Mar 3 2016
1204 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Chile: La revoluci贸n necesaria

Chile necesita una revoluci贸n para que el poder cambie de manos: de las de la oligarqu铆a a las del pueblo. Las reformas por bien intencionadas que sean, resultan insuficientes. M谩s a煤n cuando solo persiguen afinar el sistema sin afectar los privilegios de la elite y ci帽茅ndose a una Constituci贸n de matriz autoritaria y olig谩rquica. As铆 lo han demostrado los reg铆menes neoliberales del 煤ltimo cuarto de siglo. La institucionalidad -que fund贸 el terrorismo de Estado- bloquea el camino de la democratizaci贸n y del saneamiento moral del pa铆s. Esos objetivos son tarea de una revoluci贸n. De un proceso social, pol铆tico y cultural que supere al t铆mido reformismo socialdem贸crata o liberal.

La historia de lucha del pueblo chileno -plagada de masacres y represiones- sufri贸 en 1973 un golpe demoledor. El presidente Salvador Allende hab铆a iniciado un proceso social de horizontes revolucionarios. Algunos, equivocadamente, no valoramos聽lo suficiente esa perspectiva. Pusimos m谩s 茅nfasis en alertar sobre el golpismo y en polemizar con los sectores vacilantes de la UP que en alentar la eclosi贸n revolucionaria que pod铆a desencadenar el proceso. La oportunidad pas贸 y el gobierno popular se vio atrapado en el cepo institucional que lo desgast贸 y entreg贸 inerme a sus enemigos.

La lecci贸n de ese breve periodo hist贸rico -al que sigui贸 la heroica lucha de resistencia al terrorismo de Estado- establece que hay una diferencia enorme entre las reformas que sirven al sistema capitalista para ayudarlo a salir de sus crisis -como las que impulsa el actual gobierno- y las que pueden generar enormes fuerzas antisist茅micas. Tal diferencia la tuvieron clara la oligarqu铆a y el capital norteamericano, aun antes que Allende asumiera la Presidencia. Los enemigos del pueblo no tienen escr煤pulos a la hora de defender sus privilegios. As铆 ha sido y ser谩 siempre. La conspiraci贸n -aceitada con fondos cuantiosos- puso en pie de guerra a las instituciones. Es una falacia sostener que los responsables de las violaciones de los derechos humanos fueron individuos y no instituciones. Por cierto hubo forajidos de uniforme que cumplieron el rol de verdugos. Pero los esbirros obedec铆an a mandos institucionales y cobraban sueldos del Estado. Lo mismo sucedi贸 con los tribunales, partidos, medios de difusi贸n, corporaciones empresariales y gremiales, etc. Contin煤an siendo una amenaza y han conseguido paralizar la llamada 鈥渢ransici贸n a la democracia鈥.ch estudiantes reforma

El siniestro pasado de estas instituciones y los actos de corrupci贸n que han estallado en sus narices, revelando el s贸rdido maridaje de pol铆tica y negocios, son factores determinantes de la crisis del Estado. Esa crisis s贸lo puede superarla una refundaci贸n mediante una nueva Constituci贸n Pol铆tica. Su legitimidad la dar谩 por primera vez en nuestra historia una Asamblea Constituyente elegida por el pueblo y cuya propuesta ser谩 aprobada en un plebiscito.

Lo anterior significa intentar una revoluci贸n democr谩tica que necesitar谩 acumular mucha fuerza para disuadir al golpismo y la intervenci贸n imperialista, o enfrentarlos si es necesario.

Este proceso ser谩 largo y complejo鈥 pero es posible. La mayor dificultad consiste en remover la indiferencia que en forma est茅ril rechaza al sistema capitalista y a su institucionalidad. El concubinato de los negocios y la pol铆tica ha terminado por desplomar el respaldo social de instituciones, partidos y empresas. Ha dejado en evidencia que el mercado libre no existe, que las empresas se coluden para estafar al consumidor, que los ahorros de los trabajadores son utilizados para la especulaci贸n financiera, que la corrupci贸n es un modo de vida de pol铆ticos, funcionarios y empresarios.

La institucionalidad nunca hab铆a estado tan debilitada como ahora. Sin embargo la dispersi贸n de las fuerzas anti neoliberales impide construir un proyecto de democracia participativa, de justicia social, de plena soberan铆a sobre nuestras riquezas naturales y que abra paso a las nuevas generaciones para que se hagan cargo del gobierno del pa铆s.

No obstante, la crisis pol铆tico-institucional est谩 ayudando a despertar las conciencias. La resistencia actualizar谩 las experiencias solidarias y de unidad de trabajadores, estudiantes, pobladores, pueblo mapuche, pensionados, pescadores, mujeres, j贸venes, etc. Es tiempo de terminar con la dispersi贸n. Esto puede lograrlo un programa m铆nimo para convocar -en un proceso ascendente- a un potente movimiento social y pol铆tico que imponga la Asamblea Constituyente por la raz贸n o la fuerza. Ese programa podr铆a plantear, por ejemplo, que la Constituci贸n garantice el derecho universal a salud y educaci贸n gratuitas y de calidad; un sistema de seguridad social administrado por el Estado para terminar con el robo de las AFPs y las isapres; atenci贸n preferente de ni帽os y ancianos por el Estado; la identidad y autonom铆a de los pueblos originarios; la nacionalizaci贸n del cobre y el litio; el refer茅ndum revocatorio de los mandatos populares; Asamblea Nacional como 煤nica c谩mara legislativa; l铆mites razonables a las ganancias de las inversiones nacionales y extranjeras; sancionar con c谩rcel la colusi贸n de empresas; fijar un salario m谩ximo para acortar la diferencia de ingresos; derecho al aborto para la mujer; reconocer el matrimonio gay; democratizar las FF.AA. y Carabineros; asegurar la protecci贸n del medioambiente; y una pol铆tica exterior de unidad e integraci贸n latinoamericana.

Se trata de reformas, desde luego, pero de reformas revolucionarias destinadas a cambiar el alma de un pa铆s indignado por la codicia de la oligarqu铆a y de la casta pol铆tica.

*Editorial 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 846, 4 de marzo 2016.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario