Mar 31 2017
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Política

Chile: En la calle nace el poder popular

La impresionante capacidad de convocatoria del Movimiento de Trabajadores No+AFP, confirmada nuevamente el 26 de marzo con la movilización de cientos de miles de personas a través del país, plantea una interrogante sobre el destino de esta y otras demandas del pueblo.
El Movimiento -que ha demostrado vigor ascendente pese a la campa√Īa medi√°tica para desalentarlo-, tiene por objetivo -en palabras de su vocero, Luis Mesina- ‚Äúacabar con las AFP e instalar un sistema p√ļblico de pensiones, solidario, para todos los chilenos‚ÄĚ.
Sin embargo, esta aspiración de los trabajadores, que han sido despojados del derecho a una vejez digna, se estrella con el muro de la estólida casta política y del furibundo rechazo del gran empresariado.
El actual sistema de AFP es la piedra angular del modelo económico que implantó la dictadura. El capital privado nacional y extranjero se apropia de enormes recursos echando mano a los ahorros de los trabajadores. La función de trasvasije la cumplen las AFP y es vital en el funcionamiento de la economía neoliberal. A través de este mecanismo se transfieren -en el mercado accionario- los ahorros de los trabajadores a las arcas de las empresas privadas. Abolir las AFP -por lo tanto- equivaldría a privar al capitalismo del alimento gratuito que lo amamanta y mantiene vivo y coleando.
De all√≠ la indiferencia de las autoridades ante las peri√≥dicas manifestaciones del Movimiento No+AFP que remecen las ciudades del pa√≠s. Salvo algunas frases oportunistas, propias del a√Īo electoral, y de los esbozos de una reforma que se est√° cocinando en el horno ministerial, no se han registrado otras reacciones. Mucho m√°s categ√≥ricas siguen siendo las agresivas declaraciones de las AFP y del mundo empresarial -que dicho sea de paso controla los principales medios de desinformaci√≥n-. Sus argumentos niegan en forma absoluta la viabilidad del sistema p√ļblico de reparto que propone el Movimiento No+AFP y profetizan un cataclismo de la econom√≠a si les quitan la teta de las AFP.
Millones de trabajadores y jubilados, hombres y mujeres, apoyan la exigencia de eliminar las AFP. Eso está de sobra demostrado. Asimismo resulta evidente la gran capacidad de organizar y movilizar a cientos de miles de personas -en un periodo difícil para la lucha social- que demuestra el Movimiento de Trabajadores No+AFP. Pero eso no basta. Una demanda tan justa no es admisible por la institucionalidad que dejó la dictadura, la que hoy goza de los maternales cuidados de los dos bloques que se turnan en el gobierno.
Eliminar las AFP y crear un sistema previsional solidario, al igual que otros cambios estructurales que el pa√≠s necesita, requiere forzosamente cambiar la Constituci√≥n Pol√≠tica y las leyes e instituciones que emanan de ella. ¬ŅEs necesaria una revoluci√≥n? Ciertamente. La v√≠a de esta revoluci√≥n es la Asamblea Constituyente, cuya gestaci√≥n permitir√≠a la acumulaci√≥n de fuerza social y pol√≠tica capaz de rescatar del autismo a buena parte de la poblaci√≥n, que hoy es v√≠ctima de la dictadura cultural de la oligarqu√≠a.
Los que luchan contra la estafa de las AFP, los que plantean la nacionalizaci√≥n del cobre, el litio y el agua, los que defienden los derechos del pueblo mapuche, las mujeres que reclaman su derecho al aborto, los que exigen salud y educaci√≥n de calidad para todos, los que no descansan en sus demandas de salarios, viviendas y transporte p√ļblico acordes con la dignidad de seres humanos, los que defienden la naturaleza agredida por la codicia, la demanda por la familia homoparental, etc., en alg√ļn momento llegar√°n a la conclusi√≥n que necesitan unir sus luchas dispersas para romper con el sistema que impide la materializaci√≥n de sus sue√Īos.
Lo otro, esperar que el sistema político, social y económico haga suyas las demandas populares, es vana ilusión.
Sin embargo, el deber de los liderazgos sociales y pol√≠ticos que comienzan a emerger es alcanzar la victoria del pueblo con el menor costo humano posible. Chile sufri√≥ una atroz dictadura cuyas secuelas a√ļn se hacen sentir. Por eso, remover el miedo colectivo -que se disfraza de indiferencia y apoliticismo- y construir una alternativa de incuestionable car√°cter democr√°tico, es la v√≠a adecuada para el proceso que llevar√≠a a la convocatoria de una Asamblea Constituyente.
Las organizaciones sociales, como el Movimiento No+AFP, tarde o temprano se verán en la necesidad de gestar un instrumento político para el enfrentamiento inevitable con una institucionalidad que cierra el paso a toda reforma estructural.

*Editorial de ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 872, 31 de marzo 2017.

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