Abr 4 2013
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EconomíaOpiniónPolítica

Chipre: Pésima lección y un negro futuro

La historia de la historia de Chipre es un excelente ejemplo de cuan inapropiada se ha convertido la cobertura mediática. Muy pocos habrán entendido lo que ha sucedido en realidad y cuáles son sus implicaciones. Dar cobertura a acontecimientos, sin tener antecedente alguno o sin ponerlos en su contexto, es una de las principales razones del porqué los medios de difusión masiva han decaído en su papel como ventanas al mundo, y que informan a los ciudadanos y por tanto los mantienen activos.
Explicar lo que ha sucedido y lo que pudiera suceder ahora requiere de un análisis basado en tres puntos de vista: cómo se origina la crisis de Chipre, cómo se comporta en el contexto del sector bancario internacional y cuáles son sus implicaciones para Europa.

Comencemos con Chipre, y más exactamente con la República de Chipre. De hecho, cuando hablamos del Chipre de la crisis bancaria nos referimos a las tres quintas partes de la isla de Chipre, a la parte griega. Las otras dos quintas partes constituyen una entidad política independiente, el Chipre turco, que es reconocida únicamente por Turquía.

Cuando los nacionalistas grecochipriotas y elementos de la junta militar griega declararon la unión de la isla con Grecia en 1974, el ejército turco invadió la parte norte de la isla para proteger a la población turca, que era una minoría sustancial. Esto trajo como resultado un serio golpe al desarrollo económico de la isla. La pérdida de tierras y de propiedades personales por parte de los grecochipriotas en las zonas ocupadas fue considerable, y con ello también perdieron Famagusta, el único puerto de aguas profundas, y el Aeropuerto Internacional de Nicosia. El producto interno bruto del sector griego decreció un tercio en el período comprendido desde 1973 hasta 1975. En la actualidad, la República de Chipre es un pequeño territorio de solamente algo más de 5.000 kilómetros cuadrados con una población de 860.000 habitantes.

Con el turismo como su principal perspectiva económica, la República de Chipre decidió convertirse en un centro financiero, haciéndolo atractivo para compañías que optaran por asentarse en la isla. Ofreció generosas tasas de 6-7 por ciento anuales sobre los depósitos, y un muy leve impuesto de 10% a las compañías foráneas (incluso por debajo del 12% de Irlanda). No había muchas otras opciones, y cuando Chipre ingresó a la UE el 1 de mayo del 2004, junto a otros nueve países, todos en Bruselas sabían que las finanzas representaban el 45% del PIB de la pequeña parte griega de la isla.

Al ser parte de la UE, Chipre resultó ser un mercado muy atractivo para inversionistas de afuera de Europa, especialmente para los rusos, quienes querían sacar dinero del inestable sistema bancario ruso; y ahora 60.000 ciudadanos rusos viven en la isla.

El sector bancario creció tanto que sus ingresos totales equivalieron a nueve veces su PIB. Tan solo en 2008, se introdujeron en Chipre 40.700 millones de dólares a través de préstamos y depósitos bancarios, ascendiendo a 161% del PIB chipriota ese año.

Pero el banco chipriota, tal como sucedió con los demás bancos después de que se eliminara la división que existía entre los bancos de depósito y los de inversión (la funesta decisión del presidente norteamericano Bill Clinton en 1999, presionado por los grupos de presión financiera), utilizó el dinero de sus depósitos para especular en inversiones que podrían dar mayores ganancias. Por tanto, invirtieron más de 4.700 millones de dólares en bonos griegos, que estaban dando un alto rendimiento. Sin embargo, esos bonos estaban basados en datos falsos proporcionados por las autoridades griegas acerca de su salud financiera. ¡Y todos en Bruselas, Bonn, París, La Haya y en cualquier otra parte, tenían conocimiento de eso!

Mientras tanto, todos los bancos se vieron involucrados en dos crisis mundiales sucesivas: la crisis hipotecaria que se originó en los Estados Unidos en el 2008, y luego la crisis de la deuda soberana de Europa (los bonos emitidos por los Estados no estaban respaldados por presupuestos nacionales saludables). Los mercados financieros entraron en pánico, y los bancos a nivel mundial estaban atorados con malas inversiones. Para hacer corta una historia que es larga y compleja, cabe recordar que más de 4 billones de dólares fueron destinados a nivel mundial para la estabilización de los bancos y para iniciativas de estímulo.

Y luego, en mayo de 2010, Grecia pidió ayuda a la UE, y seguidamente lo hicieron Irlanda en noviembre de 2010, Portugal en mayo de 2011 y España en junio del 2012. El rescate para Grecia fue de 172.600 millones de euros, mientras que 78.000 millones fueron para Portugal y 41.300 millones para España. El rescate para Chipre fue fijado en 10.000 millones de euros. Esto equivale al 0.06 por ciento del producto económico anual de Europa. Y todo el problemático sistema bancario de Chipre junto, si se incluyen los 126. 400 millones de euros en concepto de activos, sería menor que el 11º banco más grande de Alemania y el 44º banco más grande de Europa. Entonces, ¿por qué Chipre se hizo tan importante, y por qué sacudió los cimientos de Europa? ¿Y por qué sucedió todo esto después de la famosa declaración del director del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, diciendo que el BCE nunca permitiría que el euro cayese, conteniendo todas las especulaciones del mercado contra de los bonos de los países europeos?

Aquí debemos dedicar un tiempo para analizar el asunto de Chipre.

El 25 de junio del 2012, el entonces Presidente de Chipre, el comunista Dimitris Christofias, hace el primer pedido de ayuda financiera a la Eurozona.

El 29 de noviembre del 2012, se redacta el borrador del primer memorando de entendimiento sobre la ayuda financiera a Chipre, apenas perceptible por los círculos internacionales. La UE espera para actuar. ¿Por qué? Porque se acercan las elecciones en Chipre, y se espera que un gobierno conservador asuma el poder. Christofias es considerado como una figura muy cercana a los inversores rusos, y obtuvo de Rusia un préstamo de 2.500 millones de dólares, evitando pasar por Bruselas.

El 11 de enero del 2013, los jefes de gobiernos conservadores europeos, incluyendo la Canciller alemana Angela Merkel, llegan a Limassol para apoyar al líder de la oposición Nikos Anastasiades en vísperas de las elecciones generales. Anastasiades es un exitoso abogado de inversiones que cuenta con varios multimillonarios rusos en su portafolio.

El 24 de febrero, Anastasiades gana las elecciones presidenciales en segunda vuelta.

El nuevo gobierno asume el 1 de marzo y Michalis Serris, un ex ministro de finanzas y funcionario del Banco Mundial, se convierte en ministro de Finanzas. Fue también miembro del directorio del segundo banco más grande de Chipre, el Banco Popular (en la isla opera como Laiki Bank).

Entonces el 15 de marzo, Chipre obtiene un acuerdo de rescate con la Troika (Fondo Monetario Internacional, el BCE, y la UE), por el valor de 10.000 millones de euros. Pero para llegar a los 17.000 millones de euros a los que aspiraba, Chipre tiene que obtener los restantes 7.000 millones internamente. ¿De dónde? De su sector bancario, por supuesto.

El presidente chipriota quiere defender a los grandes inversionistas rusos a cualquier precio, por lo que presenta un plan para imponer un gravamen excepcional de 6.755 euros sobre los depósitos hasta de 100.000 euros, y de 9.9% para los depósitos de más de 100.000 euros. La Troika y los ministros de finanzas aceptan esta propuesta. Esto fue un gran error, ya que la UE decidió solemnemente proteger todos los depósitos de hasta 100.000 euros, garantizándolos con el apoyo del BCE y dejando no asegurados los depósitos que sobrepasasen esa cantidad.

Una gran campaña, que tuvo lugar a raíz de la filtración de un informe del servicio secreto alemán y relanzado por los medios de difusión británicos y alemanes, presenta a Chipre como un remanso de lavado de dinero ruso, y denuncia cualquier tipo de resistencia chipriota a los pedidos de la Troika como formas de protección de dinero sucio e inversiones. La verdad es que Chipre ha obtenido buenos puntajes por parte del MOKAS, el órgano oficial del Consejo de Europa que evalúa las medidas en contra del lavado de dinero, siendo considerado como uno de los pocos países que le dan total cumplimiento. Y tiene un puntaje de 408.5 en el Índice de Secreto Financiero, contrastando con los 1.879,2 de Suiza, los 669.8 de Alemania y los 616.5 del Reino Unido.

En este marco, Anastadiases se vuelve hacia a Chipre y, como todos sabemos, el parlamento chipriota rechaza este plan, que no obtiene ni un solo voto a favor. Anastadiases retoma las negociaciones y el 25 de marzo se acuerda un nuevo plan, reduciendo paulatinamente el Banco Popular de Chipre, el segundo mayor grupo bancario, transfiriendo sus activos positivos al Banco de Chipre, el más grande. Las cuentas bancarias aseguradas (hasta 100.000 euros) no serán tocadas, pero a las no aseguradas se les impondrá un gravamen, hasta alcanzar el nivel requerido para cubrir el rescate. Cerca de 4.000 millones de dólares habían salido de la isla durante las negociaciones, antes de que los bancos cerraran, y algunos estiman que los depósitos no asegurados serán gravados en hasta en 80%, y todos los accionistas (136.000 personas) y los titulares de bonos lo perderán todo; alrededor de 5.000 personas serán despedidas y las compañías extranjeras abandonarán Chipre. Se lleva a cabo un estricto control de los capitales con muchas restricciones, estrangulando la economía de la isla.

Lleguemos ahora a las principales conclusiones. Es bien sabido que Alemania estuvo entre los primeros en hacer cumplir este nuevo enfoque por una austeridad severa, donde por primera vez no sólo los titulares de bonos sino también los titulares de cuentas fueron llamados a contribuir con el plan de rescate. Pero entonces el ministro de finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, el nuevo presidente del Eurogrupo, que congrega a los ministros de finanzas de Europa, explicó en una larga entrevista que esta es un “nuevo modelo” que será utilizado para futuros rescates. Se requerirá de la participación de inversionistas bancarios, y ya no solamente los países europeos para pagar por los errores de los bancos. Por supuesto, esto provocó una ola de preocupación en los países más débiles como España e Italia, que se toparon con expresiones tranquilizantes por parte de autoridades europeas que afirmaban que “el caso de Chipre es excepcional.”

Pero entonces Klaas Knot, otro miembro holandés del BCE, dijo que los bancos de la Eurozona necesitaban limpiar sus balances mediante la reducción gradual de las operaciones deficitarias. “En primer lugar, tiene que haber transparencia sobre las pérdidas en el sector bancario. En segundo lugar, los bancos tienen que disminuir paulatinamente sus operaciones deficitarias,” afirmó Knot. Y entonces, fuentes del BCE comenzaron a admitir que esto iba a ser la base para futuros planes de rescate. El ministro de finanzas de Alemania, Wolfang Schauble, dijo: “Chipre está viviendo de un sector bancario con bajos impuestos y leyes favorables, que está totalmente sobregirado y que hace que Chipre vaya a la quiebra. Este modelo de economía y finanzas no es sostenible.” Similar postura adoptó el miembro del directorio del BCE Jorg Adsmussen (ex ministro alemán de finanzas), quien representó al BCE en las negociaciones. Por tanto, era evidente que había una agenda impulsada por Alemania y Holanda quienes, junto con Finlandia, representan los halcones fiscales del Eurogrupo. Los grandes ausentes de las negociaciones fueron los ministros de otros países.

Ahora bien, es realmente triste que tantas personalidades supuestamente brillantes no se hayan dado cuenta del mensaje que ellos estaban enviando a Europa. Básicamente decían lo siguiente:

1) Las cuentas bancarias ya no están seguras. Si en la primera negociación la Troika aceptó gravar IGUALMENTE los depósitos menores de 100.000 euros, esto significaba que nadie estaba seguro en bancos europeos en caso de una crisis. Los titulares de bonos y los accionistas invierten en un banco, y entran a formar parte de un juego financiero en el que pueden perder. Pero los titulares de cuentas bancarias acuden al banco para proteger su dinero y no para especular. Cancelar esos depósitos es una cuestión ética, especialmente cuando- sin su conocimiento – el banco especula con su dinero en el mercado y por ende se hace responsable de su desaparición. En otras palabras, los titulares de cuentas bancarias se convierten en víctimas dos veces. Como dijera le premio Nobel Paul Krugman, esto es como poner un gran letrero de neón: traiga su dinero para los bancos más seguros en los países más seguros, como Alemania o Suiza. Pero esto aumentará el desequilibrio interno entre los países de Europa del Sur y los de Europa del Norte. ¿Va esto en interés de Europa toda?

2) Para evitar la fuga de capitales, en Chipre se encuentran vigentes restricciones sobre el capital que durarán un buen tiempo. Pero el libre flujo de capitales era una idea europea muy fundamental. Ahora, esta idea ha sido socavada. Como también lo ha sido la idea de una moneda europea. Ahora existen dos euros y no uno. El euro chipriota, por ejemplo, se puede gastar libremente en Chipre solamente.

3) La destrucción de Chipre como refugio financiero es una idea comprensible. Pero, ¿qué pasa con el pueblo? El PIB descenderá en al menos 20% en el futuro inmediato. La UE tendrá que hacer otro plan de rescate, como sucedió con Grecia. Una vez más, gran parte de la población se sumirá en el sufrimiento y la miseria. ¿Adoptarán los halcones la misma actitud moral de intransigencia?

4) La imagen de la habilidad que tiene la Troika para gobernar ha recibido un serio golpe. Después del fracaso del primer acuerdo propuesto (que también imponía gravámenes a los depósitos asegurados), el triste escenario donde todos los líderes trataban de dejar caer la responsabilidad en los otros, ha socavado la legitimidad y confianza del actual liderazgo. Y ha echado más combustible a aquellos que se quejan de la opacidad y la falta de responsabilidad de la UE.

5) Este manejo de la crisis chipriota ha dejado bien claro que Alemania es quien decide sin ningún control las cuestiones europeas y actúa según sus puntos de vista, con poca capacidad para escuchar a otros. El economista jefe del Commerzbank, Jorg Kramer, ya ha sugerido “un gravamen único sobre el impuesto a la propiedad y una tasa de impuesto del 15 por ciento a los activos financieros” para salvar a Italia de una posible bancarrota. Por supuesto, esto se presenta como una no tan sutil invitación para transferir cuentas de ahorros de Italia hacia Alemania.

6) Rusia no fue involucrada ni consultada nunca, a pesar de su amplia presencia en Chipre. En Moscú, esto fue visto como una prueba más de que la Canciller alemana Angela Merkel estaba evitando que el líder ruso Vladimir Putin tuviera acceso a Europa.

Par completar esta parte sobre Chipre, dejemos claro de que si el modelo financiero no es admisible, los próximos de la lista son otros dos países europeos: Eslovenia y Malta.

El FMI dice que Eslovenia necesitará emitir 3.000 millones de euros en bonos este año. Y como los rendimientos crecieron de 4,5 a 6.4 por ciento como resultado del rescate de Chipre, ese pedido podría ser costoso. Y obsérvese que estos son rendimientos de bonos en dólares; el país está corriendo un riesgo monetario para obtener estas tasas de financiación. El país pudiera verse obligado a pedir una dolorosa ayuda en la Troika. Es también uno de los miembros más pequeños de la UE, con menos de dos millones de habitantes. Al igual que Chipre, el problema de Eslovenia reside en su sector bancario. Pero es un insustancial 200% del PIB si se compara con el 900% del PIB por el cual es responsable el sector bancario de Chipre. Uno de los bancos más grandes de Eslovenia fue uno de los únicos cuatro bancos en Europa que no pasaron las pruebas de tensión (fueron dos los bancos en Chipre en los que ahora se está imponiendo ¨cortes de pelo¨ a los titulares de grandes cuentas bancarias).

Los préstamos no productivos en los tres bancos más grandes, según el FMI, aumentaron desde una cifra por debajo del 16% en 2011 a más del 20% el año pasado. Eso quiere decir que son insolventes. La deuda es mayormente una deuda corporativa, como resultado de préstamos flexibles por parte de bancos estatales a compinches. Por tanto, en el caso de Eslovenia hay mucho menos motivos de compasión del que hubo en el caso de Chipre.

El próximo caso es el de Malta. Con una extensión territorial de poco más de 300 kilómetros cuadrados, esta nación posee pocos recursos naturales, limitados suministros de agua potable y carece de fuentes internas de energía. Hasta finales de la década de los 80 del siglo pasado, la economía de Malta dependía en gran parte del turismo, de un limitado sector manufacturero, y de su favorable posición como punto de escala para el transporte marítimo de mercancías, pero eso ha cambiado radicalmente en los últimos 25 años. El chipre manifestaciongobierno decidió desarrollar el sector financiero, y convertirlo en una alternativa viable a Dublín y Luxemburgo como una base tanto para fondos de inversión como para operadores. Aunque algunas veces se hace alusión al país como un paraíso fiscal (offshore) o como una jurisdicción de bajos impuestos, ninguno de los dos términos describe correctamente el sistema tributario de Malta. Como respuesta a una petición de la Comisión Europea para que Malta aboliera las regulaciones tributarias que pudieran alterar la competencia dentro de la UE, se introdujeron una serie de cambios en 2007 creando un régimen tributario plenamente aprobado por la UE.

Desde 1948 ha existido en Malta un completo sistema de atribución fiscal. La tasa de impuestos corporativos en Malta es de 35 por ciento; sin embargo, a la hora de repartir los beneficios, los accionistas pueden calificar para un reembolso que por lo general es equivalente a 6-7 partes del impuesto pagado, resultando en una tasa de impuesto abonado de 5 por ciento. La publicación financiera The International Banker escribió que “Malta representa un refugio seguro para la fuga de divisas de la miseria de Chipre.” Dada la crítica situación en Chipre, Malta pudiera desempeñar un importante papel para el comercio y la fuga interna de capitales de Chipre, y más aún para los rusos que han invertido en Chipre y están buscando un centro de servicios financieros internacional alternativo – Malta (a sólo dos horas de Chipre en avión) bien pudiera ser la respuesta.

Estos hechos, de conjunto con la fortaleza del sector de los servicios financieros en Malta lo convierten en el centro de servicios financieros internacional idóneo para “la fuga de divisas de la miseria en Chipre”. El sector bancario de Malta equivale ya a tres veces su PIB. Pero no queda claro cuánto dinero fue a parar a malas inversiones, y los rumores no son positivos.

Y por último le toca el turno a Luxemburgo, el país que per cápita, es el más rico del mundo. Es también un pequeño país, con un área de 2,586 kilómetros cuadrados y una población inferior a medio millón de habitantes. Es muy probable que no necesite de ningún rescate porque le va extremadamente bien, gracias a una muy cautelosa política inversionista. Pero Luxemburgo es el paradigma que Schauble de Alemania y la Troika están combatiendo. Su sector financiero equivale a 21.7 veces su PIB. Posee 3.000 millones de euros de capital extranjero, de los 20.000 millones que existen en el mundo. En el Índice de Secreto Financiero se ubica con un puntaje de 1.621,2 contrastando con los 406,5 de Chipre. Ha creado el régimen SPF (“Société de gestion de patrimoine familial”), que no paga impuestos sobre el capital, los ingresos o el IVA, y solamente está sujeto a un impuesto de suscripción anual de 0.25% que es gravado cada tres meses sobre el capital de las acciones. Las autoridades de Luxemburgo ya están alzando sus voces contra el argumento de que los refugios financieros no son sostenibles o legítimos.

Pero es evidente que nuevos planes de rescate se dibujan en el horizonte y esto nos lleva al segundo punto de esta “autopsia” de Chipre. Es imposible entender porqué nuestro sistema político está de acuerdo en infligir tanto sufrimiento a sus ciudadanos sin hacerle frente a un hecho muy simple: el sistema bancario, como sabemos, es intrínsecamente frágil, y continuará provocando una crisis tras otra.

Esto se debe a que existen dos problemas que no hemos tratado: primero, las malas inversiones de los bancos en todo el mundo. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto se oculta en los presupuestos bancarios. Algunos estimados hablan de dos billones; otros de tres billones. El FMI estima que aún hay en existencia 800.000 millones de dólares de títulos tóxicos, a pesar de todos los intentos por limpiar los presupuestos bancarios. El segundo problema es más evidente. Hasta 1999, no experimentamos este estado de crisis financiera permanente. Esto se debió a que, hasta entonces, no se permitía a los bancos de depósito usar sus fondos para la especulación. Los depósitos se mantenían en un sistema estable y el banco hacía aquello para lo que había sido creado: recibir depósitos y hacer préstamos a familias o empresas sobre la base de una cuidadosa evaluación de la calidad y la viabilidad del préstamo, con vistas a la garantía. Pero desde que Clinton eliminó la distinción con los bancos de inversión, todos los bancos se han dirigido al mercado, inventando funestos mecanismos para incrementar el rendimiento, como los derivados y muchas otras inversiones de alto riesgo. Esto ha dado lugar a una división entre las finanzas y la producción. Las finanzas han emprendido su propio camino: generar ingresos, incluso a un alto riesgo, para poder dar bonos absurdos a sus ejecutivos. En la actualidad, por cada dólar que proviene de la producción de bienes y servicios, 40 dólares se mueven en las transacciones financieras. Y por supuesto, se gana más dinero invirtiendo en los mercados financieros que prestándoselo a familias y empresas.

Los bancos se han convertido en entidades que están sujetas frecuentemente a investigaciones criminales, algo que antes nunca ocurrió. Se han convertido en un riesgo sistémico para la comunidad internacional. Se necesitarían varias páginas para poder reportar los casos en los que han sido declarados culpables de actividades criminales.

Remitámonos solamente a lo que ha estado sucediendo recientemente. En España, 92 ejecutivos financieros comparecen ante los tribunales por fraude, vinculado a 37.700 millones de euros que recibieron del dinero de los contribuyentes -más de lo que se recortó en gastos de salud y educación. En Estados Unidos, el fondo de cobertura SAC pagó una suma ascendente a 602 millones de dólares al gobierno (SEC, Comisión de Seguridad e Intercambio). En Europa, el Deutsche Bank ha reservado 600 millones de euros para costos legales, en su papel para fijar la tasa Libor (la tasa interbancaria). Este fraude le costará al sector bancario más de dos billones de dólares. Por cierto, ahora sabemos que el Deutsche Bank recibió al menos 11.800 millones de dólares por concepto de dinero para el rescate financiado por los contribuyentes estadounidenses. ¿Qué hizo con los fondos proporcionados por los contribuyentes estadounidenses? Lo invirtió en la apertura del gigantesco Hotel y Casino The Cosmopolitan de Las Vegas, por un monto total de 4.900 millones de dólares: una pobre inversión, pues la capital mundial del juego está sufriendo las consecuencias de la crisis económica de Estados Unidos.

Y la hemorragia continúa. El 1 de marzo, el gobierno de Estados Unidos le dio a AIG, la gigantesca compañía de seguros, otros 30.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes; esto, luego de los 150.000 millones de dólares entregados desde septiembre del año pasado. Pero lo más desalentador es la declaración del Fiscal General, Eric Holder, ante el Senado de que existe reticencia a la hora de emprender acciones legales contra estas compañías por miedo a desestabilizar los mercados. “Se nos hace difícil interponer una acción judicial cuando tenemos indicios de que si presentamos cargos criminales, habrá un impacto negativo en la economía nacional, incluso en la economía mundial”, señaló. “Tiene una influencia inhibidora, ejerce un impacto en nuestra capacidad para presentar resoluciones que creo serían más apropiadas”.

El subsidio y sus efectos siguen afianzados y continúan deformando el libre mercado. Y si la justicia actúa, los bancos se defienden. En Nueva York, 15 bancos luchan contra un fallo en el caso de la crisis hipotecaria de Estados Unidos, al que han sido llamados por vender miles de millones de dólares en hipotecas de alto riesgo (subprime) que se deterioraron, haciendo que los bancos y los inversionistas sufrieran grandes pérdidas. Ese fue el inicio de la crisis financiera mundial que ha dejado a millones sufriendo en todo el mundo. Ahora bien, ¿quién ha sido designado nuevo jefe de la SEC? Mary Jo White, quien se pasó toda la década pasada ejerciendo el derecho privado y defendiendo a los bancos, incluyendo al JP Morgan, el cual perdió mil millones de dólares en la Bolsa de Londres como resultado del juego más allá de lo razonable. Y en la Cámara de Representantes, la semana pasada se aprobaron siete mociones en un comité, 31 a 14, con el objetivo explícito de expandir el apoyo de los contribuyentes a los derivados.

Por el momento, es evidente que el desorden financiero se debe a la falta de liderazgo político. Nadie se atreve a meter al genio nuevamente en la botella.

Como ejemplo de lo que hemos perdido en liderazgo político, permítanme citar una parte del discurso pronunciado por el ex Canciller de Alemania Federal, Helmut Schmidt, el 4 de diciembre de 2011 en la Conferencia del Partido SPD en Berlín. En ese entonces, tenía 94 años. “De cualquier modo, los miembros de la Eurozona deberían trabajar de conjunto con vistas a introducir regulaciones radicales para el mercado financiero común en el área. Estas regulaciones deberían incluir: la separación de los bancos comerciales normales de los bancos de inversión y los bancos fantasmas; prohibir las escasas ventas de valores en una fecha futura; prohibir el comercio de los derivados, a menos que sean aprobados por el organismo supervisor oficial de la bolsa de valores; y limitar las transacciones que afectan la Eurozona y que son realizadas por las actuales agencias de tasación sin supervisión… Naturalmente, el lobby bancario globalizado movería de nuevo cielo y tierra para evitarlo. Después de todo, ha frustrado todas las regulaciones trascendentales que se han introducido hasta el momento. Además, ha urdido deliberadamente una situación en la cual su manada de traficantes ha puesto a los gobiernos europeos en el aprieto de tener que inventar constantemente nuevos ‘mecanismos de rescate’ y extenderlos por medio del ‘poder’. Es algo que han hecho al respecto. Si los europeos tienen la fuerza y el valor de introducir regulaciones radicales en el mercado financiero, tenemos la posibilidad de convertirnos en un área de estabilidad a medio plazo. Pero si fallamos en este sentido, la influencia de Europa continuará cayendo…”.

Esto nos recuerda cuán corta es la memoria. Suecia hizo esto mismo. Cuando sus bancos entraron en bancarrota, los nacionalizaron temporalmente; sus accionistas y titulares de bonos fueron eliminados, y sus juntas y directivos fueron despedidos. Entonces, los Estados los reestructuraron y los recapitalizaron antes de venderlos en el mercado, mientras las medidas recayeron en los contribuyentes, compensando así los costos de reestructuración. Islandia fue mucho más allá. Los tres bancos más importantes sumaron diez veces el PIB total del país. No hubo forma en que el gobierno pudiese enfrentar esa gran pérdida. Por eso, decidió dejar que los bancos entraran en bancarrota. Gran parte de los depósitos y de las inversiones provenían de ciudadanos británicos y holandeses. Los depósitos británicos por sí solos eran de 2.300 millones de libras. Por supuesto, el Reino Unido y Holanda le imputaron la responsabilidad al gobierno de Islandia, y exigieron un pago, usando como pretexto una ley antiterrorista mediante la cual congelarían los activos del Kaupthing Bank, el banco más grande de Islandia, que tuvieran en su sede en el Reino Unido. El gobierno de Islandia organizó entonces un referendo y de los 312.583 habitantes, 93% votó en contra y solamente 2% por ciento votó a favor de la solicitud de los británicos y holandeses. Incluso el primer ministro y el ministro de finanzas fueron llevados ante los tribunales por su incapacidad para monitorear los bancos. El Reino Unido y Holanda acudieron a los tribunales de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), la cual falló la semana pasada a favor de Islandia. Pero, ¿sabían algo de esto?

Y ahora, la última lección del enredo de Chipre. Es evidente que Europa enfrenta una seria crisis pero no era necesario inmiscuir al FMI en los asuntos europeos. El FMI está bajo influencia de Washington, que tiene la mayoría de los votos en esa institución. Incluso su directora, Catherine Lagarde, tiene muchísimo menos poder que su predecesor, el priápico Dominique Strauss Khan. El personal del FMI ha estado ejerciendo presión en Europa para lograr su cura financiera tradicional: sangrar al paciente, y lograr así su recuperación. Los países pueden ofrecer asistencia y justicia sociales si cuentan con los medios. De lo contrario, habrá una gran orgía de sangre. La interacción del FMI le ha dado legitimidad a la siniestra reverencia de la Unión Europea ante los mercados financieros, con el sufrimiento que la búsqueda macroeconómica de presupuestos equitativos ha implicado para los sectores más débiles de la población europea.

Ahora resulta evidente que Europa está entrando en una seria recesión debido a las políticas de austeridad. El resultado: no solo el auge de partidos de derecha en diferentes lugares, incluso en países que fueron ejemplo de civismo y tolerancia, como es el caso de Noruega y Holanda. En el Reino Unido, el partido antieuropeo se está convirtiendo en un eje central, y está poniendo al Primer Ministro David Cameron en una situación difícil. Por cierto, no olvidemos que el Reino Unido tiene un plan alternativo para la Unión Europea, la EFTA, que se basó en la idea de la simple creación de una zona europea de libre comercio.

La UE, por su parte, fue un proyecto político de integración europea. Cuando la UE se desempeñaba mejor que la EFTA bajo los auspicios de los EE.UU., ante la iniciativa de Holanda, se invitó al Reino Unido a unirse a la UE. Y así lo hicieron, bajo condiciones muy especiales que aún hoy hacen de Londres un receptor neto de fondos europeos. El Reino Unido siempre ha tratado de evitar el proyecto político y de limitar lo más posible a la UE a un espacio de libre comercio. Sin Londres, la UE perdería una dimensión económica, pero ciertamente el proceso político avanzaría mucho más rápido, y la UE sería más homogénea. Por otra parte, el continuo proceso de ampliación, en el que la UE eventualmente pasaría de 27 a al menos 31 países, ha creado evidentemente una realidad muy poco homogénea. Sin embargo, el proceso de globalización demuestra que existen muchísimas menos diferencias entre un portugués y un búlgaro que entre un portugués y un afgano. Pero reconocer esas raíces comunes requerirá un largo período de vida y destino comunes, y las grietas ya son una realidad… ¿Dónde está el motor de la unidad?

Mientras tanto, amplios fenómenos populistas, como el Movimiento Cinco Estrella de Beppe Grillo en Italia, también son antieuropeos. Y todos los días, gobiernos como el de Hungría desobedecen cada vez más las reglas de Europa con impunidad. En Chipre, una mayoría encabezada por el Arzobispo Christomos II, jefe de la Iglesia Ortodoxa, desea abandonar el euro. En Alemania, se ha establecido un nuevo partido, con una sólida base profesional y académica, como el partido antieuropeo. Así pues, existen muchas fuerzas centrífugas y una débil e impopular institución europea -la ECB- que, bajo la presión de Alemania, dejó que el mercado atacara Grecia, Islandia, Portugal y España, hasta que Draghi le cortó las alas a la especulación al dejar claro que no permitiría la caída del euro.

La reacción de Bruselas de buscar más responsabilidad y mayor participación ciudadana ha sido ilusoria. El Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha declarado: “en Chipre, las negociaciones carecen de transparencia y responsabilidad democrática, y fueron comunicadas muy mal”. En democracia, la comunicación es importante para la participación. Probablemente, Alemania desea eliminar situaciones peligrosas antes de acceder a crear una unión bancaria. No hay forma en que el euro pueda sobrevivir si no hay autoridades y mecanismos de control en vigor.

Pero, hasta ahora, Alemania se ha mostrado cautelosa ante dichas estructuras, que automáticamente conllevan a la socialización de la crisis y los rescates. La reacción de Alemania ante el papel central que desempeña en el rescate de Chipre ha sido el de la parte ofendida. Alemania ya ha destinado más de 220.000 millones de euros a los países en crisis y nadie se muestra agradecido, fue el comentario de un vocero de la canciller alemana. Por supuesto, existe una teoría de que, hasta las elecciones de Septiembre, Merkel no puede desempeñar un papel que no sintonice con su electorado. Los ciudadanos alemanes creen que hicieron su tarea y resistieron los sacrificios al reformar sus prácticas de asistencia social y laboral bajo la llamada Comisión Hartz, con reformas que tuvieron un costo social. Sinceramente creen que los países que mintieron, como Grecia, o en general los países de Europa meridional, tienen una pobre productividad, su estilo de vida va más allá de sus recursos, no pagan sus impuestos y ahora quieren las bien merecidas ganancias alemanas para salvarse. Esta línea divisoria moral entre la Europa Calvinista y la Europa Católica está destrozando además un tapiz muy frágil. No es fácil para todos convertirse en alemanes…

Merkel tiene una gran responsabilidad. Aunque se desempeña bien como líder de Alemania, no lo está haciendo bien como líder de Europa. Ella no informa y ahora que Francia tiene un “liderazgo silencioso”, tiene la responsabilidad objetiva de ejercer presión por una Europa fuerte. La semana pasada, Guy Verhoftstadt, ex Primer Ministro de Bélgica y líder del Grupo Liberal en el Parlamento Europeo, declaró: “la Canciller Angela Merkel no debe seguir haciendo creer a su electorado de Alemania que el euro va a sobrevivir si (los países de Europa Meridional) pagan tan altas tasas de intereses. Con tal propósito, se requiere una mutualidad parcial de las deudas existentes con vistas a permitir que los países de la periferia (nombre clave de España, Italia, Portugal y Grecia) se beneficien de menores tasas de interés. Los líderes de la Eurozona no pueden seguir con el mismo enfoque, basado en acuerdos de último minuto y con poca visión de futuro, acordados a puertas cerradas tras arduas reuniones que duran toda la noche”.

Y Merkel debe explicar además a sus ciudadanos que Europa les trae beneficios tangibles. Entre 1999 y 2011, Alemania acopió un excedente comercial acumulativo con el resto de la UE de más de un billón de euros. Esto demuestra cuánto depende Alemania de su afiliación a la UE, pues puede exportar con una moneda fija, el euro, y por tanto está en mejores condiciones que con el resto del mundo.

Merkel también le debería recordar a su electorado que no pueden existir chipreacreedores irresponsables si no existieran prestamistas irresponsables. Los bancos de Alemania fueron los que lo permitieron en Grecia. Debido en parte a regulaciones flexibles, los bancos alemanes desarrollaron contactos precarios para los países periféricos de Europa en los años anteriores a la crisis. Hasta diciembre de 2009, según el Bank for International Settlements, los bancos alemanes habían acumulado solicitudes por 704.000 millones de dólares en Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España, mucho más que el capital total de los bancos alemanes. En otras palabras, prestaron más de lo que tenían a su alcance. Cuando estos países fueron sacados del apuro por la UE, con el dinero de todos (habiendo los alemanes dado más debido a su tamaño), los bancos alemanes recuperaron sus créditos. Merkel también debería predicar que, según la Biblia, solamente aquellos libres de pecado pueden tirar piedras; pero en 2003, Alemania violó el pacto de estabilidad al sobrepasar el 3% establecido por las normas sobre el déficit, y otros fueron pacientes, el darle a Alemania hasta 2005 para cumplir sus compromisos.

No puede existir una Europa fuerte sin una Alemania fuerte. Pero para ser un líder en una unión, Alemania tiene que sacrificarse algunas veces y no esperar ganancias solamente. Cuando el ex Canciller alemán Helmut Kohl presionó por la creación del BCE y el euro, tuvo que enfrentarse a una población alemana muy escéptica que dudaba mucho abandonar el marco alemán, la mejor moneda nacional de Europa. Sin embargo, Kohl decidió que tener un director alemán en el BCE hubiese dado una señal errónea, y presionó, en contra de su electorado, para que un holandés fuese el primer director.

Merkel conoce muy bien la historia, porque ella fue descubierta por Kohl, quien la dio a conocer, hasta que ella lo destronó en un golpe maestro. Pero ellos eran políticos diferentes.

Permítanme concluir con una cita de Schmidt pronunciada en la conferencia del SPD en Berlín: “Si nosotros los alemanes nos viéramos tentados por nuestra fortaleza económica a reclamar un rol político destacado en Europa o al menos el papel del primero entre nuestros iguales, una creciente mayoría de nuestros vecinos opondría una eficaz resistencia. Volvería a salir a flote y de manera rápida la preocupación entre los Estados de la periferia de que el centro de Europa se torne muy fuerte. Las posibles consecuencias de un desarrollo tal paralizaría a la UE y Alemania caería en el aislamiento”.

Después de las elecciones de septiembre, ¿Merkel será capaz de hacer caso de esa señal? De no ser así, me temo que no habrá una construcción europea, como tampoco mucho futuro en el nuevo mundo multipolar, donde nuevos actores, algunos de ellos gigantescos, están emergiendo.

*Fundador y presidente emérito de la agencia de noticias IPS (Inter Press Service). Publisher de Other News

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