May 12 2006
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Economía

Chile, México. – EL COSTO DE LOS ÍNDICES ECONÓMICOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El Sindicato que agrupa en Chile a los trabjadores de contratistas y subcontratistas no ve claro el proceso legislativo en marcha para cambiar la ley que rige esta modalidad de prestación de servicios. Durante el verano reciente los trabajadores del cobre bajo este régimen mantuvieron y una costosa huelga y se movilizaron –con ruido y furia– para que se les reconociera el derecho a la misma paga por igual trabajo.

Chile es la «economía estrella» de América Latina y la tercera exportadora a la Unión Europea, detrás de Brasil y México.

En México –con Brasil la economia más relativamente desarrollada del área– los sectores en la base de la pirámide social crujen y se parten producto de la inequidad en el reparto del producto social. Inequidad que al fin y al cabo no es tan diferente a la Brasil y Chile.

México goza los beneficios de un tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos–, Brasil combate uno semejante en América de Sur y Chile mantiene acuerdos comerciales –despejadas trabas impositivas– con Estados Unidos y Europa.

El horizonte que la economía, bajo estas condiciones abrió para México y Chile, como se verá, tiene un color oscuro.
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Una empresa que da trabajo

En 1998 en la ciudad de Córdoba, Argentina, alguien se dio cuenta en la trasnacional de ventas minoristas estadounidense Wal Mart que faltaba dinero en caja al final de una jornada de trabajo. Como siempre los ladrones deben de ser los pobres, se obligó a tres empleadas a desnudarse para verificar que no se llevaban esos perdidos pesos entre sus prendas o en sus cuerpos.

Las muchachas reclamaron y el reclamo llegó hasta el Sindicato Mercosur. Además se querellaron en tribunales. En junio de 2001 la empresa fue condenada a pagar a cada una de ellas algo menos de US$ 8.600 a título de indemnización. Poco vale la ofensa de un trabajador.

Wal Mart tiene un largo historial de abusos. Es la mayor empresa privada empleadora en Estados Unidos y la mayor compañía minorista del mundo; tiene en sus nóminas más de un millón y medio de empleados en sus tiendas de México, Puerto Rico, Canadá, Argentina, Brasil, China, Corea del Sur, Alemania y Gran Bretaña.

En 2001 alrededor de un millón seiscientos mil ex trabajadores se unieron para demandarla –ante los tribunales de California, EEUU– por discriminación racial y de género.

Estas son algunas de las aventurillas mexicanas de tan benéficas tiendas.

Wal Mart tiene unos 130 mil empleados y 35.000 esclavos. Los esclavos se identifican con los nombre de viene-viene y cerillos. No son claves, así los llaman.

Los viene-viene. 12.500 trabajadores cuyas obligaciones son cuidar los estacionamientos, barrer y lavar los pisos –ellos pagan la escoba y el detergente–, recoger los carritos de las compras y ayudar a la clientela a guardar la mercancía en los automóviles. No perciben salario alguno. Su sueldo es la propina. Trabajan nueve horas diarias y ciubren el costo de sus uniformes.

Obtienen un promedio de 90 pesos mexicanos por jornada –poco más de nueve dólares–, de los que deben entregar al «gerente» de su actividad unos 40.

Los cerillos (cerillas, fósforos) son los niños y niñas –en general preadolescentes– que llenan las bolsas de los compradores en las cajas, sus jornadas sin extenuantes. Tampoco gozan de sueldo. Se calcula un número no inferior a 20.000 pequeños esclavos. Imaginará el lector que no tienen ninguna protección legal ni seguro social. Ni aguinaldo de fin de año ni acceso a nada.

Wal Mart reconoce ventas por unos 200.000 millones de pesos anuales (a razón de unos 10.8 pesos por dólar) en México, quizá responsables de las mayores utilidades comparativas de la empresa, considerando los 11 países «beneficiados» con sus operaciones.

Wal Mart tiene unas mil bocas de expendio en el mundo; pretende doblarlas para 2011.

En México evade impuestos simulando ventas al extranjero –obvia el pago del IVA–, ahorra más de 780 millones de pesos en sueldos e prestaciones sociales a sus esclavos, simplemente escamotea declarar parte de sus ventas, protege a la naturaleza cortando árboles centenarios –lo hizo en Acapulco, más de un millar– para construir un centro comercial, o derribando edificios de valor histórico.

Sus operaciones –se calcula– causan la pérdida de unos 180.000 mil empleos anuales en el pequeño comercio; para 2006 se estima abrirá 120 nuevos supermercados.

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A falta de Wal Mart
buenas son las subcontrataciones

Sindicato Interempresa Nacional de trabjadores de contratistas y subcontratistas (SINTRAC-CND) de Chile ve con mucha preocupación el agite de las «fuerzas políticas», empresariado y Vicaría Pastoral de los Trabajadores de la iglesia romana a propósito del proceso parlametario que se aboca a modificar las normas que rigen a los trabajadores transitorios y eventuales del país.

Por ello señalan:

Se pretende hacer creer que la sola promulgación de la ley de Trabajo en Régimen de Subcontratación y Empresas de Servicios Transitorios, va resolver la situación de precariedad y marginalidad en que trabajan más de cuatro millones de trabajadores transitorios y eventuales en Chile, producto de las malas normas laborales impuestas por la dictadura en su plan laboral 1980, administradas y profundizadas por los gobiernos de la Concertación a favor del empresariado nacional y trasnacional.

SINTRAC piensa que este tipo de normas obedecen a la necesidad de la política económica vigente para aumentar los niveles de flexibilización y precarizacion del empleo, puestso que se legaliza un sistema de relaciones laborales perverso para los trabajadores transitorios y eventuales, de modalidad part time, de servicios, de contratistas y subcontratistas, a honorarios, temporeros etc…

El sindicato recuerda la cantidad y gravedad de los conflictos que se han desarrollado en este sector en los últimos años, y señala las permanentes «transgresiones a las normas de trabajo y de higiene y seguridad vigentes, las malas condiciones salariales y laborales y el ingreso a las siniestras listas negras para quienes pretendan, por algún medio, cambiar esta denigrante condición laboral».

El modelo económico chileno –agrega un comunicado– «se sustenta precisamente en los bajos costos de las empresas. Y los costos de las empresas en Chile a su vez se ajustan por el lado de la mano de obra (lo que ha generado la amplia precarización) ya que los otros costos están determinados por el mercado.

Es por eso que sostenemos con toda certeza que esta ley sólo busca regular la relación civil de los contratistas y suministradores con las mandantes, pero no busca ni resolver ni mejorar la situación de los trabajadores, como: los bajos salarios, las pésimas condiciones de trabajo, las transgresiones a las normas laborales y de higiene y seguridad vigentes, así como la existencia de las siniestras listas negras que hacen del ejercicio sindical una actividad clandestina y casi heroica para los trabajadores que osan contrariar los intereses de este mezquino sistema».

El comunicado de SINTRAC cita –y define como burlesca– las declaraciones de Rudolf Löbel, director general de la multinacional Best Select –hechas al diario La Tercera el jueves tres de Mayo– en las que «alaba las virtudes de dicho proyecto de ley, poniendo como ejemplo de empresa suministradora de personal a la suya, Best Select.

«Este personaje olvida contar la situación de los 450 trabajadores que le suministra a la estatal Correos de Chile, donde el medio para obtener las millonarias utilidades ha sido el despido ilegal de 3 delegados sindicales, la no existencia de salas cuna donde trabajan mas de 100 trabajadoras, la deuda millonaria que sostiene con los 450 trabajadores por concepto de gratificación garantizada, no pago de horas extras trabajadas, etc. Situaciones todas que han sido sancionadas con reiteradas multas y denuncias en los tribunales».

Afirma el comunicado que a través del proecto de ley se legitima un sistema y una actividad ilegal que involucra a más de cuatro millones de trabajadores. «Por eso los deseos del vicario Rodrigo Tupper –de crear una sociedad que reconozca la dignidad de las mujeres y los hombres de trabajo y vele por sus condiciones laborales y de vida– solo serán un saludo a la bandera si, por una parte, no se acerca y constata la verdadera realidad de la mayoría de la fuerza de trabajo en nuestro país y, por otra, asume que este proyecto no es otra cosa que una maniobra para legalizar los abusos, la marginalidad y precariedad a la que están sometidos los trabajadores».

«(…)El proyecto de ley de subcontratación no contiene normas de protección efectiva a los trabajadores, sino que legaliza las pésimas condiciones en que nos venimos desempeñando en las últimas décadas. Además de no proponer mecanismos reales que permitan al trabajador ejercer sus derechos, considerando su condición de transitoriedad, ya que frente a cualquier abuso, debe intentar dicho ejercicio en instancias burocráticas, que al momento de hacer efectiva la fiscalización, multa o sanción judicial, la faena ha terminado».

Firman el documento, Sergio Alegría Millaqueo, Carlos Gormaz Contreras, Hernán Soto Araya, presidente, secretario y tesorereo, respectivamente de SINTRAC-CND, Chile.

Los índices económicos sonríen. Los poderosos piensan que nada debe borrarles la sonrisa. Lo demás no cuenta.

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