Oct 14 2013
2259 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Chomsky: La doctrina Obama

La reciente escaramuza Obama-Putin con respecto al excepcionalismo estadunidense volvi贸 a encender el debate sobre la doctrina Obama: 驴se dirige el presidente hacia el aislacionismo o portar谩 con orgullo la bandera del excepcionalismo?

El debate es m谩s estrecho de lo que parece. Existe considerable terreno com煤n entre las dos posiciones, como expres贸 con claridad Hans Morgenthau, fundador de la escuela realista de relaciones internacionales, exenta de sentimentalismos, que domina hoy d铆a.

A lo largo de su obra, Morgenthau describe a Estados Unidos como 煤nico entre las potencias pasadas y presentes, en cuanto tiene un prop贸sito trascendente que debe defender y promover en todo el mundo: la instauraci贸n de la igualdad y la libertad.

Los conceptos en competencia excepcionalismo y aislacionismo aceptan esta doctrina y sus diversas elaboraciones, pero difieren en cuanto a su aplicaci贸n.

Un extremo fue defendido con vigor por el presidente Obama en su mensaje del pasado 10 de septiembre a la naci贸n: Lo que hace diferente a Estados Unidos, lo que lo hace excepcional, dijo, es que estamos dedicados a actuar, con humildad, pero con decisi贸n, cuando detectamos violaciones en alguna parte.

Durante casi siete d茅cadas, Estados Unidos ha sido el sost茅n de la seguridad global, papel que ha significado m谩s que forjar acuerdos internacionales: ha significado asegurar que se apliquen.

El aislacionismo, en cambio, sostiene que ya no podemos darnos el lujo de realizar la noble misi贸n de correr a apagar los fuegos que otros encienden. Toma en serio una advertencia emitida hace 20 a帽os por el columnista Thomas Friedmanm, del New York Times, de que conceder al idealismo una influencia casi exclusiva en nuestra pol铆tica exterior puede conducirnos a desde帽ar nuestros intereses por nuestra devoci贸n a las necesidades de otros.

Entre estos dos extremos se da el acalorado debate sobre pol铆tica exterior.

En los m谩rgenes, algunos observadores rechazan las premisas compartidas y sacan a relucir el registro hist贸rico: por ejemplo, el hecho de que durante siete d茅cadas Estados Unidos ha encabezado al mundo en agresi贸n y subversi贸n, derrocando gobiernos electos e imponiendo despiadadas dictaduras, apoyando cr铆menes horrendos, socavando acuerdos internacionales y dejando estelas de sangre, destrucci贸n y miseria.

Morgenthau dio respuesta a esas criaturas desorientadas. Acad茅mico serio, reconoci贸 que Estados Unidos ha violado con consistencia su prop贸sito trascendente, pero explica que oponer esa objeci贸n es cometer el error del ate铆smo, que niega la validez de la religi贸n con fundamentos similares.

La realidad, sostiene, es el prop贸sito trascendente de Estados Unidos; el registro hist贸rico no es m谩s que el abuso de la realidad.

En suma, el excepcionalismo y el aislacionismo estadunidenses vienen a ser variaciones t谩cticas de una religi贸n secular, cuya fascinaci贸n extraordinaria va m谩s all谩 de la ortodoxia religiosa normal en cuanto apenas si es posible percibirla. Puesto que ninguna alternativa es concebible, esta fe se adopta por reflejo.

Otros expresan la doctrina con mayor crudeza. Jeane Kirkpatrick, quien fue obama con banderaembajadora del ex presidente Reagan ante la Organizaci贸n de Naciones Unidas, desarroll贸 un nuevo m茅todo para desviar las cr铆ticas a los cr铆menes de Estados Unidos. Los que se opon铆an a considerarlos meros tropiezos o ingenuidad inocente pod铆an ser acusados del equivalente moral a afirmar que Estados Unidos no es diferente de la Alemania nazi o de cualquier demonio que est茅 en boga. Esta argucia ha sido usada en muchos casos para proteger el poder ante cualquier escrutinio.

Hasta la academia seria se amolda. As铆, en el n煤mero m谩s reciente de la revista Diplomatic History, el erudito Jeffrey A. Engel reflexiona sobre la significaci贸n de la historia para quienes trazan las pol铆ticas.

Engel cita Vietnam, donde, dependiendo de la persuasi贸n pol铆tica que se tenga, la lecci贸n es 鈥渆vitar las arenas movedizas de la intervenci贸n 鈥揳islacionismo鈥 o la necesidad de dar rienda suelta a los comandantes militares para que operen libres de presi贸n pol铆tica鈥 al cumplir la misi贸n de llevar estabilidad, igualdad y libertad destruyendo esos pa铆ses y dejando un reguero de millones de cad谩veres.

La cuota mortal de Vietnam contin煤a creciendo hasta el presente a causa de la guerra qu铆mica que el ex presidente Kennedy mont贸 all谩, al mismo tiempo que aumentaba su apoyo a una dictadura asesina para un ataque en gran escala, el peor caso de agresi贸n ocurrido durante las siete d茅cadas de Obama.

Otra persuasi贸n pol铆tica es imaginable: una indignaci贸n como la que adoptaron los estadunidenses cuando Rusia invadi贸 Afganist谩n o cuando Saddam Hussein invadi贸 Kuwait. Pero la religi贸n secular nos impide vernos a nosotros mismos bajo una lente similar.

Un mecanismo de autoprotecci贸n es lamentar las consecuencias de nuestras omisiones. As铆, el columnista del New York Times David Brooks, al reflexionar sobre el deslizamiento de Siria hacia un horror semejante a Ruanda, concluye que el asunto de fondo es la violencia sunita-chi铆ta que destroza a esa naci贸n.

Esa violencia, afirma, es testimonio del fracaso de la reciente estrategia estadunidense de retirarse y dejar una presencia ligera y de la p茅rdida de lo que el ex funcionario del servicio exterior Gary Grappo llama la influencia moderadora de las fuerzas estadunidenses.

Los que a煤n se dejan enga帽ar por el abuso de la realidad 鈥揺so es, de hecho鈥 podr铆an recordar que la violencia sunita-chi铆ta fue resultado del peor crimen de agresi贸n del nuevo milenio: la invasi贸n estadunidense de Irak. Y los cargados de memorias m谩s ricas podr铆an recordar que en los juicios de Nuremberg se sentenci贸 a criminales a la horca porque, seg煤n el tribunal, la agresi贸n es el crimen internacional supremo, diferente de otros cr铆menes de guerra s贸lo en que contiene en s铆 mismo el mal acumulado del todo.

Ese mismo lamento es tema de un celebrado estudio de Samantha Power, la nueva embajadora de Washington ante Naciones Unidas. En Un problema del infierno: Estados Unidos en la era del genocidio, Power escribe sobre los cr铆menes de otros y nuestra inadecuada respuesta. Dedica una oraci贸n a uno de los pocos casos durante las siete d茅cadas que podr铆a calificar como genocidio: la invasi贸n de Timor Oriental por Indonesia, en 1975. Tr谩gicamente, Estados Unidos mir贸 para otro lado, informa Powers.

Daniel Patrick Moynihan, quien la precedi贸 en el cargo ante la ONU en tiempos de la invasi贸n, vio el asunto de modo diferente. En su libro A dangerous place, describi贸 con gran orgullo c贸mo llev贸 a la ONU a ser del todo inefectiva en las medidas que tom贸 para parar la agresi贸n, porque Estados Unidos deseaba que las cosas resultaran de ese modo.

Y de hecho, lejos de mirar a otro lado, Washington dio luz verde a los invasores indonesios y les proporcion贸 de inmediato equipo militar letal. Estados Unidos impidi贸 actuar al Consejo de Seguridad de la ONU y continu贸 prestando firme apoyo a los agresores y sus actos genocidas, entre ellos las atrocidades de 1999, hasta que el entonces presidente Bill Clinton marc贸 el alto, lo cual pudo haber ocurrido en cualquier momento de los 25 a帽os anteriores.

Pero eso es mero abuso de la realidad. Es muy f谩cil continuar, pero no tiene caso. Brooks tiene raz贸n en insistir en que deber铆amos ir m谩s all谩 de los terribles sucesos que tenemos a la vista y reflexionar en los procesos subyacentes y las lecciones que derivan de ellos.

Entre 茅stas, ninguna tarea es m谩s urgente que liberarnos de las doctrinas religiosas que condenan al olvido los hechos de la historia y refuerzan de ese modo nuestros fundamentos para nuevos abusos de la realidad.

*Profesor em茅rito de ling眉铆stica y filosof铆a en el Instituto Tecnol贸gico de Massachusetts, en Cambridge, (Mass., EU). Su libro m谩s reciente es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US Empire. Interviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democr谩ticos en el mundo y nuevos desaf铆os al imperio estadunidense. Entrevistas con David Barsamian)

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      15 octubre 2013 20:58

      No hay duda de que en esta etapa de la historia del mundo la tecnolog铆a ha sido predominante en la lucha por el poder, y los EE.UU. han sabido explorarla con creces en su propio beneficio. Qui茅n duda hoy del fascismo imperante en el interior de Estados unidos, pa铆s autoerigido en gendarme del mundo, avasallador por esencia. Noam Chomsky, mente preclara de la humanidad actualmente, no miente ni menos exagera cuando afirma que el imperio norteamericano ha instalado dictaduras, derrocado gobiernos electos democr谩ticamente, que a su paso ha dejado una estela de muerte, sangre y destrucci贸n. La fecha elegida para el atentado a las torres gemelas no fue algo azaroso ni obra de la casualidad, pues ese mismo d铆a 11 de septiembre se consum贸 uno de los golpes de estado m谩s sangrientos de la historia latinoamericana; y fue una planificaci贸n organizada con el financiamiento de los Estados Unidos para derrocar a Salvador Allende el a帽o 1973; en otras palabras, este pa铆s depredador se cocin贸 en su propia salsa, recibi贸 el mismo tratamiento que ha llevado a cabo en otras partes, y precisamente, ese mismo d铆a 11 de Septiembre. Para que no lo olvide.