Abr 1 2017
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Opini贸n

Chile y Bolivia, cr贸nica de un mar de injusticias

La reciente detenci贸n ilegal por parte de Chile de nueve bolivianos (siete miembros de la aduana y dos de las fuerzas armadas), mientras se encontraban combatiendo el contrabando ilegal que, proveniente de Chile, asola la frontera boliviana, ha colocado en el punto de mira el diferendo hist贸rico y la disputa geopol铆tica entre estas dos naciones vecinas.

La rep煤blica de Bol铆var (en honor a su primer presidente, el Libertador) nace en 1825 con 400 kil贸metros de costa; cuatro puertos: Antofagasta, Cobija, Tocopilla y Mejillones, y dos poblaciones interiores: Calama y Antofagasta. Incluso, las constituciones chilenas de 1822, 1823, 1828 y 1833 afirmaban que su l铆mite por el norte era el desierto de Atacama.

Pero el voraz apetito de las 茅lites nacionales, cipayas del capital trasnacional, por los recursos naturales de una costa boliviana rica en guano, salitre, b贸rax, cobre y plata, impuls贸 una invasi贸n en 1879 para arrebatarle (con la cobard铆a de ni siquiera mediar una declaraci贸n de guerra previa) 120 mil kil贸metros cuadrados de territorio. Ya en 1900 lo dej贸 escrito Abraham Konig, ministro plenipotenciario de Chile en La Paz: Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de 茅l con el mismo t铆tulo que Alemania anex贸 al imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo t铆tulo con que Estados Unidos de Am茅rica del Norte ha tomado Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones. Que el litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sab铆amos. Lo guardamos porque vale, que si no lo valiera, no habr铆a inter茅s en su conservaci贸n.

Despu茅s de la ocupaci贸n militar, Chile oblig贸 a Bolivia en 1904 a firmar un tratado que reconociera su soberan铆a sobre el territorio conquistado por la fuerza. Sin embargo, fueron incontables las ocasiones durante los siguientes 100 a帽os en las que Santiago propuso a La Paz una salida al mar con soberan铆a. En 1979 la propia Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), durante su novena asamblea general, aprob贸 una resoluci贸n calificando la demanda mar铆tima de Bolivia de asunto de inter茅s hemisf茅rico, recomendando a los dos pa铆ses que inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexi贸n territorial libre y soberana con el oc茅ano Pac铆fico. Asimismo, en 1980 y 1981 se aprobaron resoluciones (con el voto favorable de Chile) que instaban al di谩logo con el fin de dar a Bolivia un acceso al mar con soberan铆a.

Es de destacar tambi茅n la resoluci贸n de la decimotercera asamblea de la OEA de 1983, en la que mediante consenso y de nuevo el voto favorable de Chile se conminaba a los dos pa铆ses a comenzar un proceso de acercamiento y reforzamiento de la amistad de los pueblos boliviano y chileno, orientado a una normalizaci贸n de sus relaciones tendente a superar las dificultades que los separan, incluyendo, en especial, una f贸rmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al oc茅ano Pac铆fico sobre las bases que consulten las rec铆procas conveniencias y los derechos e intereses de las partes involucradas.

Debido a esos antecedentes hist贸ricos Bolivia demand贸 a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, esperando que, dados los antecedentes hist贸ricos en los que Chile ha ofrecido una salida al mar con soberan铆a, la Corte determine la obligaci贸n de Chile de negociar esa salida soberana al Pac铆fico.

Resultado de imagen para mar p谩ra boliviaY como la casualidad no existe y s铆 la causalidad, horas antes de que Bolivia presentara la r茅plica a la memoria chilena en la Corte Internacional se detuvo a nueve bolivianos con la intenci贸n de hacer un ruido que tapara lo que iba a suceder en La Haya. Pero los pueblos tienen memoria y hacen m谩s vigentes que nunca las palabras del primer y 煤ltimo presidente socialista que tuvo Chile: Ha llegado la hora de la gran reparaci贸n de una injusticia. Chile tiene una centenaria deuda y estamos dispuestos a emprender una soluci贸n hist贸rica. Bolivia retornar谩 soberana a las costas del Pac铆fico. No le pedimos nada al sufrido pueblo trabajador boliviano, queremos solamente reparar el despojo cruel del que ha sido v铆ctima. Los escritores y todos los hombres y mujeres de buena voluntad deben venir a Chile y explicar sus anhelos, discutir, crear las condiciones objetivas y subjetivas en el pueblo chileno para poder llegar al feliz entendimiento.

Son esos pueblos, que buscan la integraci贸n y no la privatizaci贸n de un mar en manos de siete familias, los que reclaman hoy la libertad de nueve compatriotas bolivianos, pero sobre todo latinoamericanos. Porque la demanda de mar para Bolivia es un derecho hist贸rico, pero sobre todo una necesidad para la integraci贸n nuestroamericana.

* Polit贸logo vasco especialista en Am茅rica Latina

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