May 18 2007
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Sociedad

Chile, periodismo y dictadura. – LIMPIAR LA CASA DESDE ADENTRO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El Colegio de Periodistas de Chile expuls√≥ de sus filas a un ex agente de la Direcci√≥n de Inteligencia Nacional (DINA) que lleg√≥ a convertirse en periodista y suspendi√≥ por un a√Īo, con censura p√ļblica, a otros cuatro profesionales con formaci√≥n universitaria que colaboraron en la fabricaci√≥n de noticias falsas para encubrir asesinatos de opositores pol√≠ticos a la dictadura de Augusto Pinochet.

fotoEl Tribunal Regional de √Čtica y Disciplina (TRED) del Consejo Metropolitano (Santiago) del Colegio de Periodistas expuls√≥ a Carlos Roberto Araya Silva, un ex locutor de la radio Sargento Aldea de San Antonio a quien el jefe de la DINA, el entonces coronel de Ej√©rcito Manuel Contreras, introdujo en la televisi√≥n del Estado, y suspendi√≥ por un a√Īo, con censura p√ļblica, a Julio L√≥pez Blanco (der.), Claudio S√°nchez Venegas (abajo, izq.), Vicente P√©rez Zurita y Manfredo Mayol Dur√°n, periodistas formados en diferentes universidades que colaboraron con la dictadura desde sus cargos en Canal 7, Televisi√≥n Nacional (TVN), y la Corporaci√≥n de TV Canal 13, de la Pontificia Universidad Cat√≥lica.

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Los sancionados participaron en el montaje comunicacional de un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad y críticos de la dictadura que jamás existió, difundido además por los diarios La Tercera, Últimas Noticias, la revista Qué Pasa y otros medios.

Qu√© Pasa incluso entrevist√≥ a Rodolfo P√°vez, un ni√Īo de 8 a√Īos, como testigo presencial: ‚ÄúYo los vi‚ÄĚ, dijo Rodolfo. ‚ÄúPor los faldeos de esos cerros que le son tan familiares, Rodolfo vio bajar a siete extra√Īos. ‚ÄúEntre ellos hab√≠a dos mujeres, y los hombres las ayudaban a saltar el canal que ese d√≠a ven√≠a con agua. Iban corriendo‚ÄĚ, relata a Qu√© Pasa, con aplomo‚ÄĚ, asegur√≥ la edici√≥n N¬ļ 240 de la revista, que el 27 de noviembre de 1975 public√≥ esta joyita de la mentira hecha periodismo.

La DINA fabric√≥ la noticia sobre este hecho falso con la complicidad de la Direcci√≥n Nacional de Comunicaciones (DINACOS), el ente propagand√≠stico del r√©gimen militar, donde trabajaban muchos periodistas con formaci√≥n universitaria que a√ļn se encuentran activos e incluso ense√Īan la profesi√≥n en diferentes universidades privadas, incluido el ramo de ‚Äú√©tica period√≠stica‚ÄĚ.

En rigor, no hubo enfrentamiento armado, sino un montaje comunicacional para disfrazar el asesinato de siete personas que se hallaban recluidas en el Cuartel Terranova del Ej√©rcito, m√°s conocido como Villa Grimaldi. Este episodio, que cont√≥ entre sus v√≠ctimas a una mujer embarazada, ocurri√≥ el 19 de noviembre de 1975 y se le recuerda como el caso Rinconada de Maip√ļ.

Otros montajes period√≠sticos de esa misma √©poca, como el Caso de Los 119 u Operaci√≥n Colombo, de junio de 1975, encubrieron asesinatos y desapariciones de opositores a la dictadura. Tambi√©n el periodista Augusto Carmona Acevedo fue asesinado por la espalda en 1977, cuando ingresaba a su domicilio en Santiago, pero la versi√≥n period√≠stica lo hizo aparecer como muerto en un ‚Äúenfrentamiento‚ÄĚ a balazos, aunque no tuvo la oportunidad de defenderse de sus asesinos todav√≠a impunes.

fotoAsesinatos selectivos

El juicio √©tico fue solicitado el 25 de abril de 2006 por Isabel Gallardo Moreno, familiar de cinco de las siete v√≠ctimas: Catalina Ester Gallardo Moreno, su hermana de 30 a√Īos, a quien le arrancaron los ojos; M√≥nica del Carmen Pacheco S√°nchez, de 26 a√Īos, profesora de educaci√≥n b√°sica, embarazada de tres meses y c√≥nyuge de su hermano Roberto Gallardo Moreno ‚Äďasesinado el d√≠a anterior‚Äď; Alberto Recaredo Gallardo Pacheco, de 64 a√Īos, padre de los Gallardo Moreno; Manuel Lautaro Reyes Garrido, Luis Andr√©s Gangas Torres, Felipe C√°rcamo y Pedro Blas Jeldr√©s. La muerte anterior de Roberto Gallardo, al parecer en un enfrentamiento de verdad, desencaden√≥ la feroz venganza de la DINA contra su familia.

Las siete v√≠ctimas fueron detenidas el 18 de noviembre de 1975 por la Polic√≠a de Investigaciones de Chile (PICH), cuyo jefe, el hoy general retirado de Ej√©rcito Ernesto Baeza Michelsen, decidi√≥ dividir el grupo y enviar a la DINA a quienes terminaron muertos. Tambi√©n fue detenida Isabel Gallardo, junto con otro hermano llamado Guillermo Gallardo Moreno, su madre Ofelia Moreno Aguirre y dos ni√Īos menores, sobrinos suyos, que fueron dejados en libertad esa misma noche del d√≠a 18.

Las víctimas, que sufrieron atroces torturas antes de morir en Villa Grimaldi, fueron detenidas ante testigos en sus domicilios, o con otros familiares como en el caso de los Gallardo, o en sus lugares de trabajo. Todas estas personas fueron vistas todavía vivas por otros detenidos en ese centro de la DINA.

Isabel Gallardo y su madre, en cuanto quedaron en libertad, iniciaron de inmediato las gestiones por sus seres queridos ante el Comit√© Pro Paz, sustentado por las iglesias cristianas, pero el 19 de noviembre de 1975 se llevaron la sorpresa de ver y escuchar al hombre ancla del noticiario estelar de TVN, Julio L√≥pez Blanco, en cuclillas desde el entonces fundo La Rinconada de Maip√ļ, al sur-oeste de Santiago, informando que sus familiares hab√≠an muerto all√≠, en un ‚Äúviolento enfrentamiento‚ÄĚ. Como ‚Äúprueba‚ÄĚ irrefutable, L√≥pez Blanco exhibi√≥ media docena de c√°psulas o vainillas de proyectiles de uso militar.

El asesinato de cinco miembros de la familia Gallardo y de otros disidentes pol√≠ticos de la dictadura fue investigado por la justicia del crimen, en el proceso judicial caratulado ‚ÄúFamilia Gallardo-Gangas‚ÄĚ, Rol 2.182-98, a cargo del juez Alejandro Sol√≠s Mu√Īoz, ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, quien tambi√©n cit√≥ a declarar a L√≥pez Blanco y al ex DINA Araya, entre otros. Seg√ļn la acusaci√≥n de Isabel Gallardo, Julio L√≥pez Blanco, que actualmente trabaja en Mega visi√≥n, propiedad de Ricardo Claro, tuvo una actuaci√≥n ‚Äúmal intencionada y mentirosa, como se ha comprobado en el curso de la investigaci√≥n judicial‚ÄĚ. Claudio S√°nchez, quien tambi√©n trabaja en Megavisi√≥n, emiti√≥ un informe parecido por el Canal 13 de la Universidad Cat√≥lica.

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Incoherencias del género periodismo de ficción

‚ÄúEst√°n los testimonios del violento enfrentamiento: vainillas vac√≠as, muchas vainillas vac√≠as‚ÄĚ, report√≥ el periodista Julio L√≥pez, vestido con un impecable traje de lino blanco, en un lugar agreste, de vegetaci√≥n baja, donde no se observan cad√°veres, huellas de sangre o se√Īal alguna de ning√ļn ‚Äúviolento enfrentamiento‚ÄĚ, excepto las c√°psulas que ense√Ī√≥ a los televidentes. ‚ÄúHay seis o siete [vainillas] aqu√≠ en este lugar y muchas otras m√°s esparramadas por aqu√≠ en el cerro‚ÄĚ, subray√≥ L√≥pez Blanco. M√°s o menos una vainilla por cada v√≠ctima.

‚ÄúLas √ļltimas informaciones dicen que otros dos grup√ļsculos del MIR y del proscrito Partido Comunista se encuentran cercados, en este momento, por fuerzas de la DINA‚ÄĚ, continu√≥ ‚Äúinformando‚ÄĚ el periodista L√≥pez. ‚ÄúY traslad√©monos ahora hasta nuestro m√≥vil 2, donde Roberto Araya, en el mismo lugar donde cayeron los extremistas nos dar√° los nombres de ellos y otros antecedentes de este espectacular suceso‚ÄĚ.

Y aqu√≠ intervino el periodista-agente: ‚ÄúEste es el sitio exacto donde se produce la refriega entre fuerzas de seguridad de la DINA y los seis extremistas; como puede observarse, se ve a simple vista el lugar quemado, ello en atenci√≥n a que seguridad debi√≥ echar granadas para sacar desde aqu√≠ a los extremistas parapetados‚ÄĚ.

Araya muestra el lugar donde la DINA habr√≠a lanzado granadas: ‚ÄúAqu√≠ est√°n las vainillas, incluso puede observarse una caja de cartuchos, aqu√≠ hay una marca que se hizo posteriormente, para marcar donde cay√≥ uno de ellos‚ÄĚ. Este periodismo de ficci√≥n articulado por la DINA a trav√©s de ‚Äúla televisi√≥n de todos los chilenos‚ÄĚ era de tan mala calidad y ment√≠a tan impunemente que el agente Araya habl√≥ de una refriega entre fuerzas de seguridad de la DINA y [los] seis extremistas, pero luego ley√≥ siete nombres de su propia lista de muertos. Es decir, hubo siete muertos en una refriega en que s√≥lo participaron seis supuestos ‚Äúextremistas‚ÄĚ.

El responsable del noticiario estelar de TVN era el director de prensa Vicente P√©rez Zurita, mientras la gerencia general del canal del Estado la ejerc√≠a Manfredo Mayol Dur√°n, tambi√©n periodista. Claudio S√°nchez Venegas hizo un despacho similar ‚Äúen vivo‚ÄĚ por la se√Īal de Canal 13 de la Pontificia Universidad Cat√≥lica de Chile.

La fiscal del juicio √©tico ‚Äďdel Colegio de Periodistas de Chile‚Äď Doris Jim√©nez obtuvo un v√≠deo del reportaje de menos de tres minutos que fue proporcionado por TVN a los tribunales de justicia, pero Canal 13 no quiso facilitar la transmisi√≥n que realiz√≥ Claudio S√°nchez:

‚ÄúAl respecto y una vez revisados los archivos audiovisuales de Canal 13 advertimos que s√≥lo existe sobre el particular una nota realizada por el periodista don Claudio S√°nchez, quien aparece tambi√©n en pantalla‚ÄĚ, dice una carta dirigida al TRED, el 2 de octubre de 2006, por Eliana Rozas Ort√ļzar, entonces directora ejecutiva de la Corporaci√≥n de Televisi√≥n de la Universidad Cat√≥lica. El jefe m√°ximo de la Iglesia Cat√≥lica, el Cardenal Arzobispo de Santiago, monse√Īor Francisco Javier Err√°zuriz, no respondi√≥ a los requerimientos del Colegio de Periodistas.

Rozas involucr√≥ a S√°nchez en el montaje comunicacional, pero rehus√≥ facilitar el v√≠deo aduciendo un juicio laboral entre el periodista y la estaci√≥n de TV, a menos que ‚Äúel Sr. S√°nchez acepte de manera fehaciente su total acuerdo a que el material sea facilitado, eximiendo a Canal 13 de toda responsabilidad por dicha entrega‚ÄĚ. S√°nchez no colabor√≥ con la investigaci√≥n del tribunal metropolitano y rehus√≥ concurrir a declarar, a diferencia de los dem√°s imputados, quienes s√≠ reconocieron la tuici√≥n del Colegio de Periodistas sobre la conducta √©tica de sus afiliados. En definitiva, S√°nchez fue sancionado por no colaborar con la investigaci√≥n sobre su propia conducta √©tica.

Seis asesinos procesados por el crimen

El ministro Sol√≠s Mu√Īoz estableci√≥ el 27 de febrero de 2006 que el asesinato m√ļltiple se produjo el 19 de noviembre, el mismo d√≠a de la transmisi√≥n del montaje comunicacional, y someti√≥ a proceso por este crimen a Juan Manuel Contreras Sep√ļlveda, el jefe de la DINA, y a sus subalternos Marcelo Luis Mor√©n Brito, Miguel Krassnoff Martchenko, Basclay Zapata Reyes, Francisco Maximiliano Ferrer Lima y Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo, todos del ej√©rcito, ‚Äúen calidad de autores de los delitos de homicidio calificado que contempla el art√≠culo 391 N¬į 1 del C√≥digo Penal‚ÄĚ. Estos militares son responsables de numerosos otros asesinatos de opositores a la dictadura y est√°n implicados en decenas de procesos.

Araya declar√≥ abiertamente que fue un agente transmutado en ‚Äúperiodista‚ÄĚ gracias a su compadre Manuel Contreras, el entonces jefe de la DINA, y a un cursillo de corresponsales de guerra del ej√©rcito, seg√ļn su declaraci√≥n ante la periodista Doris Jim√©nez, quien actu√≥ como fiscal, designada por el TRED para investigar la denuncia de Isabel Gallardo.

Araya relat√≥ en el expediente que su compadre Contreras lo introdujo en TVN para manejar la propaganda de la represi√≥n, con m√°s poder incluso que P√©rez, el jefe de prensa, y que Mayol, el gerente general. Las declaraciones de estos jefes sorprenden, porque ahora indican que sus cargos eran nominales, aunque se supone que cobraban puntualmente sus salarios, pero en la pr√°ctica no ten√≠an idea de qu√© ocurr√≠a bajo sus narices. P√©rez, que tambi√©n fue jefe de prensa de Canal 13, se dedica hoy a ense√Īar‚Ķ periodismo.

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La amistad de Araya con Contreras naci√≥ en el puerto de San Antonio, donde se desempe√Īaba como locutor de un programa de tangos de la radioemisora local mientras el futuro fundador de la DINA ejerc√≠a la jefatura del regimiento Tejas Verdes, donde tambi√©n se cometieron numerosos asesinatos de presos pol√≠ticos. Los tribunales del crimen establecieron que Araya entreg√≥ a la DINA nombres, domicilios y datos de dirigentes de estibadores y supuestos izquierdistas del puerto de San Antonio para su posterior detenci√≥n y eliminaci√≥n.

‚ÄúDesear√≠amos que esos periodistas, no s√≥lo fueran repudiados por sus pares sino tambi√©n por la sociedad toda; por su conducta indecente y vergonzante comparada con la de otros valientes periodistas que dieron incluso la vida, por reflejar la verdad de los hechos‚ÄĚ, asegur√≥ Isabel Gallardo al conocer el fallo. Tambi√©n insisti√≥ en la culpabilidad penal ‚Äúdel jefe de la Polic√≠a de Investigaciones de Chile en 1975, el general en retiro Ernesto Baeza Michelsen, y el personal a su cargo; aparte de los funcionarios civiles y militares de la ex DINA, sometidos a proceso en el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago con fecha 27 de febrero de 2006‚ÄĚ.

A√Īadi√≥ que ‚Äúeste fallo, que nos lleg√≥ justo el D√≠a de la Madre, aunque solo emite una sanci√≥n moral, es un b√°lsamo que necesit√°bamos y ha sido altamente valorado por nuestras familias‚ÄĚ.

Los cinco periodistas afectados fueron notificados del fallo el 12 de mayo. Tienen 15 d√≠as para apelar ante la instancia superior, el Tribunal Nacional de √Čtica y Disciplina (TRINED) del Colegio. El texto √≠ntegro de la decisi√≥n se encuentra en la p√°gina web del Colegio de Periodistas: aqu√≠.

Las im√°genes

‚Äď Julio L√≥pez Blanco
‚Äď Claudio S√°nchez
‚Äď Tapa de La Tercera del 20 de noviembre de 1975
‚Äď Las √öltimas Noticias, p√°gina 3, 20 de noviembre de 1975
‚Äď Qu√© Pasa N¬ļ 240, 27 de noviembre de 1975

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* Periodista..

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