Mar 16 2017
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Opini贸nPol铆tica

Chile: El momento de una alternativa

La corrupci贸n y la injusticia social que est谩n carcomiendo la institucionalidad heredada de la dictadura, exigen una respuesta que s贸lo puede provenir de una fuerza social y pol铆tica definidamente anticapitalista, o sea de Izquierda.
Los cuantiosos fraudes descubiertos en las Fuerzas Armadas y Carabineros -se trata de miles de millones de pesos del presupuesto fiscal que han ido a parar a los bolsillos de mafias de la oficialidad-, se suman al proceso generalizado de corrupci贸n que est谩 en marcha.

Como una mancha de aceite, la corrupci贸n se ha ido extendiendo hasta contaminar al conjunto de la institucionalidad. La magnitud de lo ya conocido hace presumir que la realidad debe ser todav铆a muy superior. El robo, el cohecho, el soborno, la extorsi贸n y en general las malversaciones de fondos p煤blicos, protagonizan un interminable desfile de casos de corrupci贸n que producen la repulsa e indignaci贸n del pueblo.
Es el pueblo -que contribuye con el pago de los impuestos a financiar al Estado-, la v铆ctima principal de la corrupci贸n. Cuantiosos fondos que deber铆an atender las carencias de todo tipo que padece el pa铆s en materia de salud, educaci贸n, previsi贸n social y vivienda, financian los lujos asi谩ticos de ladrones civiles y uniformados.
Sin embargo, no basta con indignarse y denunciar la corrupci贸n. Hay que actuar para barrer con ella. Tolerarla significa hacerse c贸mplices y hacer la vista gorda con un modo perverso de gobernar el pa铆s.
驴C贸mo actuar contra la corrupci贸n? En primer lugar, haciendo conciencia que la ra铆z de estas pr谩cticas -que atentan contra los intereses de la poblaci贸n- se encuentra en la institucionalidad y sus leyes que conceden patente de corso a la codicia y al abuso. Las instituciones, leyes y reglamentos que nos gobiernan, est谩n inspirados en los intereses de la oligarqu铆a y en el individualismo neoliberal plasmados en una Constituci贸n Pol铆tica que fue impuesta por el terrorismo de Estado. La Constituci贸n es la fuente de la corrupci贸n y del abuso que sufre el pueblo.
Para enfrentar la corrupci贸n, entonces, es necesario reemplazar la Constituci贸n dictatorial y neoliberal por una nueva Constituci贸n democr谩tica. Y el modo de hacerlo -con respeto a todas las opiniones- es mediante una Asamblea Constituyente. Por primera vez en la historia de Chile se reconocer铆a a los ciudadanos el derecho de trazar el destino de su pa铆s.
El periodo del debate de ideas y elecci贸n de representantes del pueblo que precede a la instalaci贸n de la Asamblea Constituyente, permitir铆a levantar una alternativa social, pol铆tica y cultural de la Izquierda anticapitalista, hoy pr谩cticamente invisible. El fruto de la Asamblea Constituyente ser谩 una Constituci贸n que el pueblo tendr谩 que aprobar (o rechazar) en un plebiscito que inaugurar谩 el tiempo de una institucionalidad democr谩tica para realizar los cambios sociales y econ贸micos profundos que Chile necesita. Entre esos cambios, sin duda, tendr谩 que abordarse el rol de las fuerzas armadas y policiales en un Estado democr谩tico. Las instituciones armadas y policiales se ver谩n liberadas de la impronta siniestra del pinochetismo que estimula en ellas la corrupci贸n y el odio al pueblo.
Para la Izquierda son谩mbula y atomizada de hoy, se presenta as铆 una coyuntura favorable para reagruparse y recuperar su br煤jula. Esa coyuntura la ofrece la propia corrupci贸n y desprestigio que debilitan las instituciones. El progresivo desgaste del sistema de dominaci贸n, producto de sus vicios y de la profunda desigualdad que abre un abismo entre la oligarqu铆a y el pueblo, permite abordar con m谩s eficacia la tarea de concientizar y organizar a las fuerzas populares para levantar su alternativa. Es un trabajo en la base social que se intenta hacer en forma desperdigada y sin una orientaci贸n que permita unir fuerzas tras una propuesta de cambio social que desplace democr谩ticamente la institucionalidad vigente.
Nos referimos al trabajo pol铆tico y social para cambiar la forma conservadora de pensar y actuar que hoy impera en nuestra sociedad. No es tarea f谩cil: hay que penetrar la coraza que desde hace casi medio siglo recubre la conciencia de los ciudadanos. En Chile necesitamos una verdadera revoluci贸n cultural porque en ese terreno est谩n los contrafuertes m谩s s贸lidos del sistema. Derribar los muros de la ignorancia y el individualismo -lo que implica derrotar la estupidizaci贸n masiva que cumplen los medios de 鈥渄esinformaci贸n鈥-, permitir谩 recuperar el esp铆ritu solidario que animaba a los chilenos hasta 1973.
No solo la corrupci贸n institucional, desde luego, permite mejores condiciones para levantar una propuesta de Izquierda. Tambi茅n hay factores que comienzan a dinamizar la lucha social. Los trabajadores en huelga de la Minera Escondida, por ejemplo, libran una batalla de solidaridad de clase. No solo defienden sus remuneraciones, sino que se resisten a acatar el prop贸sito de la empresa de negar esos beneficios a los trabajadores que se incorporen en el futuro.
En un plano m谩s general -porque abarca al conjunto de los trabajadores- est谩 el Movimiento No+AFP. Sus movilizaciones -cada vez m谩s numerosas- constituyen una experiencia muy rica en lecciones de articulaci贸n social.
De ejemplos como estos surgir谩n los elementos que permitan confluir a la lucha social y pol铆tica en un solo caudal capaz de remover democr谩ticamente la institucionalidad corrupta.
Sin embargo, los tiempos apremian. Si la Izquierda no logra rehacerse en este periodo, ser谩 la derecha -quiz谩s la m谩s extrema- la que se ponga manos a la obra en la reconstrucci贸n de su sistema en crisis

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