Sep 15 2016
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Opini贸n

Chile: El ocaso de la CUT

Los esc谩ndalos que rodearon las elecciones del Consejo Directivo Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ponen nuevamente de manifiesto el deterioro 茅tico y pol铆tico de la burocracia sindical que ha controlado esa organizaci贸n desde su surgimiento, a fines de 1988. Queda enevidencia la incapacidad de la CUT para abrir espacio a un proceso de refundaci贸n del movimiento sindical que le permita erigirse en lo que la historia demanda: que los trabajadores organizados sean la columna vertebral de un amplio bloque popular capaz de arrebatar a las clases dominantes la conducci贸n del pa铆s, para enrumbarlo hacia un nuevo horizonte pol铆tico, econ贸mico, social y cultural.

No ser谩 posible con elecciones con un padr贸n electoral definido por las mismas dos personas que se disputan la victoria; con sindicatos inflados en n煤meros inauditos; con un sistema de votaci贸n de 鈥渃ifra repartidora鈥 en que los dirigentes votan de manera ponderada seg煤n la cantidad de afiliados que dicen representar; cotizaciones que se pagan a 煤ltima hora鈥済lobalmente鈥; sindicatos fantasmas, etc.

Las directivas de la CUT han eludido sistem谩ticamente poner en pr谩ctica el voto universal: un trabajador sindicalizado, un voto. Debido a ello no pueden demostrar fehacientemente que cuentan con respaldo real de los 700 mil afiliados que la CUT dice representar.

Culmina as铆 un derrotero vergonzoso marcado por la corrupci贸n y la complicidad pol铆tica con los gobiernos de la Concertaci贸n y de su versi贸n ampliada, la Nueva Mayor铆a, a pesar de las declaraciones de presunta autonom铆a de la CUT. Insensibles al extendido malestar de las trabajadoras y trabajadores con el comportamiento del poder pol铆tico y econ贸mico del pa铆s, la dirigencia de la CUT no trepid贸 en estos 煤ltimos a帽os en servir de aval a los maquillajes legislativos del sistema imperante desde la dictadura.ch marcha cut

No debe llamar la atenci贸n queesos dirigentes, elegidos en condiciones tan sospechosas, est茅n, por ejemplo, al margen de la lucha contra el sistema privado de pensiones que ha ganado las calles encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP. Entre los voceros de este movimiento destacan dirigentes sindicales y de organizaciones sociales que hace a帽os tomaron distancia de la CUT. Tampoco llama la atenci贸n que los dirigentes de la Central no hayan estado en las barricadas y cortes de caminos de los trabajadores mineros y de otros rubros -contratistas y de planta- que denuncian la ola de despidos desatada a ra铆z de la ca铆da del precio del cobre y la recesi贸n de la econom铆a. Menos a煤n sorprende que los dirigentes de la CUT no alcen la voz en momentos en que repunta la conflictividad laboral. Los trabajadores est谩n haciendo frente a la voluntad empresarial de llevar adelante las negociaciones colectivas mediante rebaja de costos salariales y alzas en la productividad, sin ceder un 鈥減uto peso鈥 a trabajadores indignados por la desigualdad que no disminuye en la distribuci贸n del ingreso.

Se acelera as铆 el proceso de agotamiento de una larga etapa del sindicalismo en Chile. La m谩s ajena a sus heroicos or铆genes y a su vigorosodesarrollo previo a la dictadura militar. Tambi茅n da las espaldas a los a帽os de la resistencia que libraron reducidos n煤cleos de dirigentes sindicales que se empe帽aron en mantener vivos sus principios poniendo en riesgo sus propias vidas. Muchos sindicalistas cayeron asesinados o fueron a prisi贸n y al exilio. Miles perdieron su trabajo.

La crisis de la CUT indica que, finalmente, vive sus 煤ltimas horas un sindicalismo pol铆ticamente maniatado ante el orden pol铆tico y econ贸mico impuesto en dictadura y legitimado por la democracia formal. Un sindicalismo funcional a los intereses de las clases dominantes. En los hechos, la 鈥渟ensatez鈥 de la CUT, alabada por el gran empresariado, ha servido para mantener la lucha de los trabajadores dentro de un marco de respeto irrestricto a la鈥渆conom铆a abierta y de mercado鈥, al C贸digo del Trabajo y al orden pol铆tico-institucional establecido en la Constituci贸n de 1980.

Ese sindicalismo, felizmente moribundo, autolimita su actividad almarco de las empresas, carente de un quehacer de proyecci贸n social. Se trata de un sindicalismo inocuo sin norte pol铆tico ni sustento 茅tico. Es incapaz de despertar una m铆stica colectiva y de irse construyendo como fuerza social y pol铆tica. Un sindicalismo centrado en la lucha reivindicativa, pero con serias limitaciones para operar con eficacia incluso en ese terreno.

La c煤pula de la ch trabajadoresCUT no ha cambiado hasta hoy ese rumbo frustrante en la lucha sindical. La conducta de su dirigencia nacional atraves贸 al conjunto del movimiento sindical. La militancia sindical sali贸 de los duros a帽os de dictadura con miedo, desconfianza en sus liderazgos a nivel de empresa e ingenuas ilusiones en lo que podr铆an hacer la CUT y los pol铆ticos de la Concertaci贸n. Al constatar que esas ilusiones carec铆an de fundamento, que los cambios eran marginales y que lo que el sindicalismo pod铆a lograr era irrelevante, gran n煤mero de afiliados a sindicatos abandonaron los niveles m谩s elementales deorganizaci贸n y se sumieron en la atomizaci贸n m谩s profunda.

Sin embargo, en la 煤ltima d茅cada y con mayor fuerza en los recientes cinco a帽os, este desalentador panorama comenz贸 a cambiar. Primero, con la organizaci贸n y acci贸n directa de los trabajadores m谩s precarizados, los subcontratistas. Luego, de los trabajadores portuarios y m谩s recientemente, de los de otras ramas productivas y de servicios. Poco a poco, se comienza a enfrentar la profunda despolitizaci贸n. Se va cuestionando el paralizante 鈥渟entido com煤n鈥, tan elogiado por la elite empresarial y pol铆tica, que naturaliz贸 el endeudamiento, extenuantes jornadas de trabajo, enormes desigualdades en las remuneraciones, el lucro en la salud, educaci贸n y previsi贸n, el atropello del medioambiente y el control de las riquezas del pa铆s por empresas transnacionales y grupos econ贸micos.

La vergonzosa crisis de la CUT indica que no ser谩 desde su cen谩culo ama帽ado que se reconstruir谩 la unidad y capacidad de acci贸n del movimiento sindical. Nuevas generaciones de militantes sindicales est谩n hoy a la cabeza del movimiento y politizando la conflictividad social en ascenso. Con ellosmarcha la esperanza no s贸lo de los trabajadores sino de todos por avanzar hacia un Chile justo, digno y solidario.

*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 860, 16 de septiembre 2016.

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