Mar 24 2021
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EconomíaPolítica

China versus Estados Unidos, la colisión que viene

A lo largo de su historia, el régimen capitalista muestra una gran disparidad en materias de crecimiento. Por lo mismo, suele darse un periodo histórico en el cual tal o cual país funciona como líder o potencia hegemónica. Para luego avanzar a otro período en que es otra la potencia dominante. Por ejemplo, se habla de Holanda, de Inglaterra, de Francia, de Estados Unidos, etc. Cuando finaliza la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convierte en la gran superpotencia, abrumadoramente superior en lo económico y lo militar.

En el cuarto de siglo que le siguió, Europa y Japón parecen darle alcance. Pero luego, con el ascenso del neoliberalismo, los ritmos de crecimiento tienden a acompasarse. Y el deterioro de EU respecto a Japón y Alemania, pareciera detenerse. Por lo menos no agudizarse. Pero al iniciarse el siglo XXI (o antes) aparece un nuevo desafío: el de China.

Este país viene desde muy abajo y de un período en que bajo la dirección de Mao-Tse-Tung, buscó avanzar al socialismo. Proyecto que es cancelado y que ha dado lugar al despliegue de una vía capitalista en que el país crece a ritmos desaforados. Y de hecho empieza a desafiar a la que todavía es la gran superpotencia: Estados Unidos. Pareciera que este país sigue siendo la primera potencia mundial. Pero pudiera ser que China lo esté alcanzando y hasta superando. Para el caso, conviene recordar algunos datos básicos.[2]

En términos del Producto por habitante, usando tipos de cambio de paridad, el FMI, estima que en el 2015 el PIB per cápita de EU llegaba a los $U.S. 52.704 y el de China a $U.S. 13.572. O sea, China se situaba en un 26% del nivel de EU. Y como el diferencial de tasas de crecimiento es muy diferente, el desnivel se va reduciendo más y más.[3]

De hecho, en términos globales, el PIB total de China ya supera al de Estados Unidos. En el 2015, EU explicaba un 15,8% del PIB mundial y China un 17,1%.

En cuanto al PIB industrial, si hacemos igual a 100 el PIB de EU tenemos que en el año 2014 el de China era igual a 125, a precios constantes del año 2000. A precios corrientes en el mismo año 2014, tenemos que EU = 100 y China = 130. La superioridad china, en consecuencia, es evidente.

¿Qué pasa con la productividad del trabajo en el sector manufacturero?[4] Entre 1992 y 2018, la tasa media anual de crecimiento fue:

Mundo……………………………… 2,3% anual.

Países desarrollados…………  3,0% anual.

China ……………………………….  9,5% anual.

Debe también remarcarse: el desarrollo industrial de China no se concentra en los sectores de baja tecnología. Entre 2005 y 2017, datos básicos se muestran en el cuadro I.

Cuadro I: Participación de China en la producción manufacturera mundial según niveles tecnológicos.

Segmentos tecnológicos según niveles de complejidad.

 

 

2005

 

2017

 Baja, complejidad.         7,4 %      20,2 %
Media-baja,complejidad. 8,6 %      23,7%
 Alta y media-alta, complejidad.        7,0 %      21,1 %

Fuente: UNIDO, “Industrial Development Report 2020.

Se observa que en todos los niveles tecnológicos la participación de China se eleva y tiende a triplicarse en los sólo 12 años que van desde el 2005 al 2017. Y se debe subrayar que esto también ocurre en las ramas con mayor complejidad tecnológica.

¿Qué sucede con las exportaciones?

Examinemos rápidamente la dinámica de esta crucial variable. Midiendo en dólares corrientes, para 1970 tenemos que EU explicaba un 15,7% del total mundial y China un pequeño 0,6%. En el 2003, la porción de EU había descendido a un 11,1% y la de China subido a un 4,9%. Luego, en el 2015, la parte de EU experimentó un leve descenso: llegó a un 10,8%. Entretanto, la cuota de China saltó hasta un 11,6%.

El avance científico-técnico resulta también crucial en la lucha por la supremacía económica y política. Y se puede esperar que en este campo el atraso relativo de China sea mayor. No obstante, en los últimos años ya se observan cifras muy respetables y congruentes con las mostradas en el Cuadro I. Consideramos el gasto en I&D asociado a la industria manufacturera (A) y la llamada “intensidad en I&D”, que se entiende como gastos en I&D aplicados en el sector sobre el Valor Agregado del sector (B). Para países seleccionados en el 2011, se tiene:

Cuadro II: Gastos en Investigación y desarrollo asociados al sector manufacturero, 2011.

País Gastos en I&D (billones $U.S.  (*) Intensidad I&D  (B)
Estados Unidos            201,36             10,56  %
Alemania              55,77               7,93  %
Japón            100,36             12,35  %
China            162,47               3,78  %

(*) Tipos de cambio de paridad. Fuente: UNIDO, “Industrial DevelopmentReport 2016; pág. 89. N. York, 2016.

Según se puede observar, los gastos absolutos de China ya alcanzan un monto considerable: sólo son superados por EU. En cuanto a la intensidad, todavía está muy por debajo de la vigente en Japón, EU y Alemania. O sea, en este indicador China tiene todavía un amplio campo para su expansión tecnológica. Baste pensar que si China llega a una intensidad en I&D igual a un 8,0% (es decir, semejante a la que ahora maneja Alemania), su gasto absoluto se iría a los 325 millardos (miles de millones) de dólares, cifra que superaría ampliamente a la de Estados Unidos. Y se debe subrayar: en el plano científico y tecnológico lo que cuenta son las cifras absolutas del gasto.

En este muy breve recuento, también podemos dar un vistazo al poderío militar. Para ello, consideramos las cifras del gasto militar de China, de Estados Unidos y total mundial. Entre el 2001 y el 2014, el gasto militar mundial sube un 85% (al 4,8% anual). El gasto de Estados Unidos se eleva en un 45,9% (2,9% anual) y el de China sube un 283% (10,9% anual). La dinámica del gasto militar es tremendamente desigual (en favor de China) aunque ésta, todavía está, en términos absolutos, muy por debajo de Estados Unidos.

En el 2001 los gastos chinos equivalían al 12% de los estadounidenses, en el 2007 al 16% y en el 2014 a un 33%.  Las últimas cifras disponibles señalan (no estrictamente comparables), que en el 2019 el gasto militar chino alcanzaba a un 37,1% del que realizaba Estados Unidos. Además, en materia de gastos en armamento nuclear, China ya se posicionaba en un segundo lugar mundial, después de EU.[5]

Cuadro III: Gastos Militares, China y EU, 2001 al 2014, dólares constantes de 2014. (**).

Países        2001

        2007

      2014 Indice (*)
1) Total mundial  946891,50 1548707,87  1752621,76  185,1
2) EEUU  418135,44   635921,05    609914,00  145,9
3) China    52179,22   103715,57    199651,44   382,6
4) EEUU + China  470314,65   739636,62    809565,44   172,1
5)  =  2 / 4              0,89              0,86              0,75
6)  =  3 / 4              0,11              0,14              0,25

(*) 2014 sobre 2001. (**) Millones de dólares. Fuente: SIPRI, base de datos (3/03/2017).

En el plano global hay que considerar la muy posible alianza económica de China con Vietnam e inclusive con Corea del Sur (esto con dificultades mayores), un bloque que sería formidable. También podría agregarse Rusia, la que le proporcionaría al bloque un poderío militar incontrarrestable. Y si a él se le pudiera agregar Japón (algo bastante menos probable), el desplazamiento geográfico del centro del poder mundial sería inevitable.[6] En realidad, lo que se perfila a futuro, es una zona, la del sudeste asiático, que muestra un capitalismo industrializador y desarrollista, del todo alejado de las miserias neoliberales y que ya empieza a constituirse en el nuevo centro de la economía mundial.

En lo indicado se observa una situación que, en términos históricos, no es nueva: la potencia dominante conserva un poder militar superior, pero va perdiendo terreno en el plano económico. Al cabo, si esta tendencia se mantiene, se debe producir una muy fuerte disociación entre los poderes económicos y los militares. Entretanto, en la potencia emergente, el poder económico crece y va, hasta cierto momento, muy por encima del poder militar. Al cabo, el poder militar debería alcanzar al económico, siendo éste, muy probablemente, el momento del desplazamiento de la vieja potencia hegemónica por la nueva.

En el caso, que nos preocupa, si las tendencias se mantienen, la mutación pudiera darse en unos 15 o 20 años más, hacia el 2040 o, en un proceso más lento, hacia el 2050. En el ínterin, el gran riesgo es una reacción militar de EU, que como potencia  decadente, se verá tentado a dar desesperados zarpazos bélicos. Ya por estos días (marzo 2021), el nuevo presidente Biden hace declaraciones de fuerte carácter belicista.

También es necesario cuidarse de extrapolaciones ingenuas. Los problemas internos de China hasta ahora no resultan muy visibles, pero no son menores. El régimen de explotación de la fuerza de trabajo obrera y campesina, a partir de la reversión al capitalismo (empujada por Teng-Siao-Ping et al), ha sido fuerte. Algunos analistas han llegado a hablar de una especie de “dictadura” en contra de los trabajadores del campo y la ciudad y que esta situación debería dar lugar, más tarde o más temprano, a inquietudes, reclamos y protestas.

Después de todo, alguna memoria debe quedar de los tiempos revolucionarios, de la larga marcha y de la revolución cultural. Tampoco se debe olvidar: a) aunque la distribución sea regresiva, el crecimiento absoluto de los niveles de vida ha sido bastante elevado, sobremanera en los últimos años. Lo cual suaviza todo posible conflicto; b) con buen olfato, el liderazgo chino en los últimos años ha alterado la ruta del desarrollo empezando a darle más peso al mercado interno y buscando una distribución menos regresiva. En suma, si bien no se puede augurar un camino terso, una insurgencia al estilo Mao parece –por ahora- bastante remota.

La revisión, aunque somera, basta para comprobar lo que ya muchos saben: China ha empezado a alcanzar e incluso superar, al poderío económico de Estados Unidos. Fenómeno que en los próximos años se debería acentuar. Y que, muy probablemente, debería dar lugar a colisiones de orden mayor.

Para el caso, valga recordar un texto clásico: “el capital financiero y los trusts (…) acentúan la diferencia entre el ritmo de crecimiento de los distintos elementos de la economía mundial. Y si la correlación de fuerzas ha cambiado, ¿cómo pueden resolverse las contradicciones, bajo el capitalismo, si no es por la fuerza?”. También podemos leer: “en el terreno del capitalismo, ¿qué otro medio puede haber que no fuera la guerra, para eliminar la desproporción existente entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la acumulación de capital, por una parte, y el reparto de las colonias y de las esferas de influencia del capital financiero, por otra?”[7]

En el caso que nos debe preocupar, es claro que la política china ha sido extremadamente prudente en el plano político-militar. Y no cabe esperar que cambie en la próxima década o algo más. El tiempo, bien lo saben los dirigentes chinos, trabaja en favor de ellos. Pero no es éste el caso de EU: el tiempo y el continuismo político, lo hundirá más y más. Más aun, luego del gran fraude electoral en favor de Biden, se podría esperar, de Biden y de su vicepresidenta (que parece ser más “halcón” que la misma Hillary Clinton) y sobremanera del llamado “Deep state”, una agresión hasta desesperada.

El recurso a la guerra ciertamente no es nuevo (¿acaso no es la continuación de la política por otros medios?) y se sabe lo brutal de sus costos. Pero hay un dato nuevo: ¿qué puede suceder cuando ambos bandos son potencias nucleares? ¿Podría resistir el mundo una guerra con ataques nucleares masivos por ambos lados?  Así las cosas, ¿no se llegaría a eliminar la misma existencia humana? Podríamos también suponer o simplemente desear, que antes, esa humanidad se levantará para poner un alto a tamaño destino. Y que quizá lo hará enarbolando el lema de Rosa Luxemburgo: “socialismo o barbarie”.

Notas

[2]Hay cifras que se podrían actualizar unos pocos años (dos o tres). Sólo agregarían que las distancias se acortan o que la superioridad ya presente de China se ha acentuado.

[3] Las cifras que se manejan (salvo indicación expresa) las tomamos del Banco Mundial, de ONUDI o del FMI.

[4] Países desarrollados incluye EU. Fuente: UNIDO, “Industrial DevelopmentReport 2020.

[5]Datos de SIPRIS, Military expenditure, DataBase, 2020.

[6]Ver Sit Tsui, Erebus Wong. Lau Kin Chi y Wen Tie Jun, “One belt, one road. China´s Strategy for a New Global Financial Order”; en Monthly Review, Vol. 68, n°8, January 2017.

[7] V. I. Lenin, “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, en Obras Escogidas, Tomo 1, págs. 771 y 773. Edit. Progreso, Moscú, 1974.

*Economista chileno, radicado en México desde 1974, profesor de la Universidad Autónoma México (UAM).

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