Sep 20 2016
1468 lecturas

OpiniónPolítica

Chile: Requiem para el Te Deum

Como cada 18 de septiembre, la Presidenta de la Rep√ļblica se cruzar√° la banda tricolor, colgar√° en ella la Piocha de O‚ÄôHiggins, y, as√≠ investida con el s√≠mbolo del poder presidencial, subir√° al Ford Galaxie 500 XL descapotable regalado por la reina Isabel II al presidente Frei Montalva. En √©l llegar√° a la Catedral Metropolitana, para el acto m√°s relevante de celebraci√≥n del nacimiento de nuestra Rep√ļblica laica: una ceremonia religiosa liderada por el arzobispo de Santiago.

El Te Deum hac√≠a perfecto sentido en 1811, cuando Jos√© Miguel Carrera pidi√≥ a la Iglesia Cat√≥lica celebrar una misa de acci√≥n de gracias para conmemorar el primer aniversario de la Junta de Gobierno. Chile nac√≠a basado en la ¬ęfe verdadera¬Ľ, con la Iglesia unida al Estado, y la cat√≥lica como religi√≥n oficial.

S√≠, ten√≠a sentido en 1811. No lo tiene ya en 2016. Nos acercamos al centenario de la separaci√≥n de la Iglesia Cat√≥lica y el Estado de Chile, ocurrida en 1925. Chile es un Estado laico, y no existe ninguna raz√≥n para que la Rep√ļblica siga subcontratando la ceremonia del 18 de septiembre a un culto religioso en particular.

Hay algunos argumentos que defienden la persistencia de esta ceremonia. Examinémolos uno por uno.

-¬ęHay que mantener las tradiciones¬Ľ. De acuerdo, en la medida que esas tradiciones sean la expresi√≥n formal de un contenido que hace sentido a una comunidad. Cuando ese sentido ya no representa los valores de una sociedad, esa expresi√≥n formal tampoco tiene ya raz√≥n de ser. Las peleas de gallos fueron en su momento parte central de las fiestas de la primavera, antecedentes del 18. El 12 de febrero y el 5 de abril (batallas de Maip√ļ y Chacabuco) fueron festividades patrias en los primeros a√Īos de la Rep√ļblica, y el 20 de septiembre fue parte de la fiesta oficial hasta 1915. Aunque se nos presenten como algo inmutable, las tradiciones son pl√°sticas y se amoldan a los tiempos. Es cosa de ver la escasa atenci√≥n popular al Te Deum para entender que tampoco cumple una funci√≥n de fiesta masiva.

-¬ęLa mayor√≠a de los chilenos son cat√≥licos¬Ľ. S√≠, una menguante mayor√≠a de los chilenos a√ļn se declara cat√≥lico. Seg√ļn la Encuesta Nacional Bicentenario, de Adimark y la UC, pasaron del 70% en 2006 al 59% en 2014, mientras los que no tienen religi√≥n subieron del 12% al 22%. Pero esas cifras no tienen mayor importancia. En una democracia, el hecho de constituir un grupo religioso, √©tnico o social mayoritario no entrega ning√ļn derecho especial a apoderarse de los ritos republicanos. Estos deben ser inclusivos y representar a todos por el solo hecho de ser miembros de la Naci√≥n, no s√≥lo a algunos (aunque sean mayor√≠a) por su adscripci√≥n a alg√ļn credo, raza o grupo en particular. El hecho de que el Te Deum sea ecum√©nico (incorporando en un rol secundario a otras religiones) no cambia en nada este principio.ch-bachelet-te-deum

-¬ęEl arzobispo tiene un liderazgo moral¬Ľ. Eso es m√°s discutible que nunca tras los √ļltimos casos de abusos sexuales, encubrimiento e inacci√≥n contra la pedofilia en la jerarqu√≠a cat√≥lica. Por cierto, el arzobispo de Santiago sigue teniendo el leg√≠timo derecho de intervenir en los debates pol√≠ticos e intentar convencer a la opini√≥n p√ļblica de sus posiciones. Lo que no corresponde es que sus ideas particulares sobre temas pol√≠ticos como el aborto, el matrimonio igualitario, el salario m√≠nimo o la corrupci√≥n reciban el subsidio de ser presentadas, sin contraste ni debate, en la principal ceremonia de la Rep√ļblica.

De hecho, ni siquiera los propios cat√≥licos chilenos comparten la l√≠nea doctrinal marcada por la jerarqu√≠a ecleci√°stica en los Te Deum. Seg√ļn la misma Encuesta Bicentenario 2015, el 68% de los cat√≥licos cree que la Iglesia deber√≠a aceptar los m√©todos anticonceptivos artificiales, y el 62% est√° de acuerdo con que los sacerdotes se casen. S√≥lo 1 de cada 4 chilenos conf√≠a en la Iglesia Cat√≥lica, y entre los cat√≥licos, apenas 1 de cada 3 se siente ¬ęcercano¬Ľ a su iglesia.

-¬ęSi no est√° descompuesto, no lo arregles¬Ľ. El problema es que s√≠ est√° descompuesto. Cada a√Īo llegan menos autoridades a la Catedral, y en 2015 esta desafecci√≥n se agudiz√≥ tras la revelaci√≥n de los emails entre el arzobispo Ezzatti y su antecesor en el cargo. El cambio es urgente. A nuestra Rep√ļblica no le hace bien esta peregrinaci√≥n anual a la Catedral, para que la Presidenta y otras autoridades democr√°ticamente electas seas aleccionadas desde un p√ļlpito, sobre temas de la contingencia pol√≠tica,¬† por el cuestionado representante de una instituci√≥n con serios problemas de credibilidad, cuya l√≠nea ni siquiera es compartido por la mayor√≠a de los fieles de esa religi√≥n.

¬ŅY entonces? No hay duda de que la Iglesia Cat√≥lica, como cualquiera otra, tiene el derecho a organizar una celebraci√≥n como mejor le parezca. Y por supuesto puede seguir haciendo su Te Deum cada 18 de septiembre, tal como los bomberos, el Club de Leones o las juntas de vecinos pueden hacer sus propios festejos dieciocheros.

Pero lleg√≥ la hora de que el Estado se emancipe del √ļltimo vestigio de su sujeci√≥n a la Iglesia Cat√≥lica, y que deje de subcontratar en ella esta ceremonia. La Rep√ļblica debe organizar su propio festejo del 18 de septiembre. Uno que incluya a todos los chilenos y que sea una ocasi√≥n para reconocer nuestra identidad del siglo 21, como un pa√≠s diverso: lo mejor de lo nuestro.

ch-bachelet-en-descapotable1Planteo una idea. ¬ŅQu√© tal si el pr√≥ximo 18 de septiembre, en vez de partir rumbo a la Catedral Metropolitana, las autoridades de la Rep√ļblica se dirigieran a un s√≠mbolo de nuestra cultura, como el Museo de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Teatro Municipal de Santiago o la Casa Central de la Universidad de Chile?

All√≠, en vez del discurso del jerarca de un credo particular, podr√≠an escuchar ‚Äďy con ellos todo el pa√≠s‚Äď las experiencias de los chilenos m√°s destacados del a√Īo, elegidos por una comisi√≥n independiente. Digamos, a modo de ejemplo, que sean 18 reflexiones, de 5 minutos cada una.

Imagino a una destacada científica fascinándonos con su relato sobre las fronteras del conocimiento; a un astrónomo contándonos de los descubrimientos que la Humanidad está haciendo desde nuestro país; a una profesora rural explicándonos cómo logró transformar a sus alumnos en ávidos lectores; a un deportista paralímpico emocionándonos con su testimonio sobre cómo convertir una discapacidad en un reto; a un empresario emprendedor contando cómo innovó en beneficio de la sociedad a la vez que hacía un buen negocio…

Imagino a un militar compartiendo los desafíos de hacer patria en zonas aisladas; a un pescador hablando de su relación íntima con la naturaleza; a un dirigente indígena contándonos cómo su comunidad se ha organizado para rescatar su identidad; a un carabinero relatando un acto heroico en beneficio del prójimo….

Y (¬Ņpor qu√© no?) a un sacerdote cat√≥lico, un pastor evang√©lico o un misionero morm√≥n hablando de su trabajo evangelizador en una poblaci√≥n vulnerable de Chile.

Entonces sí, todos podríamos dar las gracias. Dar las gracias a todos los que hacen de nuestro Chile una Nación de la cual estar orgullosos. Entonces sí, podríamos sentir que esta fiesta nos pertenece a todos.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario