Jun 23 2016
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Econom铆a

Chile: Un pu帽ado de enunciados rebeldes y provisionales

Uno.

La existencia precede a la esencia; la tecnolog铆a a la ciencia; el producto al intercambio y el intercambio al consumo; la inversi贸n a la demanda, como el movimiento social real cuyo desenvolvimiento se enfrenta a la opresi贸n, al amo o al propietario privado de la tierra o al capitalista, precede a la formaci贸n de los instrumentos pol铆ticos liberadores de los oprimidos/as. La antelaci贸n, en este caso, se refiere a los momentos que hacen parte del an谩lisis o la distinci贸n. En verdad, la totalidad de la realidad funciona como un solo movimiento contradictorio y cuyas variables contienen la incertidumbre, el riesgo y la crisis incesante. La infancia es la antesala y promesa de la vejez de cualquier individuo, como la semilla es la promesa de la Araucaria, pero s贸lo potencialmente. La interrupci贸n o modificaci贸n secuencial de un proceso aparentemente progresivo es recurrente. La enfermedad, el rayo calcinante, el terremoto, por ejemplo, son fen贸menos que perturban dr谩sticamente aquello que parece lineal y programado. No existe destino, s贸lo historia. Y la vida es un combate entre dos silencios.

Dos.

Toda creaci贸n humana es el resultado complejo y din谩mico de su relaci贸n con la naturaleza. Y lo que se denomina 鈥榗ultura鈥, 鈥榗ivilizaci贸n鈥 o 鈥榗reaci贸n鈥 es trabajo socialmente acumulado, muerto o vivo. En consecuencia, aquello que emerge de tal relaci贸n, como por ejemplo las innumerables formas de la espiritualidad, el arte, las ciencias, etc., corresponden a propiedades org谩nicas de la humanidad a lo largo de su devenir. Esto es, la estructura y la superestructura se impactan mutuamente, remodel谩ndose y adecu谩ndose casi de manera imperceptible. Como el inconsciente del sujeto impacta en su comportamiento consciente y viceversa.

Tres.

Los conjuntos sociales relativamente homog茅neos y sometidos a la dominaci贸n (los trabajadores/as asalariados/as, por ejemplo) no nacen libres: deben llegar a ser libres. Por eso la voluntad colectiva y organizada premeditadamente de las y los oprimidos es la condici贸n pol铆tica de su emancipaci贸n multidimensional. Y como toda emancipaci贸n es inestable, est谩 condenada a generar una y otra vez las garant铆as materiales y relacionales de su reproducci贸n. De lo contrario, el momento de la emancipaci贸n se osifica y perece. Y cuando tiemblan los fundamentos de la liberaci贸n humana, el pasado, que nunca se extingue completamente, restaura sus relaciones de poder, pero con modos m谩s sofisticados. Ello tambi茅n obliga a las fuerzas derrotadas transitoriamente de la emancipaci贸n a actualizar las maneras de la pr贸xima arremetida liberadora.ch marcha cut

Cuatro.

En un mismo territorio pueden convivir diversos modos de relaciones sociales y econ贸micas. No obstante, una hegemoniza sobre las dem谩s. Bajo la hegemon铆a del capitalismo, el cooperativismo de sobrevivencia e incluso el trueque no especulativo pueden desarrollarse de manera acotada. Siempre y cuando no atenten contra los intereses del capital en su 茅poca de s煤per concentraci贸n oligop贸lica. Y en general, el capital es valor que se valoriza.

Cinco.

驴C贸mo intenta hoy el capital contrarrestar la ca铆da de su tasa de beneficio, resultado de la rob贸tica, la inform谩tica y de la inteligencia artificial en general, considerando que la destrucci贸n de trabajo humano que implican esas tecnolog铆as en la producci贸n de bienes y servicios en su totalidad sist茅mica genera menor plusvalor y el derrumbe de la demanda? A trav茅s de la especulaci贸n financiera y la deuda (donde los ahorros previsionales de los trabajadores/as juegan un papel clave); del extractivismo devastador de la biodiversidad; de la s煤per-explotaci贸n del trabajo humano y de la llamada 鈥榝lexibilidad laboral鈥; de las pol铆ticas monetaristas; de los ajustes estructurales; de las guerras de baja y alta intensidad; de los tratados de libre comercio asim茅tricos y de la m谩s vertiginosa concentraci贸n del capital y destrucci贸n de competencia.

Seis.

br ejecutivos presosLa regulaci贸n y planificaci贸n colectivas de una econom铆a cualquiera subordinada a las necesidades de su sociedad toda, atenta org谩nica y estructuralmente contra los intereses privados del capital s煤per concentrado. El gran capital que especula, produce, comercia, expolia, explota y compite, tambi茅n tiene maneras de planificar estrat茅gicamente su actividad, pero conforme a la acumulaci贸n y apropiaci贸n privada del excedente proveniente del trabajo enajenado, a la segmentaci贸n y detecci贸n de tales o cuales mercados (o grupos de personas capaces de pagar por una mercanc铆a o servicio cualquiera). Por eso la regulaci贸n colectiva y democr谩tica de la econom铆a es completamente contradictoria respecto de la regulaci贸n fraccionada y los fines privados del gran capital. En consecuencia, todo ejercicio de econom铆a socialmente organizada por las y los comunes y solidarios, aunque sea limitada geopol铆ticamente, se vuelve una suerte de competencia disfuncional, tanto m谩s si logra reproducirse y ampliarse. En todo caso, la competencia disfuncional no es necesariamente subversiva si carece de un proyecto local, nacional, continental y mundial de desarrollo que tienda a superar la hegemon铆a del modo de reproducci贸n del gran capital y sus relaciones, como si no porta, junto y en medio del conjunto diverso de las expresiones de resistencia popular, un proyecto pol铆tico de poder. Esto es, las resistencias de las y los comunes y solidarios no son revolucionarias si escasean de un horizonte de sentido antiimperialista, anticapitalista, eco-comunista y antipatriarcal. Y aqu铆 la expresi贸n 鈥榮entido鈥 tiene que ver con la pr谩ctica concreta y ahora de esos principios colectivamente convenidos, como de las tareas inmediatas que exige semejante desaf铆o.

Siete.

El Estado por s铆 s贸lo es la manifestaci贸n de una sociedad donde existen oprimidos y opresores. El Estado no es un medio inofensivo o neutral o fruto de un pacto social. Es la armadura pol铆tica y militar, jur铆dica y econ贸mica, cultural y espiritual de una minor铆a social sobre toda la sociedad. En el per铆odo hist贸rico denominado capitalismo (donde, de la contradicci贸n esencial entre trabajo y capital, se ha llegado dram谩ticamente a la contradicci贸n ampliada de humanidad versus capital, o m谩s radicalmente, vida versus muerte), el Estado, salvo excepciones transicionales y s贸lo justificadas por la defensa pol铆tica y militar de una revoluci贸n cuyo sujeto es la y el oprimido, es una estructura de dominaci贸n. Y una estructura es el conjunto de sus partes m谩s las relaciones que existen entre ellas. Entonces, el Estado es tambi茅n un complejo de instituciones donde se concentra el poder de una minor铆a opresora. De una minor铆a compuesta por los contados due帽os/as y colosales propietarios/as de todo. Ch Bachelet y Matte

Por eso m谩s Estado, por s铆 s贸lo, no es garant铆a de superaci贸n de las relaciones de clase y de poder. Por eso las contradicciones predominantes y en crisis entre las facciones del gran capital y los distintos imperialismos (organizados, deslocalizados y movilizados geoecon贸mica y geopol铆ticamente) requieren y se deben a los Estados corporativos realmente existentes y encadenados en degradaci贸n seg煤n la divisi贸n internacional del trabajo y del capital. La dictadura pol铆tica inestable del capitalismo planetario, hegem贸nicamente financiero, comercial y extractivista, se habr铆a deshecho del Estado de lo contrario. Pero lo necesita por su composici贸n y movimiento.

Para la coacci贸n y para la promoci贸n del consenso social de acuerdo a sus intereses objetivos en un momento determinado. Como primer y 煤ltimo recurso pol铆tico, militar y econ贸mico cuando peligra su gobernanza. Y al respecto, no importa que adopte las formas de la tiran铆a, el parlamentarismo, la representaci贸n electoral, los golpes de Estado blandos o duros, o modos de administraci贸n edulcorados o francamente genocidas. Las formas de la dictadura del capital est谩n condicionadas por sus propias crisis internas, como por la lucha irreconciliable entre opresores y oprimidos. Por tanto, las batallas intercapitalistas e interimperialistas que persiguen la mayor ganancia posible con el menor costo posible, producen inexorablemente su negaci贸n entre el pueblo trabajador y los oprimidos/as. Sin embargo, esa negaci贸n presente durante todo su devenir, no es suficiente para su superaci贸n como sistema o totalidad opresora. Por m谩s ca贸tico que se manifieste el orden de cosas predominante, la c贸lera colectiva y en acci贸n de la sociedad oprimida que pugna por su emancipaci贸n demanda de un instrumental pol铆tico condensado, de medios pol铆ticos condensados. La existencia de diversos medios pol铆ticos escalonados, espec铆ficos y labrados en la lucha concreta del pueblo trabajador y de las y los oprimidos (y construidos en su seno) no es un capricho de la rebeld铆a.

Es una necesidad hist贸rica que resuelve su factura ya no como consciencia desde afuera (vanguardismo, aparatismo, iluminismo, sustitucionismo, estrategias basadas en atajos pol铆ticos y no en trabajosos procesos de acumulaci贸n de fuerzas sociales, etc.), sino que como consciencia ampliada desde el movimiento real que emerge casi siempre como pura negaci贸n, pero que de la lucha netamente economicista o redistribucionista (o sea, luchas que no se proponen la destrucci贸n de las relaciones de clase y de poder, sost茅n necesario para una eventual sociedad de libres e iguales), sit煤a su espacio-tiempo de sentido basado en sus intereses hist贸rico-liberadores. 隆Cu谩ntos dolores de cabeza y cortes de cabeza se habr铆an ahorrado las y los rebeldes organizados si s贸lo bastaran los levantamientos populares para echar abajo a la opresi贸n! Justamente la producci贸n de los instrumentos pol铆ticos de la emancipaci贸n son el resultado de lecciones hist贸ricas cuyo dolor no tiene palabra con que nombrarlo.

Ocho.

bol no impunidadEn Chile y en el mundo, la opresi贸n capitalista emplea una bater铆a de estrategias para su reproducci贸n y generaci贸n de consenso y alienaci贸n social. Desde las doctrinas militares antipopulares y subordinadas a los Estados corporativos imperialistas, hasta los medios masivos de comunicaci贸n, el m谩rketing de punta; la organizaci贸n arquitect贸nica, de circulaci贸n y geogr谩fica de las ciudades y de las relaciones desiguales entre el campo y las urbes o las regiones/provincias con las metr贸polis; el sentido com煤n fundado en los intereses de la minor铆a en el poder; la escolaridad y la educaci贸n formal; la narrativa de la alta jerarqu铆a de las iglesias y del sistema de partidos pol铆ticos dominante; las leyes; las burocracias p煤blicas y privadas, etc.

Y cuando, as铆 y todo, la insumisi贸n se despliega, entonces cae como plomo un repertorio viejo que corre desde la cooptaci贸n y compra de los liderazgos populares, hasta el crimen y la represi贸n directas, pasando por labores de inteligencia pol铆tica en medio de la resistencia y cuyo objetivo es dividir, atemorizar, desorientar y desmoralizar al conjunto insurrecto. Al menos de ese modo act煤an los custodios del orden actual de cosas en el movimiento por la autodeterminaci贸n plena del Pueblo Mapuche, como en el movimiento estudiantil universitario y secundario. No vale la pena referirse a lo que acontece en el pobre sindicalismo chileno (salvo notables, pero acotadas excepciones), ni al secular clientelismo partidista.
Sin embargo, nunca la 茅tica y la insobornabilidad est谩n ausentes de la insumisi贸n. El poder no puede comprar a todos/as. Ni siquiera puede matar a todos/as, aunque cuente con los recursos y medios para ello. All铆 se encuentra el espanto de quienes a煤n mandan y ah铆 est谩 la oportunidad y la armadura 茅tica, 茅pica y pol铆tica de quienes resisten. Asimismo, si bien 煤nicamente se puede confiar en las fuerzas propias de la desobediencia socialmente organizada, la lucha de clases permea hasta el clero y las religiones. De ah铆 la Teolog铆a de la Liberaci贸n nuestramericana y la fracci贸n de protestantes indignados y en lucha contra las relaciones capitalistas.

Nueve.

驴Por qu茅 la corrupci贸n y el nepotismo no s贸lo son inherentes al capitalismo, sino que son fen贸menos anteriores a su emergencia hist贸rica como modo de producci贸n dominante? 驴Por qu茅 en Chile el movimiento popular tiene condiciones m谩s favorables de desarrollo en los bordes geogr谩ficos y sociales y no en las grandes capitales? 驴Existe en Chile un fascismo focalizado territorialmente? 驴Qu茅 es exactamente el Poder Popular? 驴Es v谩lida o no, eficaz o no, la lucha institucional en el pa铆s para un proyecto emancipatorio a la luz de los procesos denominados progresistas del Continente y de las condiciones y relaciones de fuerza internas de Chile? Frente a las estrategias de la alienaci贸n social del poder, 驴qu茅 se debe y se puede hacer? 驴Qu茅 tipo de propiedad privada es funcional al capital y cu谩l no? 驴Cu谩les son los pasos para pasar de la llamada 鈥榰nidad en la acci贸n鈥 a la 鈥榰nidad pol铆tica鈥? Enunciados pendientes.

Quienes hayan llegado hasta aqu铆 del texto, sepan que s贸lo se trata de un art铆culo breve que, por urgencia del escribidor, alcanz贸 apenas a titular un pu帽ado de enunciados que busca colaborar con la discusi贸n de las resistencias populares de Chile y sus alrededores. Aunque todav铆a no exista el o los instrumentos de la emancipaci贸n chilena (que jam谩s pueden estar aislados de las experiencias al menos continentales de los empe帽os rebeldes en las sociedades dependientes y auxiliares respecto de los polos centrales del gran capital), ciertamente, s铆 es preciso hacer las tareas de ese instrumental por venir. S铆 hay que articular las resistencias que se oponen a toda forma de dominaci贸n; s铆 hay que potenciar colectiva e imaginativamente la cultura desde y con las y los de abajo; s铆 hay que hacer-formando a las generaciones nuevas que amanecen a la lucha insubordinada; s铆 hay que fomentar la cr铆tica y la autocr铆tica conjunta y solidaria, y fomentar la producci贸n pol铆tica propia del pueblo trabajador y las y los oprimidos cuando ya caminamos a la segunda d茅cada del siglo XXI.

*Publicado en Politika

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