Jun 26 2019
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OpiniónPolítica

Chile: Los generales ladrones a la cana

 

Un largo y ruidoso aplauso recorre Chile, desde Arica a la Antártica, para la jueza Romy Rutheford Parentti que ha encarcelado a dos ex comandantes en jefe del Ejército. Formados en la escuela de Pinochet robaron miles de millones de pesos al Estado.

Lo confieso: nunca cre√≠ que un juez chileno (en este caso una jueza) se atrever√≠a a tanto. Pero es verdad: ah√≠ est√°n, presos en el Batall√≥n de Polic√≠a Militar, los generales Juan Miguel Fuente-Alba Poblete y Humberto Oviedo Arriagada, ex comandantes en jefe del Ej√©rcito. El primero -detenido desde hace cuatro meses- fue designado en el cargo por el primer gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera. A su vez el general Oviedo desempe√Ī√≥ la comandancia en jefe en el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

En rigor no son los √ļnicos ex comandantes en jefe del Ej√©rcito detenidos por orden de un magistrado civil. Antes lo fue el general Juan Emilio del Sagrado Coraz√≥n de Jes√ļs Cheyre Espinosa. Detenido por orden del juez de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, y luego por el juez de la Corte de Apelaciones de La Serena, Vicente Hormaz√°bal.

La diferencia est√° en que Cheyre (designado comandante en jefe por Ricardo Lagos, con quien comparti√≥ en Espa√Īa las negociaciones para terminar con la dictadura), est√° acusado de torturar prisioneros pol√≠ticos en el Regimiento Arica de La Serena; y a los generales Fuente-Alba y Oviedo se les acusa de malversar fondos p√ļblicos.

¬ŅQu√© es peor? Torturar y asesinar personas indefensas o robar dinero al Estado?

Unos y otros, criminales y/o ladrones, calzan perfectamente en la escuela del despotismo y el desprecio a todas las normas éticas del general Augusto Pinochet Ugarte.

Adem√°s de las miles de v√≠ctimas del terrorismo de estado, Pinochet quebr√≥ todos los r√©cords de corrupci√≥n de los dictadores latinoamericanos que se han distinguido en el asalto al tesoro p√ļblico. Las investigaciones judiciales ha comprobado, hasta ahora, que Pinochet acumul√≥ una fortuna de 28 millones de d√≥lares, apropi√°ndose de fondos reservados de la Presidencia de la Rep√ļblica y de la Comandancia en Jefe del Ej√©rcito.

Pinochet utilizaba 125 cuentas corrientes bancarias -con diversas identidades- y coleccion√≥ m√°s de 35 bienes ra√≠ces. Su desempe√Īo como comandante en jefe se puede comparar, sin exageraci√≥n, con los delitos de Al Capone, el pandillero norteamericano.

Los generales Fuente-Alba y Oviedo siguieron el ejemplo vergonzoso de Pinochet. Como aquel, echaron mano a fondos reservados y a gastos de turismo de lujo (en lo que piadosamente la prensa llama ‚Äúarista agencias de viajes‚ÄĚ) para saquear al Estado.

No son los √ļnicos generales y altos oficiales procesados por robo. Tambi√©n hay otros 33 imputados de Carabineros. Est√°n acusados de defraudar m√°s de 30 mil millones de pesos que harta falta hacen a los paup√©rrimos hospitales del pa√≠s.

No siempre nos avergonzaron los militares y carabineros. Conocimos oficiales honestos y leales al honor profesional. El coronel Gordon (no recuerdo su nombre) era recaudador en la Copec, donde yo era junior, y dejaba los pies en la calle cobrando facturas para ganarse su sueldo. Muchos militares y carabineros jubilados, como él, trabajaban para redondear sus modestas pensiones.

El coronel V√≠ctor Calvo -que muri√≥ exiliado en Inglaterra- fue nuestro compa√Īero en el Campo de Prisioneros de Chacabuco. El compa√Īero V√≠ctor nos dej√≥ un recuerdo de honorabilidad y firmeza en sus convicciones democr√°ticas que no olvidaremos. Al teniente Mario Melo Pradenas, oficial de la Escuela de Paracaidistas del Ej√©rcito, lo conocimos como militante del MIR y miembro de la escolta del presidente Salvador Allende. Lo asesinaron, despu√©s de inferirle horrendas torturas, en el campo militar de Peldehue.

Ellos, como muchos otros soldados de antes y de ahora, pertenecen al ejército que comandaron Carrera, O’Higgins, San Martín y Freire, y no al de Pinochet y sus cómplices.

A los soldados, marinos, aviadores y carabineros que ma√Īana compartir√°n con el pueblo la construcci√≥n de una sociedad diferente, justa e igualitaria, los exhortamos a condenar sin vacilaciones la conducta inmoral de sus generales de hoy.

*Director de Punto Final

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