Dic 20 2012
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OpiniónPolítica

Chile huele a chiquero

No es casual la seguidilla de esc√°ndalos que revelan la corrupci√≥n que, en todas sus formas, est√° convertida en pr√°ctica cotidiana de los sectores dominantes del pa√≠s. Por desgracia se trata, tambi√©n, de un fen√≥meno que se extiende como mancha de aceite contaminando al conjunto de la sociedad. La avidez insaciable y la falta de escr√ļpulos para acumular grandes fortunas de que hacen gala los ricos, contagia tambi√©n a muchos pobres y sectores medios que luchan por sobrevivir en una realidad implacable con los m√°s d√©biles.

Se ven empujados a competir en los circuitos del abuso, la prostituci√≥n, el microtr√°fico o simplemente, la delincuencia. A vender su alma y su conciencia para obtener un lugar en la sociedad. El modelo capitalista neoliberal que nos gobierna desde hace casi 40 a√Īos, ha modelado a su imagen y semejanza un tipo de sociedad cuyo norte es el lucro y a la que no importan los m√©todos para alcanzar la m√°xima ganancia, √ļnica medida del √©xito.

Se ha instalado una suerte de ‚Äúcultura de la corrupci√≥n‚ÄĚ, que es el marco en que opera el modelo neoliberal hoy en crisis. En la medida que ese modelo manifiesta su fracaso, la corrupci√≥n aumenta porque la injusticia crece. La inmoralidad cong√©nita del sistema produce graves distorsiones en las relaciones sociales y en las conductas de las personas. Antecedentes cient√≠ficos irrefutables se√Īalan que Santiago de Chile es la capital del mundo con mayor n√ļmero de trastornos ansiosos y depresivos y que, como consecuencia, es el pa√≠s de la OCDE donde m√°s ha aumentado la tasa de suicidios, sobre todo de j√≥venes. Esta es la resultante de una sociedad basada en el lucro, el ego√≠smo y la m√°s despiadada competencia, que hace del ciudadano mayor de 45 a√Īos un objeto desechable, condenado al basurero de las vidas in√ļtiles.

La corrupci√≥n ha tomado carta de ciudadan√≠a en Chile. La derecha pol√≠tica -como antes hicieron la Concertaci√≥n y la dictadura- se siente con derecho a la impunidad para proteger los negocios y negociados de su c√≠rculo de hierro. Paradojalmente, el pueblo vot√≥ por esta derecha conservadora creyendo que ‚Äúlos ricos no roban‚ÄĚ. Esa visi√≥n ingenua se desplom√≥ a poco andar del actual gobierno, cuyos ministros y altos funcionarios provienen en su mayor√≠a de la empresa privada. Se han hecho una pr√°ctica las coimas disfrazadas de comisiones en los negocios con el Estado, el uso de informaci√≥n privilegiada, la actividad de lobbistas inescrupulosos y las presiones desembozadas sobre gobierno y Parlamento. En los hechos, la derecha hoy en el gobierno controla el Ejecutivo, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, las Fuerzas Armadas, las polic√≠as, la Contralor√≠a y el Congreso, este √ļltimo gracias al sistema binominal y los qu√≥rums constitucionales que impiden hacer cambios que, por lo dem√°s, ninguno de los dos bloques pol√≠ticos guardianes del statu quo se plantea realizar. La Concertaci√≥n, hoy en la oposici√≥n, se limita a azuzar la crisis a la espera de retornar al gobierno en 2014 para continuar enriqueci√©ndose y prostituyendo la conciencia ciudadana.

Así, se cierra la posibilidad de una reversión del sistema generador de corrupción y desigualdad que pudiera provenir de los partidos de la institucionalidad. La esperanza de rectificación profunda sólo puede avizorarse en el movimiento social, que impugna al sistema y que mediante la movilización está comenzando a fraguar una alternativa de cambio.

La corrupci√≥n durante la dictadura -y en a√Īos posteriores- se extendi√≥ a las Fuerzas Armadas y Carabineros. CHILE protesta-estudiantes11Pinochet dio el ejemplo haci√©ndose de una enorme fortuna cuyo monto exacto a√ļn no se conoce. Pero el saqueo de fondos p√ļblicos se extendi√≥ a todas las ramas de las FF.AA. y la polic√≠a. Todav√≠a se investiga la adquisici√≥n de fragatas para la Armada, la compra de aviones-chatarra en B√©lgica para la Fach y la adquisici√≥n de tanques Leopard, dados de baja, para el ej√©rcito, am√©n de la aventura del Proyecto Rayo que replet√≥ numerosos bolsillos castrenses y civiles. En el ej√©rcito incluso funcion√≥ durante largo tiempo una especie de financiera informal que result√≥ una estafa para muchos oficiales de baja graduaci√≥n.

En la policía y en Gendarmería las relaciones con el narcotráfico siguen preocupando, porque incluyen la desaparición de cientos de kilos de droga decomisada. Ni la Iglesia se ha librado de la peste de la corrupción, sacudida por casos de pedofilia amparados por algunos obispos.

La corrupción ahoga al país con el nauseabundo olor a chiquero que emana de la educación privada. Las denuncias del movimiento estudiantil contra el lucro, han quedado minimizadas ante la olla podrida que se ha destapado en la Comisión Nacional de Acreditación de las universidades. Los conflictos de intereses complican a ministros, altos funcionarios, directivas políticas, etc. Ha sido tan fuerte el remezón que ha provocado la renuncia de un ministro y una crisis en las relaciones con el gobierno de uno de sus partidos. En el negocio de la educación privada aparecen implicados todos los sectores políticos institucionalizados -desde la UDI al Partido Comunista- y confesionales, desde los Legionarios de Cristo a la Masonería. Dado este hecho, resulta imposible creer las promesas de rectificación y depuración del sistema de acreditación que están haciendo las autoridades.

En la tramitación de las leyes es un secreto a voces la presión de empresas como las pesqueras y tabacaleras. El escándalo de Agrosuper -que causó la rebelión de la población de Freirina- se arrastra desde el gobierno de Ricardo Lagos, pero sólo ahora se ha revelado que la empresa -generosa hada madrina de variados candidatos a cargos de representación popular- violó los compromisos medioambientales e instaló un plantel para criar cientos de miles de cerdos envenenando el aire, el agua y la tierra de Freirina.

El esc√°ndalo de La Polar, a su vez, puso en evidencia una compleja maquinaria para enga√Īar a m√°s de un mill√≥n de personas manipulando sus deudas. El cr√©dito y sus trampas se han convertido en una horca para miles de familias, cuyos ingresos se destinan en m√°s del 60% a pagar deudas interminables. La colusi√≥n de las cadenas de farmacias para manipular los precios de los medicamentos, puso al descubierto una forma criminal de maximizar ganancias a costa de la salud de la poblaci√≥n. En el √°rea energ√©tica la paralizaci√≥n de HidroAys√©n no significa que se haya abandonado el proyecto de consorcios gigantescos que intentan redoblar sus ya inmensas utilidades. Ahora el gobierno busca -a trav√©s del Consejo de Ministros- eludir las objeciones a las termoel√©ctricas, como acaba de ocurrir con la planta Punta Alcalde, en Huasco.

CHILE LA POLAR Y no son casos √ļnicos. Los empresarios de la construcci√≥n contin√ļan haciendo lo que quieren, sus edificios se derrumban, los planos reguladores de las ciudades se modifican a su antojo y se infla una burbuja inmobiliaria que puede provocar una crisis gigantesca, afectando a miles de deudores hipotecarios. El Transantiago sigue agobiando la vida de los santiaguinos, porque el gobierno no se atreve a tomar el control del transporte p√ļblico, hoy en manos de concesionarios que relegan el buen servicio a un lugar secundario respecto a las ganancias.

El modelo neoliberal produce consecuencias funestas en países como el nuestro, en que los ricos están acostumbrados a imponer su voluntad y el Estado es incapaz de establecer mecanismos efectivos de control y de sancionar en forma ejemplar a los infractores.

La corrupci√≥n se ve alimentada por el af√°n de lucro convertido en paradigma. Su magnitud y penetraci√≥n en vastos sectores sociales se constituye en instrumento de presi√≥n que, llegado un momento, se desbordar√° y actuar√° sin control, como ya ocurre en otros pa√≠ses dominados por las mafias y el crimen organizado. Es irritante que algunas transnacionales que operan en Chile ganen en un a√Īo m√°s que el total de sus inversiones durante todo un decenio. El aumento geom√©trico de las ganancias de bancos, Isapres, AFPs, mineras, forestales, etc., que permiten comprar el vasallaje de autoridades, parlamentarios y medios de comunicaci√≥n, desaf√≠a toda racionalidad y sentido de justicia en un pa√≠s como Chile con dram√°ticas carencias en salud, educaci√≥n y vivienda. La voracidad del sistema mueve las aspas de la corrupci√≥n y deforma de modo perverso los valores de solidaridad que necesita una sociedad para crecer en paz y con justicia. S√≥lo un proyecto hist√≥rico basado en una rigurosa √©tica solidaria -que haga del compartir un ideal de vida- podr√° rescatar a Chile del pantano pestilente en que se encuentra.

*Editorial de ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 773, 21 de diciembre, 2012

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