Nov 13 2005
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Economía

CHILE: GRITAR EN EL SILENCIO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¬ęMe duele la vida… me duele la vida… Me encontraron enrollada en un rinc√≥n de la oficina, semiinconsciente y con fuertes dolores abdominales. Asustadas, sin saber qu√© me ocurr√≠a, las t√≠as del jard√≠n infantil llamaron a la ambulancia. A las preguntas del m√©dico yo contestaba… me duele la vida… me duele la vida.

¬ęUna agresi√≥n tras otra. Ten√≠a 13 a√Īos cuando detuvieron a mi padre, 20 cuando fui detenida en el Cuartel Borgo√Īo y torturada por la CNI y casi 40 cuando comenzaron a maltratarme en el trabajo, en la Municipalidad de Recoleta¬Ľ.

La sala est√° en silencio. Absoluto silencio. La voz de la actriz Elena Mu√Īoz surca sutil y potente el Sal√≥n de Honor del antiguo edificio del Congreso Nacional. Ni un solo ruido y, sin embargo, la gran sala est√° repleta. En cada una de las 480 banquetas se respira el asombro. Tambi√©n en la gente que oye de pie. La actriz lee el testimonio de Mar√≠a Elena Cavieres, uno de los tantos relatos de funcionarios p√ļblicos que recogi√≥, incluyendo el propio, la periodista Oriana Zorrilla ( en su libro Cuando el Estado castiga.

¬ęEste libro es la denuncia bien fundada en historia personal y colectiva. Tiene importancia fundamental para probar que la administraci√≥n p√ļblica de Chile sufre ‚Äďcon el dolor f√≠sico y psicol√≥gico de muchos de sus funcionarios‚Äď, de la persistencia en nuestro pa√≠s del perverso legado dictatorial¬Ľ, prologa el Premio Nacional de Literatura, Armando Uribe.

Mobbing es la palabra que cruza las 360 p√°ginas de la investigaci√≥n enfocada a las reparticiones p√ļblicas. El vocablo ¬ęmob¬Ľ no es otra cosa que una pandilla casi gangsteril que se concerta para amedrentar en grupo. Y ¬ęmobbing¬Ľ, un t√©rmino estrictamente laboral. Es el acoso en el trabajo, el hostigamiento y el maltrato constante que s√≥lo busca ‚Äďdesde las jefaturas, sus c√≥mplices, esp√≠as y soplones‚Äď el colapso del empleado para que explote y gatille su renuncia, su salida, su autoexilio.

Seg√ļn la investigaci√≥n, el funcionario es descalificado, demolido psicol√≥gicamente, degradado en sus funciones, aun teniendo curr√≠culum superior. Es ignorado, ninguneado por sus superiores, minimizado profesionalmente, obligado a hacer tareas sin sentido o derechamente a no hacer nada. Les hacen sentir que sobran, que est√°n de m√°s. Que no son capaces. Son controlados. A veces espiados. Excluidos. Se los ubica en oficinas apartadas, en ocasiones sin compa√Īeros, computador ni tel√©fono. La idea es que se aburran. Que se vayan.

Uno de cada dos chilenos

¬ęSiento verg√ľenza. Cuando no es miedo o rabia, de ser tan cobarde, de haberle tenido tanto miedo, de no haber sido capaz de decirle que se fuera a la mierda. De haber sentido que mi dignidad costaba un sueldo, teniendo tanta historia digna cerca, nosotros aguantando cobardemente, desapareciendo, muri√©ndonos un poco, humillados, cagados y miserables¬Ľ.

La voz con cada testimonio leídos por la actriz se entremezcla con las de Alejandro Guillier, Presidente del Colegio de Periodistas; Antonio Elizalde, rector de la Universidad Bolivariana; Mireya Baltra, ex ministra del Trabajo de Salvador Allende; María Rozas, ex diputada y dirigente sindical; y María Ester Feres, ex directora del Trabajo. Tras cada intervención, suenan melodías. Una de ellas es el tango Cambalache.

¬ęBastan s√≥lo segundos para que se transforme de encantadora social, en una arp√≠a violenta y mordaz. Nos trata con una habilidad extraordinaria para resaltar nuestros errores, me hace sentir avergonzado ante los dem√°s y se vincula con todos s√≥lo en funci√≥n de la admiraci√≥n personal que pueden reconocerle. Autodestructiva y devastadora, es incansable para perseguir a sus subordinados. Una veintena de profesionales han huido agobiados por el maltrato, con la autoestima por los suelos y sinti√©ndose inservibles, necios e incapaces¬Ľ.

Quien ahora lee el testimonio es el actor An√≠bal Reyna. Son historias de hombres, funcionarios p√ļblicos, atormentados por sus jefas o jefes.

El mobbing es motivo serio de preocupaci√≥n en Europa. S√≥lo en Espa√Īa, en 2004, el 54% de quienes contestaron el Cuestionario Individual sobre Psicoterror, Ninguneo, Estigmatizaci√≥n y Rechazo en distintos universos de trabajadores, manifest√≥ haber sido v√≠ctima de maltrato laboral desde hace m√°s de cinco a√Īos.
Se trata de un fen√≥meno tan grave que, de los encuestados en Espa√Īa, el 16% de los casos diagnosticados, las v√≠ctimas ‚Äďdeprimidas y estresadas‚Äď, pensaron en el suicidio.

En Europa, los gobiernos asignan recursos, leyes y cl√≠nicas para proteger a los trabajadores del mobbing. En Chile, el camino por recorrer es largo. La raz√≥n es simple. ¬ęLa precarizaci√≥n y la falta de respeto a las relaciones laborales no s√≥lo se da en el sector privado: lo m√°s grave es que el Estado tampoco escapa a esta l√≥gica estructural y perversa donde casi los √ļnicos que obtienen beneficios son los gerentes¬Ľ, opina Alejandro Guillier ante el auditorio.

María Ester Feres se retuerce mientras habla. Su discurso es interrumpido por los aplausos antes de cerrar. Pareciera tener nudos en la garganta. Los testimonios de autoestima triturada, de autovaloración por el piso y de sistemático abuso psicológico le provocan asombro, conmoción, temor e inseguridad. Sin quererlo o notarlo, dice que también pudo haber agredido a alguien.

¬ęConoc√≠a el acoso psicol√≥gico y el maltrato laboral te√≥ricamente: 13 millones de personas en Europa, la mayor√≠a mujeres, 2,5 millones en Espa√Īa. Es una forma de desintegrar la dignidad desde el poder, desde la jerarqu√≠a autoritaria y desde las bases del modelo econ√≥mico. Si esto pasa en las reparticiones p√ļblicas, ocurre en masa en el mundo privado. Estoy segura ‚Äďafirma Feres convencida‚Äď de que uno de cada dos chilenos se sentir√° representado por estas historias¬Ľ.

fotoTerror en el Sename

¬ęMe pusieron a recortar diarios y luego me mandaron a una oficina que era como estar en la porter√≠a y sin tel√©fono. Me despidieron, revert√≠ el despido. Me bajaron el sueldo en dos grados, y tambi√©n lo revert√≠. Tres a√Īos sufriendo. Me empec√© a enfermar, me dio un preinfarto, colon irritable. Las pesadillas eran habituales. Pero igual andaba regia, nunca descuid√© mi aspecto y mi √°nimo era muy activo. Pero finalmente la psiquiatra me diagnostic√≥ depresi√≥n severa ex√≥gena producto de maltrato laboral. Yo no lo cre√≠a. Hasta la Isapre reconoci√≥ la enfermedad¬Ľ.

La historia es de Oriana Zorrila, autora del libro. Dice que sufri√≥ en carne propia durante tres a√Īos el maltrato psicol√≥gico y la humillaci√≥n profesional pese a que ella, junto a otras personas, form√≥ la unidad de comunicaciones del Servicio Nacional del Menor, Sename. ¬ęMientras m√°s pasa el tiempo, m√°s noto que lo que me pas√≥ fue muy grave¬Ľ, confiesa.

¬ęDuele, este libro y estas p√°ginas duelen¬Ľ, pronuncia Mar√≠a Rozas. ¬ęEstas historias son muy graves ‚Äďcontin√ļa mientras sube el volumen y aprieta los dientes‚Äď. Y si pasan dentro del Estado, qu√© se le puede pedir al sector privado. Hay que tener est√≥mago para leerlo. Me mir√© en √©l y me sent√≠ en √©l. Me cost√≥ casi tres semanas leerlo. Ense√Īa que hay una gran deuda pendiente para que nunca m√°s deban escribirse libros como √©ste¬Ľ.

Mireya Baltra toma la posta. Pone un codo sobre la mesa y dispara. ¬ęCuatro a√Īos estuvo el presidente de la Asociaci√≥n Nacional de Empleados Fiscales pidiendo entrevistarse con el Gobierno. Y nada. Me pregunto cu√°ntas veces en ese mismo periodo se reuni√≥ con los empresarios….¬Ľ. El libro la impacta. Vocifera. ¬ęHay que hacerlo visible porque esto se calla¬Ľ, dice. ¬ęSe toc√≥ un problema de fondo ‚Äďagrega antes de lanzar otro reclamo‚Äď este no es un libro cualquiera, ¬°es una denuncia tangible de c√≥mo quieren que vivamos!¬Ľ.

Minutos antes, Mar√≠a Ester Feres ense√Īaba su conflicto y su dolor. ¬ęLas historias que contienen el libro me apenan. ¬°Y me apenan porque pasa en mi Gobierno!¬Ľ. Un relato lleva por t√≠tulo Trabajando con el enemigo. El tema avanza: muchos de los jefes de hoy fueron los mismos que trabajaron para botar la dictadura. Mar√≠a Rozas toma la palabra: ¬ęEsto demuestra lo peligroso que son los conversos, esos conversos que hoy ganan los sueldos que ganan y ocupan los puestos que ocupan. No, no quiero escuchar nunca m√°s relatos como √©stos¬Ľ.

El turno es de Oriana Zorrilla. ¬ęS√© que no ser√° un ‘glamoroso best seller’, pero es un acto de sanidad y limpieza. Muchos viven el psicoterror laboral en la intimidad m√°s secreta y se van transformando con la desesperaci√≥n y el dolor interno¬Ľ. La audiencia aplaude. Todos de pie. El libro se agot√≥, unos se anotan para conseguir el suyo.

El moderador invita a cerrar el d√≠a con un tango. El ex Congreso se vuelve un sentido coro tanguero. ¬ęEl mundo fue y ser√° una porquer√≠a ya lo s√©….¬Ľ.

Ya es tarde. Es mi√©rcoles. Ma√Īana hay que trabajar.

————————————

* Publicado en el diario La Nación de Santiago de Chile (www.lanacion.cl) el viernes 11 de noviembre de 2005.

** Cambalache. Tango ‚Äďletra y m√ļsica‚Äď del poeta y dramaturgo argentino Enrique Santos Disc√©polo (1901‚Äď1951). Escrito en 1934.

foto

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo s√©…
(¬°En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dubl√©…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de mald√° insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos…
¬°Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¬°Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¬°Todo es igual!
¬°Nada es mejor!
¬°Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¬°da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o poliz√≥n!…
¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¬°Cualquiera es un se√Īor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y ¬ęLa Mign√≥n¬Ľ,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Mart√≠n…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calef√≥n…
¬°Siglo veinte, cambalache
problem√°tico y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¬°Dale nom√°s!
¬°Dale que va!
¬°Que all√° en el horno
nos vamo a encontrar!
¬°No pienses m√°s,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o est√° fuera de la ley…

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