Ene 26 2018
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OpiniónPolítica

Chile: Un tiempo peligroso

Con sobrado derecho el pueblo debe sentir el temor que genera la derecha.¬†Cuando Sebasti√°n Pi√Īera sea ungido por segunda y vergonzosa vez por la primera mujer presidenta, luego de su segundo, innecesario y lamentable per√≠odo presidencial, se oficializar√° una mala noticia para la gente abusada.

Para los trabajadores y el pueblo en general, la derecha desde siempre es un riesgo que es mejor evitar. Los poderosos son enemigos de todo lo que huela a pobre y esa verdad, curiosamente, se tiende a olvidar con el paso del tiempo. O tiende a ser relativizada por algunos que apuestan a la amistad c√≠vica que lo resuelve todo. Y por sobre todo, se tiende a olvidar al pobre.Resultado de imagen para sebastian pi√Īera fascista

Pero la derecha siempre ha sido un peligro.¬†Y va a respetar la ley solo y siempre que no llegue el momento en que sus intereses sean amenazados. En ese caso, har√° saber su odio a cuanto huela a democracia, a ley, a Estado de derecho. Del mismo modo har√° saber su concepto de libertad, utilizado seg√ļn sea si coincide o no con sus creencias y convicciones. Todo el resto es digno de su persecuci√≥n despiadada.

En la historia de Chile esas volteretas que ha dejado al descubierto la real cara antidemocrática de la derecha, han costado decenas de miles de muertos. Y un sufrimiento que no se puede llevar a escalas numéricas. Y en la historia de América Latina, el concepto de democracia de la derecha ha dejado un saldo de centenares de miles de desaparecidos y asesinados, torturados y desplazados.

Para ser honestos, en nuestro pa√≠s hace m√°s de un cuarto de siglo que vivimos en peligro por mucho que la cosa se vea aderezada por rasgos democr√°ticos. En este lapso ha dominado una trenza entre la derecha m√°s abyecta y la coalici√≥n que se hizo cargo de transitar desde la dictadura uniformada, a la cosa extra√Īa que es esta forma de democracia, la que en el tiro que mata, el palo que tortura y la econom√≠a que atrapa, no dice mucho de la diferencia.

Jam√°s ha estado claro el l√≠mite entre lo que dej√≥ la dictadura y lo que administr√≥ con mano precisa la Concertaci√≥n/Nueva Mayor√≠a. Ha sido una frontera movediza. Cierto que no hay c√°rceles clandestinas, ni vuelos de la muerte, ni Opalas polarizados que causan terror. Pero la aplicaci√≥n de los programas de gobierno Concertaci√≥n/Nueva Mayor√≠a, ¬Ņha sido suficiente para un pueblo que pag√≥ el mayor costo durante la dictadura?

Resultado de imagen para sebastian pi√Īera con bacheletSe intenta buscar un legado para identificar a Michelle Bachelet. Se habla, ella misma lo hace, de un pa√≠s m√°s justo, m√°s humano y con mayores derechos para la gente. ¬ŅHabr√° que agradecer las migajas que han repartido? ¬ŅHabr√° que agradecer el sueldo m√≠nimo que mantiene a los trabajadores viviendo en la pobreza luego de trabajar 45 horas a la semana? ¬ŅO deber√≠a hacerse patente el contento de los viejos que jubilan con pensiones de verg√ľenza? ¬ŅHabr√≠a que celebrar un sistema escolar quiz√°s el peor del mundo? ¬ŅO un sistema de salud que enferma? ¬ŅTendr√≠an que estar felices los deudores del CAE? ¬ŅHa habido la intenci√≥n siquiera de justicia real, reivindicaci√≥n y reparaci√≥n para las v√≠ctimas de la dictadura?

Los resultados de las elecciones pasadas demuestran que la derecha tuvo la sabiduría de dejar que otros hicieran por ella lo que era necesario para sostener el legado de la dictadura sin que pareciera así. Esa obra de arte de la política hizo lo suyo y llegó a su fin.

Ha quedado claro que una cosa es el gobierno y otra muy diferente es el poder.

El pueblo castigado no puede sino esperar un proceso de reapriete que apuntar√° a castigar a√ļn m√°s, restringir, prohibir y por sobre todo reprimir. El prop√≥sito estrat√©gico de esta avalancha ultraderechista ser√° cortar las alas a los movimientos sociales utilizando todas las formas de lucha, en especial su arma favorita: las leyes.

La derecha jam√°s pierde el norte. Siempre ha sido capaz de poner sobre la mesa sus intereses, relegando a un segundo plano las diferencias que puedan tener entre ellos. Y por sobre todo, sabe qui√©n es el enemigo. Y ser√° por costumbre cultural, o por alg√ļn gen, el caso es que siempre sabe que esos que reclaman, exigen y patalean, son el enemigo y que se ve muy n√≠tido m√°s all√° de la mira.

 

*Publicado en ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 893, 26 de enero 2018.

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