Ago 4 2007
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Economía

China. – LA CORAZA DORADA EN AMÉRICA LATINA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A principios del siglo XIX Napoleón reflexionó sobre lo que podría suceder en el mundo el día en que China, el gigante dormido, despertase; desde entonces han pasado dos siglos y China efectivamente despertó. Un despertar que no parece gustar a nadie. Desde luego no fue aplaudido por la URSS cuando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas era un poder mundial, ni sabe muy bien qué hacer frente a su vigilia la dirección política del país que osó embelesarse con el unicato del poder mundial cuando la fiesta del “nuevo milenio”.

De hecho en términos simbólicos y materiales los misiles estadounidenses apuntan sobre la Gran Muralla: es el enemigo a vencer, ya que no pudo –o no quiso– impedir se pusiera de pie. Irán. Siria, Cuba, Corea, en fin, son percibidos como amenazas, cierto, pero el enemigo final es la República Popular China, en definitiva el respaldo y apoyo de aquellos.

Hacia 2020 –según algunos analistas la fecha tope para que EEUU detenga –intente detener– su marcha hacia la dominación mundial– la población económicamente activa de la RPCh –entre los 15 y 64 años– no bajará de mil millones de personas; una masa laboral entrenada, eficiente y disciplinada. Para entonces la Unión Europea dispondrá de algo menos de 300 millones de trabajadores y el enigma lo pone Estados Unidos: ¿habrá resuelto para entonces los problemas de sobrepeso, la mórbida gordura de su población?

Y no sólo el asunto de las grasitudes agrede al país de América del Norte. Está el creciente divorcio entre los sectores que optan por la civilización y aquellos que se aferran a la barbarie, divorcio que comienza a verse con claridad, por ejemplo, en el campo de la educación superior, donde ha comenzado, lenta, a veces calladamente, la temporada de caza a los académicos progresistas, estadounidenses y extranjeros, una de cuyas últimas víctimas es el profesor Ward Churchill de la Universidad de Colorado, expulsado de su cátedra tras una brillante carrera por el supuesto uso indebido de documentos académicos.

Para la década 2021/2030 China llagará a sumar no menos de 1.450 millones de habitantes, el 50% en reductos urbanos –en la actualidad es el 37%–. Puede suponerse la demanda de bienes y servicios que ha comenzado a explotar. Si no hay un cataclismo planetario o una guerra suicida, para 2020 China habrá cuadruplicado su producto bruto respecto del obtenido en 2000.

Hoy unos 220 millones de chinos se comunican con teléfonos móviles y alrededor de 65 millones acceden a internet. Según algunos estudios la renta per cápita crece a un ritmo de entre 5.5 y 6% anual, algo menor que la del capital y en dos años más habrá unas 150 millones de personas de alto poder adquisitivo. En la actualidad China es el destino manifiesto y soñado del capital internacional que busca dónde invertir con buenos beneficios. En cierto modo la RPCh es ya la piedra base del molino que muele la economía mundial. Ésta es su coraza, dorada, no por una frase poética –aunque de dudosa poesía– sino porque dorado es el tono conque se visualiza el dinero.

La moderna expansión mundial de la RPCh se inició en vida de Mao Zedong de la mano de los procesos de descolonización africanos y con un fuerte contenido político; con el siglo XXI completa esa fase, dejando de lado lo político, en América Latina: comercio, convenios de intercambio tecno-científicos, cooperación industrial, finanzas. No es broma que las efigies plásticas de la virgencita Guadalupe en México sean “made in China”, que una de cada tres camisas de hombre que se venden en la Argentina sean “made in China”. Y ahora vienen los automóviles y otros vehículos utilitarios.

Desde que en 2001 China ocupó su lugar en la Organización Mundial del Comercio (OMC) prácticamente duplicó la producción de bienes industriales …y siguió creciendo: un 10.7% en 2006 y no se prevé un paso más lento este año de 2007. Es en la actualidad la cuarta economía de la Tierra, detrás de EEUU, Japón y Alemania, países por otra parte que representan el 50.4% de toda la economía del mundo, y todo apunta a que durante 2008 deje atrás a la locomotora europea del mismo modo como en 2005 lo hizo con la del Reino Unido. La celebración de los juegos olímpicos en 2008 será un buen estímulo al mercado interno.

En la historia contemporánea no se conoce –con la excepción de Cuba en términos humanitarios– ningún caso en que un Estado actúe en el plano internacional por mera solidaridad, con excepción de la ayuda que se brinda luego de un desastre natural. China requiere de América Latina materias primas y productos alimenticios que respalden su crecimiento. A cambio ofrece mercancías manufacturadas: vestuario, calzado, maquinaria que hundirán la producción local.

Soja y acero del Brasil, ¿por qué no etanol mañana?; lana, aceite de soja, porotos de la Argentina; es el principal comprador de cobre chileno, además importa harina de pescado y celulosa de Chile; equipos médicos, tabaco, vacunas de Cuba; petróleo e investigación petrolera en Venezuela, China ha invertido unos 700 millones de dólares en este país para desarrollar emprendimientos conjuntos.

A partir de 2004 el comercio con China impulsa poderosamente la recuperación económica argentina, la RPCh es el principal mercado para muchos productos brasileños, Cuba confía en hacer más sólidos los intercambios con ella.

Mientras los índices del comercio entre América Latina crecen exponencialmente –por ejemplo las exportaciones de acero del Brasil subieron un 500% en la última década, Chile firmó con la RPCh otro TLC, Venezuela se apresta a fabricar celulares en una empresa conjunta– cabe pensar si los gobiernos de esta parte del mundo no ponen su mejor esfuerzo para salir de la dependencia europeo-estadounidense y atarse a China.

América Latina repite el esquema de exportar materias primas y alimento. China asume el rol de EEUU como proveedora de productos industriales. Los términos del intercambio comienzan a ser negativos. Mientras alrededor del 83% de las exportaciones latinoamericanas a China son materias primas, el 89% de las importaciones son de manufacturas. Con el agravante de que la RPCh “invade” el mercado estadounidense con productos que solían ser adquiridos en el área; esto es particularmente notorio en el caso de la industria textil mexicana y las maquilas centroamericanas.

China representa la última oportunidad de aprendizaje de América Latina para viajar en el tren de la economía mundial como algo más que vendedor de café o refrescos. El asunto estriba en si los gobiernos locales están dispuestos a asimilar sus lecciones o se limitarán a limpiar los vagones.

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