Jul 3 2004
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Sociedad

Chile: una carta sin respuesta

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Santiago, 26 de abril de 2004

Se√Īor
Francisco Vidal Salinas,
Ministro Secretario General de Gobierno
La Moneda

Se√Īor ministro:
Hace m√°s de un a√Īo -el 13 de marzo de 2003- le envi√© una carta represent√°ndole la discriminaci√≥n que afecta a los medios independientes en la distribuci√≥n de la publicidad estatal. Asimismo le informaba que el 12 de junio de 2002 hab√≠a escrito, en el mismo sentido, al presidente Lagos y al ministro secretario general de Gobierno.

Esto llev√≥ a que el ministro Heraldo Mu√Īoz invitara a catorce editores de publicaciones y directores de radios independientes a reunirnos con √©l. Nos dio a conocer que el presidente de la Rep√ļblica quer√≠a implementar una distribuci√≥n equitativa de la publicidad del Estado para apoyar as√≠ el pluralismo informativo necesario a un sistema democr√°tico.

A ra√≠z de mi carta del a√Īo pasado, usted tuvo la gentileza -como tambi√©n con los editores de otros medios independientes- de invitarme a conversar este tema. Usted reiter√≥ que era pol√≠tica del gobierno -por instrucciones del presidente de la Rep√ļblica- distribuir la publicidad estatal de manera que llegara a los medios independientes cuyos lectores constituyen un importante sector de ciudadanos.

Agregó que esa política se materializaría en breve plazo.

Las mismas palabras -y promesas- se las escuchamos a usted el 22 de octubre del a√Īo pasado en la Sala Domeyko de la Universidad de Chile, al constituirse la Asociaci√≥n de Medios Independientes. Sin embargo, han pasado los d√≠as, las semanas, los meses -y empiezan a transcurrir los a√Īos- y la situaci√≥n ha empeorado.

La publicidad del Estado contin√ļa canaliz√°ndose hacia los consorcios oligop√≥licos El Mercurio y Copesa. Miles de millones de pesos, aportados por contribuyentes de todas las corrientes pol√≠ticas y credos filos√≥ficos y religiosos, son destinados por servicios del Estado a fortalecer una prensa controlada por enemigos jurados -y probados- de la democracia, la igualdad y la justicia social.

Casi el 60 por ciento de la publicidad estatal en medios escritos se orienta a la cadena El Mercurio, propiedad de Agust√≠n Edwards Eastman, gestor del golpe militar de 1973 y hoy influyente mentor de las pol√≠ticas de seguridad p√ļblica del gobierno. El resto del presupuesto publicitario del Estado alimenta a Copesa, cuyas publicaciones constituyen el instrumental de propaganda de la UDI y de los servicios de inteligencia de las FF.AA.

Por su parte, algunos servicios p√ļblicos est√°n extremando esta injustificable pol√≠tica discriminatoria. Por ejemplo, el Instituto de Normalizaci√≥n Previsional (INP) ha establecido una verdadera asociaci√≥n comercial con El Mercurio. Permite a ese diario incluir en las liquidaciones de pago de jubilaciones y pensiones de exonerados pol√≠ticos una oferta de suscripciones con importantes descuentos, ofertas exclusivas, invitaciones para distintos eventos y cientos de beneficios que en definitiva le har√°n sentir que su suscripci√≥n se est√° pagando sola (sic). El INP, por su parte, se ofrece para descontar esas suscripciones de los cheques mensuales de jubilados y pensionados.

Es posible que otros servicios p√ļblicos que tambi√©n llegan a millones de ciudadanos sigan el mal ejemplo del INP. Esa tendencia parece demostrarse por lo ocurrido con la Universidad de Chile, que design√≥ a la Empresa El Mercurio S.A.P. como √ļnico medio de comunicaci√≥n oficial del Proceso de Admisi√≥n a las Universidades del Consejo de Rectores, despojando a la Empresa Period√≠stica La Naci√≥n de un cuantioso ingreso anual.

En el √°mbito de la educaci√≥n p√ļblica, son bien conocidos los v√≠nculos del actual ministro del ramo con el due√Īo de El Mercurio. El se√Īor Bitar fue directivo de la sedicente Fundaci√≥n Paz Ciudadana que preside Edwards. Esto parece explicar el volumen de publicidad que el Ministerio de Educaci√≥n destina a los diarios de la empresa de Edwards.

Este favoritismo publicitario se ve retribuido con abundante propaganda para el ministro Bitar en las p√°ginas de El Mercurio y otros diarios de la cadena. Los hechos, se√Īor ministro, desmienten en forma tajante las promesas del gobierno acerca de una justa distribuci√≥n de la publicidad estatal.

Es lamentable, no sólo por la discriminación que afecta al pluralismo informativo, sino también porque muestra una insensibilidad a prueba de todo argumento democrático de parte de un gobierno que dice querer robustecer la raquítica democracia que la Concertación heredó de la dictadura.

Es un deber de los medios independientes denunciar esta alianza del gobierno con El Mercurio y Copesa, porque est√° contribuyendo a instaurar en nuestro pa√≠s una forma de pensamiento √ļnico reaccionario y antinacional. Guardar silencio podr√≠a confundirse con una actitud mendicante, ingenua o c√≥mplice, y en ninguna de esas categor√≠as se encuentra Punto Final.

Sin otro particular lo saluda atentamente,

Manuel Cabieses Donoso

(Publicada en Punto Final N¬ļ 566 del 30 de abril de 2004 www.puntofinal.cl).

 

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