Nov 11 2016
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OpiniónPolítica

Chile: Mensaje a los movimientos sociales

Los funcionarios p√ļblicos -protestando por el escu√°lido reajuste salarial- y el Movimiento de Trabajadores No+AFP, movilizado contra un sistema de pensiones que hunde en la miseria a cientos de miles de jubilados, protagonizaron la lucha social de esta quincena. Una lucha social que se ha venido reactivando sostenidamente en los √ļltimos a√Īos.
Entretanto el gobierno de la Nueva ‚ÄúMayor√≠a‚ÄĚ, presionado desde su interior por el Partido Dem√≥crata Cristiano y por otros sectores conservadores de la coalici√≥n, est√° botando el lastre que ahora le significa su programa y en particular el macilento y frustrado ‚Äúproceso constituyente‚ÄĚ. Se trata de una t√°ctica de repliegue destinada a ganar tiempo para terminar el periodo presidencial en paz y, sobre todo, para procurar mantener posiciones en el pr√≥ximo Parlamento. Esto da por descontado que la derecha ganar√° la elecci√≥n presidencial. Sin embargo, gracias a la nueva ley electoral que redefine los distritos y aumenta el n√ļmero de senadores (de 38 a 50) y diputados (de 120 a 155), la NM calcula que podr√° mantener su mayor√≠a en ambas C√°maras.ch nomas afp1
La ley que desplaz√≥ al sistema binominal fue elaborada mediante c√°lculos muy cuidadosos a partir de un estudio del comportamiento hist√≥rico-territorial del electorado. La ley permite -si no se presenta el obst√°culo de una potente fuerza alternativa- el amistoso reparto de esca√Īosparlamentarios entre las dos coaliciones que co-gobiernan el pa√≠s. El resultado se definir√° en el Senado, que solo se renueva parcialmente. Aun con una elevada abstenci√≥n -que los estrategas electorales de ambos bloques consideran que ser√° inferior al 65,5% alcanzado en las recientes elecciones municipales-, el cuadro parlamentario no sufrir√≠a mayores cambios‚Ķ aunque ahora con muchos m√°s diputados y senadores de millonarias dietas.
En este escenario pol√≠tico, enmarcado entre dos obedientes ac√≥litos del capitalismo neoliberal, la Izquierda, ¬Ņtiene algo que decir?
La fuerza y empuje demostrados en estos d√≠as por los gremios fiscales y el Movimiento No+AFP, parecer√≠an afirmar que s√≠: que la Izquierda -en el sentido social y pol√≠tico del t√©rmino- tiene mucho que decir en la coyuntura pol√≠tico-electoral que se avecina. No hay que olvidar en un recuento de fuerzas y experiencias al movimiento estudiantil, las movilizaciones combativas de Ays√©n, Chilo√©, Freirina y otras localidades, las protestas de los pescadores artesanales contra la corrupta Ley de Pesca, o el hermoso y digno ejemplo de la resistencia del pueblo mapuche. Y m√°s all√° hay que agregar las numerosas y variadas organizaciones ciudadanas que levantandemandas de todo tipo. Algunas, como las de mujeres, o de los defensores del medioambiente que denuncian la cat√°strofe que aguarda al planeta si contin√ļa la explotaci√≥n desenfrenada de sus recursos, o los movimientos que defienden los derechos y la dignidad de homosexuales y lesbianas, o‚Ķ la lista es interminable y se arraiga en el nivel m√°s cercano a la poblaci√≥n.
Estas manifestaciones levantan el conjunto de demandas del pueblo. Se trata de se√Īales positivas de reactivaci√≥n de la lucha democr√°tica. Algo promisorio est√° fermentando bajo la superficie de una sociedad de cultura conservadora. Es el fen√≥meno que no advierte -o no quiere ver- la adocenadapol√≠tica de los partidos de la autodenominada centro-izquierda.ch afp16
Sin embargo, aisladas y sin un horizonte com√ļn que potencie sus fuerzas, las demandas populares est√°n condenadas a conformarse con migajas y sumirse otra vez en la oscuridad. Casi ninguna de las demandas por las que hoy luchan los diferentes sectores populares podr√° materializarse si no se unenpara cambiar la Constituci√≥n. Y este es un objetivo que en general no se plantean. La actual Constituci√≥n es la roca que se interpone en el camino de los movimientos populares. Para avanzar hay que removerla por el m√°s democr√°tico de los m√©todos: la Asamblea Constituyente.
Este objetivo político debería estar al centro de la lucha social. No se trata de convertir en partidos a las organizaciones sociales. Lo necesario es crear el instrumento que les permita intervenir en política para gestar la Asamblea Constituyente.
La próxima coyuntura podría servir para dar un primer paso en esa dirección, precisamente porque se perfila como un escenario sin alternativa al sistema político, económico y cultural que una mayoría rechaza. Se requieren candidaturas alternativas generadas desde la base social cuyo programa sea la convocatoria a la Asamblea Constituyente.
Es claro que será muy difícil llevar adelante este propósito debido a la dispersión de los movimientos sociales y los grupos políticos que componen la difusa Izquierda de nuestros días. Sin embargo, la coyuntura electoral de 2017 permitiría plantear el nudo de la crisis político-institucional, o sea la necesidad de una Constitución democrática que asegure igualdad y justicia, derecho al trabajo y salarios dignos, salud, educación, vivienda y previsión social. En síntesis: la reivindicación del trabajo.
Estamos en el trance de conformarnos con protestar en las calles yabstenernos en las elecciones, o de iniciar un camino propio -sin duda de largo plazo- que nos permita retomar el hilo democrático roto en 1973. Hay que dar ese paso en la seguridad de contar con gran parte de la base social de la coalición de gobierno, desalentada por la inconsecuencia y corrupción de sus dirigentes. La mayoría de los ciudadanos y ciudadanas se sumarán a la demanda de una Asamblea Constituyente si el instrumento político que forjen los movimientos sociales emprende ese camino.

*Editorial de ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 864, 11 de noviembre 2016.

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