Mar 11 2016
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Pol铆ticaSociedad

Chile: Una reforma laboral insustancial y deforme

 

La reforma del sistema de relaciones laborales, cuya aprobaci贸n se aplaz贸 para marzo en el Senado -en segundo tr谩mite constitucional-, se convierte cada vez m谩s en un engendro jur铆dico insustancial, que con certeza recibir谩 el rechazo de los trabajadores organizados, lo mismo que del empresariado. Ello ser谩 consecuencia de los desprop贸sitos que se acumularon en torno a ella desde su gestaci贸n. Y que obedecen a una l贸gica absurda: intentar una reforma de los derechos colectivos establecidos en el C贸digo del Trabajo, que siendo m谩s consistentes con lo vigente en los pa铆ses de la OCDE, pudiese contar con la aprobaci贸n de los due帽os del capital.

Convertida en 鈥渃uarta pata de la mesa鈥 de reformas que se articularon en el programa del gobierno, su inclusi贸n a 煤ltima hora al menos en el discurso -que siempre plante贸 tres 鈥渞eformas estructurales鈥 (tributaria, educacional y constitucional)- parece haber sido un gui帽o para afirmar al polo 鈥減rogresista鈥 de la Nueva Mayor铆a.

Es poco probable que en ese primer momento se haya consultado con los grandes grupos econ贸micos su disponibilidad respecto de esta reforma laboral, como se hizo con respecto a las reformas tributaria, educacional e incluso constitucional. Todo indica que simplemente se asumi贸 que se podr铆a conseguir su acuerdo con una reforma enmarcada en los par谩metros de lo que se entiende por 鈥渕odernizaci贸n del sistema de relaciones laborales鈥, en el seno de la OCDE y de la OIT.

Luego de partir con gruesos anuncios promisorios sobre los contenidos que el proyecto tendr铆a (titularidad sindical, fin de los reemplazantes en la huelga, fortalecimiento de la negociaci贸n colectiva), el gobierno dio a conocer sus t茅rminos concretos en v铆speras del fin de a帽o 2014, cuando -producto de las presiones empresariales- estuvo por incumplir el plazo que 茅l mismo se fijara de iniciar su tramitaci贸n en el segundo semestre de 2014.

Ya entonces se pudo apreciar que era m谩s el ruido que las nueces. Los t茅rminos del proyecto no significaban un cambio radical del sistema de relaciones laborales implantado desde la dictadura y que ha permanecido inc贸lume desde 1979 -cuando se instal贸 v铆a 鈥淧lan Laboral鈥 dise帽ado por Jos茅 Pi帽era- hasta la fecha.

Se propon铆a una titularidad sindical que no cierra el paso al paralelismo y a la consecuente fragmentaci贸n y dispersi贸n de los trabajadores. Los trabajadores organizados podr谩n continuar divididos en m谩s de un sindicato por empresa e incluso por establecimiento, y persistir谩 en ausencia de ellos el espacio para grupos negociadores de car谩cter circunstancial.

Se reglamentaba la negociaci贸n colectiva en t茅rminos que la mantienen encajonada en la empresa, reforzando las instancias de mediaci贸n con un intervencionismo estatal excesivo en el af谩n de evitar a toda costa el conflicto.ch reforma laboral

Se desechaba la negociaci贸n supra-empresa, que resulta imprescindible para poder incorporar a este derecho a m谩s del 40% de los trabajadores asalariados que se desempe帽an en micro y peque帽as empresas; al mismo tiempo que habilitar铆a a nivel de los聽holdingsy grupos econ贸micos, la articulaci贸n organizada de los trabajadores que hacen parte de una misma unidad econ贸mica, o que dependen de un mismo empleador, acercando as铆 la posibilidad de hacer efectivos derechos y beneficios laborales m铆nimos en la micro y peque帽a empresa, como tambi茅n entrar a disputar m谩s efectivamente el excedente en las grandes empresas.

Se manten铆a un listado de empresas sin derecho efectivo a huelga, por ser supuestamente de car谩cter estrat茅gico, en circunstancias que la amplia mayor铆a de ellas no tienen dentro de su personal de planta a quienes garantizan efectivamente la continuidad de los servicios p煤blicos que brindan, ya que estas labores est谩n externalizadas a empresas contratistas.

Se eliminaban los reemplazantes 鈥渆xternos鈥 en huelga, pero no se considera como tales a quienes hayan sido contratados con antelaci贸n inmediata a los procesos de negociaci贸n. Se estipulaba adem谩s la obligaci贸n de los trabajadores de preservar la prestaci贸n de 鈥渟ervicios m铆nimos鈥 durante la huelga.

So pretexto de ampliar las materias de negociaci贸n colectiva, se abr铆an las puertas a pactos de adaptabilidad, que son acuerdos de flexibilizaci贸n de la jornada laboral por debajo de los l铆mites que establece el C贸digo del Trabajo. Jornadas excepcionales de trabajo, bancos de horas extras y alteraciones del descanso o del feriado legal, podr铆an acordarse a cambio de compensaciones monetarias. Hay que tomar en cuenta lo que esto significa en un pa铆s donde la experiencia de trabajar es experimentada como una verdadera pesadilla, al mismo tiempo que se tiene uno de los promedios anuales de jornada de trabajo m谩s extensos del mundo.

Proyecto rechazado por trabajadores y empresarios

Apenas se conoci贸, el proyecto suscit贸 la cr铆tica de los expertos en materia laboral y del mundo acad茅mico, al mismo tiempo que el rechazo de la amplia mayor铆a de las organizaciones sindicales de segundo y tercer nivel (federaciones, confederaciones y centrales). La propia CUT tom贸 distancia cr铆tica del proyecto y prepar贸 un conjunto de observaciones e indicaciones que en su momento hizo llegar a la C谩mara de Diputados. Los avances que el proyecto tra铆a a favor de los trabajadores eran muy puntuales y las restricciones y compensaciones a favor del empresariado, potencialmente muy lesivas.

ch marcha cutQuiz谩s no tan paradojalmente, el mismo rechazo rotundo, aunque por motivos claramente contrarios, encontr贸 el proyecto en la mayor铆a de las c煤pulas empresariales. A su juicio, nada podr铆a ser m谩s inoportuno para el pa铆s que una reforma laboral centrada en fortalecer los derechos colectivos del trabajo. Ello s贸lo podr铆a torpedear el crecimiento, el empleo y la productividad, en los marcos de la econom铆a neoliberal instalada en Chile.

En esas circunstancias, la C谩mara de Diputados, a mediados de 2015, aprob贸 la reforma introduciendo los cambios que se hac铆an m谩s ostensiblemente necesarios para que pudiese ser presentada como un avance parcial, al menos, en el restablecimiento de derechos colectivos de los trabajadores. El 17 de junio luego de tres sesiones dedicadas exclusivamente al debate del mismo, la C谩mara de Diputados aprob贸 el proyecto por 67 votos a favor, 42 en contra y una abstenci贸n. Gabriel Boric vot贸 en contra y Giorgio Jackson se abstuvo.

En tales condiciones, pas贸 a su tramitaci贸n en el Senado. Fue entonces que las presiones del gran capital arreciaron y se extendieron contra todo proceso de reformas al modelo econ贸mico y pol铆tico instaurado en dictadura y consolidado en los pasados 25 a帽os. Por moderadas que fuesen. Entre julio y septiembre 2015, el gobierno acus贸 el viraje de las elites del poder y del dinero, que aprovechaban el entorno recesivo mundial que se iba instalando para chantajear con una mayor paralizaci贸n de sus inversiones y anunci贸 una moderaci贸n y gradualizaci贸n de sus objetivos: el 鈥渞ealismo sin renuncia鈥.

De all铆 en adelante, el alineamiento de la directiva del PDC con la postura de sus sectores m谩s conservadores y pro-empresariales fue decisivo para empantanar la aprobaci贸n de la reforma y llevarla a t茅rminos cada vez menos favorables a los trabajadores. Un equipo integrado por Ren茅 Cort谩zar, Marcelo Albornoz y Zarko Luksic se encarg贸 de elaborar expresamente una minuta para estos efectos. El 茅xito de sus gestiones alcanz贸 para que el gobierno introdujera un conjunto de nuevas indicaciones al proyecto mientras se debat铆a en el Senado, pretendiendo satisfacer a estos sectores y lograr as铆 su aprobaci贸n antes de fines de enero. Ni as铆 lo lograron. La postura irreductible de los senadores pro-empresariales para limitar el derecho a huelga y hacer m谩s compleja y restringida la negociaci贸n colectiva y la sindicalizaci贸n en la mediana y peque帽a empresa, aplaz贸 la eventual aprobaci贸n para marzo.

Abortar el engendro

Al congreso de la CUT reunido en enero 2016 no le qued贸 m谩s alternativa que llamar a un paro nacional para el 22 de marzo de este a帽o. Para muchos trabajadores y organizaciones sindicales es un llamado a movilizarse que ser谩 demasiado tard铆o. Y que no lograr谩 excusar la responsabilidad de la mayor central sindical en haber esperanzado a sus bases en una reforma que todo indica no ser谩 un avance, sino un retroceso.

Desde la perspectiva de los trabajadores, sin duda, el mayor logro del proceso fue la provocaci贸n de un debate que se ha extendido entre directivas sindicales y contadas asambleas de base. El grueso de los trabajadores sindicalizados carece de un conocimiento detallado de lo que se est谩 por aprobar, inmersos como est谩n en una aguda despolitizaci贸n que s贸lo se est谩 revirtiendo en algunos sectores en los que ha venido emergiendo un nuevo liderazgo con mayor visi贸n pol铆tica.

Una importante articulaci贸n de estos sectores del sindicalismo se expres贸 en la Coordinaci贸n de Trabajadores por una Mejor Reforma Laboral. Lo mismo que el Comit茅 de Iniciativa por la Unidad Sindical (Cius), estos sectores tendr谩n su prueba de fuego este a帽o, cuando la crisis se extienda, repunte el desempleo y las presiones por contener los costos y preservar los m谩rgenes de ganancia apunten contra el empleo y los salarios. S贸lo la movilizaci贸n m谩s amplia de los trabajadores permitir谩 abortar este engendro de reforma laboral, que no cambia sino que perfecciona una herencia de la dictadura

*Publicado en 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 846, 4 de marzo 2016.

 

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