Sep 21 2007
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Economía

Chile: – RESACA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Pareciera que los procesos sociales tambi√©n tienen resaca y pleamar. Claro que sus tiempos son distintos. Hasta los a√Īos setentas, el mundo viv√≠a una pleamar revolucionaria. Era posible pensar ‚Äďy so√Īar‚Äď que una sociedad m√°s justa estaba por venir. Que con un poco de voluntad, era posible cambiar la iniquidad de milenios. Hoy las ideas pol√≠ticas innovadoras est√°n en resaca y la pleamar es conservadora.

Eso es lo que explica que en nuestro pa√≠s sean los religiosos y no los pol√≠ticos quienes se encargan de se√Īalar la necesidad de sensibilizar el sistema. Fue un obispo cat√≥lico el que plante√≥ la urgencia de pagar un salario m√≠nimo √©tico a los trabajadores. Y fueron sus pares los que en estos d√≠as han dirigido sus pr√©dicas en el mismo sentido.

Puede que sea duro comprobarlo, pero los prelados le est√°n haciendo el trabajo a los dirigentes pol√≠ticos. Y no s√≥lo a ellos, tambi√©n a los referentes laicos, que en Chile fueron pilares de la construcci√≥n democr√°tica del pasado. ¬ŅQu√© es lo que est√° ocurriendo? ¬ŅHa habido un cambio dram√°tico en el mundo en las √ļltimas tres d√©cadas?

Pueden citarse hitos que, sin duda, son relevantes. Est√°n el avance tecnol√≥gico, la globalizaci√≥n y la entrada alucinante de los tecn√≥cratas a dominar el escenario pol√≠tico. Esto ha dado como resultado un sistema patriarcal que se afinca, usando palabras de Claudio Naranjo, en ‚Äúun complejo militar-industrial-burocr√°tico-financiero corrompido que se ha vuelto m√°s y m√°s contra la vida‚ÄĚ. Esto es lo que refleja la existencia hegem√≥nica de una sola potencia mundial, una concentraci√≥n econ√≥mica nunca antes vista y una capacidad de manipulaci√≥n y represi√≥n in√©ditas.

Es posible que la ausencia de referentes ideol√≥gicos fuertes explique la nueva misi√≥n de los obispos. Pero para ser absolutamente realista, la Iglesia Cat√≥lica moderna no ha sido revolucionaria, pese a la existencia de sacerdotes que en alg√ļn momento estuvieron contra el statu quo. Y, pese tambi√©n, a que su inspirador fue un reformador social que hasta hoy entrega iluminaci√≥n a muchos. Pero la instituci√≥n, nunca fue revolucionaria.

Por eso, lo de ahora parece m√°s un exabrupto. Una respuesta a la lacerante indignidad de acaparar tanta riqueza y desparramar miseria entre muchos. Un poco de sensibilidad, y los obispos la tienen, permite avizorar que la resaca puede formar un tsunami.

Pero tal vez ahora sea necesario algo más que un remozamiento al sistema. Algo diferente de lo que se viene haciendo desde hace más de dos siglos. Y, posiblemente, una manera distinta de mirar el mundo a la que se estableció desde cuando se creó el esquema patriarcal que ha regido durante milenios. Todo indica que tal estructura ya ha entregado todo lo que podía dar y la Humanidad se encuentre al borde de una decisión trascendental.

Hemos visto lo que est√° pasando en Chile. Bast√≥ que la primera mujer tomara el mando del pa√≠s, para que su gobierno se transformara en anatema. El s√≥lo hecho de la diferencia de g√©nero pod√≠a significar una amenaza. No bastaba con seguridades para que el sistema neoliberal siguiera actuando. Era necesario no correr el riesgo de una sensibilidad que amenazara el esquema patriarcal que asegura la respuesta represiva como alternativa √ļnica.

Y los problemas que hoy enfrentan los seres humanos no se resuelven con más cárceles o con la brutalidad de la violencia, aunque ésta provenga de servidores del Estado y responda a acciones destructivas e incluso letales. No, la respuesta no puede ser ojo por ojo. El Estado no fue creado para eso, aunque siempre ha sido utilizado en beneficio del poder.

Si uno mira el oleaje reciente, es posible colegir que la √ļltima marea revolucionaria fracas√≥ porque puso el √©nfasis en un Estado protector que, en definitiva, pod√≠a anular al ser humano. No fue capaz de crear al hombre nuevo. Hoy, ese cambio parece indispensable. Posiblemente desde all√≠ tendr√≠a que partir la pleamar. Pero hay quienes estiman que esa es una nueva forma de demorar las cosas y darle nuevamente herramientas al sistema. Una jugada t√≠picamente gatopardista. Es posible que tengan raz√≥n. Sus aprensiones, sin embargo, son a√ļn m√°s paralizantes.

En las actuales circunstancias, resulta una aberración mirar el mundo con una visión que sólo aporta destrucción. Es tan aberrante como querer resolver los problemas de hoy con esquemas del pasado. Algo como lo que hacen los obispos católicos cuando claman por un aumento de la natalidad.

Con seguridad, la respuesta está en el ser humano. Pero para encontrarla hay que dejar que éste se conozca. Darle la oportunidad en una educación que le permita mirarse a sí mismo. Buscar allí las fortalezas que hoy intenta encontrar afuera a través de una competitividad desenfrenada. No son soluciones rápidas. Las mareas sociales tienen su tiempo. Mientras tanto, habrá que seguir luchando para que la resaca no se transforme en tsumani.

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* Periodista.
wtapiav@vtr.net.

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