Oct 23 2007
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Política

Chile. – PACTO SOCIAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Hoy, en cambio, el esbozo de un Pacto Social se hace luego de un viaje a Nueva York. Y sale como idea despu√©s de conversaciones entre la presidenta de la Rep√ļblica y los jefes de los dos partidos de la derecha opositora. ¬ŅPor qu√© se llama, entonces, Pacto Social? Imagino que por carencia de imaginaci√≥n.

Cuando la presidenta Michelle Bachelet lanza su idea, lo hace presionada por la necesidad de un respiro político. En vísperas de la presentación del Presupuesto de la Nación 2008. Y habla de asuntos generales, como educación, salud, seguridad. Nada concreto. Temas que sabe no serán cuestionados por la oposición. Pero de allí a llegar a acuerdos, el trecho es largo. Y, sobre todo, de Pacto Social, nada. El nombre lo coloca la virtualidad que hoy maneja la política. Porque lo que brilla en estos momentos en el acontecer político chileno es la ausencia de los factores sociales.

En Nueva York no había dirigentes sindicales.

En la cita estadounidense estaban los presidentes de todos los partidos pol√≠ticos chilenos con representaci√≥n parlamentaria. Era el momento de dar la imagen de gran respaldo a la postulaci√≥n de Chile a una curul en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Tal vez Bachelet sinti√≥ que se pod√≠a dar otro paso. Pero son pocos los que hoy est√°n sin un pu√Īal bajo el poncho esperando las elecciones municipales del 2008 y luego las presidenciales del a√Īo siguiente.

Convengamos, pues, que el anuncio de la mandataria no ha sido más que un volador de luces. La política chilena no muestra la grandeza que lleva a generar acuerdos de largo plazo. En ese sentido, sus referentes no están a la altura de las circunstancias. Son capaces de manifestar sensatez cuando se trata de algo inocuo para el devenir de la política chica, como un asiento en una Comisión de la ONU.

Si miramos al mundo, las naciones que han llegado al estadio de desarrollo son aquellas que no se reinventan cada cuatro, cinco o seis a√Īos. Aqu√≠ no es as√≠. Incluso en los mismos gobiernos de la Concertaci√≥n, ha habido cambios significativos. ¬ŅQui√©n se acuerda, por ejemplo, que el presidente Frei Ruiz Tagle hizo una reforma educacional que dar√≠a piso para los pr√≥ximos cincuenta a√Īos? ¬ŅO qui√©n recuerda que, seg√ļn el presidente Aylwin, en su gobierno se hab√≠a terminado la transici√≥n democr√°tica y hab√≠amos llegado a la mayor√≠a de edad en esa materia?

Tal vez es por eso que la gente desconfía de la política y de los políticos. Coloca una calificación paupérrima a su ejercicio y casi el 40% de los chilenos con posibilidades de votar, no lo hace.

Por otra parte, para pensar en un Pacto Social hay que contar con un aval poderoso. De all√≠ partir para abrir una negociaci√≥n que realmente involucre a los grandes intereses nacionales. Hoy, el gobierno no parece contar con ese aval. Su propio conglomerado luce m√°s como un pa√Īo hecho jirones que como una tela limpia, tersa y suave.

Muchos de sus l√≠deres hablan de la necesidad de refundar la Concertaci√≥n. Est√° agotada en sus actuales par√°metros, afirman. El senador y ex presidente Eduardo Frei se√Īala, en cambio, que la Concertaci√≥n est√° muy cargada a la izquierda. Y, por supuesto, hay que recentrarla con un nuevo presidente democratacristiano. El llamado de Frei refleja una aguda pugna que existe en el interior de la DC.

La idea de crear un fuerte polo centro derechista en Chile no es nueva. Y ahora ha concitado el apoyo de la Organizaci√≥n Dem√≥crata Cristiana de Am√©rica (ODCA). Hasta hace poco, tal entidad era encabezada por G√ļtenberg Mart√≠nez, esposo de la presidenta de la DC chilena, senadora Soledad Alvear. Hoy ese puesto lo ocupa Manuel Espino, presidente del Partido Acci√≥n Nacional (PAN), gobernante en M√©xico. Y, obviamente, la visi√≥n de la ODCA ha vuelto a representar el sentir mayoritario del socialcristianismo. Un acercamiento con la derecha, que es lo que lo caracteriza no s√≥lo en Am√©rica, sino en el mundo.

En estos momentos está claro que el futuro de la Concertación depende de lo que resuelva la DC. Y, siendo así, también se encuentra sujeto a ello el signo del próximo presidente o presidenta de Chile.

Sin duda, el piso necesario para un Pacto Social, no est√° dado. Aunque sea mucha la decisi√≥n que exhiba la presidenta Bachelet. Ese es un punto en contra. Y el otro, es que un pacto de tal naturaleza tiene que incluir a todos los actores sociales. Hasta ahora, los trabajadores no est√°n, aunque sus movilizaciones se multiplican. Posiblemente pronto se comprender√° el error de no considerarlos en su verdadera dimensi√≥n y darles p√ļblicamente el lugar que les corresponde.

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* Periodista.

wtapiav@vtr.net.

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