Ago 5 2012
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OpiniónPolítica

Chomsky / En la sombra de Hiroshima

El 6 de agosto, aniversario de Hiroshima, deber√≠a ser un d√≠a de reflexi√≥n sombr√≠a, no s√≥lo acerca de los sucesos terribles de esa fecha en 1945, sino tambi√©n sobre lo que revelaron: que los seres humanos, en su dedicada b√ļsqueda de medios para aumentar su capacidad de destrucci√≥n, finalmente hab√≠an logrado encontrar una forma de acercarse al l√≠mite final. Los actos en memoria de ese d√≠a tienen un significado especial este a√Īo.

 

Tienen lugar poco antes del 50 aniversario del ¬ęmomento m√°s peligroso en la historia humana¬Ľ, en palabras de Arthur M. Schlesinger Jr, historiador y asesor de John F. Kennedy, al referirse a la crisis de los misiles cubanos. Graham Allison escribe en la edici√≥n actual de Foreign Affairs que Kennedy ¬ęorden√≥ acciones que √©l sab√≠a aumentar√≠an el riesgo no s√≥lo de una guerra convencional, sino tambi√©n de un enfrentamiento nuclear¬Ľ, con una probabilidad que √©l cre√≠a de quiz√° 50 por ciento, c√°lculo que Allison considera realista. Kennedy declar√≥ una alerta nuclear de alto nivel que autorizaba a ¬ęaviones de la OTAN, tripulados por pilotos turcos (u otros), a despegar, volar a Mosc√ļ y dejar caer una bomba¬Ľ.

Nadie estuvo m√°s asombrado por el descubrimiento de los misiles en Cuba que los hombres encargados de misiles similares que Estados Unidos hab√≠a emplazado clandestinamente en Okinawa seis meses antes, seguramente apuntados hacia China, en momentos de creciente tensi√≥n. Kennedy llev√≥ al presidente sovi√©tico Nikita Krushov ¬ęhasta el borde mismo de la guerra nuclear y √©l se asom√≥ desde el borde y no tuvo est√≥mago para eso¬Ľ, seg√ļn el general David Burchinal, en ese entonces alto oficial del personal de planeaci√≥n del Pent√°gono. Uno no puede contar siempre con tal cordura. Krushov acept√≥ una f√≥rmula planteada por Kennedy poniendo fin a la crisis que estaba a punto de convertirse en guerra.

El elemento m√°s audaz de la f√≥rmula, escribe Allison, era ¬ęuna concesi√≥n secreta que promet√≠a la retirada de los misiles estadunidenses en Turqu√≠a en un plazo de seis meses despu√©s de que la crisis quedara conjurada¬Ľ. Se trataba de misiles obsoletos que estaban siendo remplazados por submarinos Polaris, mucho m√°s letales. En pocas palabras, incluso corriendo el alto riesgo de una guerra de inimaginable destrucci√≥n, se consider√≥ necesario reforzar el principio de que Estados Unidos tiene el derecho unilateral de emplazar misiles nucleares en cualquier parte, algunos apuntando a China o a las fronteras de Rusia, que previamente no hab√≠a colocado misiles fuera de la URSS.

Se han ofrecido justificaciones, por supuesto, pero no creo que soporten un an√°lisis. Como principio acompa√Īante de esto estaba que Cuba no ten√≠a derecho de poseer misiles para su defensa contra lo que parec√≠a ser una invasi√≥n inminente de Estados Unidos. Los planes para los programas terroristas de Kennedy, Operaci√≥n mangoose (mangosta), establec√≠an una ¬ęrevuelta abierta y el derrocamiento del r√©gimen comunista¬Ľ en octubre de 1962, mes de la crisis de los misiles, con el reconocimiento de que ¬ęel √©xito final requerir√° de una intervenci√≥n decisiva de Estados Unidos¬Ľ. Las operaciones terroristas contra Cuba son descartadas habitualmente por los comentaristas como ¬ętravesuras insignificantes de la CIA¬Ľ. Las v√≠ctimas, como es de suponerse, ven las cosas de una forma bastante diferente. Al menos podemos o√≠r sus palabras en Voces desde el otro lado: Una historia oral del terrorismo contra Cuba, de Keith Bolender.

Los sucesos de octubre de 1962 son ampliamente aclamados como la mejor hora de Kennedy. Allison los ofrece como ¬ęuna gu√≠a sobre c√≥mo restar peligro a conflictos, manejar las relaciones de las grandes potencias y tomar decisiones acertadas acerca de la pol√≠tica exterior en general¬Ľ. En particular, los conflictos actuales con Ir√°n y China.

El desastre estuvo peligrosamente cerca en 1962 y no ha habido escasez de graves riesgos desde entonces. En 1973, en los √ļltimos d√≠as de la guerra √°rabe-israel√≠, Henry Kissinger lanz√≥ una alerta nuclear de alto nivel. India y Pakist√°n han estado muy cerca de un conflicto at√≥mico. Ha habido innumerables casos en los que la intervenci√≥n humana abort√≥ un ataque nuclear momentos antes del lanzamiento de misiles por informes falsos de sistemas automatizados. Hay mucho en que pensar el 6 de agosto. Allison se une a muchos otros al considerar que los programas nucleares de Ir√°n son la crisis actual m√°s severa, ¬ęun desaf√≠o a√ļn m√°s complejo para los formuladores de pol√≠tica de Estados Unidos que la crisis de los misiles cubanos¬Ľ, debido a la amenaza de un bombardeo israel√≠.

La guerra contra Ir√°n est√° ya en proceso, incluyendo el asesinato de cient√≠ficos y presiones econ√≥micas que han llegado al nivel de ¬ęguerra no declarada¬Ľ, seg√ļn el criterio de Gary Sick, especialista en Ir√°n. Hay un gran orgullo acerca de la sofisticada ciberguerra dirigida contra Ir√°n. El Pent√°gono considera la ciberguerra como ¬ęacto de guerra¬Ľ, que autoriza al blanco a ¬ęresponder mediante el empleo de fuerza militar tradicional¬Ľ, informa The Wall Street Journal. Con la excepci√≥n usual: no cuando Estados Unidos o un aliado es el que la lleva a cabo. La amenaza iran√≠ ha sido definida por el general Giora Eiland, uno de los m√°ximos planificadores militares de Israel, ‚Äúuno de los pensadores m√°s ingeniosos y prol√≠ficos que (las fuerzas militares israel√≠es) han producido. De las amenazas que define, la m√°s cre√≠ble es que ¬ęcualquier enfrentamiento en nuestras fronteras tendr√° lugar bajo un paraguas nuclear iran√≠¬Ľ.

En consecuencia, Israel podr√≠a verse obligado a recurrir a la fuerza. Eiland est√° de acuerdo con el Pent√°gono y los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que consideran la disuasi√≥n como la mayor amenaza que Ir√°n plantea. La actual escalada de la ¬ęguerra no declarada¬Ľ contra Ir√°n aumenta la amenaza de una guerra accidental en gran escala. Algunos peligros fueron ilustrados el mes pasado, cuando un barco estadunidense, parte de la enorme fuerza militar en el Golfo, dispar√≥ contra una peque√Īa nave de pesca, matando a un miembro de la tripulaci√≥n india e hiriendo a otros tres. No se necesitar√≠a mucho para iniciar otra guerra importante.

Una forma sensata de evitar las temidas consecuencias es buscar ¬ęla meta de establecer en Oriente Medio una zona libre de armas de destrucci√≥n masiva y todos los misiles necesarios para su lanzamiento, y el objetivo de una prohibici√≥n global sobre armas qu√≠micas¬Ľ ‚Äďlo que es el texto de la resoluci√≥n 689 de abril de 1991 del Consejo de Seguridad, que Estados Unidos y la Gran Breta√Īa invocaron en su esfuerzo por crear un tenue cobertura para su invasi√≥n de Irak, 12 a√Īos despu√©s. Esa meta ha sido un objetivo √°rabe-iran√≠ desde 1974 y para estos d√≠as tiene un apoyo global casi un√°nime, al menos formalmente. Una conferencia internacional para debatir formas de llevar a cabo tal tratado puede tener lugar en diciembre. Es improbable el progreso, a menos que haya un apoyo p√ļblico masivo en Occidente. De no comprenderse la importancia de esta oportunidad se alargar√° una vez m√°s la f√ļnebre sombra que ha oscurecido el mundo desde aquel terrible 6 de agosto.

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