Oct 7 2018
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OpiniónPolítica

Chile: El Triunfo del NO y del SI

Algunos han tenido la honestidad de decirlo: ¬°qu√© lamentable que el Frente Patri√≥tico Manuel Rodr√≠guez no haya podido ultimar a Augusto Pinochet hace tres d√©cadas! De haberlo logrado, se habr√≠a cumplido lo que el Tirano se√Īal√≥ muchas veces cuando persegu√≠a a sus opositores: ‚Äúhay que matar a la perra para acabar con la leva‚ÄĚ. Y, claro, si el atentado hubiera prosperado no tendr√≠amos que lamentar hasta hoy la existencia de esa leva de pol√≠ticos que lo siguieron en vida o lo han seguido despu√©s, consolidando el r√©gimen jur√≠dico, econ√≥mico y social de esos diez y siete a√Īos de dictadura c√≠vico militar.

Los hechos hablan por s√≠ mismos. A treinta a√Īos de ese 5 de octubre, tanto en el Palacio Presidencial como en el Museo de la Memoria se celebra o se conmemora el Triunfo del No en ese hist√≥rico plebiscito que efectivamente marc√≥ el principio del fin de Pinochet en la sede del Gobierno, despu√©s de transferirle el poder a su sucesor, convertirse en senador vitalicio y por largos meses continuar como comandante en jefe del Ej√©rcito.

Todo lo cual de ninguna forma significó un cambio sustantivo, cuando hasta hoy nos rige la Constitución de 1980 y el modelo ultra neoliberal ha sido completamente sacralizado por todos sus sucesores. Realidad que en la práctica se expresa en el crecimiento de la brecha entre los ricos y los pobres, la consolidación del sistema previsional más escandaloso del mundo, así como uno de salud en que esta actividad es garantizada por ley como una gran oportunidad de negocio, y no un derecho del pueblo.

Que a lo anterior se sume un sistema electoral y la práctica del sufragio con cada vez menos ciudadanos animados de concurrir a las urnas. Tanto que todavía son menos los que votan en comparación con los que concurrieran ese 5 de octubre, pese al crecimiento de la población. Actitud que se explica, entre otras causas, en que los partidos políticos de verdad parecen esperpentos del pasado, realidades virtuales, más que organizaciones de masas e instancias ideológicas y de cambio.

Aunque la palabra ‚Äúsoberan√≠a‚ÄĚ da p√°bulo a nuestra vergonzosa carrera armamentista, y le permite a gobiernistas y ‚Äúopositores‚ÄĚ cumplir con una serie de liturgias patrioteras, lo cierto es que nuestro territorio est√° hoy, mucho m√°s que antes, dominado por las transnacionales, as√≠ como estrictamente vigiladas por Estados Unidos y las potencias mundiales que cuidan de sus grandes consorcios. Precisamente en estos √ļltimos d√≠as, China ha sido facultada para entrar como socio a la empresa Soquimich (SQM) que explota un recurso que ser√° todav√≠a m√°s estrat√©gico que el cobre en los a√Īos venideros.

En efecto, los chinos, asociados con empresas norteamericanas, quedaron reci√©n facultados para hacerse de una buena parte de nuestras ricas reservas de litio, gracias a una ins√≥lita resoluci√≥n del Tribunal de la ‚ÄúLibre Competencia‚ÄĚ, que desestim√≥ todas las objeciones que se le hicieron ver, a la vez que buscar convencernos de que los asi√°ticos que se sentar√°n en el directorio de esta empresa van a inhibirse de transmitir los acuerdos de esta empresa al exterior si √©stos pudieran favorecer a otras empresas del rubro en que los mismo chinos y estadounidenses est√°n asociados. Dejando de est√ļpidos, con esto, a todos los periodistas televisivos y de la far√°ndula que r√°pidamente salieron a celebrar el ingreso de una nueva potencia mundial al banquete donde se tranzan nuestros recursos naturales. A vista y paciencia siempre de nuestras Fuerzas Armadas y clase pol√≠tica.

Es cosa de imaginarse cuantos nuevos jueces y fiscales se han enriquecido de la noche a la ma√Īana con una nueva resoluci√≥n que traiciona al pa√≠s y lo deja todav√≠a m√°s a merced del exterior. Sospecha que podr√≠a parecer insolente y temeraria si el pa√≠s no hubiera comprobado como la misma SQM destinaba millonarios recursos a todo el espectro pol√≠tico para que a su principal due√Īo, el ex yerno de Pinochet, no le fuera expropiada su mal habida empresa.

Mucho se repite que el Dictador acrecentó su desprestigio cuando se le conocieron los ingentes recursos que le había robado al Estado para ponerlos a resguardo en la banca extranjera. Que los mismos partidarios suyos, contentos con sus crímenes y campos de tortura y exterminio, no estuvieron dispuestos a avalar sus fraudes y el enriquecimiento ilícito de sus familiares y amigos. Es de esperar, cResultado de imagen para chile triunfo del no y del sionsecuentemente, que los políticos que se corrompieron enseguida en el poder sufran el mismo descrédito y este reciente 5 de octubre nos augure realmente tiempos nuevos en que pinochetistas, concertacionistas y otros salgan definitivamente de la escena política. Y el país asuma realmente que sus héroes no están entre los negociaron con los militares y los civiles golpistas, sino en los miles y chilenos que dieron su vida y padecieron en la lucha contra la opresión. Como los combatientes del FPMR, del MIR y del pueblo movilizado; los que actuaron desde los medios de comunicación democráticos que fueran posteriormente aniquilados por el gobierno de Patricio Aylwin. Agregando también a las heroicas organizaciones de Derechos Humanos que han venido recibiendo los constantes e implacables portazos de los nuevos moradores del Poder Ejecutivo y del Congreso Nacional tutelados por el poder económico, el Tribunal Constitucional y las Fuerzas Armadas.

Ya asoman por algunos medios de comunicaci√≥n y viejos archivos los espurios acuerdos entre los que salieron temporalmente y sin rasgu√Īo alguno de La Moneda y los que entraron a administrar, de buenas cuentas, el legado de sus antecesores. Aunque hayan debido renunciar a la completa impunidad que le prometieron a los militares y a los m√°s inescrupulosos empresarios. Lo que se debe, por cierto, a la presi√≥n de quienes contin√ļan en la disidencia y han podido lograr algunas reformas s√≥lo cosm√©ticas para aplacar la decepci√≥n ciudadana. Entre ellas las educacionales, que todav√≠a toleran el lucro y la desigualdad entre los ni√Īos y los j√≥venes chilenos.

Los personajes m√°s c√≠nicos de la clase pol√≠tica nacional nos aseguran que la Transici√≥n ya termin√≥, y el propio Sebasti√°n Pi√Īera dice que el 5 de octubre es una fecha ‚Äúluminosa‚ÄĚ en el advenimiento de nuestra democracia. Mientras que de otros, m√°s cautos, escuchamos y leemos en estos d√≠as que todav√≠a no concluye este proceso republicano‚Ķ Aunque no sabemos a ciencia cierta si lo dicen honestamente o como una simple triqui√Īuela que les permita acceder nuevamente al poder en la promesa de continuar esta tarea. Faena electoral que no descarta en postular por tercera vez a la se√Īora Bachelet como candidata presidencial para que √©sta vuelva, si es preciso, a colgarle la piocha presidencial a Pi√Īera. En una rotativa que ciertamente no habla bien de nuestros pergaminos pol√≠ticos e institucionales.

Si hubo un pu√Īadito de arrogantes y nost√°lgicos que se atrevieron a rendirle un homenaje callejero a Pinochet, este hecho se debe a que la inmensa mayor√≠a de sus adeptos estima que su l√≠der sigue conduciendo loa destinos de nuestro pa√≠s. Que por nada hay que declararlo muerto, cuando sus obras hablan de su vigencia y de c√≥mo se han hecho carne en el conjunto de la clase pol√≠tica. Aunque le falte todav√≠a una estatua o algo as√≠ como un Valle de los Ca√≠dos para perpetuar su memoria.

 

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