Nov 16 2018
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Opini贸n

Chile, otra v铆ctima de la Guerra de Cuarta Generaci贸n

Se ha instalado la denominaci贸n Guerra de Cuarta Generaci贸n. Un concepto acu帽ado en Estados Unidos por el mismo Pent谩gono en la 煤ltima d茅cada del siglo pasado para diferenciar a las guerras convencionales con los m茅todos modernos. Surge en el contexto de la guerra antiterrorista y amplifica t谩cticas conocidas de inteligencia y de alta tecnolog铆a, como la propaganda, la inform谩tica, la infiltraci贸n a trav茅s de las comunicaciones de masas, los sistemas pol铆ticos, las instituciones de los estados y las redes sociales. Podr铆amos agregar m谩s 谩reas y tareas, pero esta introducci贸n basta para comprender de qu茅 hablamos. Porque la padecemos.

El vuelco en los reg铆menes pol铆ticos latinoamericanos es una consecuencia de estas t谩cticas. Campa帽as ubicuas de propaganda, infiltraci贸n en los sistemas judiciales y legislativos, m谩s la manipulaci贸n permanente de la opini贸n p煤blica para la creaci贸n de enemigos internos han sido suficientes para la reinstalaci贸n de gobiernos neoliberales. El liberalismo, que en la regi贸n hab铆a sufrido un fuerte retroceso en las d茅cadas pasadas, regresa reforzado sin disparar un tiro y bajo una aparente certificaci贸n electoral y democr谩tica.

Son los casos de Brasil, Per煤, Ecuador, el asedio contra Venezuela, en pleno curso, Colombia, Paraguay, el desastre centroamericano y tambi茅n Chile. El pa铆s del Cono Sur, que se ufana de su democracia y de su transici贸n 鈥渆jemplar鈥 a la democracia tras la bestial dictadura, es tambi茅n un ejemplo vivo de esta agresi贸n. Es hoy y lo ha sido durante todo el proceso de las 煤ltimas d茅cadas al mantener casi intactas las estructuras econ贸micas, comunicacionales y pol铆ticas creadas por la dictadura. No podemos olvidar a un Pinochet senador y su rescate de las manos de la justicia en Londres a finales del siglo XX, la impunidad de los cr铆menes, la certificaci贸n de las espurias privatizaciones o el sistema electoral binominal, que excluy贸 durante largas d茅cadas a colectividades ajenas al consenso neoliberal.

Hacia inicios de esta d茅cada la ola progresista socialdem贸crata latinoamericana influy贸 en las pol铆ticas chilenas. La emergencia de una cultura y conciencia antineoliberal, expresada a partir de las protestas de los estudiantes, pero no s贸lo por ellos, gatill贸 un cambio en las c煤pulas pol铆ticas que gobernaron bajo el nombre de Nueva Mayor铆a desde el 2014 al a帽o pasado.

Es entonces cuando pudimos observar un cambio en la estrategia neoliberal con una fuerte presi贸n en los m茅todos ya mencionados. Las comunicaciones, en pleno desarrollo y expansi贸n de las tecnolog铆as masivas, fueron fundamentales para canalizar y ampliar desde los medios totalitarios una campa帽a para frenar las reformas al modelo de mercado聽 impulsadas por Michelle Bachelet. La guerra comunicacional, iniciada a los pocos meses de la instalaci贸n del nuevo gobierno, no dio tregua hasta el final de su mandato. Corrupci贸n, nepotismo, y todos los males econ贸micos, desde ca铆das en la inversi贸n, desempleo a bajo crecimiento, fueron suficientes para que Bachelet y su coalici贸n terminaran su gobierno con hist贸ricas cifras de rechazo ciudadano.

La total ubicuidad de las tecnolog铆as y las comunicaciones las han convertido en una herramienta pol铆tica hoy privilegiada. La derecha, que tiene en sus manos todos los grandes medios de comunicaci贸n, puede imponer su agenda con libertad e impunidad. Amplifica sus intereses y silencia el resto, aquellos que corresponden a la gran mayor铆a de la poblaci贸n, a colectivos, organizaciones sociales y territoriales, sindicatos, estudiantes, pueblos originarios, pobres, migrantes o mujeres. Los silencia, o los demoniza, como violentos, terroristas y corruptos. La prensa dominante聽 tiene suficiente poder para levantar y difundir mentiras sobre la vida privada de dirigentes sociales o pol铆ticos contrarios a sus intereses. Estos montajes y otras armazones comunicacionales difundidos por esta prensa son posteriormente un fest铆n en las redes sociales, que mutan la irrelevante y muchas veces falsa informaci贸n en opini贸n p煤blica. La falsa verdad queda instalada y consolidada.

La Guerra de Cuarta Generaci贸n se ha hecho evidente durante esta d茅cada en Chile. La campa帽a contra Bachelet marc贸 esta nueva etapa, y el regreso de Sebasti谩n Pi帽era le ha dado nuevos alcances, desde el uso permanente por pol铆ticos y parlamentarios de derecha del Tribunal Constitucional para frenar leyes ya aprobadas al permanente abuso de la prensa de sus privilegios.

La guerra es permanente y en contra de la ciudadan铆a. El objetivo no es otro que el reforzamiento del modelo mercado, que requiere de un terreno llano y ordenado para su constante crecimiento en uso de tierras, de energ铆as, de expansi贸n inmobiliaria, de ganancias a fin de cuentas. Un objetivo que necesita la contenci贸n de todas aquellas demandas ciudadanas que interrumpan el proceso y de todas las voces contrarias al statu quo neoliberal y sus expresiones pol铆ticas.

En estos d铆as hemos observado la campa帽a para demonizar a los estudiantes en b煤squeda de la aprobaci贸n, exitosa por cierto, del proyecto Aula Segura, que persigue al movimiento estudiantil, las cr铆ticas, con voces de esc谩ndalo p煤blico, de la reuni贸n que sostuvo en Par铆s el diputado del Frente Amplio Gabriel Boric con el autor del asesinato, o ajusticiamiento, del senador de la UDI Jaime Guzm谩n, el brazo pol铆tico e intelectual de Pinochet. Est谩 tambi茅n, y casi huelga decirlo, la maquinaria permanente de propaganda contra las organizaciones del pueblo mapuche que demandan tierras ancestrales en manos del gran capital forestal.

En este proceso destinado a reforzar el modelo las redes sociales han ocupado un lugar destacado. Ya sabemos, por el caso de Brasil y la campa帽a electoral de Bolsonaro, del poder de estas tecnolog铆as. En tiempos de desorganizaci贸n y fragmentaci贸n social, es f谩cil la inoculaci贸n de falsas informaciones y sesgadas opiniones en individuos, ignorantes y desesperados.

Las redes sociales est谩n habitadas por individuos aislados, por seres an贸nimos y su principal alimento es la informaci贸n generada por los medios hegem贸nicos. El tan citado fil贸sofo coreano de la Universidad de Berl铆n Byung-Chul-Han habla del hombre digital como una concentraci贸n sin congregaci贸n, una multitud sin interioridad, sin alma ni esp铆ritu. Seres aislados que replican y reproducen el discurso dominante y son incapaces, pese a su indignaci贸n, de generar energ铆as pol铆ticas. Las multitudes furiosas de las redes sociales est谩n fragmentadas, carecen de un nosotros, de una acci贸n com煤n. Con la misma rapidez que emergen se desarman. Sin un cambio en la estructura de medios y su enorme capacidad de modelar la agenda y la opini贸n p煤blica, esta fase de la Guerra de Cuarta Generaci贸n avanza hacia la consolidaci贸n del totalitarismo neoliberal y sus expresiones, o brazos, pol铆ticos.

*Periodista y escritor chileno, director del portal Politika.cl.

 

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. ROLANDO GONZALEZ ALTAMIRANO
      21 noviembre 2018 0:55

      Qu茅 ganas de ponerle nombres a las mismas situaciones que nos acongojan desde hace medio siglo, Los 芦intelectuales del bot贸n禄 (p谩 seguirles el rollo hay que poner otro nombrecito) en lugar de meterse en lo que es la 芦chuchoca禄 desde sus 8 芦botoncitos禄 del celular o las decenas de botoncitos de la compu nos quieren dictar las reglas de un juego que existe desde antes que la Underwood no mostrara su teclado y el Bic nos ense帽ara a escribir sin el tintero. La cosa 芦est谩 ah铆禄 compa帽eritos, ah铆, entre la gente que se mueve entre las calles, en las plazas, en las escuelas, en los trabajos. Me pregunto, 驴alguno de estos intelectuales del botoncito禄 a tenido el empuje suficiente para codearse con el com煤n de la gente – 隆que son millones y millones – y realizar actividades de activismo pol铆tico entre ellos explic谩ndoles lo que est谩 pasando. Los vendedorers de celulares les dicen 芦son m谩s de 50 millones de usuarios que giran en torno a nuestras tonteritas禄, los manejamos como nos da la gana, creamos aquellas necesidades que nuestra Violeta Parra en los a帽os 60’s denunciaba diciendo 芦lo que nunca he tenido, falta no me hace禄…. y los 芦intelectuales del botoncito禄 agarran papa con los vendedores de celulares, como si fueran pescados se agarran del anzuelo que aquellos tienden en una red al igual que los pescadores con sus espineles.
      F铆jense no m谩s en lo que dice este compita: 芦Las multitudes furiosas de las redes sociales est谩n fragmentadas, carecen de un nosotros, de una acci贸n com煤n禄. 驴Se dan cuenta? Para ellos los enredados entre sus alambres son 芦multitudes禄.
      隆Ay Paulito Gualquer! 隆Esas no son multitudes compa, son individuos, son los uno + uno + uno, etc. que socialmente son incapaces de movilizarse para cambiar social y pol铆ticamente a los pa铆ses.
      Te recomiendo encarecidamente Paulito Gualquer que dejs de comportarte aut铆sticamente y comiences a darte ba帽os de multitud, da帽os de 芦gentes禄, para que sepas como huelen, que comen, que beben, como se movilizan por medio de sus piernas o sillas de ruedas, si es el caso, como se aman, como establecen sus amistades, como se aman, como cogen, como cr铆an a sus hijos y de que manera resuelven la problem谩rica de comer y alimentar a sus hijos.
      驴Entiendes algo de lo que digo Paulito?
      Suelta por favor ese aparato que est谩 frente a ti y con el cual me est谩s leyendo y encresp谩ndote de furia porque no te env铆o un mensaje de congratulaci贸n sino que te estoy mandando a que te metas con ganas en la poblaci贸n, sobretodo entre los m谩s pobres que carecen de acceso a esos argumentos tan complicados y rebiscados que pones en tu escrito. Y si te parece, mejor m茅tete de militante a un partido pol铆tico que te pueda ense帽ar como se mueven estos asunto entre la masa de la poblaci贸n. Entra al PC viejo, para que aprendas.
      Un saludo de un viejito que s铆 se meti贸 entre la masa. 驴OK?