Mar 2 2020
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OpiniónPolítica

Chile: Los desesperados ex concertacionistas

M√°s de trescientos ex integrantes o partidarios de los gobiernos de la ex Concertaci√≥n han convenido un texto p√ļblico en que hacen un desesperado llamado a un acuerdo nacional en ‚Äúpro del bien superior del pa√≠s, a fin de evitar un lacerante enfrentamiento entre los chilenos‚ÄĚ. Se trata de una n√≥mina de quienes fueron ministros de estado, subsecretarios y otros altos funcionarios p√ļblicos, adem√°s de embajadores y parlamentarios, algunos incluso en ejercicio todav√≠a.

Conscientes, como indican, de que su propuesta ser√° repudiada por quienes est√°n ‚Äúmovidos por la estrategia de la confrontaci√≥n y de la polarizaci√≥n‚ÄĚ, a lo que aspiran en realidad estos firmantes es a lograr la atenci√≥n de la derecha y del oficialismo, lo que r√°pidamente han logrado¬† con la r√°pida acogida que les brindara el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, apenas unas horas despu√©s.

El secretario de Estado valor√≥ el texto y asegur√≥ que √©ste recoge el reciente llamado del Presidente Pi√Īera para construir un acuerdo por la democracia, en su esfuerzo por tratar de salvar un r√©gimen ya colapsado en su adhesi√≥n popular y credibilidad.

Más allá de la presencia entre los firmantes de algunas figuras bien reputadas, lo que predomina en esta propuesta son los nombres de quienes por largo tiempo ocuparon cargos en La Moneda y en el Parlamento sin satisfacer mínimamente las más importantes demandas sociales, legitimando con sus actos la Constitución heredada de la Dictadura, junto con demostrar una pavorosa conformidad con el modelo económico que ha llevado a Chile a ser considerado en el mundo como uno de los países de mayor inequidad.

En la lista destacan tambi√©n los nombres de varios miembros de la c√ļpula pol√≠tica enriquecidos a la zaga del poder y altamente cuestionados por su flagrante renuncia a los valores social cristianos y socialistas que anta√Īo profesaron y que los llevara a militar en las colectividades de m√°s radical izquierdismo.

Para muestra de ello, baste el nombre del lobista Enrique Correa, uno de los operadores de las bochornosas colusiones político- empresariales para financiar la política y llenarse los bolsillos de dinero. Sin que hayan trepidado para ello en cederle soberanía sobre nuestros recursos naturales a las transnacionales u otorgarles impunidad a los ejecutivos de Soquimich, Penta, de las cadenas de farmacias y otras poderosas  empresas concertadas para comprar leyes o estafar al fisco y a los consumidores.

Resultado de imagen para chile concertacionParece ser que todas estas ‚Äúfiguras‚ÄĚ (as√≠ los tilda El Mercurio) saben que ser√° imposible que su llamado reciba acogida del mundo social, laboral, sindical, como de las organizaciones de Derechos Humanos. Como tampoco tuvo demasiado eco el enga√Īoso acuerdo parlamentario cupular logrado entre¬† √©stos mismos actores y el oficialismo para convenir el plebiscito de abril pr√≥ximo y la posibilidad de convocar a una entidad constituyente, en que se le asegura a la derecha un poder de veto a cualquier norma de la nueva Constituci√≥n que no obtenga un quorum de dos tercios.

Adem√°s, llama la atenci√≥n en esta iniciativa la presencia de varios pol√≠ticos que rompieron con los partidos de la Concertaci√≥n y abandonaron sus cargos gubernamentales por sus desacuerdos dentro de la alianza que m√°s largamente ha gobernado durante los √ļltimos treinta a√Īos sin emprender los cambios insistentemente prometidos y que explican el estallido social que hoy lamentan y los tiene tan acongojados.

Perece ser que a todos los une su com√ļn embriaguez de poder, riqueza y figuraci√≥n p√ļblica, por lo que su llamado ha recibido una baj√≠sima acogida desde los mismos partidos en que todav√≠a militan la mayor√≠a de ellos. Especialmente de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista.

No es extra√Īo, entonces, que en su arrinconamiento pol√≠tico, Pi√Īera y los partidos de derecha reciban con benepl√°cito la propuesta de los llamados ex concertacionistas y pudieran resolver otorgarles algunos cargos p√ļblicos para, con ello,¬† amarrarlos y buscar morigerar las movilizaciones sociales y la posibilidad de que de una asamblea constituyente, contra qu√≥rum y marea, pueda darnos una nueva Carta Fundamental. Que, por primera vez en nuestra historia republicana, ser√≠a aprobada por genuinos representantes del pueblo y refrendada por la ciudadan√≠a.

Era obvio que ante una insurrección social, la clase política va a tratar de hacer todo lo posible para impedir un conflicto como el de 1891. Una guerra civil que pueda ocasionar  miles de muertos como los que cayeron en los enfrentamientos de Concón y Placilla a propósito de los desacuerdos de la casta gobernante que oficiaba en La Moneda y el Congreso Nacional.

Un conflicto en que se involucraron, por supuesto, las Fuerzas Armadas, los inversionistas extranjeros, a pesar de que el pueblo se mantuvo prácticamente al margen y bastante contento con las obras que emprendía el Presidente Balmaceda. A quien la historia terminó reconociendo como uno de los mandatarios más fructíferos y consecuentes de nuestra trayectoria republicana.

Ya sabemos que las diferencias entre quienes hoy ocupan el Palacio de Gobierno y quienes han elaborado una propuesta como la que comentamos son realmente nimias si se considera lo que unos y otros hicieron mientras se rotaban en el poder despu√©s de Pinochet. De all√≠ que la rebeli√≥n social no concentre sus dardos solo en Pi√Īera y sus colaboradores, sino en el conjunto de la casta pol√≠tica, lo que augura que en el Plebiscito tambi√©n los ciudadanos van a preferir abrumadoramente que todos los integrantes de una entidad constituyente sean todos elegidos por el pueblo, sin otorgarle espacio alguno a los legisladores actuales.

Resultado de imagen para chile concertacionNo parece extra√Īo que entre estos firmantes, que piden ‚Äúun acuerdo para frenar la violencia y avanzar en reformas y crecimiento‚ÄĚ, haya varios que ya reconocen o confidencian en privado su deseo de alentar la presencia de los actuales parlamentarios en la redacci√≥n de un nuevo texto constitucional. Se trata de salvar de la insurrecci√≥n popular a los que se sienten ungidos para gobernar y definir los destinos de Chile.

Para lo cual de nuevo desatan una campa√Īa del terror y manifiestan su histeria respecto de las acciones de violencia, cuando en realidad el caos y el terrorismo han sido siempre ejecutados por los que detentan el poder pol√≠tico y econ√≥mico. Para oponerse a toda posibilidad de profundizar la democracia y consolidar una justa distribuci√≥n de nuestra riqueza.

Tampoco nos sorprender√≠a que pr√≥ximamente el Gobierno y la derecha se valgan de √©sta y otras destempladas declaraciones p√ļblicas para justificar a una nueva asonada c√≠vica, empresarial y militar que aborte otra vez en nuestra historia una victoria popular. Esto es de los millones de chilenos abusados por las oligarqu√≠as y de sus consabidos operadores o verdaderos ‚Äúachichincles‚ÄĚ.

Al decir de una conocida expresi√≥n mexicana, pa√≠s en que varios de estos firmantes vivieron su exilio y aprendieron las trampas de la dictadura del PRI, un r√©gimen que los acogiera tan generosamente. Cuando en 1973 arrancaron de las fauces de Pinochet retornando con los a√Īos a Chile para ser definitivamente encantados y engullidos por la derecha.

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