socialismo(2), est谩 expresando otros temores. Acusar a Bachelet de 鈥渋zquierdizaci贸n鈥 quiz谩s evidencia una inquietud de la embajada norteamericana y de la ultraderecha por la presencia del Partido Comunista en el gobierno que asumir谩 en marzo. El Mercurio seguramente no cree que la presencia del PC constituya un peligro de 鈥渋zquierdizaci贸n鈥 en la conducci贸n del pa铆s. Ese diario acogi贸 con benepl谩cito el pacto electoral Concertaci贸n-PC de 2009, que permiti贸 al PC acceder a la C谩mara de Diputados seg煤n las reglas del binominal. El Mercurio editorializ贸 que ese pacto afirmaba 鈥渓a institucionalidad democr谩tica del pa铆s鈥, agregando: 鈥淯n PC 鈥榙eslavado鈥, a la italiana, ser铆a positivo para Chile鈥(3).chile abstencion_elecciones_

El diario de Edwards conoce la trayectoria democr谩tica del PC, su pol铆tica reformista y su rol moderador de la Izquierda chilena. Pero El Mercurio puede estar sirviendo -una vez m谩s- los intereses del Departamento de Estado norteamericano. Washington practica una agresiva pol铆tica ingerencista y de espionaje en todo el mundo. En Am茅rica Latina se orienta a aislar y derrocar al gobierno de Venezuela y a contener el proceso social y pol铆tico que tiene lugar en los pa铆ses de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am茅rica (Alba) y en los instrumentos regionales independientes de EE.UU., como Celac y Unasur.

Esa l铆nea ofensiva ha consumado golpes de Estado en Honduras y Paraguay y ha estimulado la formaci贸n de bloques como la Alianza del Pac铆fico, que intenta revivir el Alca. La casi segura victoria de Michelle Bachelet -una militante socialista que tom贸 parte en la resistencia clandestina a la dictadura militar-, al frente de una coalici贸n en que participa el PC, perturba al Departamento de Estado porque en el plano de la propaganda parecer铆a significar una derrota de la pol铆tica imperial. En el exterior, en efecto, predomina una imagen simplista de la Nueva Mayor铆a. Sectores ingenuos de la Izquierda latinoamericana se preparan a celebrar como propia la victoria de Bachelet. Los chilenos en cambio sabemos que se trata de una nueva creaci贸n del laboratorio medi谩tico. La Nueva Mayor铆a no se alinear谩 con la tendencia que avanza en el continente desafiando al imperio. Sin embargo, la embajada norteamericana supone algo distinto y utiliza su matraca mercurial para chantajear a Bachelet, oblig谩ndola a desmentir, mediante concesiones, su presunta 鈥渋zquierdizaci贸n鈥.

M谩s all谩 del entramado de intereses y presiones en juego, una cuesti贸n vuelve a emerger en esta coyuntura: la necesidad de levantar una alternativa popular y democr谩tica con perspectivas socialistas. Los que votan de mala gana y sin esperanzas por la Nueva Mayor铆a, y los que no votan como una forma silente pero ruidosa de rechazar el sistema, buscan una perspectiva que s贸lo puede hallarse en un proceso de unidad y lucha social y pol铆tica que desemboque en una Asamblea Constituyente. Esa es la tarea en que deben concentrarse los esfuerzos de todos los que saben que ha llegado la hora de preparar los funerales de la Constituci贸n generadora de desigualdad social.

聽 Notas:

(1) El Mercurio, 18/11/2013.

(2) 鈥淓l Mercurio cumpli贸 un rol muy importante durante la Unidad Popular. Fue la seguridad de la burgues铆a de que Chile no caer铆a en una Cuba鈥. (Fernando L茅niz, gerente general de El Mercurio, en Chile in茅dito. El periodismo bajo democracia, Ken Dermota, 2001.

(3) El Mercurio, 31/1/2009.

*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 794, 22 de noviembre, 2013

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