Dic 9 2012
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OpiniónPolítica

Chomsky/ Gaza, bajo ataque

Un anciano en Gaza sosten√≠a una pancarta que dec√≠a: ¬ęMe quitan mi agua, queman mis olivos, destruyen mi casa, me quitan mi empleo, roban mis tierras, encarcelan a mi padre, matan a mi madre, bombardean mi pa√≠s, nos matan de hambre, nos humillan, pero yo tengo la culpa: disparo un cohete en respuesta¬Ľ. El mensaje del anciano ofrece el contexto adecuado para el m√°s reciente episodio en el feroz castigo a Gaza.

Los cr√≠menes se remontan a 1948, cuando cientos de miles de palestinos huyeron de sus casas aterrorizados o fueron expulsados a Gaza por las conquistadoras fuerzas israel√≠es, que continuaron llevando palestinos en camiones a la frontera durante a√Īos tras el cese al fuego oficial.

El castigo adoptó nuevas formas cuando Israel conquistó Gaza en 1967. Por la reciente publicaciones académicas israelíes (principalmente La novia y la dote: Israel, Jordania y los palestinos tras la guerra de junio de 1967, de Avi Raz) nos enteramos que el objetivo del gobierno era desplazar a los refugiados hacia la península del Sinaí y, de ser posible, al resto de la población también. Las expulsiones desde Gaza fueron llevadas a cabo bajo las órdenes directas del general Yeshayahu Gavish, comandante del Comando Sur de las Fuerzas de Defensa de Israel. Las expulsiones desde Cisjordania fueron mucho más extremas e Israel recurrió a medios tortuosos para evitar el regreso de los expulsados, en violación directa de las órdenes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las razones quedaron en claro en discusiones internas inmediatamente despu√©s de la guerra. Golda Meir, posteriormente primera ministra, inform√≥ a sus colegas del Partido Laborista que Israel conservar√≠a la franja de Gaza mientras ¬ęse libre de sus √°rabes¬Ľ. El ministro de Defensa Moshe Dayan y otros estuvieron de acuerdo. El primer ministro Levi Eshkol explic√≥ que a los expulsados no se les pod√≠a permitir regresar, porque ¬ęno podemos aumentar la poblaci√≥n √°rabe en Israel¬Ľ, refiri√©ndose a los territorios reci√©n ocupados, ya considerados parte de Israel.

De acuerdo con esta concepci√≥n, todos los mapas de Israel fueron cambiados, eliminando la L√≠nea Verde (las fronteras reconocidas internacionalmente); aunque la publicaci√≥n de los mapas fue retrasada para permitir que Abba Eban, embajador israel√≠ ante la ONU, consiguiera lo que √©l llam√≥ un ¬ęestancamiento favorable¬Ľ en la Asamblea General ocultando las intenciones de Israel. Los objetivos de la expulsi√≥n quiz√° sigan vivos hoy d√≠a, y podr√≠an ser factor que contribuyera a la resistencia de Egipto a abrir la frontera al libre paso de personas y productos proscritos por el sitio israel√≠ respaldado por Estados Unidos. El actual aumento de la violencia estadounidense-israel√≠ data de enero de 2006, cuando los palestinos votaron ¬ęde la manera equivocada¬Ľ en la primera elecci√≥n libre en el mundo √°rabe. Israel y Estados Unidos reaccionaron a la vez con un duro castigo contra los facinerosos y con preparativos para un golpe militar que derrocara al gobierno electo, el procedimiento de rutina.

El castigo se intensific√≥ radicalmente en 2007, cuando el intento de golpe fue sofocado y el electo gobierno de Hamas estableci√≥ control pleno sobre Gaza. Ignorando las ofertas inmediatas de Hamas para una tregua despu√©s de la elecci√≥n de 2006, Israel lanz√≥ ataques que causaron la muerte de 660 palestinos en 2006, la mayor√≠a de los cuales eran civiles (un tercio eran menores de edad). Seg√ļn reportes de la ONU, 2 mil 879 palestinos murieron por fuego israel√≠ de abril de 2006 a julio de 2012, junto con varias docenas de israel√≠es que fallecieron por disparos desde Gaza. Una breve tregua en 2008 fue cumplida por Hamas, hasta que Israel la rompi√≥ en noviembre. Ignorando ofertas de tregua adicionales, Israel lanz√≥ la cruenta operaci√≥n Plomo fundido en diciembre.

As√≠ han seguido las cosas, mientras Estados Unidos e Israel contin√ļan rechazando los llamados de Hamas a una tregua a largo plazo y un acuerdo pol√≠tico para una soluci√≥n de dos estados en concordancia con el consenso internacional que Estados Unidos ha bloqueado desde 1976 cuando Estados Unidos vet√≥ una resoluci√≥n del Consejo de Seguridad a ese respecto, presentada por los principales estados √°rabes. Esta semana Washington dedic√≥ todos los esfuerzos posibles a bloquear una iniciativa palestina para mejorar su estatus en la ONU, pero fracas√≥ en virtual aislamiento internacional como es com√ļn. Las razones fueron reveladoras: Palestina podr√≠a acercarse al Tribunal Penal Internacional para denunciar los cr√≠menes de Israel respaldados por Estados Unidos. Un elemento de la tortura incesante de Gaza es la ¬ęzona de amortiguamiento¬Ľ de Israel dentro de Gaza, por la cual los palestinos tienen prohibido ingresar a casi la mitad de las limitadas tierras arables de Gaza. De enero de 2012 al lanzamiento del m√°s reciente ataque asesino de Israel el 14 de noviembre, la operaci√≥n Pilar de defensa, un israel√≠ muri√≥ por disparos desde Gaza, mientras 78 palestinos fallecieron por disparos israel√≠es.

La historia completa es naturalmente m√°s compleja y fea. El primer acto de la operaci√≥n Pilar de defensa fue asesinar a Ahmed Jabari. Aluf Benn, editor del peri√≥dico Haaretz, lo describe como el ¬ęsubcontratista¬Ľ y el ¬ęguardia fronterizo¬Ľ de Israel en Gaza, quien aplic√≥ una relativa calma ah√≠ durante m√°s de cinco a√Īos. El pretexto para el asesinato fue que durante estos cinco a√Īos Jabari hab√≠a estado creando una fuerza militar de Hamas, con misiles procedentes de Ir√°n. Una raz√≥n m√°s cre√≠ble fue ofrecida por el activista de la paz israel√≠ Gershon Baskin, quien hab√≠a estado involucrado en negociaciones directas con Jabari durante a√Īos, incluyendo planes para la eventual liberaci√≥n del soldado israel√≠ capturado Gilad Shalit. Baskin reporta que horas antes de que fuera asesinado, Jabari ¬ęrecibi√≥ el borrador de un acuerdo de tregua permanente con Israel, que inclu√≠a mecanismos para mantener el cese al fuego en caso de un altercado entre Israel y las facciones en la Franja de Gaza¬Ľ. En ese entonces estaba en vigor una tregua convocada por Hamas el 12 de noviembre.

Israel aparentemente aprovech√≥ la tregua, informa Reuters, dirigiendo la atenci√≥n hacia la frontera siria con la esperanza de que los l√≠deres de Hamas relajaran su guardia y fuera m√°s f√°cil el asesinato. A lo largo de estos a√Īos, Gaza ha sido mantenida en un nivel de mera supervivencia, encerrada por tierra, mar y aire. En v√≠speras del ataque m√°s reciente, la ONU report√≥ que 40 por ciento de los medicamentos esenciales y m√°s de la mitad de los art√≠culos m√©dicos primordiales estaban agotados. En noviembre, una de las primeras de una serie de fotos espantosas enviadas de Gaza mostraba a un m√©dico sosteniendo el cuerpo achicharrado de un ni√Īo asesinado. √Čsa tuvo resonancia personal. El m√©dico es director y jefe de cirug√≠a del hospital Khan Yunis, el cual yo hab√≠a visitado unas semanas antes. Al escribir sobre el viaje report√© su apasionado llamado de solicitud de medicamentos y equipo quir√ļrgico desesperadamente necesarios. √Čstos est√°n entre los cr√≠menes del sitio estadounidense-israel√≠ y de la complicidad egipcia. Las cifras de v√≠ctimas del episodio de noviembre fueron m√°s o menos promedio: m√°s de 160 palestinos muertos, incluidos muchos ni√Īos, y seis israel√≠es. Entre los fallecidos estuvieron tres periodistas. La justificaci√≥n israel√≠ oficial fue que ¬ęlos blancos son personas que tienen relevancia en la actividad terrorista¬Ľ.

Reportando la ejecuci√≥n en The New York Times, el reportero David Carr observ√≥ que ‚Äúse reduce a esto: matar a miembros de los medios noticiosos puede justificarse con una frase tan amorfa como ‚Äėrelevancia en la actividad terrorista‚Äô‚ÄĚ. La destrucci√≥n masiva se concentr√≥ en Gaza. Israel us√≥ equipo militar estadounidense avanzado y dependi√≥ del apoyo diplom√°tico de ese pa√≠s, incluidos los usuales esfuerzos de intervenci√≥n de Estados Unidos para bloquear el llamado del Consejo de Seguridad a un cese el fuego. Con cada una de esas haza√Īas, la imagen mundial de Israel se erosiona. Las fotos y videos del terror y la devastaci√≥n y el car√°cter del conflicto dejan pocas pizcas restantes de credibilidad al auto-declarado ¬ęejercito m√°s moral del mundo¬Ľ, al me nos entre las personas que tienen los ojos muy abiertos.

Los pretextos para el ataque tambi√©n fueron los usuales. Podemos dejar de lado las predecibles declaraciones de los perpetradores en Israel y Washington. Pero incluso la gente decente se pregunta qu√© deber√≠a hacer Israel cuando es atacado por una andanada de misiles. Es una pregunta justa, y hay respuestas directas. Una ser√≠a cumplir la ley internacional, que permite el uso de la fuerza sin la autorizaci√≥n del Consejo de Seguridad en exactamente un caso: en defensa propia despu√©s de informar al Consejo de Seguridad de un ataque armado, hasta que el consejo act√ļe, de acuerdo con la Carta de la ONU, art√≠culo 51. Israel est√° bien familiarizado con esa estipulaci√≥n de la carta, la cual invoc√≥ en el estallido de la guerra de junio de 1967. Pero, por supuesto, el llamado de Israel no lleg√≥ a ninguna parte cuando se estableci√≥ r√°pidamente que Tel Aviv hab√≠a lanzado el ataque.

Israel no sigui√≥ este camino en noviembre, a sabiendas de lo que se revelar√≠a en un debate en el Consejo de Seguridad. Otra respuesta ser√≠a aceptar una tregua, como parec√≠a bastante posible antes de que se lanzara la operaci√≥n el 14 de noviembre. Hay m√°s respuestas de amplio alcance. Por coincidencia, una se discute en el n√ļmero actual de la revista National Interest. Los expertos en Asia Raffaello Pantucci y Alexandros Petersen describen la reacci√≥n de China despu√©s del amotinamiento en la provincia occidental de Xinjiang, ¬ęen la cual multitudes de uigures marcharon por la ciudad matando a golpes a desafortunados (chinos)¬Ľ. El presidente chino Hu Jintao r√°pidamente vol√≥ a la provincia para hacerse cargo; destacados l√≠deres del c√≠rculo de seguridad fueron despedidos, y se emprendi√≥ una amplia gama de proyectos de desarrollo para abordar las causas latentes de la intranquilidad.

En Gaza tambi√©n es posible una reacci√≥n civilizada. Estados Unidos e Israel pudieran poner fin a la agresi√≥n inmisericorde e incesante, abrir las fronteras y ofrecer medios para la reconstrucci√≥n; y si fuera imaginable, indemnizaciones por d√©cadas de violencia y represi√≥n. El acuerdo de cese el fuego declaraba que las medidas para implementar el fin del sitio y los ataques dirigidos a residentes en las √°reas fronterizas ¬ędeben ser abordadas 24 horas despu√©s del inicio del cese al fuego¬Ľ. No hay signos de que haya pasos en esta direcci√≥n. Ni hay ning√ļn indicio de una disposici√≥n estadounidense-israel√≠ a anular sus acciones para separar a Gaza de Cisjordania en violaci√≥n de los Acuerdos de Oslo, a poner fin a los programas de desarrollo y asentamientos ilegales en Cisjordania que est√°n dise√Īados para socavar un acuerdo pol√≠tico, o en cualquier otra forma a abandonar el rechazo de las √ļltimas d√©cadas. Alg√ļn d√≠a, debe ser pronto, el mundo responder√° al llamado del distinguido abogado de derechos humanos gazat√≠ Raji Sourani, mientras las bombas de nuevo estaban lloviendo sobre los civiles indefensos en Gaza: ¬ęDemandamos justicia y responsabilidad. So√Īamos con una vida normal, en libertad y con dignidad¬Ľ.

(La publicaci√≥n del nuevo libro de Noam Chomsky, Power systems: conversations on global democratic pprisings and the new challenges to US empire ‚ÄďSistemas de poder: conversaciones sobre las rebeliones democr√°ticas mundiales y los nuevos desaf√≠os para el imperio estadounidense‚Äď, est√° programada para enero. Chomsky es profesor em√©rito de ling√ľ√≠stica y filosof√≠a en el Instituto Tecnol√≥gico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts)

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