May 1 2015
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Política

Chile: El nudo gordiano de las reformas

A los que se manifiestan decepcionados por los anuncios del gobierno para enfrentar la corrupci√≥n de la casta pol√≠tica y que consideran que debi√≥ condenar el sistema que la origina, habr√≠a que preguntarles por qu√© esperaban eso. ¬ŅIgnoran acaso que el gobierno, sus partidos, los partidos de oposici√≥n y el Parlamento, est√°n implicados en la corrupci√≥n? ¬ŅNo lo demuestra as√≠ la lluvia de boletas, facturas falsas y declaraciones de imputados que est√°n apareciendo en la investigaci√≥n del Ministerio P√ļblico?

¬ŅAlguien cree que la podredumbre se limita a los casos Penta, Caval y Soquimich? ¬ŅSe ignora que las empresas mineras, pesqueras, forestales, el√©ctricas, etc., financian las campa√Īas electorales de presidentes, parlamentarios, alcaldes y concejales? ¬ŅNadie sabe que en las √ļltimas elecciones presidenciales el dinero de las empresas fluy√≥ a raudales hacia la Nueva Mayor√≠a? ¬ŅEs un secreto acaso que las reformas del actual gobierno s√≥lo persiguen la modernizaci√≥n del modelo de libre mercado que instaur√≥ la dictadura? ¬ŅEs que nadie se da cuenta que la base de este sistema es la Constituci√≥n Pol√≠tica y que a ella se someter√°n los anuncios de la presidenta?
La corrupci√≥n es el salario que recibe la casta pol√≠tica por cumplir su rol de guardi√°n del sistema. De esto no se habla en los anuncios del gobierno, que elude se√Īalar c√≥mo y por qu√© se produce la corrupci√≥n.
¬ŅEs acaso la primera vez que una denuncia termina acallada bajo una monta√Īa de leyes, decretos y discursos que simulan atacar la corrupci√≥n, pero que solo imponen un par√©ntesis para calmar la indignaci√≥n y propiciar el olvido?ch marcha anticorrupcion1
Lo que est√°n haciendo los actores pol√≠ticos -f√©rreamente unidos en el esfuerzo ‚Äúrepublicano‚ÄĚ de salvar las instituciones en crisis- es forjar un nuevo pacto para seguir medrando de la corrupci√≥n.
A partir de las recomendaciones del Consejo Asesor Presidencial, de los proyectos de leyes de probidad dormitando en el Congreso y de las variadas propuestas ‚Äúanticorrupci√≥n‚ÄĚ entregadas al Ejecutivo incluso por rufianes confesos como la UDI, va configur√°ndose el intento de sofocar la crisis mediante un ‚Äúarregl√≠n‚ÄĚ que se ci√Īe a un libreto conocido. Tal como en casos anteriores, se trata de un simulacro de justicia -que pagar√°n los protagonistas conocidos del esc√°ndalo-, y de una mara√Īa de leyes, decretos y reglamentos que pronto ser√°n burlados por la codicia de la elite gobernante.
Los gobiernos de la Concertaci√≥n (hoy Nueva Mayor√≠a) tienen experiencia en barrer su basura debajo de la alfombra. Recu√©rdese el caso MOP-Gate en el gobierno de Ricardo Lagos. La jueza Ana Chevesich encontr√≥ 25 ‚Äúaristas‚ÄĚ del caso y proces√≥ a m√°s de un centenar de personas. Pero al final nadie fue a prisi√≥n. El esc√°ndalo se hizo humo en virtud del acuerdo Lagos-Longueira que ‚Äúsalv√≥ a la patria‚ÄĚ al mejor estilo ‚Äúrepublicano‚ÄĚ de la casta pol√≠tica.
Tampoco es primera vez que la presidenta Bachelet quiebra lanzas contra la corrupci√≥n. En su anterior administraci√≥n tuvo que promulgar la pomposa Ley de Transparencia de la Funci√≥n P√ļblica y de Acceso a la Informaci√≥n de la Administraci√≥n del Estado. Los casos Penta, SQM y Caval (m√°s los que todav√≠a permanecen en penumbras) demuestran que aquello sirvi√≥ de poco. Dicha ley cre√≥ el Consejo para la Transparencia cuyos consejeros designa el presidente de la Rep√ļblica con acuerdo del Senado. Su presidenta hasta 2017 es la economista militante del PPD, Vivianne Blanlot Soza, que a la vez participa en los directorios de Colb√ļn S.A., del grupo Matte, de Antofagasta Minerals, del grupo Luksic, y del Scotiabank Chile, de capitales canadienses. Blanlot fue ministra de Defensa en el primer gobierno de Bachelet y anteriormente directora de la Comisi√≥n Nacional del Medio Ambiente y de la Comisi√≥n Nacional de Energ√≠a, todo lo cual explica el inter√©s de los grupos econ√≥micos por tenerla en sus directorios.
ch asamblea-constituyenteEn la actual coyuntura, la presidenta Bachelet recurri√≥ una vez m√°s a una comisi√≥n de nombre pomposo para conjurar la crisis. Esta vez fue el Consejo Asesor Presidencial contra los Conflictos de Inter√©s, el Tr√°fico de Influencia y la Corrupci√≥n. Como dispon√≠a el libreto previamente acordado, todos los sectores pol√≠ticos representados en el Parlamento se comprometieron de antemano a apoyar sin reticencias las propuestas del Consejo Asesor. No obstante la parafernalia de los anuncios presidenciales, ninguna iniciativa propone atacar el coraz√≥n de la corrupci√≥n, o sea el sistema que la reproduce. Para decirlo con la brutalidad que la situaci√≥n exige: ‚ÄúChile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta‚ÄĚ. Son palabras de un conspicuo miembro de la elite, Felipe Lamarca, ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, quien agreg√≥: ‚ÄúEs urgente hacer reformas… En un sistema que solo tiene de mercado el nombre, pero todos los poderes est√°n concentrados, el chorreo funciona a goteo… El riesgo es que cuando las cosas siguen, explotan… La gente empieza a tener la sensaci√≥n de que permanentemente se la afilan‚ÄĚ(1).
La casta pol√≠tica, sin embargo, no tiene conciencia de la profundidad de la crisis. Quiz√°s porque su sue√Īo no se ha visto interrumpido -todav√≠a- por la indignaci√≥n del pueblo. Esa casta ni siquiera se dio por notificada con el bofet√≥n de la abstenci√≥n del 60% en las pasadas elecciones.
Todos los s√≠ntomas -aunque d√©biles a√ļn en su manifestaci√≥n p√ļblica- est√°n indicando que el pueblo exige cortar el nudo gordiano que impide toda aut√©ntica reforma: la Constituci√≥n Pol√≠tica del Estado. Esa acci√≥n fundacional debe comenzar con la convocatoria a una Asamblea Constituyente. En tal sentido es positivo el anuncio de Bachelet de que en septiembre se iniciar√° un ‚Äúproceso constituyente‚ÄĚ con participaci√≥n ciudadana. Lamentablemente no avanz√≥ en c√≥mo se realizar√°: ¬Ņmanejado por la misma casta pol√≠tica o se regir√° por normas democr√°ticas aut√≥nomas de la institucionalidad? En todo caso, hay que participar para impedir que el proceso muera en la b√≥veda de una institucionalidad corrupta que la nueva Constituci√≥n Pol√≠tica debe abolir.

Notas
(1) La Tercera, 9 de octubre de 2005.

*Editorial ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 827, 1 de mayo, 2015

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